pajaro

Ellos, quienes dentro del inconmensurable tamaño del universo en que habitamos, son quienes son moradores del mismo universo en que vivimos nosotros y son quienes se encuentran más cerca nuestro, solo que de otra región, de otra dimensión, frecuencia e intensidad de luz, longitud de onda y frecuencia vibratoria, a quienes por lo limitado de nuestra capacidad de percepción, en que detectamos solo una pequeñísima gama de frecuencias vibratorias, no podemos ver, y a quienes por desconocimiento de las leyes que privan en el universo, concientes de su diferente naturaleza, tan alta denominamos “DIOS”.

Son quienes actuando como células universales cuidan y protegen lo que en ejercicio de sus funciones han creado, es decir, los humanos de este mundo, entre otros miles de mundos, regidos por el Comendador de la Galaxia en que se encuentran este sistema solar y planeta, a quien aquí se le conoce como EL SEÑOR JEHOVA, en acatamiento a sus altas cualidades espirituales, derivadas de su alto grado de desarrollo y espíritu de servicio,

Su más cercano colaborador lo es el Embajador, Mensajero, viajero de las Estrellas, a quien la humanidad terrestre llama EL SEÑOR JESUCRISTO, altísimo ser quien vino “de las alturas” para traernos un mensaje de la existencia de su mundo, consistente en el que no necesitamos cuerpo físico para existir, porque en su mundo se vive en espíritu y en verdad, y por lo mismo no existe la muerte, sino la vida eterna, porque lo que en realidad muere, si se le quiere llamar de alguna forma a tal suceso, es el cuerpo físico.

Esto ocurrió cuando ésta última humanidad de la que ustedes forman parte, cuyo origen data de muchos miles de años, rebasó el tercer reino universal, el reino animal, para entrar en el reino humano, y alcanzó el mínimo necesario en materia de inteligencia para entrar al mundo del conocimiento, en que las Hermandades Superiores, cumpliendo con el postulado cósmico consistente en que, a mayor jerarquía mayor humildad, para facilitarle su inicio al mundo de la conciencia cósmica, consistente en hacerles sabedores de que existen miles y miles de otros mundos además del planeta Terra, se hicieron presentes en ayuda a los humanos terrícolas para que fueran capaces de comprenderlo, y con ello lo que aquí denominan el misterio de la vida y de la existencia, su importancia y trascendencia.

En representación de tales Hermandades de Luz, por compasión y amor universal, denominado aquí como misericordia, con el fin de acortar las distancias para entrar en la precitada conciencia cósmica de otros mundos, de no muerte y consecuentemente de la eternidad del ser, se hizo presente en este mundo hace aproximadamente dos mil años El Embajador De Las Estrellas.

Trajo consigo la noble Alta Misión de concientizar a sus moradores de la eternidad de la vida; del objetivo y propósito primordial de la existencia humana en este mundo; de la importancia de la clarificación personal, de la auto comprensión, la auto sinceridad necesaria en la consecución de la expansión del yo interno y del auto conocimiento, así como de la existencia de vida en otras regiones del universo;

Tal vida es la que existe en las muchas moradas que hay en La Casa Del Padre, a las que se refirió bajo el concepto de “El Reino de los Cielos”, constituidas por los planetas y mundos que se encuentran dispersos entre las estrellas, en las diversas dimensiones y distintas frecuencias de Luz que existen en la inconmensurable Grandeza Eterna e Infinita de Aquello que no tiene nombre, EL GRAN TODO, PADRE – MADRE UNIVERSAL ESPIRITUAL, esa ESENCIA que subyace detrás de todo cuanto existe, que no tuvo principio ni tendrá fin jamás, de QUIEN todo proviene y a QUIEN todo va de regreso, EN QUIEN TODO ES, ESTA y EXISTE, y del privilegio que se tiene por los humanos de este mundo para emigrar hacia mundos superiores.

