Un kabbalista estaba caminando tarde en la noche por las calles de su pequeño pueblo cuando vio a un zapatero que aún seguía trabajando duro en su tienda. Curioso, el kabbalista decidió entrar a la tienda. Cuando abrió la puerta, vio que la vela iluminando la tienda estaba a punto de acabarse, así que él le dijo al zapatero: “¡Vete a dormir! ¿Por qué trabajas hasta tan tarde? Es hora de que dejes de trabajar”.

El zapatero respondió: “Mientras que la Luz siga brillando, tengo tiempo para trabajar, tiempo de arreglar y tiempo para reparar”. En ese punto, el kabbalista se dio cuenta de que el zapatero no hablaba de arreglar zapatos, ¡hablaba de la Luz del alma!

Mientras que la Luz siga brillando dentro de nosotros, tenemos la habilidad de cambiar y conectar con el Creador.

Karen Bergzapatero

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