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La Fraternidad de la Luz y el Amor

LA FRATERNIDAD DE LA LUZ Y EL AMOR

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“Muchas cosas tengo aún para deciros, mas no es el tiempo todavía”, dijo El Maestro, y bueno es que sepan que ya es el tiempo de que se digan y se conozcan, de cuyos temas vengo ahora a hablarles por este medio, en nombre de La Fraternidad de La Luz y del Amor que nos ve y nos escucha en todo tiempo, momento y lugar.

En relación con ello y volviendo al punto, deseo que sepan que mi intervención en este mundo no es bélica ni nada parecido, sino, mas bien, tiene por propósito el que centren su atención en lo que aquí se comunica; que si lo tienen a bien lo mediten, y decidan si desean o no hacer algo.

En caso afirmativo, si después de meditar acerca de esto, hay algo que les gustaría hacer al respecto, háganlo por el bien de ustedes, del Universo en general, y de este mundo en particular.

Para comprobación de la existencia en este mundo de seres espaciales, y no se sorprendan por ello, debo decirles que ustedes mismos son también Seres del Espacio.

Para aclarar esto permítanme preguntarles:

¿CREEN EN LOS SERES DEL ESPACIO?

¿Si?

¿No?

Veamos:

Pregunto:

¿En donde están parados?

En el suelo, ¿no es así?

Y el suelo, ¿en donde está, o qué cosa es?

Es la superficie de este planeta, ¿verdad?

Y ¿qué es este planeta?

Es su mundo, el planeta Tierra. ¿Si?

¿Y este planeta, su mundo, en donde se encuentra?

Flotando, ¿verdad?

Pero, ¿flotando en donde?

En el Espacio, ¿no es así?

Entonces, si su suelo, la superficie de su planeta y éste mismo se encuentran en el espacio, y con ello también ustedes mismos porque están en él, luego, entonces, ustedes son habitantes del Espacio; seres del Espacio…

¿No lo habían notado?

Mas propiamente dicho, ustedes son seres de una región del Espacio, en la cual se ubica este mundo, pues el Espacio es eterno e infinito, y por tanto, lo son también las regiones y formas existentes de vida, las distintas dimensiones que existen en el mismo, así como infinito es el número de planetas que se encuentran en el.

¿Lo comprenden ahora?979_gi_1600

Por ello, no debe perderse de vista que el Cielo, Espacio, Cosmos, Infinito, Universo, o como deseen llamarle, se compone de muchísimas regiones ad infinitum.

Lo que pasa es que por la información que hasta ahora han recibido, han considerado que la vida es material, que son el cuerpo en que moran, aquel que usan y por el cual se manifiestan, y por tanto, que la única realidad que existe en la vida lo es la realidad material, y por lo mismo, la única que importa.

De esta manera, los humanos erróneamente han concedido todo el valor e importancia de su vida a esta realidad cósmica, compuesta por la materialidad de este mundo tridimensional, y por lo mismo se han engañado al considerar que son materia, que son carne y huesos, así como al creer que solamente existen suelo y cielo, y que el suelo, al que se conceptúa grandísimo debido al desconocimiento que tienen respecto de lo superior, se proyecta indefinidamente por todos los confines del Universo abarcándolo todo, como si la Tierra fuera interminable, y que después de ella existiera solamente otra pequeña cosita, casi insignificante por chiquita, llamada cielo, ignorando que además de ésta, existen muchas otras realidades al infinito y en el infinito.

Así, al cielo se le toma como una abstracción, mejor entendida como una distracción de esa malentendida, única, supuesta, importante realidad material terrícola, considerada como concreta, de manera que el dicho cielo injustificadamente constituye para la mayoría de ustedes, una situación francamente abstracta, secundaria, no importante, y por lo mismo un gran desinterés por investigar que hay mas allá de esta vida material, de este mundo concreto que se conforma de todo aquello que perciben por medio de sus sentidos inferiores, básicos o físicos, y que por consiguiente se puede ver, oler, tocar, escuchar, probar, o lo que es lo mismo, pesar y medir, y finalmente convertir en dinero, y solo les interesa por cuanto que consideran que ahí vive DIOS, mientras que por contraposición llaman abstracto a todo aquello que por ser inmensurable, o sea, que no es medible, pesable, visible, tocable, olible ni escuchable, y que no se puede convertir en dinero, supuestamente distrae de su obtención y de la colección de objetos materiales o de los privilegios o prebendas sociales o políticas que en el mismo pueden adquirir, constituido tal mundo abstracto por todo aquello que no es material, que no tiene forma, que es incorpóreo, que no puede comerciarse y producir utilidad económica para la mayoría, aunque es bueno apuntar que hay ciertos cuerpos o grupos que al amparo de lo religioso comercian con ello.

