LA EXPERIENCIA ANGÉLICA de Terry Lynn

Capítulo 6
MISTERIO Y MILAGROS

¿Quién está más loco? ¿Aquél que oye un trueno y dice haber oído a Dios, o aquél que oye a Dios y dice haber oído un trueno?

ANONIMO
 

En los últimos doce años, he hablado con muchas personas sobre ángeles y milagros.

Hay algo que se mantiene en mi mente: la idea de que Dios está en proceso de hacer algo transformador en nuestra época, algo equivalente a lo que sucedía en tiempos bíblicos, o cuando Cristo se encontraba en la Tierra.

He oído a los estudiosos cristianos hablar de esta idea, diciendo que no pueden negar que algunas de las experiencias que la gente está teniendo con los ángeles son milagros similares a los que realizó Jesús.

También he oído hablar de esto a personas que están obsesionadas con el hecho de que nos acercamos a un marcador de milenio, según el sistema del calendario gregoriano.

El nuevo milenio está encima de nosotros (NOTA: Este libro de publicó en 1998) .

Los vientos del cambio están barriendo el mundo. Incluso el clima está cooperando.

Ciertamente que ahora pensaremos que nuestra época es significativa, porque eso es lo único que sabemos. Quizás siempre haya habido milagros y maravillas de esta misma magnitud. Sin embargo, actualmente en la sociedad occidental, algo significativo está sucediendo. Quizás sea que nos estamos tomando más tiempo para contemplar los asuntos del espíritu. Tenemos un mayor grado de confort gracias a la tecnología, lo cual nos permite dedicar más tiempo a pensar.

A menudo, los seres humanos intentan encontrar respuestas absolutas a las cosas.

En el terreno de los milagros, esto es una pérdida de tiempo. ¿Cómo podemos demostrar que ahora hay más milagros que hace mil o dos mil años? No existe

ninguna prueba de que haya vida más allá de las tres dimensiones en las cuales vivimos. No hay forma de demostrar un milagro, porque siempre hay alguien que puede “refutarlo”, reestructurando la verdad, como hacen los abogados con los hechos que no desean que sean examinados por los miembros del jurado. Y siempre hay personas capaces de engañarnos haciéndonos creer que una ilusión es un milagro. De manera que se trata de mantener nuestros corazones abiertos a lo milagroso. De este modo conoceremos el milagro y no sentiremos que hemos de demostrarlo o refutarlo.

Si insistimos en exigir una prueba de los milagros de Dios, estamos dejando de lado un tema importante. Podemos intentar negar las cosas del espíritu, pero, sin embargo, éstas tienen un efecto real en nuestra psique. No importa lo que digan nuestras mentes, nos encontraremos con el espíritu en nuestros sueños, en nuestras elecciones inconscientes y en los mensajes de nuestro ángel guardián. Nuestra psique forma parte del animus mundi, el alma del mundo. Incluso si no te gusta la idea de que estamos todos conectados, serás afectado por aquello que la mente colectiva está experimentando. El hecho es que experimentamos cosas que no son tangibles, pero que tienen el gran poder de influir en nuestras vidas. Esto se debe a que funcionamos a varios niveles de consciencia, y poseemos una sorprendente profundidad en nuestro ser, que no siempre reconocemos o utilizamos de una manera afirmadora de vida.

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¿Cómo sabemos que una experiencia angélica, un milagro o cualquier mensaje de Dios es verdaderamente real? ¿Cuáles son los frutos de la experiencia? ¿Te has quedado con una sensación de paz tan profunda que ha relajado todas las células de tu cuerpo? ¿Estuvieron presentes las cualidades de alegría, risa, amor, gratitud y belleza en tu experiencia, de una forma natural? Me indigna que una experiencia sentida y pura sea contaminada con explicaciones de algún experto que llega y discute lo que <>. Nosotros somos los que conocemos la verdad de nuestras propias experiencias, especialmente cuando nuestras experiencias son Divinas.

