Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Florida Central (UCF), sugiere una posible conexión entre el autismo y los alimentos procesados. La investigación fue publicada en junio de 2019 en la revista Scientific Reports y se centró en un conservante específico conocido como ácido propiónico (PPA), que es omnipresente en los alimentos procesados.

El PPA se utiliza para prolongar la vida útil de una variedad de productos alimenticios diferentes, y también se utiliza para prevenir el moho en la mayoría de los panes y quesos procesados. El estudio señaló los posibles cambios celulares que ocurren cuando el producto químico está presente y los investigadores también observaron que este producto químico puede transmitirse de una madre a un niño durante el embarazo.

Los profesionales de la salud han sospechado desde hace mucho tiempo una conexión entre los problemas gastrointestinales y el Trastorno del Espectro Autista (TEA), y otros estudios han demostrado que los niños con autismo tienden a tener mayores niveles de PPA en sus cuerpos. Sin embargo, este es el primer estudio de su tipo que relaciona directamente la exposición al PPA y al autismo con cambios específicos que tienen lugar a nivel celular.

Los investigadores también creen que las personas con autismo tienen bacterias intestinales únicas, entre las que se incluyen Clostridia, Bacteriodetes y Desulfovibrio, que se dice que son únicas para los pacientes autistas.

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El estudio más reciente en la UCF fue dirigido por Saleh Naser, quien planea realizar más estudios para confirmar y verificar los hallazgos de su equipo.

El equipo de Naser encontró que las células madre neurales cambiaron significativamente cuando fueron expuestas a altos niveles de PPA. Estos cambios incluyen el daño celular y la inflación, así como la sobreproducción de células gliales. Demasiadas células gliales podrían interrumpir la conectividad entre neuronas, y este proceso a menudo coincide con una reducción en el número de neuronas totales.

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El estudio señala que estos factores se agravan cuando un feto que se desarrolla en el útero está expuesto al PPA.

Según el estudio:

«El cambio microbiológico en el intestino materno conduce a la formación de subproductos como el PPA, que luego interfiere con el patrón neural durante las primeras etapas del desarrollo neural del feto. Esto favorece la proliferación y supervivencia de las células progenitoras gliales, lo que conduce a un mayor perfil inflamatorio y a una arquitectura neural perturbada. Los datos sugieren además que tal proceso se logra a través de la modulación de la vía PTEN/Akt dentro de las células gliales en crecimiento, pero no de las neuronas».

El PPA se encuentra naturalmente en el intestino en pequeñas dosis, pero si una mujer embarazada consume una gran cantidad de alimentos procesados que contienen el químico, podría estar causando cambios celulares tanto para ella como para el feto.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los trastornos del espectro autista afectan actualmente a 1 de cada 59 niños, pero es probable que muchos más no sean diagnosticados, porque los profesionales apenas están comenzando a entender la afección y aprendiendo a identificarla. También es importante notar que una variedad de factores contribuyen a esta condición, y no es algo que pueda ser rastreado a una causa específica, aunque este estudio reciente agrega una pieza más al rompecabezas.

 

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