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Esther Feldman

PROLOGO

Si, ya es tiempo de que estalle en tu mirada esa luz tan clara, tan pura como un sol. Anochece y desde mi ventana observo la nostalgia en el rostro de la gente, y por qué?. Porque cada uno intenta la alternativa salvadora emigrando a otros países, alejándose de parientes y amigos.

La realidad que nos toca vivir es difícil; políticas injustas, economías quebradas. Sin embargo escapar sólo incrementa la infelicidad.

Y por que fracasa la política?. Porque el habitante del mundo desconoce su auténtica naturaleza de luz. Porque la gente sigue buscando la fe perdida. Por eso aunque nos realicemos como profesionales, artistas, nos apoyaremos en otros objetos de nostalgia, y en la mirada arderá la lágrima, pequeña, incolora, pero muy muy, ácida.

Entonces ya no pensemos: “soy una victima”. Lo que debería darse ahora es el encuentro con nuestro ser a fin de despertar, y conectarnos con Dios. Y así tomar su energía divina, purificadora. Porque ningún ser humano o profeta puede considerarse Dios, ya que Dios es el Padre de todos. Y al no tener un cuerpo es el único que puede experimentar desapego, liberación. Si me relaciono con El, como amigo, maestro, guía, hermano, El me acompañara en todo momento.

Y bien, este se considera el estado Angélico o de Perfección, cuando aun existe un cuerpo, pero el alma ya tiene la luz y el conocimiento de un ángel.

Cuando me pregunto en todo momento, ¿Qué quiere Dios que yo haga?. En ese momento el alma ya puede volar en las alas de la meditación y ya tiene la forma de un ángel.

Entonces volviendo a rever el sufrimiento que borró la sonrisa del rostro de la humanidad, nos encontramos con el infierno, el tiempo actual.

Pero ya se atisba la claridad de un nuevo tiempo iluminado.

Entonces volvamos al principio. La felicidad no es cuestión de geografía. La felicidad es posible cuando se logra total pureza, y nuestra mente se une a Dios, en un acto de total entrega y renuncia, pero sólo por amor. Porque Dios nos está abriendo los cerrojos del infierno, y ya son muchos que presienten este nuevo tiempo iluminado.

CAPITULO I

CUANDO YO ERA NIÑA

Cuando yo era niña me gustaban los barriletes, era mi juguete preferido.

Por eso para Reyes me regalaron uno que me puso loca de contenta. Ese día eran como las cinco de la tarde o más. Salí corriendo y me olvide de avisarle a Mama. Pero el barrilete mil colores estallaba entre mis manos y yo solo quería verlo volar.

La tarde era linda, el cielo despejado, y el sol…, niebla luminosa en las veredas y adoquines. Llegue al baldío sin aliento, pero estaba lleno, vidrios, basura, papeles.

Entonces me acorde del campito junto al Arroyo Escondido. Ese sitio era mi preferido. Un lugar como de cuento, con muchos eucaliptos impregnando el aire. Sauces llorones bañando su ramaje en el agua verde. Y la arena de la orilla, de color lápiz lázuli.

En ese momento el atardecer atenuaba los colores, pronto seria de noche y pensé que debía remontarlo enseguida.

Empecé a tironear y a tironear, nada, ni una brisa. Pero así de pronto, lo arrebato una ráfaga, transformándolo en un puntito lejano. Mas abajo, brincaba su larga cola mil colores, contra el cielo púrpura.

Dichosa me eche boca-arriba sobre el pasto sujetándolo fuertemente.

-No seas loco que ya no queda piolín murmure bajito.

Pero el que volaba tan alto no escuchaba y me seguía pidiendo mas y más. Tan dichosa me sentí que hubiese querido compartir mi alegría."Pero si no tengo Amigas", recordé, y el aire violeta recogió el suspiro que huyo de mis labios.

En ese instante disminuyo la tensión. Me incorpore de un salto.

– Se corto – exclame asustada. Y no se había cortado. Pero… las ráfagas cesaron, y el barrilete perdía altura rápidamente.

Cuando lo vi colgarse de la rama mas alta de un eucaliptus, no llore pero mi angustia pedía a gritos que alguien me socorriese.

-No te preocupes… te lo voy a sacar.

Me volví al oír la voz. La chica que me hablaba no debía tener mas de siete años, y era tan linda que parecía escapada de un film de Walt Disney. "Ella no es real" pensé frotándome los ojos. Pero al abrirlos Leticia seguía allí mirándome.

De pronto y antes de que yo reaccionara, corrió hacia el eucaliptos.

Después la vi trepada en la rama mas alta y le grite previniéndola.

-Bájate de ahí que te vas a caer. Es una locura, bájate – insistí.

-Me bajare cuando lo saque-se obstino.

-Preocupada me cruce de brazos, viendo como sopesaba la rama.

-Cuando alargaba la mano para coger el barrilete, la rama cedió, quebrándose, y Leticia rodó sobre el pasto con restos de cana y papel.

Corrí para ayudarla, pero ella se incorporo sin mi ayuda.

Entonces me sentí tan culpable que le susurre

-Perdóname, Leticia.

Y ella no pareció sorprendida cuando la llame por su nombre.

– Perdonarte que?-pregunto apenada mirando los restos de mi barrilete.

-Tu barrilete era lindo y mira como quedo.

Nos sentamos en el pasto.

-No te preocupes que ya tendremos otro, Ana – sugirió soñadora, tomando mi mano en la suya.

Y una clara luz iluminaba su perfil de estampa cuando la mire.

Entonces el chillido de un pájaro rasgo el aire violeta, otro le contesto y volaron juntos. Yo no sabia como recompensar su actitud.

De pronto me acorde que salí sin avisar. Me incorpore.

-Me tengo que ir-exclame.

-Yo también, pero antes recojamos el hilo- contesto Leticia, quitándose los pastos de la pollera.

Mientras armábamos el ovillo le pregunte por donde vivía.

-Por allá – dijo señalando el barrio de emergencia.

-Te acompaño me queda de paso -sugerí.

-Y si quieres vamos-contesto, encogiéndose de hombros.

Nos detuvimos frente a una casilla deshabitada. Solo flores crecían allí, exuberantes variadas.

Leticia corto jazmines, petunias, algunas frecias, me dio el ramo.

Yo cerré los ojos, aspire el perfume. Al abrirlos vi la silueta de mi amiga perdiéndose por la callejuela sinuosa. Entonces tuve miedo. Pero… rumor de alas a mí alrededor hizo que volviera la cabeza. Eran mariposas nocturnas de alas brillantes.

Me acompañaron desapareciendo cuando cruce el baldío. Nos veíamos casi a diario y la compañía de Leticia me colmaba. Su fantasía dibujaba cometas que alcanzaban galaxias innombrables, y más allá un mundo de luz y de silencio rojo dorado. Entonces me sentía en paz, era la morada de Dios. Olas de amor me inundaban y yo cerraba los ojos para volar con ella.

Al fin tenia una amiga, al fin ya no me sentía marginada. Porque Leticia no le daba importancia a mi ropa sino a mi alma, en cambio las chicas del barrio se burlaban de mí por lo mal vestida. Entonces decidí ser varón como los héroes de mis historietas. Me acercaba al grupo de los varones para jugar con ellos, pero los chicos tampoco querían que jugara con ellos.

-Salí de acá nenita, con nosotros no juegas.

Un DIA jugaba con bolitas, en el jardín de mi casa, cuando Norma y Graciela mis vecinas, se cercaron a la reja de mi jardín. Levante la vista, y me volví.

-Pasa algo-pregunte extrañada intuyendo una agresión, y me acerque a la reja.

-Queríamos preguntarte-repuso Norma bajito.

Graciela mientras tanto se tapaba la boca para no soltar la carcajada.

-Cuéntanos la verdad, Ana, es cierto lo que dice la gente?

-Pero…, y que dice la gente?-pregunte alarmada.

-Que siempre estas mal vestida, y que andas metida con la patota de la villa.

Me sentí morir.

Pero, se puede saber quien invento esa mentira?

-Nosotras-dijeron largando la carcajada, mientras echaban a correr temerosas.

Pero yo no las perseguí. Recordé los ojos puros de Leticia y su sonrisa y sus palabras, y pensé que no valía la pena ir tras ellas.

La arena brillaba azul junto al remanso, las ramas de los árboles se entrelazaban…

Me aleje del sitio donde el arroyo forma una peligrosa olla. Y allí estaba Leticia. La cabellera abundante, una cascada de luz, sobre los hombros leves.

-Al fin te escapaste, no te dejaban venir.

-Es cierto no me dejaba mi mama – repetí, pero me escape porque quise contarte.

Leticia no me dejo seguir.

Me encogí de hombros, suspire, yo sabia que ella sabia. Pero no pude acallar mi enojo.

-Esas chicas son unas víboras -reflexione en voz alta.

-No lo creo-rebatió, mirándome de soslayo entre la seda espesa de sus pestañas.

-Ellas son almas, su naturaleza es pura y pacifica, solo que…,

-No la deje terminar.

-Eso no es cierto -rebatí.

Leticia al notar mi enojo cambio de tema.

-Déjate crecer el pelo-aconsejo dulcemente.

-El orgullo herido llovió desde mis ojos, quise agregar algo, pero Leticia me volvió a cortar, y esto me indigno.

-No dejes que el orgullo te resienta, no las odies.

-Pero de que orgullo me hablas? -grite asustando a los pájaros que dormitaban en las ramas. Leticia bajo la vista mientras un rumor de alas se abatía sobre mi frente.

Creí que eran pájaros, pero no los vi. Entre las ramas se recortaba un retazo de cielo.

-Que tarde otra vez-apunte volviéndome para decírselo a mi amiga, pero Leticia ya no estaba y no me importo.

Salí al descampado. Algunos chicos remontaban barriletes lindísimos.

-Hojala se cuelguen como el mío -exprese con rencor.

Una tarde que penetre la floresta encantada, vi a Leticia dibujando garabatos en la arena.

-Que dibujas, Leticia?

-Es la forma de Dios, ves?, una forma oval con un punto en el centro.

-Nosotros somos así a su imagen y semejanza, un átomo, un punto de luz y estamos aquí -prosiguió señalando el centro de su frente iluminada.

Me encogí de hombros. Pensé que estaba loca, pero yo la quería igual. La mire con amor, y admire el verde cambiante de sus ojos oblicuos.

Junto a ella, sobre la arena azul, descansaba un ramo de flores.

Me senté a su lado como si la hubiera visto el DIA anterior, y habían transcurrido ya varios meses desde la ultima vez que nos viéramos.

-Tu madre se pondrá furiosa cuando descubra que te escapaste, Ana. Me encogí de hombros y con vergüenza le confesé.

Vine porque té extraño, Leticia.

Leticia tomo mi mano en la suya, me miro a los ojos.

-Con lo mucho que te quiero y te enojas.

Sentí la garganta apretada, pero ella siguió diciendo cosas.

-Sé mas tolerante, Ana.

-Otra vez hablando como una vieja-estalle.

-Soy vieja-contesto con seriedad.

-Te dije que las chicas inventan cosas y tu le das la razón.

-Cuándo dije que tenían razón?

-Ya te olvidaste?,si vuelven a decirme algo…,

-Por que te enojas, Ana, ellas no comprenden.

-No le conteste, no quería discutir, Leticia tampoco. Ella se echo boca arriba, la vista fija en el ramaje.

-Lagrimas de indignación velaron mis ojos. Yo no quería que Leticia me viese llorar. Pero en mi corta vida, había tantas frustraciones.