Volviendo al tema, sienten los humanos desinterés por todo aquello que no sea este planeta y sus materialidades, y por lo mismo la vida celestial o ultraterrena erróneamente carece de todo interés para la gran mayoría, excepto lo que consideran desde el punto de vista religioso.

Aunque de sobra sabemos que para las potencias de gobierno que se disputan el poder de este mundo, el cielo si es de gran interés, tanto por el poder mismo, como por el dinero, la fama, y el control de la humanidad que para ellos representa, como de la misma forma lo es para algunos sectores supuesta o realmente religiosos, que han hecho objeto de su mercadotecnia precisamente a DIOS.

Es por ello, aunado al desconocimiento de las leyes sobre las que descansa este mundo, que sus habitantes generalmente viven con la única finalidad de obtener y coleccionar cuanta materia sea posible, y de todo aquello que con la misma se relaciona, ya que se considera socialmente importante y poderosa a toda persona que tiene en demasía mas de lo que en realidad ocupa para subsistir, y así, la mayoría de los habitantes de este mundo, con sus muy honrosas excepciones, vive solo para obtener y disfrutar.

Pero ¿disfrutar de que?

De lo que ya se ha dicho anteriormente, es decir, de todo aquello que se considera la razón por la que se vive en este mundo, o sea: sexo, dinero, poder; salud, bienes materiales, y lo que erróneamente se considera como amor; trabajo, vanidad, diversión, evasión, y descanso, dando así placer a sus ya mencionados sentidos inferiores o físicos y a sus diversas vanidades, así como a sus debilidades, de forma que cualquiera otra cosa o actividad se subsume en alguno o algunos de estos conceptos.

Ejemplo: Viajar se subsume en los conceptos disfrutar y dinero, cuando se hace por placer.

Y como por regla general la vida se va en estos menesteres, en ese interés por disfrutar dando complacencia a los sentidos, el hecho de referirse al cielo produce desinterés, aburrimiento, se elude, o lo que es lo mismo, es la razón por la que viven en conciencia de cuerpo, de materia, y no de Alma (Espíritu).

De ahí la enorme importancia de explicarse cómo o de qué está conformado el cielo.

Es de esta forma que cerrando de antemano los ojos al libro de los cielos debido al mencionado desinterés, muchos eluden adentrarse en lo que hay en él, y con ello se pierden de la grandiosa cuan bella información que en el mismo se contiene, y que además se precisa conocer, especialmente en estos momentos tan importantes.

Sin embargo de todo, al cielo vuelven los ojos solamente en demanda de ayuda, cuando se sienten abrumados por el peso que es propio y que es efecto de la vida material de su mundo, pues como quiera, saben bien que existen Entidades Espirituales Superiores, a quienes dirigen sus plegarias cuando tienen necesidades que no pueden satisfacer, o la materialidad de la vida no les alcanza para solucionar, de cuyas Hermandades Superiores, por cierto, no saben como son realmente, como se llaman, qué hacen, como ni donde viven, a que se dedican, ni porqué ni como les ayudan, o bajo qué condiciones lo hacen, y se limitan a denominarlos como Santos, Dioses, Angeles, etc., con cuyas denominaciones consideran que cumplen por honrarlos al asignarles tan pomposos nombres, o con agradecerles mediante el rezo y/o la oración religiosa, o quizá mediante publicaciones en los periódicos por “favores recibidos”, en los que únicamente publican las iniciales de sus nombres, pues no tienen siquiera el valor de anotarlos completos, a la vez que encuentran excusa para justificar su renuncia a investigar mas a fondo, con lo que en realidad cubren su pena o vergüenza por la publicación, su comodidad o apatía.

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

**Bekram**

**Hombre De Las Estrellas**


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