sociedad

El paradigma más poderoso y engañoso de todos. El que dicta las normas, establece los límites, impone los parámetros y te dice cómo ser, actuar, vivir, relacionarte y ser feliz.

Desde que naces la sociedad, cuyo núcleo es la familia, te bombardea con una serie de normas, requisitos y parámetros.

Además de las elementales normas de convivencia y las leyes que nos regulan, la sociedad ha ido olvidando los valores de verdad y los ha sustituido por una escala de valores superficiales para determinar si una persona es exitosa, valiosa y digna de respeto o admiración.

Es una programación intensiva, órdenes implantadas en tu subconsciente sin que te des cuenta. Instrucciones sobre cómo lucir, qué tener, cómo comportarte, a qué renunciar, por qué sufrir, cuando llorar y cuando reír. Cuál comportamiento es apropiado y cuál no. Qué debes lograr, a qué edad y de qué manera. En fin todo un reglamento, un libreto detallado de lo que se espera de ti si quieres ser considerado un miembro digno de esa sociedad.

Un reglamento heredado y heredable. Transmitido, corregido y ampliado de generación en generación. Cada día más requisitos, estándares más altos, reglas, reglitas y reglotas que te encadenan a un modelo de ser humano cada vez más inalcanzable para la mayoría.

El mago nace y crece en una sociedad, no se aísla en una gruta ni practica el ascetismo. Pero cuando alguien en él o afuera de él le indica que algo debe ser de una manera, el mago se cuestiona, pregunta el por qué, el para qué, el quién lo dice. Indaga el valor, la honestidad, la autenticidad y profundidad del juicio, regla, norma, protocolo o requisito, sigue su corazón y elige libremente.

El mago actúa de acuerdo a su propio criterio, con sentido común, a consciencia y con responsabilidad. El mago no forma parte del rebaño, no va donde va la gente. Es un hombre o una mujer que actúa bajo sus propias normas, sin imponerlas a nadie.

El mago como ser libre y consciente sabe cómo salir de la cárcel, soltar las cadenas y vivir su vida cómo le conviene y se le antoja. A su ritmo, en su tiempo, de acuerdo a sus valores. Libre y consciente, autentico y real, valiente y responsable. Mago, maga, creador de su propia realidad, fiel a su propósito, incorruptible, insobornable, independiente. Libre y consciente.

¿Quién escribe la historia de tu vida? ¿Tu? ¿Alguien o algo afuera de ti? ¿El destino? Te dejo esta reflexión…

Nos vemos pronto,

Diana Rodríguez Angulo

Escritora

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