bebé

Todo el mundo quiere ser visto y reconocido por su presencia en este planeta.

¿Cómo ves a la gente en tu vida?

¿Los ves como un suéter morado corriendo por el camino hasta la puerta principal rumbo al trabajo?

¿Los ves como el pelo enmarañado que necesita refrescarse y ponerle una cola de caballo al comienzo del día?

Tal vez los veas como una billetera que te da el dinero que necesitas para comprar la comida de la semana.

¿Ves su cara?

¿Ves sus ojos?

¿En verdad los ves? Ves su esencia? Ves su alma?

¿Ves su inseguridad?

¿Ves el miedo?

¿Ves sus triunfos?

¿Ves su desesperación?

Por qué no te tomas un momento para ver realmente a la persona que está delante de ti. Tal vez no se vean cómo tú quieres verla, pero lo que reconozcas puede ser mejor de lo que deseas o esperas de ella.

La semana pasada, tuve el privilegio de escuchar a un hombre desamparado quien me contó su historia y compartió su vergüenza por fracasar una vez más en otro intento de suicidio. Te estarás preguntando porqué lo llamo un privilegio. Sí, es un privilegio. Este hombre se paró frente a mí, compartió su pena y pidió ayuda. Era algo hermoso para mí… vi a un ser auténtico. Era más hermoso que cualquier persona con uñas perfectas, vestidos hermosos y con el corte de pelo de última moda. Fue emoción verdadera y fue VIDA.

El momento favorito de mi vida es cuando veo a mi hijo. Es uno de esos momentos en el que la lista de mis deberes desaparece, no escucho el teléfono y el tiempo se detiene. Es uno de esos momentos en que compartimos una risa y nos miramos a los ojos y realmente vemos nuestras almas. Sé que cuando llega ese momento estamos realmente conectados. Mi hijo sabe que lo veo y sé que él me ve porque sus ojos brillan como estrellas pequeñas que salen de su cuerpecito. Se muestra el hoyuelo bajo su ojo y sus ojos brillan. Él me ve y yo lo veo. Somos dos almas en este planeta que comparten un momento. Yo no soy la mamá, él no es el hijo. No necesito que yo le caiga bien a él. Él no tiene por qué ser “bueno”. Sólo somos dos personas que comparten un auténtico momento que se suspende en el tiempo. Me encanta esa experiencia y la aprecio, ya sea que se trate de un hombre sin hogar compartiendo sus luchas conmigo o sea mi hijo con sus ojos brillantes.

Ser visto es un don que todos podemos darnos los unos a los otros si tan sólo vamos más despacio por la vida.
Olvídate del teléfono. Tus quehaceres siempre estarán allí. Tu trabajo todavía estará allí. La cena todavía estará allí para ser cocinada.

Sin embargo, ese momento de ver y ser visto pasa en un instante.

Algunos de nosotros elegimos cometer delitos, comprar coches, casas y ropa de luto, hacer rabietas e irnos de fiesta, todo con afán de ser vistos. Es una vergüenza que tengamos que recurrir a esos medios para asegurarnos de que alguien, incluso un extraño en este planeta, reconozca nuestra presencia y vea la alegría, el miedo, la lucha, el éxito que todos encarnamos juntos en esta experiencia colectiva llamada Vida.

Por lo tanto, si no tienes ni idea sobre qué regalarle a los demás, da el regalo de la presencia. Ve a la persona que tienes delante de ti.

Sígueme en Facebook

Observa el color de sus ojos.

Toma nota de sus manos.

Huele perfume.

Ve los agujeros en su ropa.

Aprecia su sonrisa.

Todo lo que reconoces sin juicio o miedo es un verdadero regalo de tu espíritu a otro espíritu.

Mira a los demás. .. Mírate a ti… Mira al mundo. Es el mejor regalo que puedes dar y recibir.

LISA WHITE-

Menú de cierre

Join our list

Subscribe to our mailing list and get interesting stuff and updates to your email inbox.

Thank you for subscribing.

Something went wrong.

Comparte con un amigo