A pesar de la innegable bondad, excelsitud y la magnificencia y alto desarrollo espiritual de tales Altas Desarrolladas Hermandades de Luz, venir por ordenes del Comendador De La Galaxia a este mundo en aquel tiempo, muy rudimentario por cierto, conocido aquí como El Padre, representaba para El Cristo, de suyo, un gran sacrificio, el oficio sacro o sagrado de venir a instruir a los hermanos menores, los habitantes de La Tierra, para ayudarlos a crecer, a trascender la materialidad de la línea horizontal material en que viven, para tomar la alternativa vertical espiritual.

Tal labor se realizó, pues, para concientizar a la humanidad del Plan Divino, el cual es patrimonio de la humanidad, en cuya verdad y mensaje nadie creyó, creía y sigue sin creer, y a lo mas que se ha llegado, incluso en la actualidad, es a ver y entender su mensaje como algo mítico y místico, poco probable, como algo quizá posible, pero a la vez, lejano e inalcanzable, realidad y proceso de vida eterna que aún no tiene claramente entendido, comprendido ni realizado, considerando que conseguirá lo que denomina como “salvación” con el solo hecho de aceptar a Cristo como salvador y seguir asistiendo a la iglesia, dejando de lado que lo que en realidad debe hacerse por esta humanidad para dar su primer paso en pos de esa evolución que les conduzca a otros mundos, que es en sí lo cual denominan de esa forma, “salvación”, es practicar sus elevadas enseñanzas, cuya introducción a las mismas es comenzar por la sugerencia que dejó a su partida: “AMA A DIOS CON TODA MENTE, CON TODA TU FUERZA Y CON TODO TU CORAZON, Y A TU PROJIMO COMO A TI MISMO”, en cuyas palabras y desde luego práctica, se encierra todo un método de realización personal, que es en sí el camino para lograr la evolución personal que les conduzca a esas otras moradas existentes en LA CASA DEL PADRE, mundos superiores en que no se ocupa cuerpo y en que se tiene vida eterna, porque tal recomendación y práctica implica la supresión de lo que denominan como pecados capitales, que una vez dominados y erradicados permite la elevación de la frecuencia vibratoria personal al sublimarse como seres humanos, y alcanzar los rangos vibratorios de los mundo altos, que en el ejemplo sería vibrar en “FM”, y consecuentemente poder entrar en ellos.

Sin embargo, ante la incredulidad de aquella humanidad, tuvo que dejarse someter a la burla, a torturas y al escarnio de sus poco desarrollados contemporáneos, hasta llegar al deplorable estado físico que en su tiempo consideraron como su muerte, y luego, como el ave fénix resurgir de la muerte y volver a la vida en cuerpo y alma ante el asombro aún de sus seguidores, para comprobarles que la inmortalidad de que les hablaba es cierta, y con ello la realidad de la eternidad de la vida.

Pero para llegar a ese superior mundo no es cosa de sólo desearlo, sino que es necesario esforzarse para lograrlo, haciendo lo que se dijo líneas arriba: practicando la honestidad, la honradez, un espíritu de ayuda, responsabilidad, caridad, bondad, sencillez, y todas las virtudes que indicó nuestro insigne visitante al venir a este mundo a traer a éste, su mundo, noticias de su lejana estrella.

Es posible que aún sus principales seguidores, los apóstoles, hayan dudado de la cordura de El, ya que nunca advirtieron que “El Rabí” provenía de otros mundos siderales.

Sin embargo, cuando lo vieron caminar fuera de su tumba, seguramente casi mueren del asombro que aquellos les causó, y es probable, por lógico, que una vez digerida la realidad de ello, entonces le hayan puesto la atención que antes no le brindaron, preguntado:

“¿Quien decías que eres?” “¿De dónde dices que viniste?” “¿Dónde y cómo es tu mundo?” “¿Quién dices que es tu padre?” “¿En donde se encuentra su reino?” “¿Cómo le hiciste para revivir?” “¿Cómo le hacemos para ir allá?” “¿Cuándo dices que volverás?” y cosas así.

BAJO LA PIEDRA

Bekram

Hombre De Las Estrellas

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