Fanatismo y religión

fanatismo

El fanatismo puede darse en distintos aspectos de la vida. Hay fanáticos de algún club de fútbol (“Yo soy fanático de Boca, lo sigo a todas partes”) o de cantantes y grupos musicales (“El fanatismo que siento por Luis Miguel llevó a que me escape de la escuela para ir a comprar las entradas para el concierto” ), por ejemplo.

El fanatismo también aparece en la religión, con personas que no sólo piensan que sus creencias son las únicas válidas, sino que también persiguen y castigan a los que no creen lo mismo que ellos.

Psicológicamente hablando, el comportamiento afiliativo posee algunas funciones o consecuencias que influyen en el surgimiento y desarrollo del fanatismo; entre ellas encontramos las de defensa contra la ansiedad, obtención de orientación y seguridad, valor instrumental y satisfacción de motivos sociales.

Federico Javaloy (1984) afirmaba que, para conocer cualquier fenómeno a profundidad no basta un análisis simultaneo, es preciso estudiarlo desde una perspectiva cronológica, es decir, poniendo al descubierto las raíces históricas, se piensa que con mayor razón se puede afirmar que no existe la posibilidad de comprender el comportamiento fanático y mucho menos de encontrar una explicación satisfactoria sin develar el desenvolvimiento histórico.

Ante todo hay que entender a la naturaleza específicamente social del fanatismo que provoca una aparición en la historia.

La selección de comportamientos fanáticos concretos que son aducidos, se ha hecho teniendo en cuenta los siguientes criterios; que reflejen las características del modelo del fanatismo del tiempo en el que aparecen; que sean representativos de su época  y de los cambios que en ella se producen, es decir, que sirvan como indicadores de la conexión entre un momento histórico determinado y la fase de desarrollo en que se encuentra entonces el fanatismo; que manifiesten un enlace con el pasado al mismo tiempo que una conexión en el futuro, lo cual aumentara su representatividad.

Sin embargo, puede llamar la atención el exceso con que se describe la historia del fanatismo. El autor ha sido el primer sorprendido puesto que, en su intento de seguir  hasta el final las pistas que ha ido sembrando el fanatismo en nuestra historia, se ha visto envuelto en una trama que progresivamente se iba complicando, sin que haya sido tarea fácil intentar aislar los hechos que nos parecen más directamente conectados con la evolución de fanatismo y ofrecer al mismo tiempo el contexto mínimo que permita su comprensión.

El hecho de haber conceptualizado el fanatismo implica que nuestra cultura ha sido capaz de realizar una autocrítica acerca de sus propios dogmas y absoluciones. Esto implica tomar distancias; ser capaz de verse a sí misma “desde fuera” esto fue posible gracias a la libertad del pensamiento.

Si, en el caso del fanatismo, observamos que la absolutización de una idea desemboca en destructividad, otro tanto ocurre si se absolutiza la autoridad ya que de ella no podrán dejar de nacer dogmas e intolerancia. Así se forjaran las primeras persecuciones importantes por motivos religiosos que conoce la historia.

Si entendemos el término “religión” en su significado etimológico, es decir, como “religatio” o vinculación con lo divino, con lo absoluto no será difícil comprobar su relación con los otros dos conceptos señalados en el encabezamiento. Es preciso que indaguemos en esta relación  ya que, tanto en la raíz del significado de carisma como en la del concepto del fanatismo, se observara la existencia de un fundamento religioso.

En nuestra definición de fanatismo también se subrayó el carácter religioso de este pues al absolutizar la idea la convierte en sagrada, en “fantum“, y le atribuye características que son propis de la divinidad: verdad última, única, infalible, eterna: bien supremo e imperativo ético situado por encima de cualquier otra norma. Del hecho de que la idea fanática sea absoluta, deriva su legitimidad, es decir, su fundamento para ejercitar el poder, la autoridad para imponer obediencia, la justificación para exigir a sí mismo y a los demás todos los sacrificios que se estimen adecuados al fin perseguido.

Todos los poderes del Padre Divino podrían resumirse en su singular capacidad para hacer que sus seguidores crean en ellos. Evidentemente fuera del ámbito del movimiento se agota su credibilidad.

El hablar de religión siempre nos puede llevar a una paradoja y que en ella solamente existe la fe. Religión es algo que a simple vista puede parecer una palabra fácil de definir e interpretar, pero dentro de esta existe una gran inmensidad de implicaciones tales como: creencias, valores, tabúes, entre otros. Las cuales pueden ser tomadas e interpretadas con base a tus experiencias y convicciones.

En la actualidad una gran gama de religiones están presentes en nuestra sociedad y en nuestras vidas, cosa que para algunas personas pudiera parecer bueno o no pudiera tener mayor importancia en sus vidas ya que ellos cuentan con una religión, y es con esta con la cual comulgan. Aunque hay personas que piensen que el que existan las diversas religiones es algo absurdo ya que todas cuentan con un fin en común que es adorar a un Dios tal como lo dice la palabra “religión” religare del latín re: unir al hombre con Dios,(Diccionario Larousse,2002). En la antigüedad, y, por qué no, en la actualidad pudiera ser que la existencia de la religión ha sido y es causa de muchas batallas y enfrentamientos en los que se defendían y se siguen defendiendo las creencias, hasta el grado de querer convertir a los demás en su religión, como pudo suceder en la antigüedad con los imperios ya que tal pareciera que su fin era el conquistar y convertir mas tierras o poblados como fuera posible.

