ardilla“¡La creación es tan vasta y está tan poblada! ¿Por qué no pensar en relacionarse con sus habitantes? Por todas partes y siempre podemos dirigirnos a todos los seres vivos. Y poco importa en qué lengua, porque el pensamiento, y con más razón todavía la palabra, produce ondas que actúan sobre toda la creación.

Aquél que se ha ejercitado durante mucho tiempo en dominar su vida interior consigue poseer el poder del Verbo. De su vida purificada, iluminada, se desprende una fuerza que le permite desplazar el doble etérico de un árbol, de una flor, de una roca o de una fuente, para hacer un trabajo en el mundo. Sí puede, por ejemplo, dirigirse a una roca y pedirle que se acerque a una persona frágil, para que se vuelva más sólida, más estable. También puede ir hasta una fuente y pedirle que vaya a visitar a unos amigos para purificarlos y vivificarlos.”

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Omraam Mikhaël Aïvanhov

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