Somos Seres Cósmicos

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Este, su mundo, como habrán concluido y como lo he dicho, se encuentra flotando en el cielo, el cual, a pesar de lo grande que lo consideran, frente a la verdadera dimensión o grandeza del Universo, es solamente como una motita de polvo casi insignificante, pues en realidad el cielo es grandísimo, interminablemente infinito, tanto, que también lo llaman así:

“El Infinito”

Ahora bien, al Infinito, que es el mismo cielo pero ya contemplado a lo grande, también lo conocen como El Espacio.

Así que, con todo y la importancia que ejerce en ustedes la materialidad de esta vida, es innegable que el cielo o Espacio es el garage en el cual se guardan los miles y millones de millones de vehículos constituidos por los distintos cuerpos celestes, de los mas variados e increíbles tamaños y colores, entre los que se encuentra aquel, casi insignificante por su tamaño, que equivocadamente consideran como inacabable por grandísimo, llamado planeta Tierra.

Lo anterior se traduce en que, además de ser ustedes seres del espacio, lo son también del cielo.

¿Se dan cuenta?

Y como al Espacio y al cielo se le denomina también Cosmos y Universo, resulta que quienes vivimos en las distintas partes de este planeta, entre otros ustedes y yo, somos, pues, seres Universales, seres Cósmicos, seres Espaciales, seres Celestiales, seres del Infinito.

O lo que es lo mismo, no solo los Angeles, Santos y Dioses viven en el cielo, sino también ustedes, yo, y muchísimas formas de vida y de pensamiento, que no siempre son precisamente antropomorfas ni materiales, las cuales ya son intuidas y presentidas por muchos de los que integran su actual humanidad y avanzada ciencia y tecnología, aclarando que no porque vivamos esas Entidades Superiores y nosotros en el cielo somos iguales, ya que Ellos, en su mayoría, son Seres de gran evolución y viven en regiones del dicho cielo, distintas a aquella en que ustedes y yo moramos, apropiadas a su esencia y estado evolutivo, de cuyo estado depende su frecuencia vibratoria, la longitud de las ondas que emanan, y los mundos en que por identidad de onda, o por ley de sintonía habitan.

Hago de su conocimiento que a los integrantes de esta, su humanidad, se les denomina por las Hermandades Superiores como “formas pensamiento” debido a que por ser tridimensionales, es decir, materiales, tienen una forma y contornos que es su cuerpo físico, y a que en el mismo reside la capacidad de pensar, y porque han hecho de esa capacidad de pensamiento su principal tendencia, consistente en analizar todo lo que representa esta forma de vida como acto primordial para aceptar o decidir las cosas y las acciones, es decir, calcular fríamente todo, subordinando con ello su existencia a la mente en forma principal, sin tomar en cuenta en esa manera preponderante los otros niveles de que están conformados, lo que significa que no toman en cuenta aspectos elevados de ustedes mismos para tales decisiones, como lo son la conciencia, la intuición, el respeto, los sentimientos, EL AMOR.

Entonces, si son formas pensantes, porque continuamente piensan, es importante y recomendable que al pensar ocupen un poco de su atención para volver sus ojos también hacia “arriba”, aunque no les interese por no producir dinero, y que se interesen por todo aquello que constituye el mundo de afuera, el propio Universo, o lo que es lo mismo, ya es tiempo de que se percaten de que ustedes, yo, y todos, somos Seres Cósmicos en toda la extensión de la palabra.

Por esto, al inicio de esta información les dije que Yo-soy un ser espacial.

¿Recuerdan?

En adición a lo hasta ahora mencionado, les comento que además de los conceptos sexo, dinero y poder, etc., existen otras razones por las cuales vivir, como por ejemplo el superarse en forma integral, lo cual se subsume, se integra, o no, a los anteriormente mencionados, dependiendo desde luego el tipo al que pertenezca la clase de superación de que se trate.

Aunque debo decirles que aquella a que me refiero no entronca en ninguno de los anteriores conceptos, ya que en sí se relaciona con los niveles físico, emocional, mental, psicológico, intuicional, espiritual, etc., y por ello, con la búsqueda y la explicación de:

¿Qué o quienes son?; ¿De donde vienen?; ¿A donde van?; ¿Porqué y para qué existen?; ¿Porqué aquí y no en otro lugar?, y… ¿Cuál es el propósito de su existencia?

También, ¿Qué cosa son la vida y la muerte?; ¿Existen?; ¿Qué hay antes y después de ellas?; ¿Qué cosa son en verdad el Universo, los planetas y demás cuerpos que lo constituyen?; ¿Están vivos o muertos?; ¿Sienten?, ¿Hablan?; ¿Cómo se expresan?; ¿Existe solamente un Universo material?, o… ¿Existen otros?

Igualmente, si, ¿existen, además, Universos inmateriales?; ¿Qué relación guardan ustedes con todo cuanto existe? y ¿qué papel juegan en todo esto? ¿Dónde empiezan?, ¿Dónde acaban?, ¿Qué hay antes y después de ellos?, etc.

