Luego de haber iniciado el proceso interior de aceptación del término de su matrimonio con Esteban, finalmente Luisa había logrado abrirse a una relación nueva. Y entonces, como un bálsamo para suavizar sus heridas, aparece Hugo. Y la ternura, la calidez, la dulzura, con él.

Pero esa mañana Luisa se había despertado con un sueño que la dejó inquieta y no sabe bien por qué. Sabe que Elena, su compañera de oficina, está ocupada. Pero de todos modos intentará captar su atención para que la ayude con su sueño.

–Siéntate, Luisa. Y cuéntamelo –Elena no puede resistir la tentación.
–En mi sueño, estoy en el baño de mi vecina Claudia. Me llama la atención lo sucio que está, tiene mugre pegada, como si por mucho tiempo no se hubieran preocupado de limpiarlo en profundidad. Sobre el lavamanos hay un espejo que de lejos se ve muy lindo, pero al acercarme me doy cuenta de que es de muy mala calidad y que ni siquiera refleja bien. De pronto aparece Claudia hablándome en camisa de dormir, muy relajada; su baño y su pieza matrimonial son una sola habitación, no hay pared divisoria. ¿Eso no te incomoda?, le pregunto. No, me dice, ¡cuál es el problema! Y sonríe. Y ahí termina.

–Ok. ¿Qué título le pondrías a tu sueño?
–Debes limpiar.
–Ahora dime quién es Claudia y cómo es ella.
–Claudia es mi vecina, es muy amorosa, pero muy relajada para mi gusto. Me da la impresión que con ese relajo deja pasar cosas importantes. Yo tengo la sensación de que finge que no le afectan ciertas cosas porque en realidad no se siente capaz de tomarlas en serio, por el dolor que eso puede producirle.
–¿Y qué es un baño? –continúa Elena.
–Es el sector de la casa para el aseo personal, es un lugar muy íntimo que debiera ser muy privado, no como en el sueño –responde Luisa.
–¿Y un espejo?
–Un implemento que sirve para reflejarte, que te devuelve tu imagen. Me encantan, para mí son un detalle fino, delicado, muy femenino. arbol                –¿Relacionas este sueño con Claudia? –Elena parte por lo principal, intenta descartar lo obvio.
–No, para nada. De hecho, no he visto a Claudia en mucho tiempo.
–Entonces, dime, ¿hay una parte de ti que se muestre muy relajada frente a temas importantes, que finge que ciertos temas no le afectan y es en realidad porque no se atreve a enfrentarlos? –Elena relaciona a Claudia con un posible aspecto de Luisa.
–Sí… Eso es precisamente lo que me pasa con Hugo. Me duele ver que esa relación parece no resultar y me asusta pensar en ponerle fin –Luisa baja su mirada.
–¿Y habrá algún sector muy íntimo y personal en tu vida que quizá no hayas limpiado en profundidad?
–Se me ocurre pensar en mis dolores y en todo lo que quedó en mí de mi relación con Esteban, mi ex marido… Quizá no terminé de limpiar todo.
–¿Y en tu vida íntima, tendrás instalado algo que debiera ser muy delicado y especial para ti, que debiera reflejarte de algún modo y que, sin embargo, si lo miras de cerca, es de mala calidad y no te sirve? –Elena piensa en el espejo.
–Puedo relacionar lo que me dices con Esteban, sobre todo en el sentido que no me refleja bien, es decir, no sabe reconocerme, siento que no me ve.
–¿Y qué es una camisa de dormir? –ahora Elena pasa a la segunda escena del sueño.
–Es una prenda que sirve para dormir, pero en el sueño ya es tarde y Claudia aún no se ha vestido. Da la impresión de que no está lista para salir al mundo, está como adormecida, como que no quiere atreverse.
–Bueno, entonces veamos la última escena del sueño. ¿Te querrá decir el sueño que estás mezclando el tema de pareja, quizá tu nueva relación –Elena piensa en la pieza matrimonial–, con las heridas que aún tienes sin sanar del todo y que todavía no estás lista para salir al mundo de las relaciones de pareja?
–Ay… creo que sí. Todo lo que dices me hace sentido.
–Y entonces, ¿podrías resumir todo lo que te quiere decir el sueño?
–Ok. El sueño me dice que aún no he limpiado todas mis heridas de mi relación con Esteban y que creo que aún puedo rescatar algo de ahí, que me puede servir, pero no es así, él no me refleja bien y ya no puedo pensar en él como una pareja viable. Tengo todo mezclado en mi vida, mis heridas sin sanar y una nueva relación, y eso no funciona, debo separar las cosas. Y debo “vestirme”, es decir, debo tomar más fuerza, más poder personal y enfrentarme a la vida. Qué lindo. ¡Pero qué difícil!

Edna Wend-Erdel

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