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Observa lo que hay detrás de tu desánimo cuando las cosas no funcionan

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Comúnmente asociamos el bajo ánimo con el hecho de que las cosas no funcionen como deseamos. Pero si observas detenidamente, verás que hay otra causa por la cual tu ánimo baja.

No sé si has tenido la oportunidad de experimentar un sueño lúcido. Es algo muy interesante porque el ánimo que tienes allí es muy diferente al que normalmente tenemos en la vida. En un sueño lúcido sabes que puedes elegir, que puedes practicar elegir y eso te permite tener otra disposición frente a los sucesos. Allí todo es como una aventura y no importa que las cosas salgan mal, incluso te puedes reír, puedes disfrutarlo, mientras sigues practicando y tu ánimo no decae.

En un sueño lúcido tú sabes que estás soñando, sabes que puedes intentar algo y si no te funciona no merma tu autovalor, no te sientes abatido, simplemente te decides a intentarlo nuevamente, si es que así lo decides. Mientras más determinación y más sentido de aventura exista en ti, más posibilidades hay de que puedas manifestar lo que deseas dentro de tu sueño.

Esto es muy diferente a lo que nos sucede en la vida diaria. En la vida normalmente nos decaemos cuando las cosas no resultan como esperamos, hacemos un negocio que no funciona y baja nuestro animo, tenemos una relación que no funciona y baja nuestro ánimo o cuando tenemos cualquier sueño que intentamos o que incluso ni siquiera intentamos porque de antes de iniciar ya estamos pensado que está difícil o que es imposible. La palabra imposible existe solamente en la vida cuando se nos olvida que somos los creadores, los diseñadores, los proyectores y también los actores de la aventura.

Nacemos con este entendimiento y mientras somos pequeños lo aplicamos con mucha naturalidad. Aprendemos a caminar por medio de la práctica y no nos deprimimos cada vez que perdemos el equilibrio, simplemente sabemos que solo se trata de levantarse y seguir. Es como si algo dentro de nosotros supiera que solo se trata de volver a intentar. El disfrute está en el ensayo y no tanto en el éxito de lo que estamos haciendo. El logro alcanzado hace que la aventura se termine, para luego iniciar una nueva.

Por alguna razón, a medida que vamos creciendo, se nos va olvidando que las cosas no necesariamente van funcionar como esperamos mientras seamos aprendices. Este entendimiento se va perdiendo rápidamente en la niñez. A muy corta edad incorporamos la severa sentencia de que si las cosas no resultan en un tiempo determinado, algo malo pasa con nosotros, por lo tanto, extrapolamos que nuestros problemas seguirán indefinidamente. ¿Cómo podrías estar contento si piensas que algo malo sucede contigo y que además es de difícil solución?

Sin embargo, quiero invitarte a que renuncies a este dictamen porque solo te hará sufrir sin fundamento alguno. Ese juicio que hacemos sobre nosotros mismos es nuestro peor enemigo y lo sé porque ha sido algo que he tenido que trabajar fuertemente en mí.

Demoré muchos años en darme cuenta que mi desanimo no se debía a que las cosas no resultaran como esperaba y que su origen se encontraba en el juicio condenatorio que hacía sobre mí. No alcanzaba a ver que ese pensamiento era el responsable de muchos de mis problemas. Una vez que lo descubrí, sentí mucha liberación. Luego comencé a aceptar que las cosas no siempre me sucederán como deseo y que, pese a eso, puedo sostener la emoción de existir para experimentar esa aventura.

Sea lo que sea que estemos intentando hacer, esto puede ser hecho con entrega, alegría y disfrute. La ganancia obtenida no es la meta en sí misma, pero llegará como regalo más rápidamente, mientras más nos deleitemos en la tarea. Es algo así como transformar la vida en un juego.

detras de tu desanimo

Una de las actitudes que más nos perjudica es aquella cuando dirigimos los dardos hacia nuestra persona. Y no solo lo pasamos mal, sino que además, retrasamos nuestras metas, no obtenemos aquello que soñamos y corremos el riesgo de enfermar. Cuando nos enjuiciamos, no podemos esperar cosechar buenos frutos.

En la actualidad, la gran mayoría de las personas estamos recién descubriendo que poseemos la capacidad de crear nuestra realidad y necesitamos internalizar esta plataforma de consciencia antes de conseguir que todo nos funcione tal como deseamos. Podemos saber que somos seres divinos, pero llegar a sentirse como un ser divino es otra cosa muy diferente.

La creación deliberada es un proceso muy simple de describir, pero requiere un alto nivel de alineación interna. Observa: ¿cuántas personas conoces que tengan dominio suficiente y puedan llegar a crear todo lo que deseen?

La alineación de todos nuestros cuerpos no es algo que se consiga con información intelectual. Es algo que tiene que suceder dentro de nosotros. Se trata de una transformación. Es dejar de ser el que has sido hasta hoy y parir el nuevo ser que vibra en la frecuencia de lo que esperas crear. Es algo así como dejar de ser la persona que eres hoy y dar a luz a una nueva persona que tiene el brillo que esperas que tenga. Esto no es más difícil que la travesía de aprender a caminar cuando somos niños. Estamos habilitados para hacerlo, pero necesitamos darnos aliento en vez de condenarnos.

Quiero invitarte a que destierres de ti el hábito de bajar tu ánimo. Cuando llegue ese momento de bajón, detente, mira y escucha lo que tu mente tiene para decirte. Verás que todo lo que te dice son solo malas noticias. Te dirá que estás mal, que nada te funciona, que eres un fracaso, que hasta cuándo estarás así, que tú no puedes, que la situación te supera, que no sabes hacerlo y cosas por el estilo.



Presta mucha atención a esas ideas que afloran desde tu interior y toma en consideración que son esas ideas negativas de ti mismo las que no te dejan seguir avanzando y experimentado tu vida con serenidad y alegría.

Cuando te descubras con el ánimo por el suelo, transforma eso en un momento maravilloso prestándote la debida atención y pesquisa lo que aflora desde tu interior más profundo para que salga a la luz. Cada vez que te sorprendas en esto, pon mucha atención y escucha lo negativo que te dices silenciosamente. Esas ideas son las que te tienen anclado a una realidad que no puedes mejorar y para hacerlo necesitas verlas y transformarlas en energía de vida.

Recuerda que las cosas no tienen por qué funcionar siempre tal como deseas mientras seas aprendiz y libérate de todo juicio negativo contra ti, porque por cada juicio negativo que tienes hacia tu persona, creas una equivalencia a un gancho que te sujeta al lugar donde estás y te impide moverte con mayor soltura y libertad. Si retiras esos ganchos, sentirás una liviandad enorme y todo se hará bastante más divertido. Todo será mucho más parecido a lo que sucede en un sueño lúcido donde disfrutas de tus aciertos y desaciertos.

Patricia González

Lectura del Aura, Consulta Virtual, Coaching

www.evolucionespiritual.com





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