Cada día morimos y nacemos

amanecer
“La resurrección no es otra cosa que una corriente de vida que atraviesa las regiones en las cuales, física o psíquicamente, la enfermedad o la muerte han empezado su trabajo. ¡Hay tantos fenómenos de la naturaleza que pueden darnos una idea de este proceso! No sólo el germen que surge de la semilla, también el polluelo que sale del huevo, algunos animales que se despiertan tras su sueño invernal, la crisálida que se transforma en mariposa, son imágenes de la resurrección. ¿Y los árboles?… Ellos también resucitan en primavera: ¡todas esas ramas negras y desnudas que se cubren de hojas y de flores! He ahí otra
resurrección. Y, ¿por qué resucitan? Porque no están muertos, porque la vida está siempre ahí.

Todos estos fenómenos de la naturaleza tienen su correspondencia en el hombre. Física y psíquicamente, cada día el hombre «muere» y resucita. Cuando la vida se debilita en él, muere; cuando vuelve a visitarle, resucita. Es como si una nueva sangre circulara por sus venas. La única vida que nos resucita, es la vida divina y es necesario trabajar para obtener esta vida. “

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Omraam Mikhaël Aïvanhov

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