Leticia seguía boca arriba sobre la arena, pero así de pronto, al verme llorar se incorporo

-Pobre, Ana, no tenes fe-murmuro.

-Pero de que fe me hablas?

-Fe significa saber que lo anhelado se concretara.

-Negue, no era cierto a mi las cosas nunca me salían bien.

Leticia se sintió molesta con mi agresividad, lo leí en sus ojos y supe que la perdía.

Se levanto, recogió las flores que trajo para mí, me las entrego.

-Las traje para vos, ponelas en agua fresca.

Atornillada en la arena, me las quede mirando. Eran preciosas.

Baje la vista, yo no quería que Leticia me viese llorar, sin embargo cuando mis ojos velados de arrepentimiento la buscaron, ya no la encontré.

En la escuela me daban tantos deberes, que me pasaba el día escribiendo.

Por eso cuando falto la maestra aproveche para salir.

A Leticia no la veía desde el verano y la ansiedad alaba mis pies.

Me detuve junto a su precaria casilla de madera. Pero las plantas del jardín se habían secado. Solo el viento deshojando los árboles del otoño.

Preste atención a cada murmullo que pudiese delatarme su presencia, pero todo era quietud. Entonces pensé que podía estar junto al arroyo.

Ráfagas heladas barrían las arenas color ceniza, y todo era tan mustio y amarillo.

El rincón de mi alegría había envejecido sin ella.

Volví a pasar junto a la casilla. Pero a quien preguntar?. Un perro flaco se me acerco, temí que me mordiera y volví a casa corriendo.

Norma y Graciela pasaban junto a mí ignorándome, y yo recordaba las palabras las palabras de Leticia, " tener fe"…, ellas no comprenden. Un día las salude sonriente. No me contestaron. Pero volví a saludarlas, y no me sentí indigna, porque recordaba los ojos verdes de Leticia y recordaba su ternura.

Las estaciones cambiaban. Y, cada verano el arroyo escondido recobraba su color.

Los peces, árboles, la arena. El aire navegaba verde entre la floresta.

Una noche soné con un barco y vi a Leticia sonriendo desde la borda.

Su mano agitaba un pañuelo y yo…

Al despertarme sentí gusto a sal en mi boca, eran lagrimas.

Tocaron el timbre, mama no estaba, no tenia alternativa, tenia que salir y atender.

-Ya voy-grite calzándome.

Cuando salí me encontré con Norma y Graciela. Venían a buscarme para dar una vuelta.

Pero yo no tenia ganas porque pensaba en Leticia.

-Perdonen chicas pero no me siento bien, mentí, me duele la garganta..

Ellas no me creyeron.

-Que té mejores-contestaron sin convicción.

Después que se fueron me vestí rápidamente y salí. No pare hasta llegar al arroyo.

Entonces sentí la presencia de Leticia. Ella estaba muy cerca pero no podía verla, porque?

Me senté junto al agua y la llame."Leticia por que te olvidaste de mí?

Entonces el agua se encrespo y sentí frió. Olas vigorosas dibujaban montanas de espuma, que arrebataba el viento. El aire se torno neblinoso y apareció nítida la silueta del barco.

Parpadee, Leticia se hallaba sobre la borda. El pelo abundante, una cascada de luz sobre los hombros leves. La mirada verde se diluía, y yo seguía llorando, tendiéndole mis manos, atornillada en la arena, mientras su clara imagen se confundía en la niebla. Lo ultimo que vi fue su mano, un pájaro blanco agitando el aire. Y ya no pude contener el llanto, cuando una voz muy dulce me susurro al oido.

-Yo te quiero tanto, Ana.

-Y yo también -agregó otra voz.

Me volví, Norma y Graciela me sonreían.

Las abrace con ternura. Leticia y su barco habían partido para siempre?

CUANDO CONOCI A LETICIA?

Cuando deseaba con todo mi ser una amiga para compartir mi triste vida solitaria.

Y la tuve, no se si fue la creación de mi fantasía, mi deseo de ser feliz, o tal vez mi soledad.

Pero muchas veces lo real supera lo fantástico.

Mi infancia triste anhelaba una amiga, un ángel puro, cuyo amor fuese autentico. No sé todavía si Leticia niña, aquel ángel que me ayudo en la infancia, fue la misma que conocí después. Pero, que importa?.Lo cierto es que Leticia cambio mi vida, transformando el odio en amor.

ANA.

CAPITULO II

TIEMPO DE ANGELES

Antes de ser creyente formaba parte de un grupo literario que cursaba sus estudios con una conocida periodista, Jaqueline Brian. Y fue en ese hábitat donde tuve mis primeras discusiones como atea asumida.

Mis compañeras eran católicas, en cambio yo venia de familia judía, gente de izquierda, liberal. Por esta razón siempre me mantuve alejada de supersticiones y ritos.

Consideraba la religión fe ciega que no aceptaba mi personalidad analítica. Sin embargo durante los debates en aquel grupo, algunas palabras se introdujeron socavando lo que yacía adormecido en mi alma."No te encierres, Ana, no comprender no es razón para negar.

A veces faltan elementos para evaluar.

Además tampoco la ciencia tiene la ultima palabra. Una teoría científica comprobada, puede ser desmentida por otra. Piénsalo Ana no te obstines, piénsalo.

Aquellas conversaciones me irritaban, esquemas que agredían mi visión materialista del universo.

Recuerdo aquella etapa como la preparación para nacer, y es un hecho que siempre al nacer lloramos.

Y bien aquel año se produjeron muchos cambios en mi vida…

Deje de trabajar con mi familia política. Era un taller donde se fabricaba ropa de mujer. Yo trabajaba ala par de mi, suegra, suegro y marido, pero sin sueldo y cada moneda que recibía, me la daban como si fuera una limosna. Yo me sentía humillada, pero que hacer?.Tenia dos hijas que adoraba, y no podía irme, no podía dejarlas.

Trece anos en prisión. La cabeza llena de pelusa por la ropa de algodón que cortaba, y también de ideas autodestructivas.

Sin embargo sobre mi mesa de trabajo siempre había una lapicera y hojas, donde volcaba mi espiritualidad escribiendo poemas.

Por esta razón, aun siendo atea, me arrodillaba en el templo sin Dios de los imposible y lo esperaba.

Esas metáforas que surgían dentro de mi ser lo buscaban, porque yo añoraba el autentico amor espiritual, mas allá de la orilla de lo humano.

Cual humo de estrellas florecerán tus lagrimas,

sobre la arena de una playa diferente,

fundiéndose en tu calma y en tu luz.

Cual humo de estrellas florecerán tus lagrimas.

Perlas, sobre la arena azul de un Tiempo Nuevo.

CAPITULO III

FUE ENTONCES CUANDO CONOCI A LETICIA

Si, la conocí al regresar del Paraguay. Vacaciones en familia, el descanso anhelado.

Todo era tan bello, programado para sentirnos bien. Navegábamos. El cielo sin nubes, el agua sin oleaje. Suspire, lo tenia todo y no me sentía feliz. Y por que?.Porque mi alma era un pájaro cautivo.

Laura y Celi, mis hijas reían acodadas en la borda, extasiadas en la contemplación del paisaje litoral.

El verdor de la selva, el agua intensamente azul. Augusto que me miraba también estaba serio, tampoco era feliz.

Aquel viaje duro solo quince días. Cuando regresamos a Buenos Aires, recibí una invitación de Leticia del Mazo, conocida escritora y poeta. Me invitaba a concurrir a una velada literaria, en la Botica del Angel.

Aquella tarde Augusto me acompaño. Leticia ejercía un extraño magnetismo sobre el publico, y Augusto no dejaba de mirarla.

Sentí celos, no porque lo amase. Era mi ego resentido, la falta de autovaloración y por que?, porque yo me sentía menos que nadie.

Cuando Leticia termino su disertación sobre poesía latinoamericana, tuve la oportunidad de conversar con ella. Simpatizamos y antes de despedirnos, me pidió mi numero de teléfono.

Me sorprendió que al día siguiente me llamara, y convenimos un encuentro en un bar frente a la Recololeta.

Reconozco que me sentía excitada. Algo tal vez la intuición me hacia sentir que aquel encuentro cambiaria mi vida.

Leticia llevaba puesto un vestido con un volado verde claro que armonizaba con sus ojos y un pañuelo de gaza que le ceñía el pelo rojizo.

Nos sentamos junto a una mesa, frente a la ventana, anochecía.

Leticia sonreía dulcemente mientras hablábamos. Sin embargo me pareció captar cierto nerviosismo en su voz. Algo extraño que no podía entender.

Pero la calidez en su mirada era autentica. Desde entonces nos encontrábamos siempre que se daba la oportunidad. En el centro o en la Casa del Escritor. Analizabamos poemas, y esto me elevaba hacia un cielo lejano todavia, y tan cargado de nubes. Porque yo me sentía enojada con mi ser.

Quise defenderme de un destino adverso, y descendí hacia niveles tan bajos de conciencia, que ya no vislumbraba el sol.

Recién ahora comprendo que tuve que descender hasta el final del túnel de lo indigno para anhelar la brisa pura del estado original, la pureza.

Quería ser feliz y no podía me lo impedían mis culpas.

Recuerdo aquella película Argentina Nazareno Cruz y el Lobo, donde el diablo se cansa de ser diablo, y yo estaba harta de mis fechorias, que me distanciaban de mi ser autentico.

Pero, como liberarme de las circunstancias?,Cárcel tan cierta como mi anhelo de vivir. Pero, como ser feliz cundo el alma se siente enferma?.

La deuda impuesta por las circunstancias contra mi ego me destruían. Si claro que era injusto trabajar con mi familia politica. Era mi casa también, era mi fabrica. Sin embargo ellos me consideraban intrusa.

Esta actitud desmoronaba mi autoestima. Y yo era joven y atractiva, por eso me vengaba de Augusto siempre que podía, y así me sentía cada vez peor.

Sin embargo algo me aferraba a la vida. El amor por mis hijas y mi vocación por la literatura.

Quería transmitir al mundo un mensaje de paz, una paz que no experimentaba.

Aquel curso con Jaqueline, y las conversaciones sobre teologia, con mis companeras, dejaron semillas que iban tendiendo sus raices. Dios, quien era Dios, donde estaba El?

Finalizado el curso con Jacqueline, decidí estudiar Técnicas Narrativas, en la Escuela de Periodismo.

Esperaba ansiosa que se hiciera la hora para entrar, mientras tomaba un café en el bar, junto a la escuela. Pero mi angustia desemboco en llanto incontenible. Cómo pagaría el curso, como?.

La gente me miraba y yo sentía vergüenza de llorar en publico. Por eso entre al baño, me encerré y llore libremente.

Tanta era mi impotencia que aun siendo atea, le pregunte Dios que hacer con mi vida y con mi tiempo.

Es este mi camino?,que hago?, que hago?.

No imagine que esa misma tarde conocería al mejor lingüista del pais. Un periodista español, que formara a los mejores profesionales argentinos, Mariano Ventura, un anciano tan exigente como humano.

Reconozco que no estuve brillante en esa primera clase.

Tantos anos sin redactar; yo solo escribía poemas, y me había olvidado reglas fundamentales de la gramática.

Cuando concluyo la clase, Mariano Ventura se me acerco, me estremecí, lo escrito estaba lleno de errores."Seguramente me dirá que no venga mas" pensé.

-Puede quedarse después de la clase?-pregunto confidente.

Le conteste que sí.

