un mal dia

Cuando las cosas son difíciles en nuestra vida, no es fácil tener en mente que cada dificultad está ahí para ayudarnos a crecer.

Cuando el Rav y yo decidimos dedicar nuestras vidas a difundir la sabiduría de la Kabbalah las cosas fueron muy duras. ¡No teníamos amigos ni dinero! Durante doce años, nuestra familia no tuvo nada más que a nosotros mismos. No teníamos televisión, así que el Rav y yo les leíamos cuentos a los niños. Comer en un restaurant no era una opción, así que cocinábamos juntos la cena. Y hablábamos entre nosotros en vez de por teléfono.
Puede que parezca que no teníamos nada, pero para mí lo teníamos todo.

Cuando vemos la vida con conciencia, puede que algún día miremos atrás a los días más difíciles de nuestra vida como también unos de los más felices.

Karen Berg

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