Los niños son los mensajeros de la luz

Todos hemos sido testigos de la risa de un niño. No hay nada más que eso. Una inocencia, una alegría y una felicidad tan completas. Debe ser la cosa más maravillosa que uno puede escuchar.

La risa de un niño evoca un sentimiento de conexión pura y completa con la Luz. ¿Por qué es así? Creo que es porque los niños están muy conectados con Dios. Incluso lo dice la Biblia. Jesús dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es de los que se acercan”.

Los niños están tan libres de ego y pueden tener conversaciones auténticas, mientras que tantos adultos tienen que luchar por ser fieles a sí mismos. Nos cuesta dejar que nuestra propia luz brille, pero los niños están llenos de verdad, de bondad y no quieren hacer daño. Los niños de nuestro mundo son mensajeros del amor y la luz.

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Lamentablemente, como adultos a veces nos quedamos cortos con los niños, porque sentimos que lo que estamos haciendo es mucho más importante que sus simples búsquedas. En lugar de eso, tal vez deberíamos soltar el ratón, bajarnos del ordenador y jugar con nuestros hijos. Pruébalo y verás cómo su luz de amor brilla tanto, por la atención y el tiempo que les dedicas.

Cuando hago lecturas para la gente y están luchando en las relaciones y con la autoestima. A menudo les pregunto si su madre y su padre les hablaron. ¿Les leían? ¿Jugaron con ellos? Muchas veces nuestros problemas de adultos se remontan a no haber recibido ese toque reconfortante a una edad temprana o a haber sido ignorados cuando éramos niños.

Así que, padres, cambiemos el mundo de niño en niño y devolvamos todo el amor, la alegría y la esperanza que nos aportan. Es muy sencillo. Sólo tienes que pasar tiempo con tu hijo.

Solía cuidar a un niño cuyos padres estaban muy ocupados trabajando todo el tiempo. Lamentablemente, iba de la guardería a la niñera por turnos. Podía ver en sus ojos la falta de amor, pero siempre me recibía con una sonrisa y un dibujo en el que podía ver que había trabajado diligentemente. Me arrodillaba y lo abrazaba, y podía sentir que se empapaba como una planta que no había sido regada en mucho, mucho tiempo.

Un niño es un rayo de sol del Infinito y Eterno, con posibilidades de virtud y vicio, pero todavía sin mancha ~ Lyman Abbott

Para mí, los niños son ejemplos del amor de Dios. Podemos retener el amor, pero ellos siempre nos devuelven el amor. Además, nunca hay que olvidar que los niños crecen rápido, y lo que ponemos en ellos hoy siempre nos lo devolverán más tarde.

Demos a nuestros hijos amor y mucho tiempo, para que cuando sean mayores puedan amarse a sí mismos y a los demás, y podamos tener un mundo mucho más lleno de luz, amor, paz y felicidad. Realmente necesitamos alimentar a nuestros hijos con bondad positiva y amorosa. Es una inversión en nuestro futuro.

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