La soledad en los ancianos, una epidemia que mata

“A mis hijos no los veo. Viven lejos, mas de todas y cada una maneras me tratan tal y como si fuera un mueble”, declara María Isabel, una mujer viuda de ochenta y uno años que vive en un Hogar de Ancianos. La soledad en los ancianos, una epidemia que mata.

Otra retirada que radica en exactamente el mismo sitio, confiesa: “No hablo con absolutamente nadie. Y además de esto, no deseo incordiar a otros con mi tristeza. No puedo hablarle a absolutamente nadie de mi soledad”.

¿Mas qué ocurre cuando las personas mayores ni tan siquiera tienen la posibilidad de vivir en un sitio en donde son cuidados? Gran parte de ellos vive en soledad y se expone a incontables riesgos, aparte de las consecuencias de la carencia de contacto y aprecio por la parte de otros.

Causas de aislamiento en personas mayores

Conforme avejentan, bastantes personas ven que su círculo de amistades y asimismo la familia dismuyen, perturbando de esta forma sus puntos de referencia y su ritmo de vida. Los motivos del aislamiento pueden ser:

– Pérdida de autonomía.

– Enfermedad.

– Muerte del cónyuge.

– Distancia geográfica de la familia o bien ausencia de familia.

– Pérdida de conjunto de amigos.

– Temor a transformarse en una carga.

– Temor a salir y desplomarse.

– Pobreza o bien bajos recursos económicos.

Para una persona mayor, el hecho de vivir apartado y de sentirse solo, puede provocar serias consecuencias como deterioro de su estado físico y mental, incremento del agobio y de la ansiedad, trastornos del sueño, depresión, ideas suicidas, etcétera

Estas señales deben alertar al ambiente sobre la sofocación de los abuelos y estar atentos a de qué manera podemos acompañarlos para resguardarlos de la soledad y de cualquier otro riesgo.

La soledad en los ancianos, una epidemia que mata
La soledad en los ancianos, una epidemia que mata

La soledad es más peligrosa que la obesidad

Entre las personas consideradas como apartadas hallamos casos sorprendentes en los que manifiestan no sentir pena por no tener con quién relacionarse.

¿No va a ser que se han resignado a la indiferencia por la parte del ambiente? Un treinta por ciento de las personas que experimentan un sentimiento de soledad, evitan todo género de contacto con otros y parte de este porcentaje piensa que absolutamente nadie se interesa en ellos.

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Y este desinterés puede tener consecuencia realmente tristes, pues conforme una investigación británico, la soledad acrecienta en un catorce por ciento la mortalidad en personas de la tercera edad, lo que nos lleva a la conclusión de que la soledad mata el doble de personas que la obesidad.

Tristemente, estas cantidades aumentan y a muchos de los peligros a los que están expuestos nuestros abuelos debemos añadirles la ausencia o bien el distanciamiento de los hijos, un conjunto familiar reducido, estar expuesto a enfermedades, a una discapacidad, a la pérdida progresiva de la autonomía, a la dependencia del cónyuge o bien a la completa inactividad.

¿Y qué ocurre con la salud psíquica?

La persona se siente descuidada y empiezan a aparecer con más frecuencia sentimientos negativos como pérdida de la autoestima, sensación de ser inútil, incapacidad para efectuar las labores más simples y sentimiento de no ser querido y de no importarle a absolutamente nadie.

La introversión se acrecienta, las fuerzas internas se derrumba y se establece un espiral de sentimientos negativos que puede llevar a la depresión. Cuando esto sucede, podemos advertir las próximas características:

– Tristeza y abulia persistentes.

– Pérdida del interés por sí solo que se manifiesta con falta de hambre, no tomar los fármacos y falta de higiene.

– Fuerte sofocación.

– Dolores que no tienen explicación, trastornos de la memoria, irritabilidad, agresividad.

– Ideas suicidas, en casos más complejos.

¿Qué hacen los que no se deprimen?

No todos caen en pozos depresivos y toman nota de que deben combatir la soledad de alguna forma. Para conseguirlo, lo esencial es sostener la psique ocupada y sentirse útil manteniéndose activos. Veamos ciertas ideas.

– Labores solidarias.

Pocas cosas son tan gratificantes para una persona, de cualquier edad aun, que sentirse útil ayudando a el resto. Tanto hombres y mujeres de la tercera edad que ya no trabajan y se hallan retirados, optan por participar de asociaciones de ayuda o bien de beneficencia en donde conocen a otras personas, comparten y sienten que llenan de esa forma sus vidas.

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Cuando dejamos de aportar al mercado de trabajo, muy frecuentemente es preciso redefinir los proyectos de vida. Es instante entonces de dedicarse a causas que te hagan sentir útil, una buena forma de sentirse valorado.

– Participar de diferentes actividades.

¿Qué mejor que practicar una nueva actividad para conocer nuevas personas? Clases de baile, manualidades o bien aun asambleas de juegos de cartas. ¡Escoge la que más te guste!

Aparte de sociabilizar, esta clase de actividades dejan sostener activo el organismo por norma general.

– Alojar estudiantes.

En numerosos países esta actividad es moneda corriente. Alojar estudiantes por una escasa suma de dinero, contribuye a que puedan tener un sitio dónde vivir y las personas mayores ya no deban vivir solas.

¿Qué podemos hacer para asistir?

A veces las personas mayores se hallan demasiado débiles o bien sean muy frágiles para conseguir por sí solas vencer la soledad y es entonces cuando la familia y los más próximos han de estar más presentes.

¿Cuántos de nosotros hemos visto a abuelos librados a su suerte y cuyas familias se han despreocupado por completo de ellos? Es una situación verdaderamente angustiante verlos tan indefensos tras haber dedicado una vida a trabajar y velar por sus familias. ¿Qué podemos hacer?

– Visitarlos frecuentemente.

– Llamarlos por teléfono.

– Proponerles una salida.

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– Invitarlos a comer.

– Asistir en las labores familiares.

Tanto la familia como los amigos próximos y los profesionales, hemos de estar atentos y unidos para eludir la soledad de nuestros abuelos y hacerles sus días entretenidos y felices.

Hagamos llegar esta problemática a muchos a fin de que poco a poco más tomen conciencia de la relevancia de cuidar y asistir a nuestros queridos abuelos.

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