Cuando termino la clase, permanecí junto al pupitre. Los pensamientos roedores atormentándome.

-Que le pasa?-pregunto Mariano Ventura, sentándose a mi lado.

-Nada no me pasa nada.-conteste insegura.

-solo quería decirle que su trabajo es excelente, su vocación autentica, me gusta como escribe.

Yo no podía creer lo que escuchaba. Un pájaro blanco golpeaba mi ventana, me crecía por dentro estallando en amor.

Y así de pronto tuve la respuesta a mi pregunta existencia, que hacer con mi vida y con mi tiempo.

Si quiere lograr un estilo debe escribir diariamente. Se le han olvidado reglas gramaticales. Pero siga escribiendo que muy pronto recuperara lo perdido.

Y agrego:

-En mi casa doy clases de sinonimia, etimología de la palabra, semantica, estilo y sintaxis. Si quiere puede venir. Y bien cuando lo decida me llama por telefono, y no permita que otra tarea para ganar dinero le absorba mas de cuatro horas diarias.

-Su vocación es lo importante-agrego y me entrego su tarjeta personal. Como me dijo que se llamaba?.

-Ana.

-Hasta pronto, Ana.

Ana salió de la escuela como si volara. No podía creer que aquello que preguntara a Dios mentalmente, le fuese contestado por alguien con quien ella hablara por primera vez."Que extraño me pregunte si tengo que seguir estudiando o trabajar todo el día a fin de terminar con mi esclavitud economica, y el doctor Ventura me contesto que debo estudiar. Y es eso lo que haré aunque Augusto siga siendo como hasta ahora.

Las circunstancias son irreversibles. Pero como pudo el doctor Ventura responder a mi pregunta, como?.

Ana no entendia. Aquello parecía un milagro. Pero que importaba?.Ana sonreia, internamente se sentía feliz. El pájaro de alas quebradas se incorporaba dispuesto a volar.

CAPITULO IV

LA DIVINA COMEDIA

Leticia y Ana, Dante y Virgilio deambulando por los pasadizos del infierno. Las dos escribian, las dos penetraban los laberintos del infierno, o se elevaban hacia un cielo radiante, mientras el amanecer no se vislumbraba todavía.

La voz de Leticia sonaba temblorosa cuando me llamo.

-Ana apronta las valijas tenemos que viajar a Claromeco.

-A Claromeco?.Para que?-pregunto Ana, habituada a las actitudes insólitas de Leticia.

-Porque se organiza un Congreso de Escritores y me invitaron a concurrir.

-Pero te invitaron a vos, yo recién empiezo por que debería ir contigo?.Dejar a mis niñas además Augusto se pondrá furioso. Y la plata?,de donde sacare la plata?.

-Por la plata no te preocupes, yo trabajo en una revista mensual. Vendo publicidad, con eso costearemos el viaje. Y con tus hijas cual es el problema?, ya son grandes, adolescentes.

Yo te quiero ayudar, Ana, hacelo por tu bien. Algo crucial esta por suceder en tu vida.

-Pero si no voy, que pasara?-pregunto Ana asustada.

-Por teléfono no te lo puedo decir. Te contare todo en la confitería de siempre. Podras venir?

-Claro que podré-afirmo, Ana impaciente.

-Puede ser como a las cuatro?

-Alrededor de las cuatro estaré por ahí.

Las calles de Buenos Aires dormitan; el calor de febrero detiene a la gente en los bares, confiterias. El que regresa del trabajo se sienta a conversar con un amigo. Anochece.

Corrientes y Uruguay. Leticia muy seria observa a su amiga.

En la mesa un florero con jasmines. Ana aspira el aroma, como anhela paz para su alma atormentada.

-Leticia, que pasara si no viajo?.Es a ti a quien invitaron. Yo recién empiezo.

-Ya te dije que es indispensable por tu bien, Ana-recalco Leticia en tono imperativo. No te preocupes y ven conmigo.

-Pero y el dinero-insistió Ana.

-Ya te dije que lo costearemos con publicidad.

Ana acepto. Creia en Leticia hasta entonces nunca le había fallado.

CAPITULO V

CLAROMECO

El brillo de la playa bajo el sol de febrero acentuaba su cansancio. Y ella pensó que nunca antes había actuado de ese modo. Sin embargo, la crisis era inevitable. Ella no podía seguir asi. Estaaba confundida. Toda su vida manejada por los demás.

Su madre con su histeria, induciéndola a casarse siendo adolescente. Y así fue siempre.

Ella prefería no recordar su infancia, tampoco su juventud.

Sin embargo ahora comprendía que era su propia debilidad, y que no debía culpar a nadie.

Es preferible que el pasado sea pasado, solo tenemos el presente para cambiar nuestra actitud.

Y bien, la arena brillaba bajo el sol, y por todas partes gaviotas. Algunas se elevaban hacia el cielo límpido sobre el agua quieta.

-Que playa hermosa-exclamo Leticia.

-Si, pero que desértica-conteste, dónde se encuentra el hotel.?

-Ya lo encontraremos-contesto Leticia notando mi turbacion. Todos los escritores que concurrieron al Forum estarán alojados allí.

El cuarto que nos asignaron era por demás confortable. Un cuarto con dos camas. En cambio los otros eran para tres o cuatro personas. Mejor así, todo fue como tenia que ser.

En aquella época no se me hubiera ocurrido pensar que lo visible pudiera interactuar con lo invisible. Eso también era ceguera, y yo que era ciega corría hacia el abismo de mi autodestrucción atropellando a otros que también eran ciegos…

Leticia era clarividente y yo no lo sabia. Sin embargo aunque yo no creía en la clarividencia, ella me ayudo, previniéndome que iba a ser destruida si no cambiaba mi conducta. Y yo me asuste. Ella sabia tanto acerca de mi vida, de mi infancia.

Un día me dijo que yo estaba mas enferma que mi madre, y me pregunto si me acordaba como me llamaba ella cuando era niña y la hacia enojar. Lo recordé y un escalofrió me recorrió.

Leticia me pregunto si ella me llamaba demonio, y si era verdad. Asi me llamaba ella, nos peleábamos todo el día, no congeniábamos.

Leticia me dijo que al llamarme así ella invocaba la negatividad.,las energías de la falsa conciencia física.

Yo le pregunte que era la conciencia física y ella me contesto:

-Pensar que somos este cuerpo perecedero hecho de materia, y no el átomo metafísico consciente de su propia existencia que habita entre los dos hemisferios cerebrales.

La conciencia física es también lo instintivo, el principio terrenal. Sin embargo cuando nos hacemos conscientes del alma y sabemos que ese átomo es inmortal, que no muere nunca,,empezamos a ver la vida desde otra dimensión.

Yo no entendía estos argumentos, me distraia. Pero Leticia al verme desconcentrada, recalco mirándome seria y tomándome del mentón.

-Pero ya no te preocupes, tu muy pronto te pondrás bien. A la que no podemos ayudar es a tu madre. Perdonala y te sentirás mucho mejor.

En aquel momento comprendí que Leticia era el instrumento que utilizaba el destino para ponerme a salvo. Ella y un yogui judio, que yo solo había visto un par de veces; cuando visite a Leticia en la casa de su abuela.

Lo primero que hizo Leticia aquella primera tarde , para salvarme, fue tirar en el tacho de la basura del cuarto, las anfetaminas recetadas por el dietista.

Acto seguido me tomo de los hombros y me sacudió suavemente.

Después mirándome a los ojos, me aseguro que ese hermoso traje que llevaba puesto, el cuerpo, era solo una vestimenta que me duraría un tiempo. Despues lo dejaría para tomar otro. Y dulcemente agrego, tocando el centro de mí frente a la altura del hipotálamo.

-Aquí, esta el espiritu, el ser eterno, la monada, el átomo indestructible consciente de su existencia. Una pequeña estrella, eso es lo que somos.

Yo sentía algo apretándome el corazón, algo así como un candado.

Había cerrado la puerta del subconsciente, pero allí junto a los vicios, los antivalores, quedaban sumergidos el amor, la paz, la libertad.

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Al fin había comprendido que todo estaba dentro mío, lo bueno y lo malo. Y lo descubrí gracias a Leticia.

Leticia trajo una silla y me hizo sentar frente a ella. Me sonrió y acaricio mis manos, abandonadas sobre la falda.

Entonces me dijo que si quería cambiar tendría que arrepentirme.

Yo le conteste que si quería, pero no sabia como hacerlo.

Ella me respondió que lo primero que debía hacer era pedirle perdón a Dios.

La voz de Leticia estremeció mi corazon, habia tanta compasión en su mirada traslucida.

Después me indico que no apartara la mirada de su entrecejo. Lo dijo en tono imperativo, como si fuese una orden; y yo temblaba de miedo.

Nunca antes había visto a una clarividente, le temía al ocultismo. Sin embargo en el transcurso de mi vida había experimentado experiencias parapsiquicas.

Leticia noto mi inseguridad, y me aconsejo que dejara de pensar tonterías.

Que me concentrara ya que debía abrir mi corazón, para desalojar las energías negativas. Le pregunte asustada de que energías me hablaba. Pero ella no me contestó.

El rostro de mi amiga era una mascara donde se mezclaba la angustia y el miedo. Leticia con los ojos cerrados temblaba. Y yo no sabia porque, pero la escena me sobrecogía.

Transcurrió un buen rato que me pareció la eternidad.

Después Leticia abrió los ojos, me miro con amor, y permaneció callada, luminosa.

En cambio yo experimente la sensación, como si la carga que pesaba sobre mi corazón se hubiera caído. Y así de pronto, Leticia paso su mano por sobre mi hombro, me miro con ojos iluminados, y me aseguro que ya todo me iría bien. Y que a partir de ahora volvería a ser yo misma otra vez. Me dijo que mi corazón se había abierto y me invito a que fuésemos a pasear por la playa.

No le conteste, pero la segui. Me sentía tan extraña, como si fuera otra. Y el sendero que nos conducía hacia la playa también se ilumino.

Nunca antes había visto tanta luz. Mi corazón latía de regocijo por la paz recuperada.

Sin embargo mi tendencia a racionalizarlo todo comenzaba a funcionar nuevamente.

Fue entonces que me dije "no pienses mas"

La luz penetraba dentro de mí, y yo respiraba esa claridad luminosa.

Leticia se acercó al agua quieta que reflejaba un cielo sin nubes. Me miro a los ojos, y acoto que las energías negativas debían irse con el agua para no regresar.

Yo no entendía lo que quiso decirme, pero tampoco le pregunte.

Llegamos a la playa. Ella se acercó al agua y volvió a repetir:

-Las energías deberán irse con el agua para no regresar.

Y yo que tenia sobre mi cuello un collar de cuentas rosadas, escuché el ruido de los engarces quebrándose, cayendo enredándose con la arena, blanca y fina de la playa.

Le dije a Leticia que mi collar se había quebrado sin que lo tocara y le pregunte que nos estaba sucediendo. Ella me contesto que eran las energías que habían encerrado todo lo puro que había en mi y que ahora debería emerger. Para que yo volviera a ser la misma que fui.

Leticia apoyo su cálida mano sobre mi hombro y yo sentí una gota cayendo sobre mi frente, deslizandose por mi cara, porque?,talvez porque estábamos junto al mar y otro examen había terminado. Y fue en ese momento que sentí el arrepentimiento oprimiendo mi corazón.

Las pruebas eran dificiles. Pase momentos de terror en aquellos dias. Escenas que podrían enloquecer al mas fuerte. Pero Leticia solía decirme que yo era fuerte y que tenia la protección de Dios. Su carpa de luz sobre mi cabeza.

