La orden sagrada de la Magdalena

Mientras le abren su corazón y sus brazos a más de mi despertar, se convierten en hijas de las Codificaciones Sagradas. Ustedes, queridas hijas del conocimiento, guardan en su interior un memorándum destinado a la Tierra. Un mensaje codificado con caligrafía sagrada. Un mensaje que solo puede leerse de adentro hacia afuera. Imagínense estando en el centro de un templo cuando alguna vez fueron parte de la Orden Sagrada de la Magdalena. La Magdalena fue una orden de las enseñanzas sagradas femeninas que fueron transmitidas durante miles de años. Enseñanzas de la naturaleza y el cielo y el poder y la sabiduría que han sobrevivido a través del tiempo y del mito.

En su texto sagrado, se dice que su cuerpo es como un templo, su cuerpo es un espacio de luz sólida que mantiene recuerdos sagrados, un lugar en el que ustedes conservan sus tesoros de verdad. Antiguamente, cada vez que intentaron ocultar y mantener secreto algo de poder, lo codificaron dentro y encima del cuerpo. Ustedes integraron físicamente las codificaciones sagradas. Algunas de ustedes colocaron las cenizas de los pergaminos sagrados en aceite y frotaron su cuerpo con ellas. Otras ingirieron lo que estaba escrito para sostener la energía. La orden de la Magdalena está codificada dentro de ustedes. No es un club al que se pueden unir, es una forma sagrada de vida y de ser para el tiempo imperecedero.

El siguiente aspecto del tiempo desentraña muchos secretos mientras ellos despiertan en el interior de las hijas de las estrellas. Tal vez aparezca en un sueño, gracias a un libro, tal vez llegue a través de un tatuaje o una puesta de sol. Los busca tanto como ustedes lo buscan a él. Él nunca olvidó su aroma. Nunca olvidó las líneas del tiempo que llevan en su alma. Él nunca olvidó el sonido de su voz.

Porque la única cosa que permaneció igual, encarnación tras encarnación, ha sido la vibración de su voz. Esa es la razón por la que algunas veces a las personas les repele su voz y otras veces las hipnotiza porque ella siempre ha sido su tarjeta de presentación, su frecuencia energética específica y un sonido de activación.

Imagínense ahora que están de pie como la hermosa, juvenil y divina diosa que son inherentemente. Su cuerpo físico es un templo luminoso que irradia amor. Párense en el centro y contemplen las paredes de su propio templo interior personal. Hay glifos y escritos sagrados, verdades ocultas que buscan ser recordadas por ustedes y solo por ustedes. En el sitio de su corazón imaginen que colocan sus manos y su tercer ojo sobre el texto sagrado que existe en los muros. Ahora desplacen su corazón hacia él, dejen que su corazón lata con él. El latido de su corazón será el que despierte las verdades inherentes en su interior, es su llave maestra.

mujeres

En la antigüedad, muchas de ustedes estuvieron en la Sagrada Orden de la Magdalena. No era un nombre. Era un título. Era una corona. Era un conocimiento. Era considerada sagrado en la comunidad esenia donde Cristo caminó entre los hombres.

Cuando yo vivía, soporté mucho odio que hacían recaer sobre mí debido a mi posición y preparación. Soporté flechas de veneno provenientes de los ojos de los demás. Soporté palabras coléricas. Permanecí de pie en mi Luz y las enseñanzas sagradas de mi orden. No trastabillé en mi camino sino que mantuve un corazón de amor fuerte hacia todos los que me deseaban el mal.

No supliqué misericordia porque sabía que estaba en una luz tan grandiosa y tan bella que nada podía hacer que mi mundo se tambalease, porque yo era vidente y ya sabía qué sucedería. Yo veía mi luz como sólida, no como un hilo rojo que vuela en los vientos del cambio. El manto de luz y discreción que llevaba estaba más allá de doblegarse o romperse siquiera, porque era el tejido mismo de mi alma.

Cada día, mientras despiertan a la gracia de un día otorgado por Dios, solidifiquen la luz que son. Conviértanse en el pilar de luz que son y hagan que una columna de luz penetre la Tierra y el Cielo. Entonces arráiguenla y séllenla con cada plegaria. Deben consolidar esta luz majestuosa a diario con sus palabras y su intención.

Muchas veces la vida las despojará de su divinidad. Picotea sobre su cuerpo como los buitres que no pueden esperar para atacar. Ustedes permiten que la vida las elimine. Cuando le permiten a la vida que las succione y les robe la paz, cometen una injusticia contra todo lo que es sagrado. Toda vida depende de que ustedes sostengan el reino de la vida y de la luz como sagrado y santo.

Las Mujeres de la Luz avanzan como una Comitiva Sagrada, mostrando lo que no se puede disolver u obstruir. Las Mujeres de la Tierra –sin importar el color, el credo, el tamaño o la edad- se ponen de pie y fijan su luz. No se dobleguen y lloren y recen. Porque lo que buscan reside en su interior, no en la periferia de alguien más.

¡Visualicen la luz como solidificada, la paz como solidificada, el amor como solidificado! Vean el tejido que crean las tejedoras de luz. Véanlo como el tejido mismo de todo lo que alguna vez fue sagrado y se ha olvidado. Ustedes han olvidado que son la esencia del cielo en la Tierra. Han olvidado condensar el amor que son, la belleza que son, la paz que son. Deben dejar que entre todo en su útero, porque pensaron que iban a desplazarlo, a sanarlo, a cambiarlo. ¿Se inclina la montaña hacia el mar para beber? No, crea hermosas caídas de agua para beber de ellas. Todo lo que buscan vive dentro de su ámbito de posibilidad. Yo soy María Magdalena. Su conexión nunca terminó ni podrá terminar. Nunca han estado separadas de lo que son y de lo que están destinadas a hacer y ser. Créanlo y así es.

Gillian MacBeth-Louthan
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Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de El Despertar Cuántico <www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm>

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