“Cada uno de nuestros actos y de nuestros sentimientos, así como cada uno de nuestros pensamientos, aquí y ahora, representa una causa que desencadena consecuencias. Pero como nuestra vida no acaba en el momento en que abandonamos la tierra, estos actos, estos sentimientos y estos pensamientos, que son realidades vivas y efectivas, continuarán acompañándonos no sólo en el más allá, sino también cuando regresemos para encarnarnos de nuevo.

La reencarnación no es más que la lógica prolongación de la ley de causas y de consecuencias. Y aquél que no admite que lo que es y lo que vive actualmente, está influenciado por lo que ha sido y por lo que ha vivido en existencias anteriores – y también, que lo que hace y lo que vive en esta existencia tendrá repercusiones en las futuras existencias – nunca comprenderá nada de la Justicia divina.”

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Escrito por Omraam Mikhaël Aïvanhov

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