Y yo seguía recordando mis fechorías, pero ya no hundía la daga en mi pecho, ponía atención a cada mensaje sutil que recibía.

A veces era una canción, otra una escena televisiva, o algo que la gente decía al pasar.

Mi personalidad se rebelaba contra la realidad fantástica que me tocaba vivir. Pero tantas coincidencias no podían ser casualidad.

Las reuniones literarias terminaban tarde, y yo me sentía tan cansada. Pero los días volaban y cada jornada me confirmaba la existencia de otra realidad.

Y ahora si comprendía que aquel viaje había valido la pena.

Y por que?, porque descubrí que lo invisible intangible, era tan real como lo tangible visible.

Además comprendí que negar ciertas cosas por no comprenderlas, era miopía.

Existe algo que yace escondido entre los sentidos, otra dimensión que debería incluirse como realidad.

Y si pensamos en esa realidad, como en una obra de teatro, veríamos lo que acontece, como un show gigantesco donde cada uno interpreta su papel.

Por eso, teniendo un pie en esta realidad y otro en la invisible, obtendremos el equilibrio entre ambas y abarcaremos una dimensión mayor sin limitarnos.

Pero como cambiar nuestra vida si conocemos solo lo que es visible, y aun sabiendo que existe lo subatomico, el cambio se dará con la experiencia.

CAPITULO VI

ETERNIDAD

Además Leticia me hablaba mucho de eternidad. Y esta idea me cambio la idea que yo tenia del mundo. Al no ser eternos, que sentido tiene la vida?

La certeteza de que no morimos, sino que las células y las moléculas, de este traje se desintegran, cambia nuestra actitud, nuestro sentir y aligera el miedo.

-Siendo eternos siempre estuvimos en alguna parte, Ana, y en determinada forma-dijo un día, Leticia y siguió explicando-remontándonos hacia el pasado cada uno existió como ser individual. Antes de la explosión cósmica siempre estuvimos allí.

-Perdoname, Leticia pero no entiendo.

Leticia sonrió.

-No es dificil, Ana, solo se trata de entender el circulo. Eternidad significa sin principio ni fin.

Reconociéndonos como un ser finito, ya no seriamos eternos. En cambio cuando nuestro pensamiento recorre el camino hacia el pasado, o hacia el futuro siempre estaremos aquí.

Aquella noche…

Aquella noche pude advertir un resplandor divino en la mirada verde de Leticia. Y al fin logre entender. Le dije que ahora comprendía porque lo lineal le quitaba sentido a nuestra vida. Que absurdo empezar en la infancia y terminar en la vejez. Que distinto si vemos la existencia como algo perpetuo.

Reconozco que me era difícil aceptar aquella visión tan diferente a la que yo tenia de la vida. Ahora todo cobraba sentido, renacía la esperanza.

Había desde siempre en mi ser una predisposición natural hacia la justicia. Porque existían ricos y pobres?, porque la injusta distribución de la riqueza, porque la guerra, porque?.

De pronto durante aquel viaje las respuestas me fueron surgiendo como si estuvieran ligadas por un hilo mágico, porque Leticia me lo explicaba en forma lógica.

-El tiempo es cíclico, Ana, y nuestra fuerza espiritual se ha gastado, en el transcurso de tantos renacimientos. Por esta razón no podemos usar los: poderes, valores y virtudes de nuestro estado original. Y nos defendemos con los antivalores: el ego, la codicia, avaricia, la ira… Y solo tenemos este corto tiempo de cien anos, llamado Confluencia, Edad del Diamante, del Salto o Edad Mesiánica, para despertar todo lo positivo que hay en el alma, conectándonos con Dios y tomando como hace un ciclo su energía divina. Y el sufrimiento que padece actualmente la humanidad es una forma de pagar las acciones negativas cometidas en tantos renacimientos. Y Dios solo podrá llevarnos con El al mundo de la luz rojo-dorada, a nuestra morada de paz, si nos hacemos livianos, sin vicios. Y la auto transformación solo es posible, con sabiduría o sufrimiento.

Yo seguía bebiendo mi café en silencio, en realidad lo que decía nada tenia que ver con mi educación, con mi conocimiento de toda la vida.

Pero Leticia pareció leer mi pensamiento porque me miro profundamente y agrego:

-Creeme, Ana, la justicia en el mundo no se lograra con un cambio político-comento.

Seguramente pensas que un cambio de sistema en la política puede restablecer la paz en el mundo. No te equivoques, Ana, es el individuo que debe cambiar el camino es crear una nueva conciencia basada en los valores, y esto es obra de Dios. Y es ahora cuando Dios mismo nos transmite el conocimiento de lo mucho que valemos, de la perfección de nuestra naturaleza original. Y…, que no usamos por carecer de fuerza espiritual, y de autorespeto. Nuestro accionar vicioso nos ha llenado de culpas, y nos valemos de autoengaños para seguir viviendo.

Sin embargo ahora, a través de la meditación nos unimos a Dios, quien nos purifica y fortalece en un acto de amor. Asi el intelecto fortalecido puede controlar el instinto.

Me encogí de hombros, y seguí mirando la foto del diario. La injusticia como una daga hundida en mi corazón.

Me gustaba convivir con Leticia. Su paz, su dulzura. Pero igual yo estaba contenta de que faltaran solo unos días para regresar a Buenos Aires.

CAPITULO VII

GRACIAS POR EL FUEGO

Fueron días difíciles en Claromeco. Sin embargo ahora puedo decir, gracias por el fuego.

El fuego purifica, cancela deudas. Nuestras alas se tornan livianas y podemos volar.

Lo que aprendí con Leticia, hizo que perdonara a mi madre.

Y bendigo el látigo, era su rol hostigarme. Se acabo la autocompasión.

A medida que fui creciendo busque el amor y tampoco lo halle. Solo mi yo inferior encontró satisfacción temporal.

Mi juventud, mi belleza física, se canalizaron en un afán desmedido de conquista.

Todo lo negativo: lujuria sexual, ego, ira, se fortalecieron como energía autodestructiva.

Cada mirada, cada gesto destinado a la conquista. Era una forma de autoafirmación, porque yo me sentía tan insegura.

Sin embargo la conciencia me demostraba lo errado de mi proceder. Mi ser se rebelaba y el conflicto se apodero del alma. Por eso me enferme. Relegue a la energía mas física, mi cuerpo, toda la angustia que contenía mi alma. Y el bello traje que lo recubría se enfermo.

Sin embargo espere el momento apropiado para separarme de Augusto.

Mientras tanto decidí satisfacer a mi espíritu, cómo?, acercándome al arte.

El arte en cada una de sus manifestaciones, me aatraia. Entonces aunque Augusto y su madre se oponían, decidí seguir estudiando música y me recibí de profesora de piano.

Recuerdo a mi marido y a su madre, como un niño que no desea madurar. Ser hijo es mas fácil que ser padre. Y yo vivía en soledad con mis dos hijas.

Es fácil cerrar los ojos e ignorar lo injusto. Es cómodo pensar, que se arregle, no es problema mío.

Así transcurrieron muchos años de mi vida. El se acomodo a esquemas injustos, pero al mismo tiempo su alma se suicido.

Entonces cuando renací?.

Renací al comprender que lo manifiesto era solo parte de la realidad, porque aun siendo escéptica era sonadora, y mis pupilas buscaban la luz de las inasibles estrellas.

Cuando era niña durante el verano, tendida en el pasto, mi mirada perseguía la luz de los astros, salpicando el cielo azul, y esto satisfacía mi ansia de volar. Pero mis alas estaban quebradas y yo solo podía sonar y escribir poemas.

Recuerdo nuestra humilde casilla frente al Río de la Plata, donde pasábamos las vacaciones con mis padres y hermana.

Me gustaba recostarme en la hamaca paraguaya donde me tendía bajo la sombra de los añosos árboles para escribir poemas.

-Todos los poetas terminan locos-alentaba mama. Y sin embargo ella amaba la literatura y vivía leyendo. Pero no quería que su hija fuese escritora; que concurriese a la universidad, porque de ese modo no podría casarme joven.

Ella proyectaba su frustración por haberse casado con mi padre sin amor. Porque su novio a quien amaba la abandono. Por eso trataba de conseguir a través de mi, lo que había sido su objetivo en la vida. Pero yo tenia otros objetivos a los que seguía siendo fiel.

Además de amar la musica, de escribir poemas, me gustaba danzar…, y a los doce anos

había tenido una hermosa experiencia. A esa edad había comenzado a estudiar, danza y declamacion. En una Escuela Municipal, en la ciudad de Banfield, donde yo vivía.

Tuve tanto éxito con el poema que interpreté, que el publico me pidió con silbidos y aplausos, que volviera a declamar el poema.

Yo me sentía tan feliz, pero mi madre se puso furiosa. Se asusto porque creyó que esto me incentivaría a seguir la carrera de actriz. Y ella consideraba que ser actriz, era un camino peligroso para una muchacha. Y me prohibió que siguiera estudiando.

Y bien ahora comprendo que saldamos cuentas a través del sufrimiento. Pero en aquel entonces no lo sabia.

Sin embargo no desistí, canalicé mi vocación, muchos anos después cuando mis hijas crecieron.

CAPITULO VIII

POR ESO CUANDO RECUERDO LO SUCEDIDO EN CLAROMECO, PUEDO ASEGURAR QUE LA REALIDAD SUPERA LA FANTASIA.

Ahora después de tantísimos anos los acontecimientos se clarifican, cobran otra dimensión, como si los viera desde una montaña, o desde un avion. Ademas tengo un conocimiento que antes no tenia, y comprendo mejor mi rol interpretado por millones de actores.

La mayoría ignora su objetivo existencial, por eso se aturden, para no verse, para no sufrir. Ignoran la existencia de leyes espirituales, las mismas que rigen el universo material. Y bien en aquel entonces yo tampoco comprendía.

En aquel entonces, Leticia me había alertado que de seguir con Augusto, me enfermaria, y era cierto. Ella me dijo que Augusto me odiaba.

Y bien, cuando regrese de Claromecó yo era otra persona. Cambié y ya podía verlo de otro modo, con una visión mas positiva. Mi corazón se había abierto y sentí que lo amaba. Pero el no me perdonaría jamás mis errores, y su arrogancia intento vengarse.

Nunca olvidare aquel verano en Punta del Este donde pasamos las vacaciones en familia.

Habian transcurrido algunos años después de Claromecó…

Pero no había paz en nuestro hogar. Las niñas discutían por cualquier cosa y yo descubrí que Augusto salía con otra mujer, y me sentí tan herida.

Ahora tantos anos mas tarde, comprendo que la gente sufre por ignorancia. Si supiéramos cuantos valores poseemos. Si conociéramos nuestra personalidad divina, no le daríamos importancia al ego autodestructivo.

Y bien era un hecho que estaba empezando a pagar mi deuda karmica, como me lo había anunciado Leticia anos antes. Ahora sufría en carne propia, el dolor que Augusto padeciera por mi.

Leticia me anticipo que si no abandonaba mi casa me enfermaría, porque Augusto me odiaba. Pero yo no podía abandonar a mis hijas, ellas me necesitaban.

Leticia me contesto que comprendía, que yo no estaba preparada.

"Oh Dios” pensé de pronto "gracias por haberte conocido". Oh Dios como te amo. Tu no eres lo que la gente piensa. El Dios vengativo. Tu eres perdon, amor, el océano del conocimiento, de la paz interior. Tu perdonas aun a los que se equivocan como yo. Los perdonas cuando se arrepienten, y el resto se purifica a través del sufrimiento. Eso es inevitable."

