Hola a tod@s!

Ayer miércoles 16 abril 2008 envié ala Lista de Lectores una canalización del grupo ABRAHAM – por Esther Hicks – titulada “Fumar o no fumar”, la cual generó interesantes comentarios por parte de un lector, los cuales propiciaron otros por mi parte, como respuesta.

Por considerar los textos de interés, cumplo en remitirlos incluyendo nuevamente la canalización en referencia (para aquellos que pudieron no haberla recibido). A seguir, los comentarios del lector y por último, mis observaciones.

Esperando seguir arrojando luz, les saluda fraternalmente

Mario Liani


CANALIZACIÓN DE ABRAHAM POR ESTEHR HICKS

 

FUMAR O NO FUMAR

INVITADO: Pienso que tengo mucho rechazo para dejar de fumar, he dejado de fumar tres veces al año durante los últimos nueve años, pero me gusta fumar, entonces me siento ambivalente acerca de esto.

ABRAHAM:  Es interesante debido a que tu intención se resiste porque estás hablando acerca de “no hacer” algo. En otras palabras estás diciendo, “me resisto a dejar de fumar.”

Hablemos de esto un poquito. Si pudieses fumar sin sentir oposiciones, el fumar no sería perjudicial. No es el fumar el que te enferma, es la resistencia. La razón por la que fumar está llegando a ser más y más perjudicial es debido a que la gente cree que es malo, pero lo hace de todas maneras — y siempre que haces algo que crees que no deberías hacer, hay un rechazo (resistencia) extraordinario.

Al hacer algo que crees que es correcto, no hay resistencia. O, no hacer algo que crees que es incorrecto tampoco hay resistencia – pero creer que te hace mal y hacerlo de todas maneras, entonces ahí se encuentra la resistencia.

Pensamos que la lucha que estás teniendo debido a esto se debe a que hay una parte de ti que quiere que sepas — y que le ayudes a los demás a saber — que los cigarrillos no son el problema. Que el problema es la resistencia (oposición) – de modo que cuando dices, “Quiero dejar de fumar,” diríamos, bueno ¿qué es lo que quieres? – estás diciendo “no” a fumar, a lo que realmente le estás diciendo “no” es a la enfermedad, o “no” a la censura de los demás, o “no” a estar relegado en un restaurante u oficina donde no se permite fumar. ¿Estás diciéndole “no” principalmente a la censura, o “no” a la decadencia de la salud?

¿A qué le estás diciendo “si”? Quiero tener una vida vital y feliz — quiero sentirme de lo mejor en lo que se refiere a mi cuerpo. Quiero armonizar con la gente tanto como sea posible. Cuando empiezas hablar de aquello a que le dices “si,” lo que empezarás a notar  es que a veces el “si” hacia la armonía, es más fuerte que el “si” hacia los cigarrillos, o que tal vez no estén tan separados, a lo mejor puedo tener mis cigarrillos y tener también todo lo demás.

Nosotros hace algunos años atrás, vimos fumar a gente muy beneficiosamente debido a que ellos lo hacían con el propósito de darse un descanso. Era como que dejaban todo a un lado, fumaban como en un lugar específico, respiraban profundamente mientras lo hacían. ¿No ves a la gente muy a menudo mientras aspiran el humo, no lo ves como una clase de descanso y acogimiento mientras la energía fluye a través de ellos? ¿No lo ves como un modo de descanso, como una manera de tener la oportunidad de liberar la oposición?

Y si tu pudieses disfrutar cada cigarrillo que fumas sin decir, “al diablo con los que piensan que me debiera ir a la sección de fumadores… ” en otras palabras, cuando te opones a las leyes, rechazas a los no-fumadores que están tan dedicados a empujar esas leyes en contra tuya; o cuando rechazas cualquier cosa que no te gusta – eso es resistencia.

Jerry dijo que el cigarrillo le quemaba la ropa y que tenía manchas amarillas en sus dedos y aún cuando resistes esas cosas, rechazas el bienestar. De manera que lo que te aconsejamos hacer es, más bien que decir, “Quiero dejar de fumar,” te alentaríamos que dijeses, “quiero permitir que la energía fluya — lo que realmente me gustaría es encontrar la manera que la energía fluya — me gustaría ser capaz de fumar y tener al mismo tiempo la energía fluyendo a través de mi.”

Los defensores en contra de los fumadores no estarían muy felices de escucharnos, pero ellos están equivocados – ellos no han comprendido; no es la enfermedad lo que mata, es la resistencia lo que te mata.  No es la enfermedad lo que te hace infeliz; es la resistencia (rechazo). En otras palabras, te han informado mal – de manera que si tu crees, como nosotros creemos, que el fumar no es inherentemente malo para tu salud ¿querrías dejar de fumar?

INVITADO: No, la única razón por la que quiero dejar de fumar es debido a que la gente que a mí me importa, le importa que yo fume, ¿me entiendes lo que trato de decir?

