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"Cuando hablo de pureza, quiero ante todo insistir en la pureza de
los pensamientos y de los sentimientos. Para purificar vuestros
pensamientos y vuestros sentimientos, debéis evitar cualquier
cálculo egoísta y, lo más a menudo que podáis, dar muestras de
desinterés y de generosidad.

Cada vez que tratéis de obtener ventajas personales de una
situación, os oscurecéis y contraéis deudas que os sobrecargan.
Ciertamente, ninguna justicia humana vendrá a pediros cuentas,
porque la justicia humana no se ocupa de los pensamientos y de
los sentimientos, sino la Justicia divina, la cual os enviará a
sus ordenanzas y deberéis pagar vuestras deudas. «¿Cómo? Diréis,
¿pagar deudas? – Sí, y estas deudas se pagan en el plano psíquico
con privaciones, con sufrimientos. Los estados de pesadez y de
oscuridad interiores que sentís a veces, son el resultado de
deudas que habéis contraído. – Pero entonces, ¿cómo pagarlas? –
Con vuestra bondad, vuestra generosidad, vuestra abnegación. Pero
sobre todo, esforzaos en no contraer otras nuevas.»"

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Omraam Mikhaël Aïvanhov

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