Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Ser como niño no es infantil

niño orando
Tal vez tengas alguna responsabilidad para confrontar y encargarte de lo que te perturba en el mundo.

Jesús confrontó a la gente que estaba por apedrear a la mujer adúltera. Tal vez El consideró que si intervenía, la gente podría apedrearlo a él, en lugar de a la mujer.

A pesar de todo, les reflejó los juicios que estaban perpetrando en la mujer y les dijo que quien no hubiese pecado, podía arrojar la primera piedra.

Nadie fue apedreado ese día y Jesús ayudó a la mujer a comprender que fue porque los juicios terminaron.

También le aconsejó no volver a pecar, lo cual fue un mensaje que a ella le recordaba que aún estaba sujeta a la ley, aunque fue la Gracia que le permitió vivir un día más.

Cuando tengas ganas de regañar a alguien, verifica todos tus niveles.

¿Es una respuesta emocional? Si lo es, verifica para ver si hay algo intelectual en ello, una razón válida y lógica para para tu molestia – no una excusa inventada para justificar tus emociones.

Si hay una respuesta emocional y una razón válida, mira a los resultados que habría a una respuesta física. Si eso también se ve “claro”, presenta tu punto de vista con la conciencia de que serás responsable del resultado. Si haces todo eso, estarás en claro.

Ser como un niño no es infantil. Un punto de vista infantil es malcriado, inmaduro y guiado por la personalidad. Ser como un niño – por otro lado – se refiere a cualidades que asociamos con el corazón: ser abierto y honesto, vivir en el momento presente, confiar en nuestra intuición. Como adultos, podemos aprender mucho de esta perspectiva.

También en soyespiritual.com:   5 superpoderes de mujeres que han sobrevivido relaciones tóxicas

Al niño no le preocupa proteger su imagen y por lo tanto, puede ser un verdadero aprendiz, estar abierto y receptivo a lo que le llegue o suceda. Si dejamos nuestra preocupación por las apariencias y tomamos cada momento tal como viene, en lugar de reinventar el pasado y preocuparnos por el futuro, nosotros también podemos dar la bienvenida a la vida con esa misma forma inocente y confiada.

Esta perspectiva puede ser desafiante para la gente en sociedades como la nuestra, que acentúan por demás al intelecto. A menudo, los intelectuales tienen dificultades para abandonar sus ideas de cómo debería ser la vida. Sus mentes los sacan continuamente del momento y los llevan a esforzarse por analizar y manipular al mundo que los rodea.

John-Roger y John Morton

Cerrar menú

Comparte con un amigo