Sin embargo si nos unimos a El a través de la meditación, en un acto de amor, nuestras cargas se aligeran.

CAPITULO IX

AUGUSTO ERA ALGO IMPUESTO, ALGUIEN QUE YO NO ELEGI. ADEMAS COMO AMARLO SI ME LO NEGABA TODO?

Pero había algo mas, la inseguridad personal.

Desde niña mi madre me había hecho creer que yo no servia para nada, y decía que era una egocéntrica porque no obedecía sus injustas ordenes.

Ella me disminuía constantemente haciéndome notar lo bien que le iba a mi amiga Shirley, y me decía que yo nunca obtendría notas tan altas como ella.

Shirley era una alumna excelente, pero en su hogar había orden, y en mi casa reinaba la confusión.

Yo nunca encontraba nada. Y la histeria de mi madre, afectaba mi estabilidad emocional.

Nunca encontraba un sitio en donde hacer los deberes; y el desorden externo me influía internamente.

-Otra vez recordando tu infancia-acoto Leticia, aquel ultima tarde en Claromeco.

-Si-conteste aunque recordar no resuelve nada.

-Pero vos tendrás que perdonar a tu madre, eso te aliviara.

-No me será fácil.

-Inténtalo porque ella esta muy enferma.

El llanto acudió a mis ojos, como un caudal silencioso, y repuse con voz ahogada.

-De que enfermedad me hablas?,lo de mi madre es histeria.

-Y vos pensas que las enfermedades son solo físicas?.

-Tu madre esta muy enferma, pero …, cuando yo te conocí estabas peor que ella.

A vos te ayudamos, pero a ella no la podemos ayudar.

Leticia se puso la camisa de dormir, y despeino su larga trenza rojiza.

-Haceme caso, Ana, perdonala esta actitud te aliviara.

Yo me sentía tan cansada que ya no me quedaban energías para seguir dialogando.

Leticia se durmió enseguida, yo también". Mañana será otro día " pensé,"que bueno otro día que paso."

Pero vos estabas peor que ella de hoy en adelante tendrás que mejorar…

Las palabras de Leticia tenían el poder de la verdad. Pero que me quiso decir Leticia aquel día cuando me dijo que yo estaba peor que mi madre?

Y así de pronto Ana, recordó una foto que le sacara su hija Laura, en el viaje que hicieran en familia al sur del pais, a Bariloche.

En la Isla Victoria, visitaron la cabaña donde fuera filmada la película Bambi. Y Laura que gustaba de la fotografía le sugirió a su madre, que se parara frente a la puerta, para sacarle una foto.

Sin embargo cuando la foto fue revelada, Ana no podía creer lo que veían sus ojos.

Su propio rostro era el de una bruja. La volvió a mirar y no se reconoció.

Al día siguiente todavía en Claromeco, mientras Leticia y su amiga, iban a cobrar la publicidad, para comprar los pasajes y regresar a Buenos Aires. Ana se hizo de coraje, y le contó a Leticia lo sucedido en Bariloche y agrego:

-Yo pienso que no es mas que una ilusión óptica.

-Fue poco después de conocernos, verdad Ana?.

-Si, claro solo algunos meses después.

-No Ana, no fue una ilusión optica. Yo había visto lo muy enferma que estabas, y le rogué a Dios que te pudieras ver tal cual eras en aquel momento.

Punta del Este , algunos años después…

Pero ahora yo sabia que lo manifiesto e inmanifiesto interactuan. Y también aquella vez, recibí ayuda desde la región metafísica que comenzaba a vislumbrar.

Una noche recuerdo que las vibraciones eran tan poderosas que podían sentirse como el filo de un puñal.

Laura y Celi, se fueron a dormir temprano, cansadas de pedalear por la playa en bicicleta.

Augusto y yo no nos hablabamos, y hacia tiempo que dormíamos en camas separadas.

La de el junto a la ventana pegada a la pared. No nos hablabamos, y yo para aventar la angustia, me quede leyendo hasta muy tarde.

Estaba angustiada, tantos pensamientos negativos carcomiéndome.

De pronto sentí un peso sobre mi cara, y al abrir los ojos pude ver aquella arana enorme.

Cayo sobre mi rostro desde una región desconocida. Y yo sentí su presión asfixiante.

La puse bajo la almohada y presione fuertemente. Escuche un crujido y suspire aliviada pensando que la había destruido. Pero enseguida la volví a sentir sobre mi cara.

Un grito atravesó mi pecho despertandome. Yo creí que las niñas y Augusto escucharon mi grito. Pero no dormian. Solo yo lo escuche. Mi corazón latía enloquecido, y un frió sudor me cubría la frente.

Mire hacia el otro lado, Augusto también dormía, la mano abierta, rosada, sobre la pared.

La reconocí enseguida, era la arana de mi pesadilla. El me odia y pretende destruirme…,que hago?,que hago?.

En aquel momento yo no podia dominar mis emociones, mi mente era un caballo desbocado destruyéndome…

Regresamos de Punta del Este y yo me enferme. Era obvio no podía ser de otra manera. Fui sola a consultar al medico, Augusto no me quiso acompañar.

El especialista después de revisarme cuidadosamente, me hizo una radiografía con rayos x, y descubrió una mancha extrana. Era como una mano abierta, sobre mi hígado.

El medico me dijo que me fuera a casa y le dejara la placa. Tenia que estudiarla antes de darme su diagnostico. Pero yo sabia de que se trataba. Habia comenzado a descifrar el mensaje invisible de las causalidades. Y aunque habían transcurrido anos después de lo acontecido en Claromeco, al regresar a casa regresaron los recuerdos.

Al fin había vuelto a Buenos Aires, extrañaba a mis hijas, y además yo sabia que Augusto estaría muy enojado. Sin embargo me sentía feliz de regresar.

Claromeco fue una experiencia difícil, pero a la vez un despertar de mi autentica conciencia.

Además me convencí de que Dios al que siempre había negado, era algo tan real como verdadero.

Sin embargo desde ese momento debería superar la critica realidad que me tocaba vivir.

Mi corazón intentaba abrirse por completo y buscaba a Dios, en cada rincón del universo. Mi pensamiento estaba conectado con El, y el destino acrecentaba mi fe. Pequeñas circunstancias que se iban sucediendo día a día.

En aquel tiempo se me dio por visitar, templos, iglesias, catedrales, capillas. Ademas compraba todas las estampas de vírgenes y santos que me ofrecían.

Mi estampa preferida, era la de Cristo con el corazón abierto. En realidad yo había cambiado tanto, que no me reconocía.

Aquel día recuerdo que me fue difícil en el trabajo, con Augusto. Y yo le pedí a Dios que penetrase mi alma, la luz de un nuevo amanecer."Oh Dios abre mi corazón". Mi suplica nacía del alma, era autentica.

En aquel momento yo pasaba por una iglesia evangelista, y junto a la puerta había un mendigo ofreciendo estampitas.

Me ofreció una, la mire y no lo podía creer. San Donato, el que abre los corazones.

Me pasaban cosas extranas, pero ahora comprendía que existía un mundo inmanifiesto, igual que el manifiesto.

Otro hecho que me sorprendió fue algo que aconteció una semana después.

Mis hijas concurrían a una escuela secundaria, y en el mueble donde guardaban sus útiles escolares, Cele tenia un ejemplar de la Biblia.

Yo no sabia que ese libro existia, y que ella lo guardaba allí.

Sin embargo mi pensamiento estaba conectado con Dios. Dios donde estas? quiero saber mas de ti.

Sentada en un sillón yo estaba invocando a Dios, cuando sentí que algo caía sobre mi cabeza. Lo recogi. Era la Biblia.

Pequeñas cosas me sucedian en apariencia intrascendentes, sin embargo, un hilo frágil, invisible, me iba conduciendo hacia mi auténtico destino…

CAPITULO X

ISRAEL

Los cerros monstruos somnolientos me ven pasar, y yo hundo la mirada amarilla de luz en el desierto, y me pregunto si el tiempo realmente existe. Entonces pienso en el ciclo que explica la eternidad.

Ana suspiro. El desierto recortaba sus montanas contra el horizonte. El autobús volaba por la ruta.

Como deseaba ella también volar, como los pájaros, como las mariposas.

Ana observo los árboles enfilados que demarcaban la entrada de la pequeña ciudad israelí donde ella vivía desde hacia algunos anos.

Le gustaba Israel, tanta luz y tantos pájaros.

Bajo del autobús, acomodo el bolso en su hombro y fue ascendiendo un camino de piedra que la conducía hasta su casa.

Bajo la puerta asomaba un sobre, que Ana levanto pero no abrió enseguida. Imagino que seria de las hijas o nietos que seguían viviendo en Buenos Aires.

Antes de abrir la carta entro en la cocina para tomar algo fresco, sentía mucha sed.

Mientras bebía abrió el sobre y su mirada se lleno de luz. Abel Fernandez. No puede ser, como consiguió mi dirección después de tantos anos?

Mientras bebía el jugo volvió a leer el sobre Abel Fernández, y el rostro de aquel hombre se le volvió a presentar como aquella vez.

Al separarse de Augusto Ana consiguió un buen trabajo: vender seguros médicos, en una cooperativa en el barrio de Congreso. Y así de pronto, Ana volvió a recordar el rostro agradable de Abel.

El pelo entrecano, la voz tan suave. Fue un amor espiritual, el ultimo humano antes de enamorarse de Dios. El verdadero amigo y amante que la hiciera feliz para siempre. Porque Ana sentía que el amor autentico solo podía ser espiritual.

Ana dejo el vaso sobre la mesa y recordó algunas frases del poema que le había escrito a su amor otoñal.

Pasos que caminan veredas húmedas,

de un otoño que comienza aquí, ahora

pasos que disipan nubes de invierno

Que recuestan su cansancio.

Se y comprendo que he nacido distinta.

Recordó el poema que le escribiera aquella vez y una sonrisa casi triste, se dibujo en su rostro trigueno. Sin embargo ella no estaba triste. Aquella también era una etapa superada. Ella no miraba hacia atrás, porque no quería recordar.

Los recuerdos están grabados en el subconsciente con sensaciones, emociones. Incluso aquellos gratificantes se relacionan con otros que nos pueden hundir en el abismo de la depresión.

Y sin proponerselo, Ana invoco la figura de Abel. Y surgió en su mente la playa de Reta.

Atardecía y el sol caía en el océano violeta de olas blancas y encrespadas.

Entonces recordó los pejerreyes saltando entre la red, y sintió lastima de ellos. El espiritu humano había perdido su misericordia. Abel sonreía y ella no podía dejar de sentir pena por los pejerreyes.

Hubiera querido echarlos de nuevo al mar, y sin embargo permaneció estática, como si una fuerza poderosa la detuviera.

La costa blanca, los pescadores. Volvio a respirar el aire salino, y otra vez el sol hundiéndose tan rojo en el mar, tiñendo el agua de anaranjado y de violeta.

De pronto por entre los recuerdos apareció Leticia. Que extraño los recuerdos no respetan el tiempo, se suceden desordenados, como si se vieran desde un avión.

Y allí estaba Leticia de nuevo. Aparecio cuando Ana salía de la cooperativa donde trabajaba, y junto con ella Abel. En ese momento una empleada lo llamo y el se volvió.

