El poder de la intención – Dr. Dyer

ojo mundoÉrase una vez un dragón cojo llamado Hui.

—¿Cómo demonios controlas tantas patas? —le preguntó a un ciempiés—, ¡si yo casi no controlo una!

—Pues la verdad es que no controlo las mías.

Existe un campo, invisible y amorfo, que lo controla todo. La intención de este universo se manifiesta en tropecientas mil formas en el mundo físico, y cada parte de todos nosotros, incluyendo el alma, los pensamientos, las emociones y, por supuesto, el cuerpo físico que ocupamos, forman parte de esa intención.

Entonces, si la intención lo determina todo en el universo y es omnipresente, es decir, que no hay sitio donde no esté, ¿por qué tantos de nosotros nos sentimos desconectados de ella, y con tanta frecuencia? Y algo aún más importante, si la intención lo determina todo, ¿por qué nos falta a tantos de nosotros tanto de lo que nos gustaría tener?

El significado de la intención omnipresente

Imagínate una fuerza que está en todas partes. No hay sitio alguno en el que no esté. No se puede dividir y está presente en todo cuanto ves y tocas.

Extiende tu consciencia de este campo infinito de energía hasta más allá del mundo de la forma y los límites. Esta infinita fuerza invisible está en todos lados, tanto en lo físico como en lo no físico.

Tu cuerpo físico forma parte de la totalidad que emana de esa energía.

En el momento de la concepción, la intención pone en marcha la forma física que adoptarás y el desarrollo del proceso de crecimiento y de envejecimiento.

También pone en marcha los aspectos no físicos, como las emociones, los pensamientos y la forma de ser. En este caso, la intención es el potencial infinito que activa tu aparición física y no física sobre la tierra.

De lo omnipresente has pasado a ser presente, en el tiempo y el espacio. Porque es omnipresente, puedes acceder a este campo de la energía de la intención tras tu llegada física a la Tierra. La única manera de desactivar esa fuerza durmiente consiste en convencerte de que estás separado de ella.

Activar la intención significa reintegrarte a tu Fuente y convertirte en un moderno hechicero.

Ser hechicero significa alcanzar el nivel de consciencia en el que se pueden conseguir cosas antes inconcebibles. Como explica Carlos Castaneda: «La tarea de los hechiceros consistía en enfrentarse a la infinitud (la intención), y se sumergían en ella a diario, como el pescador se sumerge en el mar».

La intención es una fuerza presente en todas partes como campo de energía; no se limita al desarrollo físico. También es el origen del desarrollo no físico. Ese campo de la intención existe aquí y ahora, y puedes acceder a él. Cuando lo actives, empezarás a notar que tu vida tiene un objetivo y te dejarás guiar por tu ser infinito.

El ego está compuesto de seis elementos primarios que explican cómo sentimos la experiencia de nosotros mismos al estar desconectados.

Al permitir que el ego decida el sendero de tu vida, desactivas la fuerza de la intención. A continuación resumo las seis convicciones del ego.

1. Soy lo que tengo. Lo que poseo me define.

2. Soy lo que hago. Lo que consigo me define.

3. Soy lo que los demás piensan de mí. Mi reputación me define.

4. Estoy separado de todos los demás. Mi cuerpo me define como ser único.

5. Estoy separado de todo lo que me falta en la vida. Mi espacio vital está desconectado de mis deseos.

6. Estoy separado de Dios. Mi vida depende de la evaluación de mis méritos por parte de Dios.

Como, por mucho que se intente, no se puede acceder a la intención a través del ego, dedica tiempo a reconocer y reajustar alguna de estas convicciones, o las seis.

Cuando se debilite en tu vida la supremacía del ego, podrás buscar la intención y aumentar al máximo tu potencial.

Cuatro pasos hacia la intención

Activar la fuerza de la intención es un proceso que consiste en conectar con tu ser natural y deshacerte de la identificació n del ego.

El proceso se desarrolla en cuatro etapas:

1. La disciplina es la primera etapa. Aprender una nueva tarea requiere entrenar el cuerpo para que actúe como lo desean tus pensamientos.

Por eso, eliminar la identificación del ego no significa desconectarte de la relación con tu cuerpo, sino entrenarlo para activar esos deseos.

Se consigue con práctica, ejercicio, hábitos saludables, comida sana, etcétera.

2. La sabiduría es la segunda etapa. La sabiduría combinada con la disciplina fomenta tu capacidad para centrarte y tener paciencia a medida que armonizas tus pensamientos, tu intelecto y tus sentimientos con el trabajo de tu cuerpo.

Cuando mandamos los niños al colegio les decimos: «Sed disciplinados» , «Pensad con la cabeza», y a eso lo llamamos educación, pero con eso no se alcanza la maestría.

3. El amor es la tercera etapa. Tras disciplinar el cuerpo con la sabiduría y estudiar intelectualmente una tarea, este proceso de maestría supone amar lo que haces y hacer lo que amas.

En el mundo del comercio, yo lo denomino enamorarse de lo que ofreces y vender tu amor o entusiasmo a potenciales clientes.

Cuando se aprende a jugar al tenis, hay que practicar todos los golpes mientras se estudian las estrategias del juego. También supone disfrutar la sensación de golpear la pelota, de estar en la cancha y todo lo demás relacionado con el juego.

4. La entrega es la cuarta etapa. Ese es el lugar de la intención. Aquí es donde tu cuerpo y tu mente no llevan la batuta y te aproximas a la intención.

«En el universo hay una fuerza inconmensurable, indescriptible, que los chamanes llaman “propósito”, y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está unido al propósito por un vínculo de conexión.» Así lo describe Carlos Castañeda.

Te relajas  y te dejas llevar por la misma fuerza que transforma las bellotas en árboles, las flores en frutos y unos puntitos microscópicos en seres humanos.

Crea tu propio vínculo de conexión.

Ese «absolutamente todo en el cosmos» os incluye a ti y a tu ser disciplinado, sabio y amante, y todos tus pensamientos y sentimientos.

Cuando te entregas, te iluminas y puedes consultar a tu alma infinita.

Entonces puedes acceder a la fuerza de la intención, que te llevará a donde crees que estás destinado a llegar.

Dr Dyer

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