ABRAHAM: Si, debido a que ellos te quieren y piensan que eso es malo para ti — han decidido que si fumas no puedes estar bien — de esta manera estás queriendo buscar su aprobación haciendo lo que ellos quieren. La resistencia (rechazo) que tienes no es de fumar — la resistencia que tienes es de promover el amor condicional.  En otras palabras, te están diciendo, “no puedo sentirme bien contigo si sigues fumando — temo que te puedas morir. No puedo permitir que la energía pura positiva fluya a través de mí si sigues fumando, necesitas cambiar lo que estás haciendo para que yo me sienta bien.”

Y tu resistencia es que cada parte de tu ser no-físico sabe que no es tu deber cambiar tu conducta para que ellos se sientan mejor. No puedes cambiar tu conducta de bastantes maneras para que ellos se sientan mejor.  Dejas de fumar, entonces querrán que adelgaces y… adelgazas;  luego querrán que te vistas mejor, entonces te vistes mejor; querrán que te compres otra clase de auto y querrán que te mudes a la ciudad donde ellos viven y tu lo harás, o que te pongas el pelo de color diferente y que actúes de acuerdo a tu edad… en otras palabras, no puedes pararte de cabezas de tantas maneras diferentes para hacer feliz a tanta gente incoherente, debido a que lo que estás haciendo no es de ninguna manera lo que les está molestando. Es su propia prohibición a la energía – y tú parándote de cabezas para seguir sus juegos haces que este mito del amor condicional (amor con condiciones) dure eternamente, ves.

De esta manera lo que estás queriendo decirles a aquellos que te aman y te dicen, “no quiero que fumes porque no quiero que te enfermes,” les puedes contestar, “escuchen, soy fuerte y estoy bien — todo está bien conmigo.  Realmente fumar me calma — tengo mucho menos peligro de morir de un ataque al corazón cuando fumo que si dejase de fumar ahora, eso me irritaría mucho, cada uno sabe cuando toma sus decisiones.”

(c) Abraham-Hicks Publications
Preguntas y respuestas – Febrero 1 de 2000
http://www.abraham- hicks.com/
Traducción: Olga – del grupo Yahoo: Creación Deliberada

 


COMENTARIO DE UN LECTOR

Estimado Sr. Mario Liani:

Con frecuencia recibo sus escritos por mano de una amiga común, por lo que puedo decir que muchos de ellos están cargados de una muy buena enseñanza para todos los que sabemos leer con el corazón abierto a recibir. Sin esta última condición la personalidad se atraviesa y decide qué es “bueno o malo” para nosotros y acepta o desecha.

Peor en este último escrito siento que la personalidad de quien lo recibió, canalizó o simplemente escribió, se dejó llevar hasta un extremo verdaderamente absurdo.

¿cómo es posible que podamos creer que por el hecho de “bendecir” un vicio, por usar una palabra que bien nos sirve para otras acciones, ese vicio no nos va a hacer daño?

De aquí a decir que si bendecimos la cocaína o la heroína o el crack esta no nos hará ningún daño, sólo hay un minúsculo paso, y si por causalidad, quienes nos escuchan son fieles seguidores de nuestra palabra y la aplican sin chistar, estaremos dando un muy grave paso hacia la destrucción de nuestras familias o grupos sociales.

La cuestión no es enfocar la energía de la persona “viciosa”- lamento el término tan fuerte – en hacerle ver que en realidad se resiste a aceptar lo que quienes la aman incondicionalmente quieren para ella, porque la verdad es, sin lugar a dudas, que existimos personas que tenemos la virtud, el don, la cualidad – llámala como quieras – de haber podido ver o encontrar algunas verdades en nuestra vida, queriendo a la vez transmitirla a las demás personas porque nos hemos dado cuenta que de lo valioso que tenemos “en las manos”.

Imagínalo en el sentido contrario, si tú o quienes somos canalizadores decidiéramos no compartir las verdades que nos regalan por el solo hecho de suponer que quienes nos escucharán o leerán harán algún tipo de resistencia… Pues la gran mayoría de los seres humanos seríamos ermitaños o cartujos o algo parecido…

Creo, sin lugar a dudas, que aquél que se considere un “buen canal” también sabe descubrir cuando un mensaje está libre de “adornos”, cuando es puro, de aquel que es dictado por la personalidad…

Con ese mensaje, una muy querida amiga fumadora, con daños evidentes a su aspecto físico y salud, me ha dicho que ahora podrá fumar con mayor tranquilidad…

¿Es esto verdaderamente el espíritu de esa comunicación, que los “viciosos” disfruten con mayor tranquilidad de su vicio?

Si la enseñanza era otra, la personalidad ha tomado el lugar del maestro y ha pasado por encima de un precepto básico: si un mensaje lo entiende un niño, lo puede entender cualquier persona… La verdad no necesita adornos y el verdadero canalizador no necesita demostrar que sabe más que sus oyentes o lectores, porque simplemente es un ser encargado de despertar las verdades que todos llevamos dentro y que hemos olvidado.

“Deja que el niño que llevas dentro salga a la luz y te muestre el camino a la verdad”… tal era la frase que decía Jesús a quienes permitían que el intelecto les nublara los ojos del corazón.

Hasta luego, estimado amigo, y gracias por estos minutos de su tiempo.

Respetuosamente.

P.