Preguntas éstas que necesariamente les relacionan con la otra realidad: la realidad inmaterial que se encuentra en el cielo, en el Cosmos, en el Espacio, en el Universo eterno e infinito, cuyas respuestas a estas y otras preguntas podrán encontrar en la medida en que abran su ser al Divino Influjo de Dios y vuelvan su atención e interés, unida a un genuino sentido de respeto y humildad, hacia el cielo, hacia el interior de ustedes mismos, a todo lo creado, grande o pequeño, todo lo cual está constituido por el conjunto de millones y millones de cuerpos celestes, de astros, de sistemas planetarios, de Universos, constelaciones, nebulosas, insisto, grandes y pequeñas, como se verá mas delante, etc., así como por quienes necesariamente los habitan, entre los cuales se pierde este, su mundo, como un grano de arena disperso en una playa.

Pero sucede que existe una gran desinformación en todos los órdenes, al grado de que han llegado a suponer que son mortales, y así se denominan a ustedes mismos, “mortales”, lo cual es inexacto porque no lo son.

Vean si no.

Lo explicaré con un modesto ejemplo:

Si toman una gota de agua del mar, la depositan en un vaso, y la observan al microscopio, seguramente estarán de acuerdo en que la gotita de agua marina, y el mar, tienen exactamente lo mismo, puesto que la gota fue extraída precisamente del mar, de forma que no puede ser distinta a éste, ni contener aguacates ni avellanas, sino lo mismo que tiene el agua marina, o no? aunque la gota tendrá lo mismo que el mar, solo que potencialmente y en cantidad pequeña debido a su volumen o cantidad de agua que almacena.

Así, con todo y que proviene del mar, la gotita de agua no es el mar, obviamente, pues la gota es la gota, y el mar es el mar, y la diferencia entre una y el otro estriba en que el mar es la fuente inagotable de la que proviene dicha gota de agua, mientras que la gotita es el mismo mar, aunque en una pequeña proporción, con todas sus potencialidades, pero en una cantidad pequeñísima.

De la misma forma les recuerdo que todas las doctrinas religiosas que se reparten el mundo, en una de las pocas cosas en que parecen estar de acuerdo, es en que el ser humano de este planeta está constituido por cuerpo, alma y espíritu.

Es así que de tales doctrinas resulta, pues así lo sostienen, que el ser humano está constituido esencialmente por una gota o Chispa Divina del Magno Espíritu que todo lo anima, metida en un vaso de carne llamado cuerpo, equivocadamente llamado nosotros, pues como he dicho anteriormente, no somos cuerpo con espíritu, sino espíritu encarnado, cuyo espíritu es en sí lo que anima al humano de este mundo.

De esta forma, siendo nuestra esencia de origen Divino, lógicamente, al igual que la gotita de agua marina tiene lo que tiene el mar, tenemos las mismas potencialidades del Mar Espiritual del que provenimos, llamado DIOS, del cual y por lo mismo, proviene nuestra precitada preciada gota o esencia, ¿no les parece?

Por eso se dice que estamos hechos a imagen y semejanza de DIOS, ¿recuerdan?

Y así, solo es cosa de que tratemos de definir hasta donde nuestro estado de conciencia nos lo permita, las cualidades de DIOS, para darnos cuenta de todas las potencialidades que contenemos y que nos han sido legadas por nuestro Mar, por nuestro Hacedor, por nuestro Contenedor, por nuestro Padre, Creador, Amo Dueño y Señor, lo cual analizaremos en detalle también mas delante.

Tenemos, de acuerdo con las teorías que tratan de explicar lo Divino, que DIOS es eterno, increado e infinito del que todo proviene y al que todo va, que nunca tuvo principio ni tendrá fin jamás, y que por lo mismo jamás morirá.

Así, por lógica pura y sentido común, por provenir de EL, tenemos lo mismo, y debido a ello, somos, ustedes y yo, eternos, increados, e infinitos, pues tales son las características que se asignan a nuestra fuente espiritual: EL.

Es así que nadie necesita creer en nada ni en nadie, ni aceptar a Ser alguno como acto previo para “tener vida eterna”, pues siendo nuestra fuente, DIOS, eterno, y teniendo lo mismo, como la gota del mar tiene lo mismo que el mar, ya somos eternos de antemano.

Lo que sí es innegable, es que aceptar a Cristo como Salvador, representa ser, pensar, actuar, hablar y sentir como EL. Por ello es importantísimo practicar las enseñanzas de los Hermanos Mayores, aquello que sea limpio, honrado, transparente, puro, y practicar el orden, la limpieza, el amor, la verdad, el equilibrio, y sobre todo, servir a La Luz, a todos y a todo cuanto les rodea.

Pues quien no vive para servir, no sirve para vivir, ¿verdad?

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Pero principalmente, amar a DIOS con toda su fuerza, con toda su mente y con todo su corazón, y a su prójimo, como a ustedes mismos.

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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