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Concientizando

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Es innegable que con la presencia del siglo XXI la humanidad ha llegado a lo que se considera como una Era Cósmica, y con ella se hace necesaria la transformación de la mentalidad mundial para adecuarse en forma armónica a la nueva forma de vida que la misma constituye.

La vida moderna requiere de análisis y de estudios formativos e informativos de tipo Integral, en donde sin orgullos mal entendidos, celos ni separatividades, aquellos quienes integran los sectores de la ciencia, filosofía, y religión, deben darse fraternalmente la mano en beneficio de la humanidad, compartiendo los innegables profundos e importantísimos conocimientos que cada uno de estos sectores por separado tiene.

Es necesario superar los límites mentales que por temor, comodidad, desconocimiento, apatía, fanatismo, superstición, indiferencia e indolencia, voluntariamente la humanidad se ha auto impuesto, y dejar de considerar que en la vida lo único existente y realmente importante, es la realidad material, ya que como hemos visto en páginas anteriores, existen otras realidades a las que es necesario, y mas que eso, que es imperioso investigar, para poder entrar a la posesión de la conciencia cósmica, que es ya hoy por hoy, un imperativo, dada la mentalidad a la que se tiene acceso por la humanidad, dado su avance en el desarrollo mental – espiritual de muchos de los habitantes de este mundo.

En efecto, a través de los altos conocimientos científicos y filosóficos de esa, su humanidad, y de sus acciones buenas o malas, o bien, sustentadas en las creencias religiosas y postulados filosóficos, se está escribiendo un “Nuevo Testamento”, el Tercer Testamento, integrado, tanto por todos los descubrimientos propios de la ciencia y de la tecnología actual, como por el comportamiento y grado de comprensión humana, que es resultado de las grandes posibilidades que presentan tales conocimientos, y de igual manera por las facilidades de esta época, que resultan en la vida moderna.

Forman parte de tal nuevo libro de la humanidad, de ese Tercer Testamento, las realidades inmateriales que ya intuyen, y aún, conocen algunos terrícolas, así como un mayor conocimiento de ustedes mismos, de sus potencialidades, con lo cual se dan las condiciones necesarias para que incluso, sin la ayuda ni intervención de “intermediarios de buena fe”, de amigables componedores espontáneos, también conocidos como “representantes de DIOS” en la tierra, puedan comunicarse por ustedes mismos con el Organismo Gigante contenedor nuestro que es el universo, es decir, comunicarse con el propio DIOS, por medio de la mayor potencialidad que les fue dada por el Supremo Creador de todo cuanto existe, que lo son la mente y el espíritu, pues el Universo es esencialmente mental – espiritual, y su acceso y manejo lo son también, conectados a nosotros a través de el corazón y la intuición, en donde la premisa o batuta bajo la cual se identifica y se mueve este tercer precitado tiempo, lo constituyen la percepción y comprensión de la vida y de la existencia que en consecuencia ha alcanzado esta humanidad hasta hoy, para hacer realidad aquello de “CRECER EN ESPIRITU Y VERDAD”, en mente y en espíritu..

Refiriéndome a la dicha capacidad mental, ésta se manifiesta por medio del pensamiento, la cual radica en los dos cerebros o hemisferios cerebrales con que cuenta la humanidad, para ubicarse en la verdadera realidad, que no es otra que la que enuncia que la dicha realidad se compone de muchísimas realidades ad – infinitum, y es de ellos, los antedichos hemisferios cerebrales, que parten las capacidades humanas de análisis, de percepción, meditación, concentración, contemplación, oración, intuición, etc., fundamentales para concientizarse, para ubicarse en el aquí y el ahora, que no es otra cosa que el eterno siempre… EL GRAN TODO.

Los seres humanos ajustan su referida mente a los tiempos en que viven, y la forma de vivir y entender tales tiempos, a su vez, proviene de la forma con que los perciben, pero no advierten que es la propia humanidad con su pensamiento la que les ha dado nacimiento.

Esto ocurre porque tiempos y mentalidad se encuentran relacionados por las leyes de afinidad, de sintonía, y de identificación, en donde las cosas, circunstancias y situaciones se corresponden porque atraen a sus semejantes.

Sin embargo y pese a ello, suele suceder que los humanos de este sitio cósmico se salen de contexto, de tal forma que no coinciden en mentalidad y tiempos.

En efecto, la humanidad vive por costumbre fuera de tiempo, ya que cuando es verano y por lo mismo se da la época de calor, añoran el invierno y viceversa, y así, siempre están evocando situaciones o tiempos a destiempo, viviendo, como se dice, en el pasado, cuando lo deseable sería adaptarse a las circunstancias del hoy, del aquí y el ahora, vivir en el presente, disfrutarlas, y sacarles el mejor provecho.

