La trampa de la identidad

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Tenemos la tendencia a basar nuestra felicidad en nuestros éxitos, pero si el éxito depende de un resultado particular, la felicidad que experimentas será limitada.
El verdadero éxito no tiene nada que ver con los resultados. Es dar a algo todo lo que tienes.

Por mucho que sepamos que somos responsables de nuestra propia felicidad, aferrarse a ella puede ser todo un desafío.

Una de las formas en que podemos crear más estabilidad es no permitir que las circunstancias externas afecten nuestro estado mental.

No te molestes por las personas o las situaciones. Ambas no tienen poder sin tu reacción.

A menudo, nuestro propio sentido de identidad nos atrapa para que pensemos que nunca podemos cambiar.

Para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos, algunas veces tenemos que desprendernos de las nociones preconcebidas de quiénes pensamos que somos.

No importa quién solías ser. Lo que importa es la clase de persona en la que te gustaría convertirte.

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Yehudá Berg

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