Toma las precauciones para los obstáculos de la vida

Que los humanos son imperfectos, esto es algo evidente, pero la actitud que consiste en subrayar sin cesar sus defectos, no es pedagógica en absoluto. La cuestión es saber si nos contentamos con expresar el mal humor, la exasperación que nos inspira su conducta, o si deseamos realmente ayudarles.

Si deseáis realmente ayudar a alguien a cambiar su comportamiento, dirigíos a lo que hay de mejor en él, mostradle que veis sus cualidades (todos tienen al menos una) y recurrid a ellas. Así, al tocar su amor propio, tratará de no decepcionaros, y de esta manera le animáis a mejorar. Esta regla se verifica particularmente con los niños. No educamos a un niño cuando insistimos en sus defectos, cuando lo tratamos de incapaz, de perezoso, de mentiroso o deshonesto. Bajo la presión de estas acusaciones, pierde las ganas de hacer esfuerzos: ¿por qué va a tratar de mejorar si ya os habéis formado sobre él una opinión definitiva? Pero mostradle que siempre puede hacerlo mejor – porque, además, es la verdad – y entonces sí, tenéis alguna posibilidad de educarle.

Sea lo que sea lo que queramos hacer en la vida, y aunque tengamos los mejores proyectos, siempre nos encontramos con dificultades, con obstáculos. Debemos saberlo y tomar precauciones para nunca dejarse llevar por el desánimo, que es una de las peores tentaciones que existen.

Cuando empecéis a sentiros agobiados, sobrepasados por la situación, decíos inmediatamente que este estado no va a durar. Refugiaos en vosotros mismos, como si entraseis en hibernación, y permaneced ahí hasta que el soplo de la vida vuelva a visitaros. El desánimo es como el invierno; pero después del invierno llega la primavera. Según los años, la primavera llega más o menos pronto; a veces, llega muy tarde, pero siempre acaba llegando. Por eso nunca hay que perder completamente la esperanza y el ánimo. En un momento u otro, vuestro entusiasmo, vuestra energía, volverán.

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¡Cuántos desistieron apenas unos instantes antes de que las fuerzas de la primavera resurgiesen en ellos! Y es una lástima, por fin iban a ser salvados, pero se dejaron sumergir por el desánimo porque no presintieron ninguna renovación.

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Omraam Mikhaël Aïvanhov

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