Meditación con gatitos

Me preparo para la meditación de metta imaginando un gatito…

Me gustan los gatos, especialmente los gatitos, así que mi gatito imaginario es tan cariñoso como el gas lo es para una llama. Sólo tengo que pensar en mi gatito y mi corazón se ilumina con metta.

Continúo visualizando a mi amigo imaginario, imaginándolo abandonado, hambriento y muy asustado. En su corta vida sólo ha conocido el rechazo, la violencia y la soledad. Imagino sus huesos sobresaliendo de su cuerpo demacrado, su piel manchada de mugre y algo de sangre, y su cuerpo rígido de terror. Considero que si no cuido a este pequeño y vulnerable ser, nadie lo hará, y morirá una muerte tan horrible, solitaria y aterrorizada. Siento el dolor de ese gatito completamente, en todas sus formas, y mi corazón se abre, liberando una inundación de compasión. Cuidaré de ese gatito. Lo protegeré y lo alimentaré. Me imagino mirándolo profundamente a los ojos ansiosos, tratando de derretir su aprensión con la metta que fluye a través de mis propios ojos. Lo alcanzo lentamente, tranquilamente, sin perder nunca el contacto visual. Suavemente, tomo a ese pequeño gatito y lo llevo a mi pecho. Quito el frío del gatito con el calor de mi propio cuerpo, le quito el miedo con la suavidad de mi abrazo, y siento que la confianza del gatito crece. Le hablo al gatito en mi pecho:

«Pequeño ser, no te sientas nunca más solo. Nunca te sientas tan asustado. Siempre te cuidaré, seré tu protector y amigo. Te quiero, gatito. Dondequiera que vayas, hagas lo que hagas, mi corazón siempre te acogerá. Te doy mi amor ilimitado siempre.»

Cuando hago esto, siento que mi gatito se calienta, se relaja y finalmente ronronea.

Esto es sólo un resumen de cómo empiezo mi meditación sobre metta. Normalmente me tomo mucho más tiempo. Uso mi imaginación y mi discurso interior para pintar un cuadro en mi mente, para crear un escenario donde las primeras llamas de metta puedan surgir.

Al final del ejercicio mental, con los ojos todavía cerrados, enfoco la atención en la región alrededor de mi corazón y siento el primer brillo cálido de la emoción de la bondad.

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