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Positividad tóxica: 10 frases que no debes decir cuando alguien se siente mal

“Cuando no puedas ver el lado bueno, me sentaré contigo en la oscuridad”. ~Desconocido

Es difícil e incómodo sentarse con el dolor, el nuestro o el de otra persona.

No nos gusta ver a la gente sufriendo, especialmente a las personas que amamos, porque instintivamente queremos que se sientan mejor, y nos sentimos impotentes si pensamos que no podemos hacerlo.

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Sentimos que tenemos que hacer algo. Tenemos que decir algo. Tenemos que sacarlos de alguna manera de la oscuridad, y a menudo tratamos de hacerlo rociándolos con luz.

También nos lo hacemos a nosotros mismos, y es dolorosamente invalidante.

“¡Mira el lado bueno!”, podríamos decir, olvidando que es posible sentir gratitud y tristeza al mismo tiempo. Tener perspectiva y dolor simultáneamente.

“¡No seas tan negativo!”, podríamos decir. Como si fuera malo expresar o incluso sentir emociones más fuertes, como la ira, la tristeza, el miedo, la decepción, la frustración y el enfado.

Y la peor trampa de todas: Nos convencemos a nosotros mismos de que toda esta positividad tóxica nos está forjando un futuro mejor. Como si una mente “positiva” llevara siempre a una vida “positiva”.

Pero he descubierto que la dicotomía de “positivo” y “negativo” simplifica en exceso el desorden del ser humano. Y nos obliga a minimizar nuestros complejos sentimientos en lugar de darnos permiso y espacio para trabajar con ellos.

Eso es lo que nos da esperanza: no pretender que todo lo que vemos es luz, sino sentarnos en la oscuridad hasta que estemos preparados para encontrarla.

Las siguientes son diez cosas que creo que debemos dejar de decirnos a nosotros mismos y a los demás, y cómo podemos ofrecer validación y alimentar un sano optimismo en su lugar.

Positividad tóxica: Mantente positivo y las cosas se solucionarán.

La realidad: Nada está garantizado, independientemente de tu mentalidad, y está bien tener miedos y preocupaciones por todas las cosas que no puedes controlar. Pero lo más probable es que te sientas mejor si equilibras tus pensamientos totalmente comprensibles sobre todo lo que podría ir mal con pensamientos sobre todo lo que podría ir bien. Y cuando te sientas mejor, estarás más capacitado para ver oportunidades donde antes quizá sólo veías obstáculos.

Positividad tóxica: Estarás bien.

La realidad: Si defines “bien” como no estar muerto, lo más probable es que lo estés. Si esperas algo más que “estar bien”, si estás preparado para dejar de sobrevivir y empezar a prosperar en la vida, puede que te lleve un tiempo.

Está bien que te lamentes por todo el tiempo que has estado simplemente “bien”, y está bien que te preocupes por años más de lo mismo. Si te permites sentir esos sentimientos, serás más capaz de hacer las cosas que te ayudarán a sanar para que finalmente puedas dejar el modo de supervivencia y obtener mucho más de la vida.

Positividad tóxica: Deja de preocuparte y confía en el universo.

La realidad: Confiar en el universo no va a cambiar el hecho de que te puedan hacer daño en la vida, y es normal que te preocupes por lo grave que pueda ser.

En lugar de confiar en algo externo, intenta confiar en ti mismo. Confía en que eres lo suficientemente fuerte como para manejar lo que venga, e incluso si no es algo que hubieras elegido, puedes aprender y crecer de ello y encontrar una manera de sacar lo mejor de ello.

Positividad tóxica: Si cambias tu actitud, todo cambiará.

La realidad: Ninguno de nosotros tiene tanto poder como para que un simple cambio de actitud cambie nuestras circunstancias. Y cambiar de actitud no es como apretar un interruptor de la luz. Puede llevar tiempo abordar las creencias limitantes que subyacen a tus pensamientos y sentimientos -creencias probablemente adoptadas a través de experiencias muy traumáticas-.

Sé gentil y paciente contigo mismo mientras trabajas para cambiar tu estado interno, y sabe que a medida que comiences a ver las cosas de manera diferente, serás capaz de hacer lentamente los cambios externos.

Positividad tóxica: Céntrate en lo afortunado que eres; otras personas lo tienen peor.

La realidad: Es probable que seas afortunado en muchos aspectos, y es cierto que hay gente ahí fuera con retos devastadores que tú no tienes. Pero eso no significa que tus propias luchas y sentimientos no sean válidos.

Minimizar tu dolor no hará que desaparezca. Permítete sentirte bendecido y estresado a la vez, en lugar de avergonzarte por esto último. Cuando aceptes tus sentimientos, se aflojarán, así que déjalos entrar antes de intentar dejarlos ir.

