¿Reconozco mi naturaleza divina?

gato cheleAlgunos de nosotros somos complacientes de nacimiento y por naturaleza. Damos lo que sea necesario con la esperanza de hacer felices a otras personas.

Pero si la meta de nuestro compartir es hacer a otros felices, ¿Qué ocurrirá si no lo son? Corremos el riesgo de caer en las dudas, la depresión y cualquier otra forma de negatividad. La

verdadera razón por la que deberíamos dar a otros es porque es para nuestro beneficio. Formamos una imagen fiel de las fuerzas de compartir y amar infinitas que resuenan a través del universo.

Anotar cuánta energía damos o tomamos puede proveernos un estimado para saber dónde nos encontramos en términos espirituales.

Entre los ejemplos de tomar energía se incluyen: ver televisión, el chisme, los excesos y las quejas.

Entre los ejemplos de dar energía se incluyen: esfuerzos de voluntariado, brotes de creatividad, nuevos proyectos positivos y compartir apoyo con un amigo.

¿No es extraño cómo las cosas de las cuales tomamos energía nos hacen de hecho sentir más drenados, mientras que las formas en las que damos nos energizan más?

¡La única forma de obtener más energía es dándola!

Lo único que evita que recibamos toda la abundancia para la que estamos destinados somos nosotros mismos. Simplemente nos metemos en nuestro propio camino.

Desafortunadamente, nuestros bloqueos son por lo general nuestros puntos ciegos y no vemos en qué forma evitamos que lo tengamos todo. Esta es la razón por la cual es bueno preguntarle a alguien del exterior que vea hacia adentro.

Pregunta a un amigo de confianza qué ve. Esto te ayudará mucho a romper tu ego mientras te da algunas sugerencias sobre cómo salirte de tu propio camino.

Lea:   Tu estado de ser determinar tu creación

Antes de que puedas realmente ofrecer amor a otro, es importante reconocer tu naturaleza divina. Dios te creó, lo que significa que el propio ADN de Dios está dentro de tu ser.

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Por ende, personificas el amor y la Luz.

Si no lo sabes, no puedes mostrarlo.

Y por cierto, si no puedes mostrarlo, ¿¡Cómo, por todos los Cielos, te reconocerá tu alma gemela!?

Yehudá Berg

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