Soy Agua. Metáfora del agua, con el Yo soy

Después de tanto tiempo sin escribir, sin llegar a otra larga reflexión, que, es sin duda, esa mirada interior, a quién eres, qué eres, buscas, quieres, en fin, ser… Y cada vez, ser más.

A veces, puedes cegarte, y olvidarte de tí mismo, perderte en el letargo, aunque siempre vuelvas, gracias a los ‘parones’, necesarios, y que, en cada elección haga que estés en constante cambio, y quizás pienses que sólo te queda adaptarte, pero no tiene porque ser así, ya que tienes el poder de elegir, aquí y ahora, que no simplemente tienes que seguir la corriente, si no, que eliges que ríos o desembocaduras puedes tomar, ya que tienes claro que no eres uno más, así, no buscas ir a contracorriente, no necesitas destacar, simplemente, tomar conciencia de cuál fue tu recorrido hasta ahora, y así tener la certeza de que eres tú, el elector de tu camino, para ello es necesario aceptarte y definirte, es decir, ser leal, a tí, a tus principios, por mucho que cueste, su dificultad está en el constante avance, cambio, pero, cada paso es una base más. Sembrar, para recoger.

La verdad, uno llega a sentirse orgulloso de sí mismo cuando mira atrás y se dá cuenta de que esas reflexiones, plasmadas en escritos, siguen sin perder su esencia, realmente cuesta, pero, compensa.
Soy Agua.

Recuerdo, al principio, llegaba a la conclusión de la comparación de mi ser, alma, vida, amor, con el agua de un vaso, en cómo afectaba mis reacciones exteriorizadas, a ese interior, comparado con el agua. En primer lugar, como tal, claramente, necesario para la vida, por eso, al principio lo anhelaba, y lo buscaba a diestro y siniestro, bebiendo refrescos, que cómo dice la palabra sólo me refrescaban, momentáneamente, pero, sin quitarme esa sed, entonces me decía a mi mismo, ¿ y por qué no beber todo lo que quieras, si puedes ? Pero entonces, mi otra parte me decía, ¿ Cómo pretendes beber agua, si vas ensuciando el vaso?

Soy Agua. Metáfora del agua, con el Yo soy 1
Myriams-Fotos / Pixabay

Entonces, comprendí que yo lo que anhelaba era ese agua, del cual al menos tuve la fortuna de probar sólo una vez, pero fue suficiente para saber diferenciarlo, y es que, el agua es pura, sin adiciones, natural, cómo la naturaleza misma, en este proceso también descubrí mi lado espiritual, por el cual se comienza conectando con la naturaleza, la cual te dará muchas respuestas, ya que somos naturaleza también.

Siguiendo este proceso, no comprendía, aun que lo veía cerca, que el problema no sería el agua que bebería, si no, el agua que ofrecía, que, exigía agua pura, pero no ofrecía lo mismo, entonces fue cuando comencé mi primera pulcridad, hace 2 años ya, pero que duró unos meses, y es que estaba ansioso, por ofrecer lo que yo tanto esperaba, pero, gracias a ello aprendí otra valiosa lección, volví a caer en ese deseo, impaciencia, pero esta vez, llegué a la conclusión de ofrecer sin esperar nada, aprendí a no esperar nada de nadie, y a recibir todo como un regalo, pero no material, si no, por ejemplo el tiempo, que me ofrecen, vivencias, cada momento, que yo daba y que me daban, como únicos, tiene entonces sentido, la palabra en inglés, ‘present’, regalo.

Aún teniendo y aprendiendo estas concepciones, he de admitir, que inevitablemente, me daba a torcer, y seguía fallándome, y no me era fiel, pero, la última vez que retomé esta pulcridad, volví a sentir esa sensación, de paz contigo mismo, de coordinación, con el universo, la cual te llena, al no cometer ese error nuevamente, me dí cuenta de que esta vez era distinto, ya que ya no me costaba, no ensuciar ese vaso, y de que no se trataba de un vaso el cual iba a ofrecer, si no, que , simplemente ya soy agua, y simplemente soy parte de un río, y que al igual que la naturaleza, no pido nada, y ofrezco vida, pero, esta vez elijo yo por donde fluir, así que tengo la certeza de que sólo por este camino, podré encontrarme con alguien que también haya pasado por el mismo proceso, y compartir caminos, sin poseer uno al otro, irónico que puedas seguir siendo dueño de tu destino, y coincidir en el mismo, basándose en el respeto de la paz de cada uno.

Escrito porDavid Lara Ávalos, reflexión, sobre la metáfora del ser y el amor, con el agua.

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