Al entrar Abel, Ana y Leticia se quedaron solas en la vereda. En ese momento al mirarla, Ana noto que su amiga había envejecido.

Habían transcurrido mas de siete anos u ocho. Leticia vestía una tricota y una pollera blanca. Ana se sorprendió al verla sin maquillage. Solo la mirada era la de siempre, tan seria y profunda.

¿-Quién es el hombre que te acompaña?-pregunto Leticia.

-Un amigo-respondió Ana.

-Solo un amigo?.

-Y que no puedo tener un amigo?, ahora soy libre, me separe de Augusto, no puedo tener un amigo?

-Si, claro que sos libre. Pero ya te dije que tenes una misión que cumplir, y tenes que hacerlo sola y no en pareja.

Ya te dije que tu tarea con Dios seria después de tu separacion. Nadie puede acompañarte en tu tarea divina.

Ana permaneció pensativa.

-Tal vez tengas que vivir algunas experiencias todavia – expreso Leticia. Si supongo que debe ser asi. Tal vez cuando se casen tus hijas y te desengañes del amor humano.

Leticia sonrió y Ana se pregunto porque su amiga se habría vestido de blanco.

-Hasta pronto, Ana, y no te olvides de tu misión.

Abel salió de la cooperativa, mientras la figura de Leticia, desaparecía por una esquina de la calle Corrientes.

-Nos vamos, Ana?

-Claro que nos vamos.

Caminaron en silencio, después Abel pregunto:

-Quién es esa mujer?

-Una amiga-contesto Ana.

Ana había regresado del pasado y cruzo la calle sin mirar.

-Cuidado mira el semáforo, esta en rojo-grito Abel sujetándola del hombro. Que te pasa, Ana, estas tan distraída.

-No me pasa nada, fue solo un descuido.

Octubre de 1997 Israel…

Marchas por la paz, ayer la primera fue en Tel Aviv. La segunda pacifica, silenciosa la anticipan en Jerusalén.

A la primera asistieron 30.000 personas. A la segunda calculan que concurrirán 50.000.

El pueblo no quiere guerra, ningún pueblo quiere guerra, pero el odio germina en los corazones por una sola razon. La enfermedad llamada "Conciencia Física". Yo soy un cuerpo, blanco, negro, judío, cristiano, musulman. Y esta falsa identidad enfrenta las naciones.

El desconocimiento de que venimos del mismo tronco y que somos inmortales, pudiendo que en un renacimiento seamos mujer, en el otro hombre. Tal vez en este nacimiento pueda ser hindú y en el próximo budista. Esta falta de sabiduría hace que nos olvidemos que somos hermanos hijos de un mismo padre. Dios. Esta falta de sabiduría transforma en odio , lo que debería ser, la semilla eterna del amor.

Además no hablemos de los intereses creados, el negocio de las armas, la codicia insaciable, encendiendo hogueras que terminaran con el mundo actual.

CAPITULO XI

LA SONRISA DEL ANGEL EN LA PUERTA DEL CIELO.

Adónde estoy?, adonde me encuentro?.Estas preguntas nacen cuando me despierto en un sitio distinto cada vez.

Me mudo tan seguido, además he viajado tanto en estos últimos años, que puedo ver el planeta aunque dividido y enfrentado como un lugar único y total.

Puedo ver las limitaciones que nos enfrentan como una enfermedad. Y todo porque ignoramos que Dios es el Padre de esta familia universal fragmentada. Y solo viendo a la humanidad de este modo el anhelo de paz, no será una utopía.

Pero la Nueva Conciencia nacerá cuando hayas descendido hasta el final del tunel de lo indigno…

Y por que?, porque según Raya Yoga, todo lo acontecido en este gigantesco escenario es parte de un plan, un escenario donde interactúan millones y millones de personas.

Pero que difícil de aceptar tanta injusticia, tanto dolor.

Sin embargo el reconocimiento de que las mismas leyes que rigen la física rigen también la metafísica, hará que veamos en esta agonía mundial, un futuro renacer.

La vieja conciencia de creernos un cuerpo agoniza. Por eso busquemos, la brisa pura, el contacto con la luz. La nueva conciencia, nuestro estado original, la pureza.

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El saber que somos espirituales y que llego el momento de conectarnos con Dios la fuente de la pureza y tomar su energía para terminar con los vicios, con el principio instintivo que se apodero del alma, no hará fuertes para vivir los auténticos valores.

Si nos degradamos es por desconocer, que la; paz el amor, la felicidad, la libertad, estaban dentro del alma sumergidos en las profundidades del subconsciente y además porque no teníamos la fuerza espiritual para usarlos. Por eso nos degradamos. Pero ha llegado el momento de cambiar. Ya se empieza a vislumbrar un nuevo amanecer.

Y regresando al pasado, me separé de Augusto cuando mis hijas crecieron, pero que difícil me resultó después de 23 años…

Yo le temía a la soledad y pensé que no podría mantener mi hogar. Por eso busque la ayuda de un profesional, analista reconocido en Buenos Aires

La primera vez que decidí atenderme con el doctor Corvalan. Camine cuadras y cuadras como si estuviera borracha, debido a la ingestión de sedantes.

Sin embargo cuando el medico me saludo, la ternura que trasmitía su voz, movilizo mi corazon. Empece a llorar, un torrente de angustia que no podía contener. Y esa tarde el doctor Corvalan no me pudo atender.

-Cuando se sienta mejor vuelva-aconsejo mientras cerraba la puerta del consultorio

Cuando llegue a mi casa, las niñas no habían regresado del colegio, tampoco Augusto del trabajo. Y yo cansada me acosté enseguida. Solo anhelaba un remanso de paz.

Cansada me dormí o creí que dormía. Pero sentí que me elevaba. Era una sensación que nunca había sentido antes.

Las montañas eran elevadísimas y la gente vestida con túnicas ascendia lentamente…

Me impresiono la belleza del paisaje. Mas arriba un torrente precipitaba su caudal desde lo alto de un risco, en un arroyo de agua limpida. Y mas abajo todavía, una zarza agitada por el viento huracanado. Me pregunte como podía mantenerse allí arriba con ese viento.

Sin embargo tanto la zarza como el entorno me era familiar. Habia estado antes en ese lugar, pero en invierno. En cambio ahora la primavera vestía las laderas de flores silvestres, perfumadas."Que extrano pensé" si hasta puedo percibir el perfume.

Si…, era primavera, todo florecía y yo estaba allí en lo alto del risco.

Y así de pronto mire hacia abajo, descubrí la caravana, y me pregunte adonde iría toda esa gente vestida con túnicas, que ascendían y descendían por la montaña rocosa.

Al principio no los había visto. Adónde van y para que?

En ese momento escuche la voz, retumbaba en mi oído.

-Van a llevar a cabo una operación muy delicada.

-Quién será intervenido o intervenida?

No obtuve respuesta, pero enseguida sin que yo volviera a preguntar, escuche la misma voz.

-Es un caso delicado, le amputaran ambas manos, y le injertaran otras.-agrego la voz, como respondiéndose a si misma.

Y yo seguía observando la caravana. Gente con túnicas ascendiendo por la montaña rocosa

Y en ese momento nuevamente la voz.

-La operación se llevara a cabo por una famosa cirujana, y -agrego-en este momento la están interviniendo. Yo me volví a preguntar a quien intervenían. Era joven, era viejo, hombre, mujer?

En ese momento me estremecí recorrida por una extraña sensación de alegría suprasensorial. Como si fuera yo la intervenida

Sin embargo yo estaba allí arriba, observando aquel paisaje que me era tan familiar

Y volví a tener la experiencia o la certeza, de que yo había estado allí antes. Pero cuando?

Y otra vez la voz pero estremeciéndome de felicidad

-Las manos se mueven porque permanecieron activas.-vas a ser muy, pero muy feliz, cuando llegues a la Provincia de la Santa Cruz.

Y ya no pude preguntar nada mas, porque escuche las voces de toda esa gente allí abajo

-Fue un exito, el trasplante resulto.

Y en ese momento nuevamente escuche la voz.

-Que suerte tuvo que la operar justamente esa cirujana. Pero la autentica felicidad ella la sentirá cuando llegue a la Provincia de la Santa Cruz.

Y fue en ese momento que la alegría suprasensorial e abrió paso a través de mi atormentado corazon. Sentimiento poderoso que me despertó.

Me sentía tan feliz y porque si nada había cambiado en mi entorno. Seguro que después me dormí profundamente, porque no escuche a las niñas cuando se fueron al colegio, ni tampoco cuando Augusto se levantó, para ir a trabajar.

Me sentía como si hubiera regresado desde otra dimensión, pero mi corazón latía alegremente, y yo no sabia porque

Esa misma tarde visité a mi psicoanalista y le conté mi experiencia…

-Que le paso que se la ve tan contenta?

Le conté mi experiencia y él la interpreto al estilo freudiano. Me dijo que algo se había movido en mi subconsciente, y agrego que el agua de mi visión o según el, que caía de la montaña tenia que ver con la relación que tenia con mi madre. Y me dijo muchas otras cosas, pero yo no le creí porque sabia que no era verdad. Yo no comprendía que me estaba sucediendo, pero intuía que un hilo invisible me estaba conduciendo hacia mi autentico destino.

Pero …, y cual era mi destino?.Tal vez la Santa Cruz podía simbolizar el equilibrio y la estabilidad del estado original del ser, la perfección.

Hay una figura mitológica que representa ese estado de perfeccion. Es el Arcángel Rafael. Esta parado con las alas extendidas. Con una hacia el cielo, tomándose de la luz y la energía divina, y en la otra mano sostiene una balanza, la Santa Cruz, un estado de estabilidad y equilibrio emocional.

En el dibujo se ven las negatividades en forma de demonios que tratan de mover la balanza para penetrar en el Ser y desestabilizarlo.

Pero el Arcángel cuya mente esta conectada con la energía divina, hace que la balanza conserve su estabilidad. El estado de estabilidad interna.

Y volviendo al pasado recordé la ultima noche en Claromeco con Leticia. Y así de pronto pude relacionarlo con la visión…

Recuerdo que Leticia se acerco a mi cama. Habia estado meditando desde temprano.

Yo la miraba y en la penumbra del cuarto su bello rostro aparecía cubierto por un halo blanquecino. Y sentí que de su frente emanaba ternura, fluía inundando el cuarto de amor.

Ella me pregunto al notar mis ojos cerrados.

-Ana, estas despierta?

-Si estoy despierta.

-Perdóname es temprano, tal vez quieras seguir durmiendo, pero es importante.

Me incorpore frotándome los ojos.

-Que pasa, Leticia decimelo por favor.

-Tu vida corre peligro, Ana, Augusto te odia. Si te quedas con tu familia te enfermarás, es mejor que te vayas.

-Pero que me estas diciendo?

-Te estoy diciendo que la tarea tuya es divina y que tendrás que llevarla adelante sola. Sola, la palabra sola me aterraba, como vivir sin mis hijas?

Leticia noto mi turbación y se apresuro en contestar.

-Y bien ya veo que no estas preparada-apunto reflexiva. Pero tu compromiso con Dios va mas alla, es una alianza.

-Es cierto- respondi recordando las cosas que me habían sucedido después de comprometerme en ayudar a las fuerzas del bien.

Todo esto parecía tan subjetivo. Y fue en ese momento que recordé el pañuelo negro con manchas blancas que encontré en una plaza en Asunción del Paraguay antes que sucedieran aquellos extraños acontecimientos. Y yo no entiendo porque no me sacaba aquel pañuelo de la cabeza.

