HABÍAN PREDICHO MI MUERTE

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En agosto de 1979 fui elegido por el Departamento de Filosofía de la Universidad Federal de Santa María para participar en un Congreso Nacional de Posgrado en Filosofía, a realizarse en Río de Janeiro.

Ya había comprado los pasajes de avión cuando una señora, cartomántica, se mostró muy preocupada por mi viaje y, hasta en una reunión, pidió a las personas amigas que hiciesen una "aseguración" para protegerme en ese viaje. Antes de viajar ella me invitó a un almuerzo y me dio a entender que había visto que ocurriría un accidente conmigo, en el viaje, y que yo moriría en él. Esa señora había previsto la muerte de su marido y recibió por telepatía la comunicación de la muerte de su hijo, que falleció en un accidente.

Pues bien, estaba preparado el escenario para que yo me llenara de pavor. Yo, sin embargo, pensé que soy dueño de mi vida y puedo cambiar, a cada instante, mi destino, y por eso, decidí que haría un viaje maravilloso: me imaginé llegando de vuelta sano, alegre y feliz.

No es preciso decir que todo ocurrió a las mil maravillas.

Si usted ora, con convicción absoluta, esta plegaria afirmativa: "La Presencia Infinita, que está en mí y que lo sabe todo sobre todo y sobre todos, me guía y me protege", entonces nada malo puede acontecerle.

Usted será siempre conducido de tal forma que irá únicamente por caminos seguros y benéficos. La Presencia Infinita lo guiará de tal manera que todo accidente o tragedia sea evitado y lo protegerá para que no sufra ningún tipo de asalto o de mal.

Dios está en usted y actúa por usted. Déjese guiar divinamente y acabe con todos los miedos. "Nadie levantará la mano contra ti para hacerte mal" (Hechos 18:10).

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

Lauro Trevisan

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