No me enloqueces, me apasionas,  es el mejor punto de partida para construir una relación de pareja saludable.

Amar sin obsesionarse es uno de los cuatro pilares en los que se basan las historias de amor más fructíferas y duraderas.

Aprender a distinguir la pasión de la obsesión es un aspecto clave.

 

En la fase de enamoramiento.-

”En la pasión obsesiva, lo que nos guía es la obstinación, el desvelo, la preocupación por estar con el otro. No se disfrutan los momentos especiales porque la mente sólo está interesada en adueñarse de la persona amada” según Walter Riso.

El problema de los amores obsesivos, según este autor, es que son insaciables y destructivos y aconseja buscar el camino de la pasión armoniosa: “No hay desvelos ni angustias patológicas. El sentimiento te mueve, pero no te hace andar en círculo. No se pierde la cabeza por el amor de la pareja, más bien se gana alegría y tranquilidad

 

oixauvoltei / Pixabay

Tras una ruptura.-

Para elaborar un duelo bien llevado, Riso aconseja dejar de ofrecer resistencia, es decir:

“la aceptación profunda y sincera de que la relación se terminó y de que se debe asumir un nuevo papel en la vida”.

El sentimiento desmedido de amor o de resentimiento puede alterar los recuerdos. De ahí la necesidad de practicar la sensatez:

“Una de las cosas más importantes es mantener la nostalgia bajo control y recordar tanto lo malo como lo bueno para que se equilibre y no todo sea “del color de rosa” o, por el contrario, “aterrador”

Walter Riso

 

LAS RENUNCIAS,  PUEDEN SER VICTORIAS

Rafael Santandreu, en su libro “Escuela de felicidad”  recoge una experiencia que nos permite entrever hasta qué punto podemos aferrarnos a algo que nos perjudica sin darnos cuenta de que es una trampa de la que es fácil huir.

“En algunos remotos lugares de África todavía utilizan un método tradicional para cazar monos. Se trata de colocar una jaula en medio de la selva con un plátano en su interior. La jaula está hecha de palos entrecruzados que forman una rejilla a cuadros. El mono suele acudir para coger el plátano e introduce la mano por uno de esos pequeños recuadros. Después, agarra la banana, pero no puede sacar la mano porque la banana no cabe por el agujero.

Curiosamente, el mono se queda un buen rato allí, como bloqueado, sin poder sacar la fruta ni la mano. No quiere renunciar a la banana, soltarla y sacar la mano. En pocos minutos, llegan los hombres, le echan una red por encima y lo capturan”

Tomado de blogdemarilar.es

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