La menopausia es el comienzo de la transición de la mujer de ganar experiencia en el amor a la sabiduría y la verdad del amor. Su cuerpo, que una vez fue joven y firme, empieza a relajarse, en tanto ella desciende interiormente a un lugar diferente. Este lugar está más cerca de Mí, más cerca del estado consciente de libertad de la muerte. Es una transición que dura varios años, lo cual es apropiado. En este tiempo pasa realmente por lo que puede ser llamado un renacimiento psíquico. Va a madurar entonces toda la experiencia que ha juntado, particularmente acerca del amor y el hombre. Se supone que después de la menopausia sea una mujer más completa. Todas sus células habrán sido iluminadas por el valor y la virtud de sus años hasta ese momento. Es el ejemplo vivo del vino joven que, habiendo alcanzado la mediana edad, está ahora maduro en sabiduría y listo para dar su alimento iluminador.

Digo “se supone” porque el ritmo lleno de gracia de este proceso menopáusico ha sido interrumpido en gran medida por nuestra competitiva sociedad moderna y su influencia negativa en el natural conocimiento de la vida y el amor de la mujer. Se supone que, después de la transición, sea el equivalente al gurú femenino, la mujer iluminada en la maravilla y los misterios del amor, sabia con respecto a la manera de ser del mundo y particularmente del hombre, la reverenciada Maestra femenina, ejemplo, o simple mujer madura. Pero hoy esto es arruinado por su miedo a envejecer, su identificación con su cuerpo percibido, sus dudas en vistas al amor, el compararse con otras mujeres: todos los juicios negativos inducidos por la ignorante mentalidad de las revistas femeninas.

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menopausia

En la menopausia, toda mujer pasa por este proceso profundamente madurativo. En verdad, emerge de él como una mujer más sabia, amorosa y dadora. Pero a menudo su mente la arroja a un circuito mental que le impide conectarse con sus células vitales recién iluminadas. Rara vez puede dejar de pensar y ponerse emocional, como tu carta describe. Su mente, girando en círculos, aliena su conciencia del amor viviente y la sabiduría que están acumulados en las células. Está demasiado ocupada compitiendo, comparándose y lamentándose por lo que ya es pasado, demasiado ocupada con su falso yo: el egoísmo común de nuestros tiempos, para ser y disfrutar la plenitud del nuevo cuerpo vital que ha sido hecho.

Todo esto, por supuesto, es psíquico o vital. Es psíquico o vital (tal como las células del cuerpo son psíquicas y vitales) y no material, como la mente piensa. El cuerpo es como una fotografía en un periódico. Es una buena descripción de lo que ha sido, pero no es nunca una descripción de lo que es ahora. Todo lo que es vital, todo lo que es vida, está ahora en las células.

Lo que tienes que hacer es oír esta verdad : desciende con gracia en tus células y permite que el renacimiento menopáusico tome con él tu conciencia, de manera tal que puedas emerger como una mujer completa: buena para ser amada por cualquier hombre, buena para la generación más joven y una contribución de valor para el inmortal cuerpo vital de la humanidad.

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