Y así, pese a que están viviendo en una nueva Era, la Era del Siglo XXI, según algunos de ustedes así lo consideran, en la cual su conducta, su actitud, su mentalidad, debe corresponder a la del tan esperado hombre del futuro, la humanidad se ha pasado el tiempo pensando en cómo habría de ser esa hipotética humanidad del futuro que lo integraría, sin advertir que ya llegó, que ya está aquí, que es presente incluso convirtiéndose en pasado, y que esos esperados seres del futuro son ustedes mismos, pues la existencia es en realidad un solo eterno presente, sin embargo de lo cual muchos de los habitantes de este mundo actúan como entes del pasado, de la era de las cavernas.

Les ha sucedido como la liebre y la tortuga de la fábula, en que la liebre, sabiendo que corría muy rápido, y que la tortuga caminaba muy lenta, decidió acostarse para descansar un poco, tomando en cuenta lo pausado del caminar de la tortuga, pensando que no tenía caso estarse afanando tanto para ganarle, ya que tendría tiempo de sobra incluso para dormir, y aún así, ganar la carrera, de manera que confiada en ello lo hizo, como se dice, para ahorrar la fatiga, pero cuando despertó, con sorpresa se dio cuenta que era tardísimo.

No obstante ello dejó de preocuparse, considerando que de cualquier manera llegaría a tiempo a la meta, y todavía tendría que esperar mucho tiempo por la llegada de la tortuga.

Solo que su sorpresa fue mayúscula cuando al llegar la vio, y quien hacía tiempo que había ganado la carrera con todo y su lentitud.

Aquí, la tortuga son el Siglo XXI y la humanidad supuestamente del futuro, pero también lo es lo que llaman el juicio final, el salto cuántico, el Apocalipsis, el cambio de este estado de cosas que ya se está manifestando, que ya se advierte porque no solo se están dando muestras de inicio… prácticamente ya casi se va a entrar a su fase mas difícil, mas dura,… y ustedes son la liebre.

Siempre estuvieron pensando en que ese cambio planetario, que la llegada de esa nueva era, la vida con una visión intergaláctica, el Siglo XXI y la humanidad del futuro, estaban muy distantes; que tales cambios cósmicos nunca llegarían, o tal vez ustedes no lo verían porque faltaba muchísimo tiempo para que ello ocurriera y tal vez no vivirían para contarlo, sin embargo esto ya llegó, ya está sucediendo, ya casi entra a su fase final, ya casi se acaba, por decirlo de algún modo, y la mayoría aún no se entera, por andar entregados a pasarla bien, a divertirse, a darle gusto a los sentidos físicos que son la parte inferior del ser humano, sin advertir, incluso, que ya hay, y ha habido siempre en este mundo, seres de otros mundos, y ustedes sin notarlo.

Para muestra de Seres extraterrenos, El Señor JESUCRISTO es uno de ellos, quien siempre dijo “mi reino no es de este mundo”; “mi reino es el reino de los cielos”; “muchas moradas hay en el reino de mi padre”; “a donde yo voy vosotros no podéis, mas voy a preparar un sitio para vosotros”; “Estaré con vosotros 50 días después de mi resurrección y después me iré” (El Pentecostés), y lo cierto es que ya vino y ya se fue; que aún no vuelve; que si vino, se fue y no ha regresado, es que no está aquí; que si no está aquí, debe estar en algún sitio; y que ese sitio en donde está, es aquel de donde vino, el cual no es ni fue nunca la tierra.

¿Es claro?

Y así, viviendo en la modernidad de esta era, disfrutando de una alta tecnología y conocimientos propios de seres de supuestos mundos futuros, insisto, ya presentes convirtiéndose en pasado, su mentalidad se ha venido quedando apegada a tiempos antiguos, en los que se pensaba que D.I.O.S. solo puede ser estudiado por la religión.

Jamás se les ha ocurrido que también puede ser analizado por la ciencia y la filosofía, e incluso por la experiencia obtenida de la vivencia de nuestra humanidad pasada, quienes vieron al Embajador, al Viajero De Las Estrellas en este mundo y le vieron partir, poniéndose al centro de un círculo de luz y ascender hacia los cielos.

Partiendo de la realidad de que DIOS es todo, de que antes y después que EL no hay nada, y de que siendo el Cosmos una parte de DIOS, la cultura cósmica es necesaria para conocerle desde otro ángulo, desde otro punto de vista, es necesario manejar una apertura para hacerlo aunque se enojen los ministros religiosos, al fin que se estudia nada mas y nada menos que a nuestro Creador, Padre, Amo, Dueño y Señor, pues recuérdese que a DIOS se le ha pedido, a DIOS se le ha adorado, a DIOS se le ha temido, a DIOS se le ha rogado, PERO A DIOS NUNCA SE LE HA ESTUDIADO.

“La verdad os hará libres”, dijo EL MAESTRO, y la verdad se conforma de todo tipo de conocimientos y de sus consecuentes vivencias y experiencias, conocencia, espiralidad, conciencia y espiritualidad, al ponerlo todo en práctica, pues si no fuere así, tal pretendida verdad sería parcial.

Pero los conocimientos se van degenerando, tergiversando, y con ellos su significado, y entonces una verdad modificada o tergiversada no puede producir una verdadera libertad.

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

**Bekram**

**Hombre De Las Estrellas**

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