Los mitos del amor romántico

En torno a las relaciones de pareja, giran muchas ideas aprehendidas que damos por válidas. Las producciones culturales, como el cine, ayudan a alimentarlas. Pero si les damos unas cuantas vueltas, nos daremos cuenta de lo erróneas y peligrosas que resultan.

A continuación te presentamos los mitos del amor romántico:

La pasión de los primeros meses dura para siempre.

Este es un tema que me gusta mucho, esa idea de que la pasión que nos despierta nuestra pareja en los inicios fulgurosos y ardientes de la relación, va a durar para siempre, en la que nos visualizamos desnudos las 24 horas retozando por toda la casa –mesas, cocina, bañera, bidet…- en un bucle pasional sin fin. ¿En serio quieres eso? ¿PARA SIEMPRE? Desde luego, los accionistas de vaginesil estarían encantados… Pero la realidad es que esto en una relación que ya lleva un tiempo, nunca es así. NUNCA.

Que no te engañen las comedias románticas o esas creencias que flotan en el aire que nos susurran que la pasión siempre es igual que el primer día y que el hecho de que así sea es una muestra de amor. O incluso que es lo que ellos esperan -marcando profundamente, de paso, un estereotipo masculino-.

La verdad es que no hay demasiadas diferencias entre la líbido de hombres y de mujeres, y cuando la relación, ya sea hetero u homosexual, avanza, ambas personas bajan su nivel de fogosidad. Y es completamente normal. Tampoco quiero decir que llegue una fecha en que se diga “ya toca el cinturón de castidad” y de sexo nunca más se supo (si esto es así, entonces: Houston, tenemos un problema).

Pero no hay que llevarse al error pensando que si nuestra frecuencia de sexo disminuye es que algo va realmente mal. No va mal. Es que la relación avanza, compartís muchos otros espacios, y ese subidón hormonal ha pasado. Claro que cada persona tiene su propio nivel calenturiento particular, y por supuesto que hay sexo más allá de la estabilidad, pero eso de “llevamos siete años juntos y fornicamos cada diez minutos” no se da nunca – Que quede claro: NUNCA- en relaciones sanas. Y digo sanas, porque mucho cuidado con usar el sexo como herramienta de resolución de problemas. Muchas veces se usa como arma después de peleas o malentendidos para reconciliarse, y esto puede traer muchos problemas, ya que el sexo realmente no va a resolver el conflicto. ¡Se puede embrollar todo más!

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amor

El sexo es algo para disfrutar, no para asociarse a momentos post-pelea, ya que si seguimos esta dinámica, aparte de llevarnos a escapar de la gestión efectiva de los problemas, asociaremos el sexo al conflicto, y esto, saludable, lo que se dice saludable, no es.

La persona cambiará por ti, todo lo que no te gusta de ella desaparecerá.

¿Por qué me vendrá a la mente La bella y la bestia? Recuerdo que al acabar de verla de pequeña pensé “oh, qué bonito, cómo ha cambiado, ella lo ha transformado en una persona buena”… ¡y guapa! Menudo poder de transformación tenía Bella, ni el mejor cirujano plástico.

Este mito es, en mi opinión, uno de los más dañinos que hay para las dos partes de la pareja. Primero para la que piensa que es una realidad que la otra persona cambiará por amor. Chicas, no se engañeñ, esto no sucederá. Las personas cuando decidimos hacer un cambio es porque sentimos una imperiosa necesidad de hacerlo, no porque nadie nos obligue o porque no le guste algún aspecto nuestro.Podemos acabar cayendo en la decepción más profunda si creemos esto, e incluso, en casos más desafortunados, acabar aceptando conductas abusivas proyectando que eso se acabará “porque nos ama, y cambiará”. Y de ahí a normalizar la situación de abuso porque acabamos aceptando que la otra persona “es así” hay un paso muy pequeño.

¿Verdad que no nos gustaría que nos cambiaran? Pues de la misma manera no pretendamos cambiar a nadie. Si no nos gusta, viento fresco y todos felices. Las cosas no suceden como en las películas de Jennifer Aniston.

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“El amor lo puede todo”.

Ya lo dice la película del mismo título. Moisés pudo separar las aguas y Jesús multiplicar los panes y los peces, pero Katherine Heigl… ¡Todavía más! Si la fe mueve montañas el amor mueve universos… Es esa idea de pensar que todos los obstáculos se superarán en nombre del amor, y que nosotras saldremos victoriosas, cogidas de la mano de nuestra pareja como una heroína de película, después de volver de una aventura a lo Indiana Jones.

Una vez más: ¡Mal! ¡Error! El amor no lo puede todo. Es más, el amor nunca es suficiente. Una relación nunca se va a mantener a flote sólo porque haya amor. Se necesita más, mucho más: respetarse, apoyarse, ayudarse, cuidarse… Sin todo esto y los otros centenares de elementos que necesita una relación, la cosa se va a pique, cual Titanic contra iceberg. El amor es bonito, sí, pero no es algo que “esté ahí”, y no sólo vive del aire. Dejemos de pensar en el amor como en una especie de fuerza externa que nos empuja a continuar y a luchar. Es algo que tenemos que generar con nuestra pareja a partir de pequeños actos cotidianos.

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El amor es algo laborioso. Y es quebrantable. Muchas veces no aguanta las embestidas a las que nos empuja la vida. Pero, aunque duela, la vida sigue. No hay que fustigarse si resulta que una relación no puede ser. Además esa supuesta “fuerza del amor” puede llevarnos a luchar por una relación que ya no nos aporta nada, de la que estamos cansadas…

Pero nos aferramos a ella porque es “amor”.

Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com/2013/09/el-amor-lo-puede-todo/

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