MEDITACION COMUNION DE LAS CELULAS
From: Flor Méndez Morales <flormendez33@hotmail.com>

Dentro del proceso de Ascensión o cambio de frecuencia dimensional es muy importante

La atención en la consciencia celular y al cuerpo como templo viviente del Ser que somos.

Sabemos que se acabo el tiempo de las religiones y de los templos externos y que es ya el momento de seamos plenamente conscientes de la trascendencia de nuestro cuerpo físico, destinado a ser la morada de las energías angélicas y celestiales, creado a imagen y semejanza del Creador y destinado a ser completamente libre del dolor, de la enfermedad y de la muerte como conocemos hasta ahora, destinado a llegar a la completa iluminación.

En el Átomo germen de nuestro corazón está impreso desde el principio de los tiempos, está consciencia y es cuando abrimos de par en par el corazón al amor incondicional, al amor Cristito, cuando dicha consciencia se despierta, se activa y se irradia a todas las células del cuerpo.

A lo largo de los tiempos hemos maltratado el cuerpo físico de muchas maneras, hasta con fines de trascendencia; se ha ultrajado y profanado nuestro templo una y otra vez; hasta ser conscientes de ello y actuar como nos mostró el Amado Maestro Jesús sacando con energía y sin contemplación alguna a los mercaderes del templo.

Nuestro cuerpo y nuestras células fueron concebidos desde lo Sagrado, para lo Sagrado.

Nuestro cuerpo es Sagrado.

Llegas a un estado del ser y a un nivel de la conciencia en los que el corazón está, simplemente, sumido en una inmensa gratitud hacia la existencia, gratitud por haber recibido el don de la vida. Demostrar esas sinceras bendiciones por todas esas pequeñas cosas que poseen, el universo verá cuán gloriosos son ustedes en su gratitud y les dará más y más cosas por las que estar agradecido. Sean abrazados por las olas de gratitud y amor ilimitado.

Comenzaremos la meditación anclándonos en la consciencia de lo Sagrado:

1.-Empezamos con tres respiraciones profundas.

2.- Cada uno a su manera se relaja y conecta con su Ser.

3.- Cada uno a su manera abre su corazón a sentir el Amor incondicional y la confianza en el proceso de la vida y en el proceso de Ascensión.

4.- Desde el corazón nos abrimos a la consciencia de lo sagrado y vamos entrando en una relajación más profunda poniendo la atención de las diferentes partes del cuerpo, sintiéndolas sagradas: Huesos en general, dedos, pies, manos, brazos, piernas, cabeza, pelo, ojos, boca, nariz, orejas, cuello, pecho, vientre, espalda, órganos internos, nervios, glándulas, vasos sanguíneos, y piel.

5.- Nos disponemos a entrar en nuestro Cuerpo Templo por una de sus puertas que es la del Chakra de nuestro corazón.

Nos acercamos descalzos a la puerta y esta se puede encontrar abierta o cerrada (no indica más que un estado del momento), si está cerrada la abrimos y entramos dirigiéndonos hacia el altar de nuestro corazón. Previamente damos una vuelta por el templo ayudados con una imagen de un templo externo y comprobamos que todas las puertas estén cerradas, en el caso de haber alguna abierta la cerramos y tratamos de sentir en que parte del cuerpo se encuentra y se han entrado intrusos o mercaderes del templo por ella.

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En el caso de existir mercaderes, lo primero que haremos es pedir toda la asistencia de nuestra Luz y fuerza interior, así como la de nuestros Amados Maestros. Jesús y Maria para los cristianos; pasando a echar rápida y enérgicamente a todos fuera.

Somos ahora plenamente conscientes de que en nuestro templo no vamos a permitir vuelva a entrar ningún mercader y que es un recinto completamente sagrado.

– Situados frente al altar, observamos como se encuentra: Si hay polvo, telarañas, si hay un velo que no nos permite percibirlo etc… Posteriormente pedimos de nuevo a nuestra luz interior, a los maestros y a nuestros guías y ángeles para que nos ayudes a limpiarlo y a que todo este en el orden y armonía de nuestra amada presencia Yo soy.

