El verdadero significado de la oración en el budismo

La naturaleza es imparcial; no puede ser halagado por las oraciones. No otorga ningún favor especial a pedido. El hombre no es una criatura caída que ruega por sus necesidades mientras espera la misericordia. Según el budismo, el hombre es un potencial maestro de sí mismo. Solo debido a su profunda ignorancia, el hombre no logra realizar todo su potencial. Dado que el Buda ha demostrado este poder oculto, el hombre debe cultivar su mente y tratar de desarrollarla mediante la realización de su habilidad innata.

El budismo da plena responsabilidad y dignidad al hombre.

Hace al hombre su propio maestro. Según el budismo, ningún ser superior juzga sus asuntos y su destino. Es decir, nuestra vida, nuestra sociedad, nuestro mundo, es lo que tú y yo queremos sacar de ella, y no lo que algún otro ser desconocido quiere que sea.
Recuerda que la naturaleza es imparcial; no puede ser halagado por las oraciones. La naturaleza no concede ningún favor especial a petición. Así, en el budismo, la oración es la meditación que tiene el auto-cambio como su objeto.

La oración en la meditación es el reacondicionamiento de la propia naturaleza. Es la transformación de la propia naturaleza interna realizada por la purificación de las tres facultades: pensamiento, palabra y acción. A través de la meditación, podemos entender que “nos convertimos en lo que pensamos”, de acuerdo con los descubrimientos de la psicología. Cuando oramos, experimentamos algún alivio en nuestras mentes; es decir, el efecto psicológico que hemos creado a través de nuestra fe y devoción. Después de recitar ciertos versos también experimentamos el mismo resultado. Los nombres o símbolos religiosos son importantes en la medida en que ayudan a desarrollar la devoción y la confianza.

El mismo Buda ha expresado claramente que ni el recital de las sagradas escrituras, ni la auto-tortura, ni el dormir en el suelo, ni la repetición de oraciones, penitencias, himnos, encantamientos, mantras, encantamientos e invocaciones pueden traer la verdadera felicidad de Nibbana. Con respecto al uso de las oraciones para alcanzar la meta final, el Buda una vez hizo una analogía de un hombre que quiere cruzar un río. Si se sienta y ora implorando que la orilla lejana del río se le acerque y lo lleve a través, entonces su oración no será contestada. Si realmente quiere cruzar el río, debe hacer algún esfuerzo; debe encontrar algunos troncos y construir una balsa, o buscar un puente o construir un bote o tal vez nadar.

De alguna manera él debe trabajar para cruzar el río. Del mismo modo, si él quiere cruzar el río Samsara, las oraciones solas no son suficientes. Debe trabajar duro viviendo una vida religiosa, controlando su pasión, calmando su mente y deshaciéndose de todas las impurezas y impurezas en su mente. Sólo entonces podrá alcanzar el objetivo final. La oración sola nunca lo llevará a la meta final. Si la oración es necesaria, debe ser para fortalecer la mente y no para pedir ganancias. La siguiente oración de un poeta conocido, nos enseña cómo orar, los budistas considerarán esto como meditación para cultivar la mente:

‘No me dejes rezar para que te resguarde del peligro,
sino para no tener miedo de enfrentarlos.
No me dejes rogar por el alivio de mi dolor,
sino por el corazón para vencerlo.
No me dejes anhelar en miedo ansioso de ser salvado,
sino por la paciencia para ganar mi libertad “.