COMENTARIOS DE MARIO LIANI

 

Estimado P.

En primer lugar agradezco el tiempo que te has tomado en darle cuerpo a un interesante y sensato comentario al material que envié, titulado “Fumar o no fumar”, cuya procedencia es por parte del canal ABRAHAM (Esther Hicks).

Considero dicho canal de extrema confiabilidad y todo lo que me ha llegado por esa vía ha confirmado mi creencia al respecto. Pero claro está que no todo lo que un canal produce pudiera estar o no alineado con una visión superior, pues como siempre suelo decir, las creencias personales del canalizador suelen “estar allí”…

Pero más allá de ello, cuando envié dicho material, sabía que el mismo iría a crear ciertas controversias… pero justamente lo hice con la intención de observar qué opiniones podrían escucharse.

No con esto quiero decirte que estoy de acuerdo con el contenido del artículo, pues si me preguntaras, probablemente te diría estar de acuerdo con todas tus opiniones.

Sin embargo, considero liberadora la posibilidad de apartarse por un momento de todo lo que uno pudiera pensar sobre un tema trillado y se si quiere, obvio.

Mi sana sugerencia sería tratar de releer varias veces el texto de la canalización y “leer entre líneas” o procurar “sentir” lo que no está claramente expresado.

Mi sentir es que esta canalización trata sustancialmente del tema “control” por parte de aquellos que nos rodean y se sienten en el derecho – “por amarnos demasiado” – de sugerirnos que cambiemos nuestros patrones de conducta – sean ellos “sanos”, “socialmente aptos” o no. O sea – añado – quizás el tema de fondo – el fumar – sea apenas una escusa para abordar lo que parece realmente importar.

De hecho, si seguimos leyendo, veremos que el canal explica al consultante que aquello que le genera estrés o le “enferma” no es tanto el hecho de fumar sino el tener que lidiar con el juicio que otros hacen de su hábito y de la presión que le imponen para que él se libere de ello por considerarlo “enfermo” o “poco saludable”.

Si esto lo trasladamos a casos más severos tales como los que expones (drogas, alcohol u otras conductas adictivas) seguramente nos toparemos con algo que la mayoría sabe: que cuanta más presión se haga sobre una persona para que abandone un hábito negativo para su salud, más resistencia ésta generará. Se puede decir que es una ley física (la de acción y reacción) que también funciona en el ámbito emocional.

Con esto en mente, sabemos que el afectado es él único que debería tomar su decisión desde su sentir y su propia convicción (a menos que éste sea alguien sobre el cual debamos imponer nuestro criterio, por razones especiales que ahora no vienen al caso por entrar en el campo de las excepciones).

Allí entramos en el ámbito del Ser Atemporal, aquel que siempre sabe qué tipo de experiencias necesita tener para sostener la visión del Creador gracias a las experiencias de cada uno de nosotros seres humanos – que con nuestras acciones – originamos este holograma llamado vida.

El ser humano, impulsado por lo Atemporal, debe lidiar con todos los aspectos de los supuestos vicios que ha decidido experimentar. Entre ellos – me atrevo a decir – podría haber decidido experimentar con la posibilidad de sentir el sufrimiento que causa una enfermedad terminal o tal vez haya deseado experimentar con la posibilidad de vencer las resistencias de su ser físico a través de la programación de sus células para no enfermarse. 

Por tanto, ¿quiénes somos nosotros – más allá del amor que podamos sentir por aquel u aquella que consideramos “afectado/a” – para intervenir sobre el tipo de experimento de vida que ese Ser decidió tener? Después de opinar y aconsejar, no podríamos hacer más nada que observar o apoyar a la persona, pues nuestra interferencia tal vez no sea la más apropiada o no produzca el potencial necesario para que el afectado haga lo que deba hacer.

Por otra parte, volviendo a leer el texto canalizado, sobresale el comentario del canal sobre la posibilidad que la persona acometa el hecho de fumar con cierto “espíritu lúdico”: no necesariamente fumar por fumar (por lo incontrolable del hábito en sí), sino para disfrutar al máximo el posible instante de relajación que el cigarrillo (léase pipa, habano, etc.) pudiera propiciarle a la persona en un dado momento. Quizás – opino en lo personal – si todo fumador pudiese abordar su hábito bajo este concepto, la sociedad no lo recriminaría tanto como ocurre. Un instante de relajación obviamente no implicaría fumar cada 10 minutos, sino hacerlo bajo una especie de ritual muy personal o bajo condiciones especiales: ¿algo así como el ritual de fumar “la pipa de la paz”?

Por último, se me ocurre vincular este tema del fumar y sus efectos, con la práctica del Hooponopono, la cual propugna que nosotros – a través de nuestra visión o creencias acerca de cierta persona – podríamos ser los causantes de ese comportamiento que tanto nos molesta…. O sea: que la visión que yo tengo de ti es la que hace que tú seas así como eres…

Espero de corazón haber podido contribuir a despejar algunas incógnitas sobre este tema.

En virtud de lo interesante del mismo, voy a hacer circular lo intercambiado, obviamente conservando  anónima tu identidad.

Fraternalmente

Mario Liani


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