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–¿Me ayudas con un sueño?

Con su pregunta Mauricio sorprende a Elena, quien se encontraba en su oficina, absorta en el análisis de un documento. Ella le sonríe. Es primera vez que su amigo y colega quiere compartir con ella una ensoñación.

–¿Y si bajamos a tomarnos un cafecito? –le sugiere Elena.

Ya en el Café, Elena pide un chocolate caliente, ideal para un día de invierno, y Mauricio un café cortado.

–Te cuento ­–comienza Mauricio. –Como sabes, yo casi nunca recuerdo mis sueños, pero hoy me desperté con unas imágenes en mi cabeza y pensé que como tú conoces del tema, quizá puedas encontrarle algún significado. Y quién sabe si después me anime a explorar más ese mundo tan extraño.

–¿Y entonces? ¿Qué soñaste? Cuéntamelo en tiempo presente, así lo revives mientras lo cuentas.

–Bueno, te cuento. En mi sueño estoy en el segundo piso de un terminal de buses que está atestado de gente, siento el aire viciado. Son las 8 de la tarde y yo espero a mi madre, pues habíamos quedado de reunirnos ahí, pero ella no aparece y ya llevo media hora esperándola. Me paseo nervioso y de pronto se me ocurre mirar hacia el primer piso, y ahí está ella, de pie, esperándome también. Desde arriba la llamo, ella me mira y nos largamos a reír. Luego me dice muy seria: "estoy aquí desde las 7:10 hrs". Pienso en lo distraído que yo estaba, sin saber que ella había llegado incluso antes que yo.

–¿Eso es?

–Todo lo que recuerdo.

–Ok, dime, ¿este sueño lo relacionas con algo de tu vida actual?

–No, para nada. La situación del sueño no la he vivido, ni con mi madre ni con nadie.

–Bien, ahora cuéntame ¿qué es una madre? Dímelo en tus términos. Luego háblame de tu madre y de tu relación con ella –Elena prueba un poco de su chocolate.

–Bueno, una madre es el ser que te da la vida. Y respecto de mi madre, yo me siento muy unido en sentimiento hacia ella, pero me cuesta comunicarme con ella, no sé cómo hacerlo.

–¿Y qué es un terminal de buses?

–Es un lugar donde confluye todo tipo de gente, donde llegan y desde donde parten muchas personas a diversos destinos. No es muy agradable para mí, por la mezcla de gente, y por lo demás en el sueño siento el aire viciado.

–¿Y estás enojado con tu mamá en el sueño por la tardanza?

–No, en realidad. Porque la conozco, la quiero así y puedo esperarla.

–Entonces veamos, ya que dices que no lo relacionas con tu madre, ¿hay alguien que de algún modo te haya dado vida y que sientas que has esperado por un tiempo y, sin saberlo, ya estaba ahí?

Mauricio arruga el entrecejo.

–No te resuena. Ok, intentemos con otra pregunta… –continúa Elena.

–No, espera… –la frena Mauricio. –Hay algo medio extraño que sí me resuena, es un poco loco, pero a mí sí me hace sentido. Dijiste "alguien que me haya dado la vida"… y bueno, lo relaciono con la Energía Creadora o el Espíritu.

–Interesante… –Elena eleva un poco la mirada. –Y en relación con esta Energía Creadora, ¿te sientes muy unido en sentimiento pero con dificultad para comunicarte con ella?

–Claro. Totalmente. Desde niño me sentí siempre con una inclinación muy fuerte hacia lo espiritual, de algún modo sabía que yo guardaba en mi interior un conocimiento mayor de lo trascendente, pero no podía recordarlo y eso me frustraba mucho. Había algo que yo buscaba y buscaba y no lograba encontrar. Buscaba respuestas que sentía que no me eran dadas. En ese sentido sí, yo esperaba por el Espíritu, pero éste no parecía responderme. ¿Será eso?

–No lo sé, sigamos viendo los demás elementos del sueño. En relación con esta búsqueda y falta de respuestas, ¿en qué lugar te encuentras donde confluye todo tipo de personas con diversos destinos y que no te resulta muy agradable por la mezcla de gente y porque en cierto sentido sientes el aire viciado?

–El mundo. ¡Pucha que estamos profundos a esta hora de la mañana! –ríe Mauricio, terminando de tomar su café. –Pero sí, el mundo, así lo veo. Como un lugar donde la gente se mueve constantemente, no deteniéndose a simplemente estar en su vida, sin tener mayor conciencia de ella. Quizá por eso el aire viciado, porque es mucha gente viviendo un tipo de vida en la que no me siento muy cómodo.

–¿Y qué te querrá decir el sueño cuando en él ves que tu madre siempre estuvo ahí o, por lo menos, desde antes que tú llegaras?

–Ah… Creo que me quiere decir que el Espíritu nunca me ha abandonado, siempre ha estado en el mundo conmigo, pero que quizá yo no lo he buscado en el lugar adecuado. Sólo tengo que buscarlo donde sí está –Mauricio sonríe, complacido.

–Y entonces, ¿ahora sí quieres saber más sobre sueños?

–¡De todas maneras!

Edna Wend-Erdel

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