Ya no me duele

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–Hoy sí quiero contar un sueño –se escucha tímida la voz de Susana.

Todas las miradas giran hacia ella, sorprendidas con el anuncio. Lo único que todos saben de Susana, aparte de que nunca comparte sus sueños, es que es muy asertiva cuando de interrogar a los demás se trata para ayudarlos en la comprensión de un sueño. Y que vive sola con sus tres hijos desde que se separó, hace ya un par de años.

–En mi sueño, mi hija mayor, Constanza, comenta que su papá quiere tener unas zapatillas de descanso como las de ella y se ríe por eso, pues sus zapatillas tienen la forma de un osito, son muy infantiles. De todos modos, sé que ella siente al papá demasiado apegado a ella, un poco cargante quizá. Ante este comentario yo me doy cuenta de que ya siento muy lejano a Cristóbal, que ya acepté el hecho de que yo no soy importante para él, como sí lo es su hija. Y que ya no me duele. Eso.

–Ajá… ¿Y pudiste relacionar el sueño con algo de tu vida? ¿Le pusiste un título? –pregunta Martina.

–Sí y sí. El título es "Ya no me duele" y precisamente con eso lo relacioné. Resulta que las zapatillas de descanso de osito son un implemento de vestir que usa mi hija para descansar, en los momentos de relajación. Son de esas divertidas, infantiles; no son mi estilo, para nada. Entonces, el hecho de que Cristóbal quiera usar ese mismo tipo de zapatillas lo vi como que él quiere compartir con su hija, bajar a su nivel y disfrutar de lo mismo que ella, lo cual es muy lindo.

‹‹Pero al mismo tiempo, puedo ver que eso de ponerse en el nivel del otro, de disfrutar con lo que el otro disfruta, no es algo que haya hecho respecto de mí en el último tiempo de casados; y mucho menos ahora.

–¿Y por qué dices "mucho menos ahora"? Disculpa, pero ¿no están separados? –interviene, aguda, Cecilia.

–Lo estamos. Pero no sabes cuánto me ha llevado aceptar que es así, que él ya me sacó de su vida, que él ya no quiere nada conmigo. Desde nuestra separación, de común acuerdo por cierto, yo no he hecho más que esperarlo, que soñar con que vuelva a mí, y he sufrido muchísimo con eso. Y por eso es que este sueño es importante, porque ya me veo saliendo de ahí.

–¿Sientes que ya aceptaste el hecho de que no eres importante para él, como dices en tu sueño? –pregunta Cecilia.

–Claro, eso es lo que veo que me ha estado sucediendo. Me estoy sanando, eso es lo importante. El simplemente ver ahora como un hecho una situación que antes me hubiera hecho sufrir enormemente, es una muestra de mi sanación y, con ello, de mi libertad.

‹‹Hasta hace un tiempo, cuando Cristóbal me llamaba, yo me ilusionaba pensando que lo hacía con la excusa de saber de sus niños, pero que en verdad quería saber de mí, escuchar mi voz, mantenerse en contacto conmigo. Ese tipo de cosas con las que sueña una mujer tontamente enamorada. Hasta que me di cuenta de que realmente él no hace nada por acercarse a mí, no existe un interés genuino de él por mí.

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‹‹Así es que estoy lentamente girando mi cabeza hacia otros horizontes –una sonrisa complacida se dibuja en el rostro de Susana.

Edna Wend-Erdel

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