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Fue Jesucristo quien dio una de las más perfectas definiciones del poder de la mente, cuando afirmó:

– Todo lo que pidiereis al Padre, en oración, creyendo que habréis de alcanzarlo, lo alcanzareis.

Vale la pena que hagamos un análisis de esa afirmación.

Primeramente, quiero atraer su atención hacia la palabra TODO. En verdad, el Poder Infinito, que reside en su intimidad, le concede todo, sin ninguna excepción. Si usted pudiera pedir alguna cosa que le fuera imposible alcanzar, o si pudiese pedir algo que no existiese, estaría frustrada la afirmación de Jesús. Pero la ley del "Pedid y Recibiréis" es una ley universal y, consecuentemente, infalible. Así como son infalibles las leyes universales de la física, la química, la mecánica, la electricidad, la astronomía, etc., así también son infalibles las leyes de la mente. Entonces, observe bien, todo puede pedirlo usted y todo lo puede conseguir.

Puede pedir, por ejemplo, amor, casamiento, salud, paz interior, sueño tranquilo, casa, automóvil, riquezas, felicidad, armonía, inteligencia, memoria, empleo, viaje, alegría, tranquilidad, seguridad interior, coraje, confianza en si mismo, sensibilidad, intrepidez, éxito, cosecha abundante, recibir lo que le es debido, y TODO lo demás que usted pueda imaginar de bueno.

Vamos a la siguiente palabra de la frase de Jesús: PIDIÉREIS.

Usted necesita pedir, esto es, precisa saber lo que desea. ¿Cómo quiere que el Poder Infinito le consiga algo si usted no definió lo que quiere, o peor aún, no sabe lo que quiere?

Sepa que Dios, quien está dentro de usted, solamente puede actuar en usted por usted. Dios no puede retorcerle el cuello para que usted pida sólo cosas buenas, así como no puede actuar por su cuenta dentro de usted. Si así ocurriese, imagine que confusión se crearía en su vida: usted deseando una cosa y Dios llevándolo hacia otra cosa. No, en verdad, Dios conoce lo que es mejor para usted, pero le dio la libertad. Por la libertad usted tiene la dimensión de Dios y puede concordar con Él, discordar de Él, desconocerlo y hasta ir contra Él.

Dios siempre lo escucha y no puede dejar de hacerlo, porque usted es el propio Dios manifestado en el mundo.

Jesús enseñó cierta vez: "Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis". (Lc.11,9).

En otra ocasión, el Maestro dijo: "Cuando ores, entra a tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. No habléis mucho cuando oréis, como hacen los gentiles, que esperan ser atendidos por causa de su palabrería" (Mt.6,5-7).

Aquí podemos detenernos ya en la palabra PADRE. Jesús llama Padre a Dios. Dios tiene muchos nombres. Unos lo llaman Poder Infinito, otros lo llaman Padre, otros aún lo llaman Ser Superior, Yo Superior, Gran Arquitecto, Mente Cósmica, Energía Eterna, Mente Universal, Señor, Vida, Presencia Infinita, Espíritu Santo, Gran Espíritu, Subconsciente, Fuerza Divina, Materia Eterna, y tantos otros nombres.

– Yo y el Padre somos uno –dijo Jesús.

Usted también es uno con el Padre. Es por eso que Jesús dijo que cuando "fueres a orar, ora a tu Padre, que está en lo secreto".

–Quien me ve a mí, ve al Padre –también dijo Jesús.

Quien lo ve a usted, ve al Padre, porque su espíritu emana del Espíritu de Dios; por eso usted es parte de Dios y uno con Dios. Ahí reside su fuerza, su poder, su sabiduría, su grandeza y divinidad.

Cuando usted fuere a orar, por tanto, entre dentro de sí mismo. Es eso que Jesús quería significar cuando dijo que usted debe pedir EN ESTADO DE ORACIÓN.

"Cuando orares, entra en lo secreto y, cerrando la puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto…"

Esta es una invitación para que usted entre en estado de oración, en concentración mental, en nivel alfa, en estado de meditación; en fin, cuando usted va a orar o pedir algo, procure descender a las profundidades de su mente, pues ahí su oración llega más límpida, sin las dudas y obstáculos creados muchas veces por la mente consciente. Cuanto más profunda sea su concentración y más pasiva estuviere su mente consciente, con más fuerza usted grabará en el subconsciente su pensamiento.

Como en estado de profundidad mental disminuyen las reacciones contrarias de la mente consciente, con más facilidad y seguridad usted CREE QUE ALCANZARA LO QUE DESEA.

Este es un requisito más para ser escuchado: creer que, por el hecho de pedir, ya está alcanzado el pedido.

Creer es tener certeza. Cuando usted duda, envía dos órdenes contrarias al subconsciente: una es la orden de aquello que usted desea y pide y la otra es el sentimiento vacilante de que tal vez sea escuchado.

Jesús dijo, cierta vez, algo sencillamente asombroso: "Aquel que cree en mí, hará las cosas que yo hago, y las hará aun mayores" (Juan 14,12).

Cuando usted va a retirar dinero de un banco, basta que llene correctamente el cheque, tenga fondos, entregue su cheque al cajero y quede esperando el dinero con la tranquilidad y la certeza absoluta de que lo recibirá.

Hágalo así cuando pida algo. Cree el sentimiento de certeza de que, por el hecho de pedir, ya lo está obteniendo.

Así, libre de preocupaciones, de dudas, de miedos, de incertidumbres y de ansiedades, usted lo ALCANZARA.

Toda oración es infalible.

"Padre, yo te doy gracias por haberme oído. Bien sabía que me oyes siempre" (Juan 11,41-42).

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

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