Cuando he sido testigo de milagros del Cielo, he experimentado un sentimiento de auténtica humildad, y he tenido la sensación de que, posteriormente, no debía pronunciarse palabra. También me resulta interesante que, de todas las asombrosas historias de ángeles que he oído a la gente contar, algunas de las más sorprendentes me fueron relatadas en privado. De hecho, esto sucedió recientemente después de un taller. Un hombre joven que había estado muy dispuesto a compartir varios detalles personales con el grupo, esperó hasta que el taller hubo acabado para contarme en privado una experiencia de casi-muerte que tuvo después de un fallo renal a la edad de cuatro años, en la cual Jesús se le apareció. En ocasiones, las experiencias son tan profundas y sagradas que es mejor guardarlas como si de joyas preciosas se tratara, y no mostrarlas a todo el mundo.

A lo largo de los años, la mayoría de personas “espirituales” que he conocido rara vez han tenido la necesidad de explicar cosas o de reclamar la atención sobre los acontecimientos “sobrenaturales” que han tenido lugar a su alrededor. Normalmente, están demasiado ocupadas realizando su trabajo y jugando. Uno puede ir a sus casas y, al entrar, uno puede notar una fragancia tan pura y exquisita que uno les pregunta qué incienso están quemando. Quizás te respondan que no están quemando ningún incienso; son los ángeles. Uno no recibe más explicaciones, y ellas pasan a otro tema. Los ángeles se sienten cómodos estando cerca de personas que no necesitan explicar o diseccionar todas las cosas que suceden. A los ángeles les gusta especialmente que las personas miren hacia Dios, en lugar de proyectar poderes mágicos en ellos.

En una ocasión participé en un grupo de estudio de la Biblia muy especial, formado por mujeres. La profesora estaba verdaderamente centrada en su corazón y, en todas las reuniones sucedía algo místico, que te abría el corazón. Un día, un hombre apareció en la puerta de la capilla mientras la profesora estaba hablando. El sol estaba detrás de él, de manera, cuando nos volvimos para verle, estaba iluminado de tal forma que parecía una visión. Lo interesante fue que vestía unas ropas viejas, gastadas, con manchas de suciedad; pero, ahí, de pie en la entrada, con el sol iluminándolo por detrás, parecía Jesucristo. La profesora lo invitó cálidamente a entrar, sin perder el ímpetu de su lección, y el se sentó silenciosamente al fondo. El sentimiento que había en la atmósfera era bastante iluminador, y el tiempo pareció detenerse. Ahí estaba ese hombre, al cual la mayoría de la gente evitaría si lo encontrara por la calle, que nos había dado un vislumbre de Jesús. Permaneció ahí durante la clase y luego, el algún momento, se marchó discretamente, y nadir sintió la necesidad de comentar o explicar la experiencia. Todo lo que hicimos fue sonreír con nuestros corazones y con nuestras miradas.

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IDEA PARA LA PRÁCTICA: Un Sentido del Misterio.

Cultivar un sentido del misterio hará que te mantengas joven de corazón y eternamente feliz. Si aprendes a darle la bienvenida al Misterio sin exigirle que se explique o que te dé su código secreto, entonces recibirás la bendición del asombro y la reverencia. Lo importante es que, si buscas explicaciones, estropearás muchas de las experiencias de la vida. La palabra explicar significa, básicamente, extender sobre un plano. Si el mundo fuese plano y pudiésemos verlo todo, ¿sería tan interesante como las altas montañas y de los valles ocultos? Yo quiero misterios, la montaña con sus cuevas y sus peligrosos precipicios; no quiero que todo sea explicado o aplanado.

Libérate de la trampa de las explicaciones. Di: <>, al menos una vez al día. Si alguien te pide que te expliques, di: <>. Recuerda las palabras de Mary Poppins: <>. Intenta pasar un día entero sin explicarte. Practica el dejar que las cosas caigan misteriosamente en su lugar sin tu ayuda.
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Hola Queridos amigos,

Les envío un texto extraído del libro LA EXPERIENCIA ANGÉLICA de Terry Lynn Taylor.

Encontré el texto muy apropiado para el proceso que estoy viviendo ahora, que, gracias al Curso de Abundancia, y al trabajo que estamos haciendo aquí, en nuestra Comunidad, cada vez tomo más conciencia de DIOS en mi interior.
Una frase que se la atribuye a la misma autora es:
“La gratitud es nuestro camino más directo hacia Dios y los Ángeles. Si nos tomamos el tiempo necesario, no importa cuán locos nos sintamos, o cuantos problemas tengamos, podemos encontrar algo por lo que sentirnos agradecidos”.

Enviado por Victor

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