hombre y perro

El día de ayer una persona me dijo que no entendía como era posible que existieran personas que no teniendo dinero suficiente para sobrevivir tuvieran a su cargo un perro al cual le tienen que comprar comida y a veces medicina. La idea de que alguien se sacrifique por un animal no encaja dentro de su burbuja de realidad. 

Durante la conversación lo máximo que se me ocurrió decirle fue que existen muchas personas que se sienten solas en el mundo y necesitan sentirse acompañadas. Además , le expliqué, que el hecho de tener a alguien a su cargo, saber que alguien depende de ellos, los ayuda a sentirse útiles y les da un sentido a su vida. A pesar de que esta respuesta lograba satisfacer mi forma de ver la vida actualmente, me quedé con un sentimiento de que faltaba algo. 

Esta mañana cuando meditaba, vino a mi mente la imagen de tantos mendigos que deambulan por las calles de las grandes ciudades buscando algo que comer en la basura o simplemente buscando la caridad de las personas que pasan por su lado como si no existieran.

Pensaba; ¿como es posible que un mendigo sea capaz de darle la mitad de un trozo de pan a su perro, cuando el mismo tiene más de dos días sin haber comido? Tenía que haber una respuesta que no fuera un simple gesto de solidaridad con su compañero canino. 

Durante mi meditación, la respuesta fluyó en forma natural y logré entenderlo. Comprendí que en realidad esos mendigos no se sienten pobres por la falta de dinero, se sienten pobres por la falta de amor.

No están necesitando de nuestra limosna, necesitan de nuestro amor incondicional.

Y ese precisamente es el amor que obtienen de sus amigos de cuatro patas.

Definitivamente, los perros son maestros del amor incondicional. Ellos nos regalan su amor sin juzgar si somos ricos o pobres, ellos son capaces de dar más de lo que reciben y lo único que te piden a cambio es una caricia. Nunca te guardan rencor cuando lo regañas, son capaces de sentir tu sufrimiento cuando lloras y nunca te abandonan cuando estás enfermo.

Este mundo sería diferente si los humanos nos comportáramos como los perros en ese sentido.

La próxima vez que veas un mendigo en la calle no dudes en darle lo único que puede hacerle cambiar su mentalidad de pobre. Lo único que puede hacerlo sentir la persona más rica de este mundo, me refiero a tu amor incondicional.

Por supuesto que con este escrito no quiero decir que no sea bueno ayudar económicamente a alguien en la calle. Pero debemos entender que la verdadera carencia que tiene esa persona es de amor.

Hoy logré confirmar, gracias a esos bellos maestros de cuatro patas, que el amor incondicional es la única energía que puede cambiar este mundo.

Gracias a todos por formar parte de mi realidad.

Daniel Lopez de Medrano
Escritor & Conferencista 

www.facebook.com/Daniellopez21

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