niños bebiendo agua

Tu niño de seis años de edad acaba de ver un video de destrucción devastadora incluyendo edificios derrumbados, coches aplastados, y  casas bajo el agua, todas imágenes vívidas resultante de algún devastador echo natural, como inundación, terremoto o tsunami.

Tu hijo adolescente se sienta paralizado mirando el número de muertos y heridos.

Durante la cena  tu niño  pregunta: “¿Puede que algo así nos suceda a nosotros, papá?”

¿Cómo hace un padre para responder en tales circunstancias? ¿Qué hay que decir? ¿Qué debe hacer? ¿Cómo lidiar con los temores de tus hijos sin aumentarlos? ¿Es posible tranquilizarlos en un momento en el que tú mismo estás horrorizado por las imágenes de intenso dolor y la pena que se ve en los rostros de los damnificados?
Sí, sientes empatía por los supervivientes que han perdido a sus seres queridos, casas y empleos. Sí, estás muy agradecidos de que tus hijos están seguros en tu hogar mientras las impresionantes  imágenes continúan llegando desde la pantalla de tu televisor. Y, sí, puedes utilizar esta trágica situación para ayudar a tus hijos a aprender lecciones de amor y compasión, y sobre la naturaleza indestructible del espíritu humano.

Una vez que los niños han visto las imágenes de la tragedia y el sufrimiento,  es esencial, y cuanto antes mejor, hablarlo y responder a sus preguntas.
Proporciona la información científica que están pidiendo. Diles a tus hijos e un lenguaje apropiado para su edad, lo que sabes sobre cómo la naturaleza puede crear un terremoto, maremoto, tornado, huracán o una erupción volcánica. Puedes  incluso utilizar libros o revistas para ayudarte a proporcionarles información.
Háblales  sobre los efectos del desastre natural, acerca de la destrucción que se ha creado por la fuerza de la naturaleza. Este es un buen momento para hacer la conexión entre causa y efecto. Limita lo que digas a  lo que tus hijos realmente vieron en la televisión, y dales respuestas a sus preguntas directamente. Un exceso de información en este momento puede aumentar su miedo y preocupación. El objetivo es ser breve y preciso, y que les proporciones la información específica que están buscando. Si  no puedes darles información, la imaginación de los niños va a llenar los espacios en blanco. Es mejor llenar esos vacíos  tú mismo con el  conocimiento de los hechos  que tus hijos los llenen con su  imaginación.
Concéntrate en los sentimientos. Tus hijos van a ver una gran variedad de sentimientos expresados ​​durante la cobertura televisiva de estos eventos. Verán tristeza, pánico, dolor, alivio, alegría, depresión, frustración y desesperación. Como resultado de ello, personalmente experimentarán sentimientos no expresados ​​y con frecuencia no reconocidos.
Cuando sientas que sienten empatía, tristeza o dolor, díselos. Diles: “Pareces profundamente entristecido por esto”, o “Creo que sientes miedo de que esto pueda sucedernos  a nosotros.” Los niños sienten  hambre de  reconocimiento y este es un buen momento para saciarla.

Cuando una emoción fuerte se muestra en la televisión, habla de ello. Reconoce la extrema tristeza y la pena que la gente está experimentando. No aparentes ser un adulto que ignora el dolor de los demás y se niega a reconocerlo. Habla acerca de tus propios sentimientos. Háblales acerca de la simpatía y el dolor que sientes por las pérdidas que otros están sufriendo. Permite que tus niños escuchen y expresen sus sentimientos.
Cuando comunicas tus sentimientos y respetas los sentimientos de tus hijos para con la gente de todo el mundo,  les enseñas lecciones importantes acerca de la condición humana. Les ayudarás a apreciar cómo todos somos más parecidos que diferentes,  a ver que todos estamos conectados, no importa lo distante que parezcamos estar. Les ayudas a comprender que todos somos uno.
Planea con tus niños cómo en familia pueden ayudar durante esta tragedia. Tal vez  puedas enviar dinero, donar sangre, rezar, enviar amor, o llamar a aluna institución para ver qué tipo de elementos  pueden donar. Elije una o más formas de ayudar en familia y permite que tus hijos participen. Oren juntos.  Llévalos a comprar  artículos que puedan donar. Involúcralos en el proceso de ayuda. Que vean  y sean  Amor en acción.

El alcance y la profundidad del dolor y la angustia de las catástrofes  no son medibles. Sin embargo, esos  acontecimientos pueden servir a un propósito útil si los usamos para ayudar a nuestros hijos a aprender acerca de los sentimientos, de la solidaridad, y a apreciar la conexión de todos los seres humanos y la belleza de un corazón donándose a otros, que tal vez están del otro lado del mundo, o no.

Podemos  aprender y enseñarles que nadie está demasiado lejos, para dar y recibir.

Ute

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