LIBERTAD Y LA RELACIÓN QUE TIENES CONTIGO MISMO

Por Paul Reinig

14 de junio, 2010

http://masteringtheartoftruelove.wordpress.com

Traducido por Maribel González – marigo28@gmail.com

La relación más importante y más profunda que puedes alguna vez tener es la que tienes contigo mismo, donde el honor, la aceptación, el respeto, el amor y la compasión gobiernan. Es tan fácil enfocarse en la búsqueda externa del amor porque eso es lo que pensamos que generará los sentimientos de amor. La mayoría de nosotros hemos buscado el amor fuera de nosotros mismos en una relación con otro. Pero, hay un lugar dentro de todos nosotros que está lleno de sentimientos de amor, adoración, y aceptación. Estos atributos de amor están dentro de nosotros. No son producidos como respuesta por alguien más, solamente son reflejados por alguien más, como tener un espejo especial que te muestra algo que tú mismo no ves. Está dentro de ti pero no lo ves. En el fondo, tú eres amor. Eso es quien eres. Eso incluye los increíbles sentimientos del gozo del amor.

Los sentimientos de amor se pueden experimentar cuando seguimos nuestra alegría. Hay partes de nosotros mismos que buscan expresarse, pero por lo general, una vez que hayamos creado un estilo de vida confortable, ya dejamos de contemplar esas partes de nosotros mismos. Esto es el equivalente a negarnos a amarnos a nosotros mismos. No nos damos la libertad de expresarnos. En lugar de ello, transigimos al seguir haciendo cosas que no nos emocionan en absoluto. Sé esto acerca de comprometer mi alegría muy bien. Yo tenía un montón de excusas para no seguir mi alegría. Sabía que tenía tanto potencial, pero era más fácil señalar todo tipo de razones por las que no podía llevar a cabo el deseo de mi corazón en lugar de simplemente lazarme y seguir mi alegría sin importa que, incluyendo cuánto podía costarme. Me decía a mí mismo que tan pronto como todo cayera en su lugar, entonces iba a elegir mi libertad. Mientras tanto, seguía ignorando mis deseos de expresión. Pero no puedes elegir tu libertad en el futuro. No se puede dar a luz a tu expresión en el futuro. Sólo puedes crear ahora. Tan pronto como te sujetas a algo en el futuro, desaparece. Es como tratar de captar la luz de la luna. Desaparece. Sólo se puede comenzar ahora.

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Finalmente tuve que enfrentarme a mí mismo preguntando: “¿Cuánto quiero mi libertad? ¿Puedo amarme  lo suficiente como para arriesgarme a perder todo con lo que me he identificado hasta ahora? ¿A todo lo que me he estado aferrando por comodidad y seguridad?” Hay tanta familiaridad y seguridad en la limitación. Estaba apegado a mis limitaciones porque, tan frustrantes como fueran, eran familiares y podía señalarlas. ¡Oh, cómo me gustaba señalarlas! Esto es lo que yo llamo mi adicción al dolor emocional. Esta adicción fue una parte de mi propia existencia la mayor parte de mi vida. En algún nivel, me encantó mi sufrimiento. Siempre tuve un montón de razones por las que no estaba siguiendo mi rastro de alegría. Pero siempre eran sólo excusas. No había nadie más limitándome. Yo no era una víctima de las circunstancias de la vida porque yo era el creador de ésas circunstancias.

Una vez que me hastié de mi vida vacía, decidí que en vez de ello quería crear una vida llena de alegría. Para empezar, primero tuve que reconocer el mundo insatisfactorio que ya había creado. Tuve que aceptar que yo soy un creador grandioso y que aquí estoy en esta situación, sin juicio, sin identificar mi creación como buena o mala, porque eso simplemente es una etiqueta de la mente. Toda creación es apropiada, ni buena ni mala. No existen los errores. No hay creación equivocada. Tan  limitante como quería juzgarla que fuera, tenía que estar completamente en el centro de mi creación, ahora mismo. ¡Caramba, mira mis habilidades de creadorazgo increíbles! Cuando reconozcas por completo cada  creación como tuya y te honras por esa creación, entonces te volverás más y más consciente de cómo estás creando. Entonces puedes crear más conscientemente lo que realmente quieres. Pero comienza con la aceptación absoluta de lo que es. Aquí es donde entra la compasión, absoluta aceptación de todo lo que has creado, que es, cada parte de tu vida. No mires a una parte de tu vida y digas, “que creación más horrenda.” Fue tu creación. Elimina el juicio. Ves un árbol torcido y dices: “Madre mía, Dios realmente metió la pata ahí.” No. Es sólo un árbol teniendo la experiencia de estar torcido. Elimina el juicio de tu creación y comenzarás a liberarte. Totalmente aceptando y viviendo el aquí y el ahora, sin agenda es donde tu poder está. Esta es también la receta para desarrollar las relaciones más profundas que puedas tener, la de la contigo mismo.

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Yo Soy la Que Yo Soy, la incomparable e incorregible Maribely

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