Y fue un día cuando sentí algo raro dentro de mí, y supe que tenia que cumplir con una misión divina. Eso aconteció en Claromeco, pero como lo supe?

A través de mensajes que me llegaban de una dimensión invisible.

Y después de cada prueba, una gota de agua fría me indicaba que el examen había terminado. Tampoco olvidare como el viento huracanado, aquella tarde en la playa de Claromeco, me arrebato el pañuelo y nunca mas lo encontré.

Y BIEN HABIAN TRANSCURRIDO MUCHOS AÑOS Y YO AL FIN HABIA ENCONTRADO UN HABITAT DONDE SE HALLABA LA PAZ.

EN REALIDAD HACIA YA TIEMPO QUE NO HALLABA UN SITIO DONDE ME SINTIERA TAN COMODA.

Había visitado diferentes lugares, pero no me conformaban. En cambio en esa casa todo me era familiar.

Recuerdo la primera clase de Raya Yoga y la experiencia cuando medite. Fue tan poderosa la experiencia que nunca olvidare lo que vi, ni lo que sentí.

Yo miraba la frente de Alicia, la profesora, y como su cabeza y su cuerpo vestido con una túnica blanca, se cubrieron con un halo blanco. Y yo sentí que una flecha atravesaba mi corazon. El amor encerrado por tanto tiempo comenzó a fluir. Senti un torrente de lagrimas derramándose desde mis ojos. Desde mi corazón, e intuí que era tu amor Padre

Iluminado."Al fin llegaste hija querida, al fin estas aquí". Y yo seguía llorando, no podía contener el llanto que brotaba a raudales.

La flecha de Dios no solo atravesó mi corazón, los ojos de Alicia también tenían lagrimas. Ella sentía la misma emocion, y yo seguía llorando. Esta fue la primera experiencia que viví en Brhama Kumaris, en el Centro de Meditacion. Y fue tan poderosa que ya no pude faltar a ninguna clase ni meditación de la mañana.

Transcurrieron algunos meses y una mañana mientras escuchaba la clase, se me acerco el director del centro José Almiron. El sabia que yo tenia experiencia en diversos géneros literarios, y se le, ocurrió que podíamos hacer algo juntos. Para que?.Para recibir a la coordinadora de todos los centros de Australia, Islas Fiyi , y Nueva Zelanda.

La doctora Jordana, una medica cirujana muy famosa, graduada en Bombay, que actualmente se dedicaba a la medicina holistica. Jordana venia a la Argentina para dar una serie de conferencias, para médicos y psicoanalistas.

José Almirón tenia una idea interesante. Una obra que pensaba llamar: UN TIEMPO PARA PENSAR. La obra seria el comienzo del programa para recibir a Jordana.

Escribí la obra con mucho entusiasmo.

A José Almirón le gusto. Ademas me pidió que interpretara uno de los personajes. Me sentí feliz. La obra resulto un exito, y la conferencia de Jordana tambien. El teatro lleno aplaudía entusiasta.

Después del programa, y al día siguiente viajamos con Jordana a un retiro espiritual, cerca de La Plata. Y cuando llego la hora de meditar, nos sentamos en silencio, y fue entonces que sentí la misma alegría, como hacia años, cuando tuve la visión de la montaña, cuando me amputaron las manos y me injertaron otras.

Yo miraba la frente de Jordana y todo se hundía en un océano de color violeta, solo eso veia. Todo estaba sumergido, y yo me sentí tan ligera. Al fin mis manos ayudaban a Dios.

Presentí que era el inicio de mi tarea. Tambien le hice reportajes a Jordana cuando se reunió con médicos y psicoanalistas, en nuestro Centro de Meditación.

Yo me sentía feliz porque había encontrado el camino, y estaba segura que esta vez no me equivocaba. Además estaba preparada. Las niñas se habían casado, y yo vivía sola.

Tampoco quise continuar mi relación con Abel. Yo debía concentrarme en una sola tarea, en ayudar a Dios.

Y bien en aquel retiro mientras miraba la frente de Jordana. Yo solo podía ver la luz que emanaba de su frente, y como dije antes todo se sumergía en un mar violeta que brillaba intensamente.

Dicen que el rayo violeta es el séptimo rayo, la conexión del espíritu humano con el espiritu de Dios.

Yo mire mis manos y me sentí dichosa porque era util. La primera tarea, la primera oportunidad de ayudar a Dios.

Desde ese momento mi vida le fue dedicada en la medida de mis posibilidades.

Y fue en ese ano que comenzaba un evento internacional dedicado a las Naciones Unidas "Cooperación Global para un Mundo Mejor. Este proyecto continuo después de un Millón de Minutos de Paz, creándose por la Universidad Mundial Brhama Kumaris, el Centro de Estudios por la Paz.

En ese ano la UEBK empieza a ser reconocida en todo el mundo. Este proyecto duro tres anos. El proyecto tenia un banco virtual, para que artistas, profesionales, educadores, científicos, donen proyectos para mejorar el mundo. Lo que el banco no recibía era dinero.

Fue la ultima etapa que viví con Abel. El no obstaculizaba mi tarea, pero tampoco me ayudaba. Abel era un sonador y no se manejaba bien con las cosas practicas de la vida.

Pero por que me enamoré de Abel, porque físicamente era igual a Brhama y Brhama estaba grabado en mi subconsciente desde siempre desde la eternidad. Ademas en mi relación con Abel no había sexo, ya que era muchos anos mayor que yo.

Pero había otros ingredientes, su falta de sentido practico, me obligaba a trabajar doblemente, en vez de dedicarle mas tiempo al servicio de Dios, por eso me canse. Es decir no pudimos seguir en pareja.

CAPITULO XII

EN LA PUERTA DEL CIELO.

Recuerdo una noche que dormíamos con Abel, eran como las cuatro de la mañana.

Marion con la cual trabajábamos en el proyecto Cooperación Global, había viajado a Madhuban en Mont. Abu, en los Montes Aravali.

Trabajamos en el proyecto desde un principio, y yo deseaba ir con ella, pero Abel no podía ayudarme y yo no pude reunir el dinero.

Me acosté y me dormí enseguida. Y así de pronto sentí que me desprendía desde el pecho, igual que un pajaro, y salía volando. Atravece las nubes y caí en el mar.

Estaba sumergida hasta por debajo del cuello, y frente a mi sobre un cielo intensamente azul, una pequeña estrella luminosa, la reconocí enseguida, era Dios. Mas allá extendiéndose la playa inmensa, y yo frente a la estrella más maravillosa que había visto nunca. Mi pelo era de nubes, tan blancas, livianas. Y en mi pecho un pájaro de luz. Las nubes sobre mi cabeza, eran manos blancas acariciando mi frente.

Fue un instante, un tiempo sin tiempo. El agua azul me rodeaba. Seria esa la Puerta del Cielo? Y frente a mi sobre un cielo intensamente azul, una pequeña estrella, era Dios.

No sé cuanto tiempo transcurrio. Fue un segundo?, acaso la eternidad?.Me sentí flotar sin peso, sin cuerpo. Y así de pronto me vi en un comedor simple pero muy grande, y vi figuras allí abajo, caminando, hablando. Y…, aunque no podía escuchar lo que decían, las vi vestidas con largas tunicas. Parecia una cocina o algo asi. Yo llamaba a gritos pero nadie me escuchaba. Cuando salí de aquel estado comprendí que no era un sueno. Realmente yo el alma, me había trasladado en espíritu a Madhuban al Bosque de la Miel, y tuve el tan deseado encuentro con Dios.

Como ya lo dije antes, hacía tiempo que concurría a las clases de la manana, y desde la primera vez que Dios atravesara mi corazón, me sentí feliz.

Pero esta experiencia era diferente, yo me había elevado a la región sutil, y sentí el amor de Dios. Era una experiencia poderosa, inolvidable.

Además Marion vino al Centro esa mañana con los ojos iluminados. Habia regresado de Madhuban. Conto su vivencia. Y cuando leyó la clase, al final pregunto y ella misma respondió a su pregunta. Donde se encuentran los enamorados?.En los jardines o en la orilla del mar.

CAPITULO XIII

Y FUE EN EL CLUB SAINT MARTÍN

Allí conocí a la señora Sandreani. Ella era miembro de un grupo de artistas plásticos, cuya temática era la Nueva Era.

Dicen que Dios creo el mundo con el pensamiento, y es verdad, Dios recrea el mundo con el pensamiento. Pero, como?.Transmitiéndonos el conocimiento de que somos, un átomo eterno, pero que al llegar al final de la era, nuestro estado es impuro y débil.

Si cambiamos nuestra forma de pensar, nos elevaremos hacia El. El nos purifica y de ese modo lo ayudamos a purificar el medio ambiente, para crear ese mundo nuevo que anhelamos.

Con Marión, Alicia, Helga, Jose y Fernando, trabajábamos en este proyecto dedicado a las Naciones Unidas.

El grupo que coordine una tarde en el Club Saint Martin, eran pintores de la Nueva Era. Artistas que plasmaban en sus creaciones ese mundo por venir.

Visualizamos el futuro, y anduvimos por mágicos senderos, observando cisnes blancos entre los espejos de aguas cristalinas. Y más allá, mas allá detrás de la montaña, seres blancos en túnicas blancas y celestes. Y mas alla, la armonía entre la gente. La nueva conciencia.

Caminando por el mismo sendero, al final descubrimos un trecho angosto que conducía a ese lago que mirándonos en él, reflejaba nuestra cara iluminada por la pureza. El destino final. Todos eran artistas, y cada uno visualizó un cuadro diferente.

Cuando finalizo la actividad me reuní con la señora Sandreani. Y mientras conversábamos se me ocurrió la idea de un audiovisual, con la temática de la Nueva Era. Seguramente Elsa Sandreani podía tener cuadros apropiados para ese fin.

Conversamos, yo le hable de la necesidad de realizar un audiovisual, sobre ese mismo proyecto: Cooperación Global para un Mundo Mejor.

Nos despedimos y quedamos en encontrarnos el miércoles por la tarde, en la Oficina Coordinadora, en nuestro Centro en la calle Moldes.

Elsa Sandreani llego con su amigo Carlos, y trajo las diapositivas. Pero lo más conmovedor fue el nombre de un cuadro muy bonito, EN LA PUERTA DEL CIELO

Yo no podía quitar la vista de la diapositiva que me mostraba Elsa.

Era una figura sumergida en el océano azul, casi hasta el cuello. Un pájaro con las alas abiertas en el pecho, la mirada pura, inocente, el pelo de nubes, y en el medio de las nubes, el alma, una diminuta estrella luminosa.

Elsa me seguía mostrando las diapositivas, pero yo solo veía ese rostro Angélico que me era tan familiar.

Le pregunte en que se había inspirado para pintar ese cuadro.

Elsa se echo a reír.

-No me inspiré, fue una vision. Yo estaba meditando y era de madrugada -explico Elsa. De pronto sentí que salía del cuerpo y eche a volar a una velocidad inimaginable. Y allí estaba ella -dijo Elsa sonriendo a su creación. Fíjate- prosiguió diciendo sobre la cabeza hay dos nubes formando manos que acarician la frente del ángel, y fíjate -agrego Elsa, esa mirada tan pura -inocente absorta en la contemplación de Dios.

Yo sabia que era verdad lo que me contaba Elsa, pero siempre le busque una lógica a lo aparentemente mágico.

Carlos el amigo de Elsa me miraba sonriendo, como si captara como si captara mis dudas

-Parece extraño -dijo, verdad?

