angelCuanto más te relajas con tu respiración, más consciente estás del único aliento / Espíritu en todas las cosas. Experimentas, más y más, cómo tu aliento va  hacia Dios, hasta que respiras con Dios.

Y Dios te respira con el amor de lo Divino.

Cuando estás consciente de una preocupación, perturbación o de un desequilibrio, en lugar de contraerte, puedes simplemente observarlo y decirte a tí mismo: “Ah, bien, las cosas se están moviendo. Ahora: ¿cómo puede guiarme el amor?” Ese pensamiento te traerá de regreso a tí mismo y te reconectará a tu amor.

Todo lo que existe forma parte de Dios. Todo tiene vida y movimiento. En algunas partes de Dios hay mayor realización que en otras, de ese ser de Dios.

El ego es un producto de la interacción mental y emocional. El ego parece trabajar independientemente de tu mente y tu Alma. De hecho, el ego es el enemigo de la Trascendencia del Alma. La mayoría de las personas piensan que ellos son el ego. Puedes detener al ego, pero no puedes detenerte a ti mismo. Puedes contener tu respiración por tanto tiempo que te desmayes y luego comenzarás a respirar otra vez.

Cuando te desmayas, el ego desaparece (está en el proceso mental-emocional), entonces, eso que te hace respirar, es quien eres.

John-Roger con Paul Kaye.

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