– A nuestra izquierda mirando para el altar, hay una túnica bien guardada dentro de un cofre y nos disponemos a abrirlo y a sacarla. Sintiendo desde lo profundo cuando nos la ponemos que somos sacerdotes o sacerdotisas de nuestro propio templo interior y que vamos a oficiar Una Ceremonia Sagrada de alta magia para la Ascensión física o celular: “La comunión de todas las células de nuestro cuerpo”.

– Con nuestra túnica puesta y los brazos extendidos y manos hacia arriba, llamamos a la presencia Yo Soy y visualizamos la Llama Trina de nuestro corazón flameando en el centro del altar.

– La primera comunión es la comunión de nuestra mente, de nuestras emociones y de nuestra consciencia con nuestra Llama, tratando de sentirla en todos los poros de nuestra piel. Sentimos en ella profundamente nuestra luz, nuestra esencia Divina y nuestro amor. Nos identificamos con la Luz que somos e integramos en ella la sombra que también somos tomando un cuenco o una copa que llenamos de la Llama, elevándola hacia el Supremo Creador y de inmediato tomándola nosotros mismos.

6.- Aquí invitamos a todas las células de nuestro cuerpo a recibir la comunión.

Sentimos y visualizamos que una a una va pasando por delante del altar, desde los pies a la cabeza, y desde el interior de nuestros huesos hasta el exterior de nuestra piel, uñas y pelo.

A medida que vamos dándole la comunión a todas las células, nuestro cuerpo-templo se va iluminando; así hasta que lo percibamos completamente iluminado. Puede ser que alguna de las células no se acerque al altar porque se encuentre con dolor, en crisis o con algún bloqueo importante, de forma que al finalizar nos dirigimos a ellas sintiendo la parte del cuerpo a que corresponde (puede ser algo que nosotros ya conocemos, o algo que estaba oculto y se nos muestra en este momento).

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7.- Finalizamos realizando un acto de gratitud y de bendición de todas las células de nuestro cuerpo de la manera que cada uno sienta según sus creencias y su camino espiritual seguido. Sean abrazados por las olas de gratitud y amor ilimitado, aqui ahora estas sumido en una inmensa gratitud hacia la existencia, gratitud por haber recibido el don de la vida, por tus células en todas sus expresiones.

8.- En este instante final del acto de comunión de todas las células de nuestro cuerpo Templo es cuando entramos en silencio profundo y se destapan metafóricamente todos los frascos de perfumes guardados en la esencia de nuestra alma desde el principio de los tiempos. Tratemos de percibir y sentir cuales son nuestros aromas, bañándonos de gozo y gracia divina por cada una de su esencia. Es el inicio de que los espacios internos celulares de nuestro templo se abran a recibir y anclar las energías angélicas y celestes que se manifestará en lo físico con un cambio de olor corporal, un cambio de textura, y hasta de masa muscular y de brillo en la piel y el los ojos, pasando a desprender las mismas células aromas de rosa, jazmín, violeta etc.…

Nota: Cada aroma corresponde a una esencia del alma, a una facultad, una cualidad se nuestro Ser, con cualidad de sanarnos y de sanar a todos los que llegue el aroma.

9.- Nos disponemos a salir del templo. Nos quitamos la túnica, la dejamos bien guardada en el cofre. Nos inclinamos ante el altar de nuestro corazón y salimos por la misma puerta que hemos entrado, cerrando nuestro templo y con la consciencia plena que solo hemos de abrirlo cuando sea en momento indicado de celebración y rencuentro con nuestra amada presencia en cada uno de sus siete altares.

Esta meditación se puede hacer de forma individual y en grupo; exclusivamente como un acto sagrado interno, con la visualización y el sentir, y también preparando un altar externo y realizando los gestos de tomar del cuenco o cáliz la propia luz.

Al Ser de mis amados hermanas y hermanos, desde mi Ser.

From: Flor Méndez Morales <flormendez33@hotmail.com>

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