vacas

De los muchos principios kabbalísticos, uno sobre el cual mi padre el Rav pone el mayor énfasis es en la enseñanza del concepto de la restricción. Ya sea una restricción física como dejar pasar esa porción extra de pastel a favor de ser más saludable, o en cuestiones de la mente como pensar antes de hablar, la restricción es la clave para recibir todo lo que realmente queremos de la vida.

¡El problema es que la restricción no siempre se siente bien al principio! Por eso es que la restricción es como un músculo: mientras más ejercitemos el dejar ir la gratificación a corto plazo a cambio de la realización duradera, nos volveremos mejores. Al igual que en el primer día de gimnasio, podemos sentirnos débiles, adoloridos e incluso lastimados, pero puedes estar seguro de que los resultados llegarán con el esfuerzo consistente.

Las recompensas de la restricción son excepcionalmente más valiosas que aquellas de cualquier placer momentáneo.

Yehudá Berg

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