-Muy extraño porque yo también tuve la misma visión.

-No se vería tan extraño si comprendiéramos las leyes de la física, que son las mismas de la metafísica.

-Y eso que tiene que ver -pregunte.

-Todo en el universo es energía, y va desde lo más denso a lo mas sutil -contesto Carlos.

El espiritu, el átomo metafísico cuando sale del cuerpo físico, supera la velocidad de la luz. En parapsicología esto se llamaría un viaje astral. Superando la velocidad de la luz el tiempo se detiene, y siendo el tiempo cíclico, podemos ir hacia el futuro o el pasado, ver imágenes del pasado o futuro. Por ejemplo el cuerpo sutil de alguien que en algun momento se ha de convertir en un ángel.

Me quede pensando, pero seguí mirando las bellas diapositivas que me mostraba Elsa.

Que extraño era como si antes de conocernos, Elsa y yo, nos hubiéramos puesto de acuerdo. Los cuadros de Elsa ilustraban los poemas que yo había escrito, para crear el audiovisual sobre un Mundo Mejor. En varias oportunidades mas que volvimos a encontrarnos nació el audiovisual Cooperación Global para un Mundo Mejor, que recorrió Buenos Aires con muchísimo éxito.

CAPITULO XIV

Y VOLVIENDO A LA TARDE EN QUE REGRESABAMOS CON LETICIA A BUENOS AIRES.

Recuerdo que el cielo era de un azul tan diáfano que invitaba a mirarlo. De a poco se fue oscureciendo y pequeñas estrellas asomaron como diamantes engarzados.

Y yo pensé en las tentaciones por el tuyo y el mío, que nos quitan la alegría de observar las bellas escenas de la vida con desapego, como un espectador.

Leticia sonreía mientras miraba el cielo ella también.

-Fíjate, Leticia -le susurre, si no poseo nada y uso el cuerpo y los objetos físicos como algo temporario, si me comporto como un cuidador me sentiré que no puedo perder nada. Y esto porque uso el cuerpo y los objetos como algo temporario.

Esa es la clave para la felicidad interior y la paz interna.

Siendo seres no físicos, siendo espirituales, no tenemos nada ni podemos perder nada.

Yo la escuchaba y me parecieron tan sabias sus palabras, tan familiares.

Y volví a mirar el cielo sin nubes, solo la luna plena. Y que extrano, yo no podía dejar de mirarla. Mis ojos se elevaban inconscientemente.

-Te das cuenta, Ana-comento Leticia, nuestros ojos se atraen hacia la plenitud, hacia la pureza de la perfección.

Cuando vivamos los poderes, valores y virtudes que nos habitan, seremos tan plenos como la luna llena -agrego Leticia recordando otras conversaciones que habíamos tenido anteriormente.

-Cuando nos hallamos en conciencia de alma, recién saboreamos el sentimiento de libertad. Cuando mas libres de deseos, más contentamiento. Y desde allí nace la alegría y la compasión.

Esta experiencia de eternidad sin deseos es la autentica felicidad.

Estábamos muy cerca de Buenos Aires. Leticia se quedo dormida mientras admiraba la noche por la ventanilla. Y yo observaba la perfección de su cara, la frente amplia, cejas perfectas. Y vi en su rostro dormido algo que me gusto mucho más, humildad. Ella no le daba importancia a la belleza fisica. Ella se sabia un ser eterno, un ser de luz.

Mi mirada intensa la despertó.

-Dime Leticia, por que vivo sufriendo?, porque padezco tanto dolor emocional?

-Porque desconoces tu identidad. Asi como el dolor físico desaparece cuando se comprende el mensaje y se han tomado medidas apropiadas, lo mismo pasa con lo emocional.

Cuando sabemos que nuestra naturaleza es: amor, paz, libertad, respeto, responsabilidad, unidad, cooperación, tolerancia, humildad.

Cuando comprendemos que el alma esta hecha a imagen y semejanza de Dios, enfocamos nuestra visión hacia la virtud, y no hacia el defecto. Esta visión más positiva cambia nuestra actitud, y…, si cambiamos, el mundo cambia.

Ahora los ojos aguamarina de Leticia estaban abiertos y recordó algo que le sucedió en la infancia.

Cuando yo era niña mis padres tampoco me inculcaron amor a Dios. Ellos estaban convencidos que si alguien creía, era por miedo, por aferrarse a algo. Pero yo no estaba convencida y rechazaba esa idea.

Recuerdo que una vez me enferme, fue una indigestión con leche de cabra. La fiebre no bajaba y en aquel entonces no había antibioticos. Sin embargo yo no temía morir.

La eternidad estaba grabada en mi. Yo me reía y jugaba sin alterarme. En cambio mi madre lloraba.

El dolor emocional, perder a su única hija. Pero yo seguía inmutable y porque?, porque no creía en la muerte.

Mi pobre madre se sintió tan mal que hubo que hospitalizarla al día siguiente. Si ella hubiera tenido la sabiduría de saber que la muerte física no termina con la vida, su dolor emocional se hubiera aliviado, para enfrentar la situación con mas valor.

Lo cierto es que ella salió del hospital varias semanas después que yo.

El dolor emocional es producto de la ignorancia, y todo porque nos hemos olvidado, que la fuerza de la vida, cuando deja un cuerpo toma otro y sigue viviendo, porque el alma no muere nunca. El alma es eterna.

Habíamos llegado a Plaza Lavalle, y era casi de noche. Buenos Aires resplandecía.

La calle Corrientes hervía de gente.

Nos preparamos para bajar sin decir palabra, introvertidas en nuestro mundo, sobre todo en lo ultimo que hablamos, la ilusión del mío y del tuyo. La ultima parte del viaje, habíamos dialogado con relación a esa ilusión que era un absurdo espejismo.

Mientras Leticia ordenaba su bolso, yo recordé, que uno de los errores mas tempranos en nuestro sistema de creencias, es pensar que somos propietarios. Por eso cuando abandonamos el cuerpo en la muerte, no podemos llevarnos, ni un solo átomo de este mundo.

No poseemos nada esta es la verdadera actitud hacia nuestro cuerpo. Solo somos experimentadores.

El mundo supone que somos materia y por eso sufre. Aunque tampoco es cuestión de escapar de los cuerpos o de los objetos. Además no tiene nada de malo usarlos, siempre que se utilicen como si fuéramos un cuidador.

Solo cuando creemos que poseemos cosas, quebrantamos las leyes naturales. Y cuando los estados luchan entre sí, utilizan estas palabras: El agua es mía, el petróleo es mío.

Bajamos del autobús y echamos a caminar. Estabamos cansadas. Dialogamos toda la noche quien pensaba en dormir?

Leticia tenia conceptos muy claros con relación a la vida.

-Si no vivimos de acuerdo con las leyes naturales nos enfermamos, y lamentablemente las hemos olvidado, Ana, desconocemos nuestra fortaleza, nuestro valor autentico. Esa es la enfermedad de nuestro tiempo.

-Pero como curarnos?

-Hay dos formas, con sufrimiento o con sabiduria. A medida que pasamos mas y más tiempo en la conciencia del yo verdadero aumentara la necesidad de hacernos conscientes del alma, y nos parecerá mas y más natural ser un alma, un punto sutil.

Actualmente la conciencia predominante es la relacionada con el cuerpo, y se establece una lucha, entre el verdadero yo luminoso, y el falso ego.

Para terminar con la identificación con nuestro cuerpo, hay que considerar que esta separado del yo.

Permanecimos en silencio mientras caminábamos por Corrientes. Y yo elaboraba ese conocimiento tan desconocido para mí, como para el mundo.

Llegamos hasta la casa de Leticia, pero no entre, quería llegar a casa y ver a mis niñas.

El rostro de Leticia se ilumino cuando nos despedimos. Cuanto, cuanto había aprendido en ese viaje tan breve. Y lo único que alcance a decirle fue gracias, gracias Leticia. Y nos abrazamos fuertemente.

LA VIDA NOS PUSO EN DIFERENTES CAMINOS Y VIAJABA CONSTANTEMENTE, POR ESA RAZON NO NOS VEIAMOS. SOLO LA VOLVI A VER UNA VEZ CUANDO ME SEPARE DE AUGUSTO, FRENTE A LA COOPERATIVA DONDE TRABAJABA EN COMPANIA DE ABEL.

Y volviendo a esa ultima noche con Leticia. Estabamos tan cansadas de caminar, los bolsos en la espalda. Y yo le pedí que antes de que llegáramos a casa de la abuela, nos sentáramos a tomar algo fresco.

Realmente no tenia ganas de despedirme de Leticia. Su nerviosismo del principio había desaparecido, y su mirada era tan limpia, tan iluminada. En esos días yo había aprendido tanto, aunque sabia que era ella el instrumento que empleaba Dios para protegerme.

De pronto su voz me llego como un susurro.

-Decime, Ana, alguna vez te preguntaste quien eres realmente?

La mire y sonreí

-Acaso no sabes que me llamo Ana Valladares, que tengo dos hijas, que soy casada y amo la literatura.

-Y tu crees que eres eso?. Falsamente todos creemos que somos el rol que interpretamos. Pero nosotros, el autentico ser espiritual, tiene en cada vida un rol diferente. En una vida puedo ser mujer, en otro hombre. Y tener en cada vida una nacionalidad diferente.

Depende de las deudas karmicas que hemos contraído con otras almas.

Antes el renacimiento se consideraba como algo esotérico, extraño. Sin embargo actualmente muchos psiquiatras y psicoanalistas experimentaron a través de la hipnosis regresiva, y descubrieron que el origen de muchos traumas, se debía a lo acontecido en vidas anteriores.

O sea que vos Ana, no sos lo que pensas, sos un ser espiritual, interpretando un rol…

Y ademas, un gusanito que se empieza a transformar en mariposa al reconocer a dios y aceptar su conocimiento Divino.

Lo importante es comprender que nosotros somos los experimentadores y la vida es la experiencia.

Así como el cerebro esta hecho de materia y, es un elemento extraordinario para que el alma, el átomo metafísico, él yo lo pueda usar. Asi también el cuerpo esta controlado por ese yo.

El yo verdadero esta ubicado entre los dos hemisferios cerebrales, y toma las decisiones. Porque en ese yo nacen los pensamientos. Es el átomo metafísico que juzga y decide que hacer.

El yo verdadero, el espíritu, realiza muchas funciones importantes. Y el cerebro seria la sala de controles a través del cual actúa ese yo.

Y seria la tarea de los neurofisiólogos descubrir el nivel exacto de interacción, entre el ser verdadero no fisico, y los estados de las células cerebrales.

-Quiere decir-pregunto, Ana, que el yo verdadero que recibe información del mundo físico mediante los sentidos, vía el cerebro, y usa el cuerpo para que este realice acciones?

-Así es. El verdadero yo es inmanifiesto y realiza funciones de: juzgar, discriminar y tomar decisiones. Y bien Ana ahora debemos separarnos, mañana parto hacia la India.

Al fin llegue a mi casa, mis hijas me esperaban, y yo las abrace con todo el amor que desbordaba mi corazon. Pero algo en mi había cambiado. Amar a la familia carnal, es amar el mi, y el mío. Somos todos hijos del mismo Padre y debemos amarnos con pureza como él a nosotros, con ecuanimidad. De lo contrario la paz del mundo será una utopía.

Vivo en Israel, lejos de mi familia, pero la base de la nueva conciencia esta echada aquí tambien, y yo me siento dichosa de haber contribuido en esta tarea, divina y única.

Ana.

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