La religión en nuestros días es tan fuerte  que es capaz de regir la vida de los otros, y es por esto que tiene un lugar de suma importancia en su existencia. Muchas personas forman su vida a partir de la religión e incluso las sociedades lo hacen, lo que nos lleva a preguntar si ¿es necesario sentirse parte de algo o creer en algo?, ¿nuestra vida no tiene sentido sin creencia?, es aquí donde entra la fe la cual se considera como creer en algo aunque no lo puedas ver. “La palabra fe proviene del latín fides, que significa creer, también es considerada como la aceptación de ideas que son teóricamente indemostrables, aunque impuestas necesariamente por la realidad indudable de la libertad”. (Runes, 2000). Se trata de fe divina cuando es Dios a quien se cree. Se trata de fe humana cuando se cree a un ser humano. Hay lugar para ambos tipos de fe (divina y humana) pero en diferente grado. A Dios le debemos fe absoluta porque el tiene absoluto conocimiento y es absolutamente veraz. La fe, más que creer en algo que no vemos es creer en alguien que nos ha hablado. La fe divina es una virtud teologal y procede de un don de Dios que nos capacita para reconocer que es Dios quien habla y enseña en las Sagradas Escrituras y en la Iglesia. Quien tiene fe sabe que por encima de toda duda y preocupaciones de este mundo las enseñanzas de la fe son las enseñanzas de Dios y por lo tanto son ciertas y buenas.

La fe es esencialmente la respuesta de la persona humana al Dios personal, y por lo tanto el encuentro de dos personas. El hombre queda en ella totalmente comprometido. La fe es cierta, no porque implica la evidencia de una cosa vista, sino porque es la adhesión a una persona que ve. La transmisión de la fe se verifica por el testimonio. Un cristiano da testimonio en la medida en que se entrega totalmente a Dios y a su obra. Normalmente, la verdad cristiana se hace reconocer a través de la persona cristiana. El que no tiene fe no entiende al que la tiene, y sabe estimar los valores eternos.

Por otra parte existía como una unión entre iglesia y estado lo que no permitía un buen desarrollo de la misma, algunos mencionan que este fue el peor y mas trágico error de la iglesia ya que no quedaba claro hasta que punto tenia la obligación de salvar el alma. La fe de las personas en algunas religiones pudiera a llegar a verse como fanatismo y por lo tanto ¿Qué es el fanatismo? Y quien decide lo que es o no el fanatismo. Acaso no existirá tal palabra y lo que si existe es la fe interpretada de diversas maneras según la religión, es esto lo que creo ya que en algunas religiones lo que para ellos representa la fe para personas ajenas a esa religión pudiera ser vista o interpretada como fanatismo y hasta donde se podría juzgar su fe y el valor que para ellos representa su religión para seguirla de manera eficaz por así llamarlo.

A lo largo de la historia y aun en nuestros días, el fanatismo religioso ha llevado a la humanidad a librar grandes guerras e innumerables muertes por el ideal de un solo Dios verdadero; y en consecuencia, la creencia de poseer la verdad absoluta respaldada por una divinidad indiscutible y todopoderosa, esta postura ha creado  un reflejo de lo que es actualmente la sociedad en diferentes partes del mundo, caracterizada por un clima cada vez más violento, sangriento y cruento al grado de usar la violencia en nombre de Dios. El incremento de las sectas  y movimientos religiosos radicales, nos indica que la patología no está presente solamente en las personas agresoras, sino en la propia sociedad. La incertidumbre  de lo cotidiano hace que el fanatismo religioso, en todo caso, refleje el agravio a la sociedad, por ello consideramos importante el estudio de la personalidad y la influencia que puede llegar a tener el fanatismo desde la perspectiva psicoanalítica.

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Lo religioso nunca ha estado aislado de lo social, pero tampoco, puede pensarse que está en el origen de los actos de violencia; aquí lo religioso se ha pretendido usar como fundamentación y justificación de actos extremos. Sin embargo, es recurrente que en tiempos de crisis e incertidumbres los grupos más afectados busquen afianzarse y asirse de algo que les brinde sentido. Aquí lo sagrado puede ser instrumento de apología y podría legitimar acciones de ruptura con el orden social, por lo que se hace urgente atender y reconstruir nuevas condiciones en la sociedad; abatir el desempleo, la falta de oportunidades, crear certezas y liderazgos. La generación de vacíos es peligrosa porque cualquier cosa puede esperarse, incluyendo la desestabilización total. Conocer los limites entre la espiritualidad y el fanatismo dará a la población un estado de conciencia y podrá así diferenciar entre la violencia y un acto de fe.

Oliver Noe Pasohondo RamirezSobre el Autor:

Fromm, E (1984). Sobre La Desobediencia Y Otros Ensayos. Buenos Aires: Paidós

Fromm, E. (1978). ¿Tener o Ser? España: Fondo de Cultura Económica.

Javaloy,F. (1984). Introducción al Estudio del Fanatismo. Barcelona: EdicionsUniversitat

Javaloy, F. (1982). Tesis para la obtención de doctor, segunda parte. Explicación del comportamiento fanático. Barcelona.

Larousse, (2002). Diccionario. España: Larousse

Runes, D. (1969). Diccionario de filosofía. España: Grijalbo

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