Positividad tóxica: La vida es demasiado corta para sentirse mal todo el tiempo.

La realidad: Si te sientes mal todo o la mayor parte del tiempo, no es porque hayas olvidado el promedio de vida. Es porque estás luchando con desafíos reales y necesitas ayuda. No puedes cambiar cómo te sientes por pura voluntad. No necesitas un cliché invalidante, necesitas apoyo. Todo se siente más manejable cuando recuerdas que no estás solo.

Positividad tóxica: Tienes demasiadas cosas a tu favor como para sentirte tan deprimido.

La realidad: Puede que sea cierto que tienes muchas cosas a tu favor, al menos externamente, pero eso no significa que no debas luchar emocionalmente. La mayoría de nuestras luchas tienen más que ver con lo que ocurre internamente, así que incluso las personas que parecen “tenerlo todo” pueden sufrir muchísimo.

Céntrate en por qué estás luchando en lugar de si deberías hacerlo. Llegar a la raíz de tu dolor no te asegurará que no vuelvas a sentirte mal, pero te ayudará a sanar para que puedas sentirte mejor más a menudo.

Positividad tóxica: Piensa en cosas felices y vivirás una vida feliz.

La realidad: Nadie tiene un control total sobre sus pensamientos. Surgen sin que seamos conscientes de ello. Y tratar de forzar a tu cerebro a someterse no te garantizará que te sientas feliz todo el tiempo. Dicho esto, una mente deprimida tiende a producir más pensamientos derrotistas, alimentando más sentimientos de depresión, y puede convertirse en un círculo vicioso.

En lugar de intentar controlar tu mente, busca ayuda para llegar a la raíz de tu depresión (posiblemente vinculada a un trauma o a la impotencia aprendida). La curación es la clave para una vida más feliz.

Positividad tóxica: Todo ocurre por tu mayor bien.

La realidad: Algunas cosas que suceden nunca te parecerán positivas, por mucho que intentes darles la vuelta, y eso está bien.

Puede que te sirva para replantear una experiencia dolorosa considerando cómo puede haber sucedido para ti, no para ti. Pero no es necesario que creas que los traumas y las tragedias te han sido entregados por una fuerza cósmica únicamente para tu beneficio. Sólo necesitas encontrar una razón para seguir adelante basada en lo que tiene sentido y te empodera personalmente.

Positividad tóxica: Las cosas no son tan malas como parecen.

La realidad: Para otra persona tus circunstancias pueden parecer perfectamente manejables, pero para ti pueden parecer insoportables e insuperables. Está bien que te sientas devastado, asustado, abrumado o cualquier otra cosa que sientas. No pasa nada por derrumbarse, aunque otra persona piense que estás exagerando.

Una vez que te permitas sentir lo que necesitas sentir, puede que poco a poco empieces a cambiar tu perspectiva sobre lo que estás viviendo. Tómate todo el tiempo que necesites para conseguirlo, sabiendo que no te sentirás así para siempre.

Y ahora una advertencia: no estoy diciendo que la positividad sea siempre mala, moviendo el péndulo de una perspectiva en blanco y negro a otra. Estoy sugiriendo que ninguna emoción es mala, y que no es negativo abrazarlas, durante el tiempo que necesitemos.

No tenemos que apresurar nuestra curación. No tenemos que poner un plazo al duelo. No tenemos que forzar una sonrisa o fingir que estamos bien y escribir que somos #benditos cuando sentimos que no lo somos.

Está bien creer que la vida apesta a veces, porque absolutamente lo hace. También puede ser hermosa. No es una cosa o la otra, es ambas.

Pero la única manera de apreciar plenamente la belleza es permitiéndonos sentir el dolor. De lo contrario, nos quedaremos insensibilizados, caminando con nuestra humanidad encerrada tras un cortafuegos emocional porque tenemos miedo de dejarla salir. Tememos que nos consuma o que los demás nos juzguen cuando vean las profundidades de nuestra angustia emocional.

Algunos podrían hacerlo. Pero prefiero que me juzguen por ser dueña de mi oscuridad y mi daño, que avergonzarme inconscientemente por empujarlos hacia abajo.

Y prefiero sentirme mejor después de dejarme herir que prolongar mi dolor fingiendo que estoy bien cuando no lo estoy.

Así que esta es mi invitación para ti: Siente el dolor y no hagas nada. Escucha la tristeza y no digas nada. No trates de arreglarla, suavizarla, resolverla o hacerla desaparecer. No te obligues a apreciarlo ni intentes reformularlo hasta que te permitas sentirlo plenamente.

La curación se produce al sentir. Y la verdadera curación se siente mucho mejor que la falsa positividad.

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