ASI QUE USTED CREE QUE…

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A medida que avanzamos en la vida, todos sufrimos la constante influencia de sugestiones negativas. La gente bien intencionada nos las da en la conversación. Las escuchamos en las reuniones sociales o de negocios, las hallamos en los periódicos, en la radio. Ese hecho preocupa a muchas personas, que casi quisieran poder encerrarse en una alta torre donde no pudiera penetrar nada negativo.

Esa idea, desde luego, es errada. Estamos en este mundo para aprender a afrontar este mismo problema, y sería un error capital alejarnos de él, aún cuando fuera posible. Estamos aquí para aprender una lección: que el mal no tiene poder, excepto el que le damos al creer en él.

No hay pensamiento negativo ni falsa sugestión que le pueda causar daño a menos que usted lo acepte . Recuerde que recibir una sugestión negativa, y aceptarla, son dos cosas muy distintas. A menos que usted acepte una idea, esa idea no existe en lo que a usted respecta, pues no ejerce ningún efecto en su vida.

Esto, naturalmente , es válido tanto para las ideas buenas , positivas, como para las negativas. Si usted no acepto una idea buena o verdadera, esa idea no lo pueda influenciar. Durante siglos la gente ha leído en las Escrituras que Dios es amor y que la fe mueve montañas, pero han seguido atemorizados y frustrados, porque en realidad no aceptaron esas ideas, aunque formalmente les den su asentimiento, por respeto a la Biblia.

La pregunta crucial surge automáticamente: ¿qué significa aceptar una idea? ¿Cómo se acepta una idea? Es muy sencillo. Aceptar una idea es creer en ella: eso es todo.

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Si uno cree en una sugestión negativa, esa sugestión lo afecta a uno en la medida en que uno crea en ella. Si uno no cree en ella, no lo puede afectar. Si usted, por ejemplo, oye a alguien decir que Chicago está en Texas, usted no lo cree y así, cuando le escriba a personas que viven en esa ciudad, sus cartas no se extraviarán. Lo mismo ocurre con las ideas buenas.

El Evangelio es la Buena Nueva, pero no lo puede ayudar a menos que usted lo acepte, o lo crea. Si usted lo cree, entonces, por supuesto, trate de vivirlo.

“Reconcíliate, pues, con El y haz la paz, y de ello te vendrá el Bien”. Job 22:21.

 

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Emmet Fox

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