Bajo la piedra

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LA “FUNDACION PARA LA IMPLANTACION

DE LA CONCIENCIA COSMICA EN LA TIERRA”

PRESENTA:

BAJO LA PIEDRA

Autor: Lic. c.

Bekram

Hombre De Las Estrellas

***

Dedicado al Viajero, Mensajero y Embajador de las estrellas, esperando su pronto regreso, y a su Padre, el Comendador de la Galaxia, así como a todo el personal a su servicio, con todo mi respeto y profunda interminable admiración.

CAPITULO UNO

Hola, soy Bekram, un saludo. Vengo nuevamente ante ustedes trayéndoles noticias de las Hermandades de Luz, quienes moran en los Mundos Altos y tienen a su cargo el armonioso y equilibrado orden y desarrollo del Universo en general y de este mundo en particular, especialmente ahora en que los acontecimientos que se palpan en todos los rincones de la tierra, en todos los órdenes, es decir, a nivel social, económico, gubernamental, laboral, político, familiar, delincuencial, internacional, etc.; en que la conducta de una buena parte de la humanidad pone de manifiesto un comportamiento nunca antes visto, carente totalmente de toda piedad; en que la convivencia humana, que depende de la conveniencia que impulsa sus propios intereses parece haber llegado a los límites de la tolerancia por falta de entendimiento y comprensión entre los miembros que la conforman, da la impresión de que están ante una situación caótica que parece no tener fin, y que por el contrario, empeora cada vez más, ocasionando una sensación de pánico que parece interminable.

Sin embargo, tales Hermandades de Alta Luz hacen saber a los moradores de este, su mundo, que no hay motivo para sentirse solos ni olvidados en este sitio de aprendizaje y evolución que es en realidad este planeta, porque contrariamente a como ustedes lo conceptúan, los acontecimientos que hoy por hoy lo cimbran, marcan en realidad el innegable por inminente inicio de una nueva vida, de un nuevo amanecer que ya viene anunciándose, como ocurre después de la parte más oscura de la noche.

Esa negrura que parece no tener fin, es similar a la forma de vida en que viven los seres que moran bajo la piedra.

Hablar de ello me hace recordar un hermoso jardín perfectamente cuidado, recortado, regado, fresco, en el que existen todas las posibilidades de vida por contar con todas las condiciones necesarias para su creación y desarrollo, como lo es este planeta, el cual, por cierto, es ordenado, equilibrado, justo y perfecto, porque en él puso su mano y su perfección El Padre al crearlo, haciéndolo apto para el nacimiento, crecimiento y desarrollo de las formas de vida que en él ha implantado, en el que sus moradores no advierten que más allá de la piedra que los cubre existen, no una, sino miríadas de creaciones y realidades de las que no tienen idea ni se figuran que puedan existir.

Lo ejemplificaré de la siguiente manera:

Cuando levantamos una piedra del jardín o de lugares de poco movimiento, generalmente encontramos que debajo de ella viven diversos seres que gustan del ambiente de humedad y obscuridad que ahí priva, como las lombrices de tierra, los gusanitos, las hormigas, tijerillas y otros, los que al recibir la luz que les llega al retirarles la piedra que los cubre comienzan a moverse de un lado a otro y a revolverse por efecto de ello, encandilados por la altísima luminosidad que perciben, confundidos al sentir el cambio de clima que necesariamente experimentan, y seguramente porque sienten desprotección.

Para ellos su mundo es perfecto, no necesitan nada más, pues en él tienen todo, y ni por asomo tienen idea ni remotamente de que exista algo más que la oscuridad en que moran, incluso no saben que habitan en ella, porque embebidos en su forma de vida no han visto otra cosa jamás, y por consiguiente, ignoran que existen otras formas más de vida, distintas, además, de la suya, y, si existiera alguna manera de decirles y que entendieran que no obstante, más allá de donde ellos se imaginan sucede esto, simplemente no lo creerían, menos aún si se les precisara la clase de vida que ustedes tienen, experimentan y desarrollan, es decir, cómo se vive en la escala de vida de la humanidad terrestre y su hábitat mundial internacional; todavía más, ni siquiera lo entenderían porque la vida entre su obscuro húmedo mundo y el de ustedes constituye parámetros diametralmente distintos.

Imagine por un momento, amable lector, que en una “conversación” con ellos se les hablara de los Mundos Divinos; de aviones; de computadoras; teléfono; la internet; la clonación; el amor; el odio; el matrimonio; el divorcio; el comercio; los negocios; los problemas legales y las cortes o tribunales judiciales que los resuelven; la prensa; la corrupción; la publicación de la interminable gama de eventos y situaciones que se hacen del conocimiento público a través de los reporteros, y del acoso de que hacen víctima a los entrevistados; de las relaciones sexuales; la familia; de que existen distintos países, nacionalidades e idiomas; de la existencia y diversidad de monedas en todo el mundo; de su valor; de las fronteras y los problemas propios de éstas; de los cobros y los pagos por los servicios públicos y privados; de que se tiene que pagar por vivir; de la política y sus veleidades; de los delitos y la delincuencia mundial organizada que se han vuelto el cáncer social, entre los que destacan el incesto; el abuso y la violación sexual; el secuestro; la tortura; el robo, los vicios, el narcotráfico, y de todas “las maravillas” propias de la vida humana como la cárcel; el abuso de el humano por el humano mismo y de todos los etcéteras relacionados con la vida humana, simplemente no lo entenderían.

Por decirlo de alguna forma, los habitantes de debajo de la piedra ahí nacieron, crecieron, cumplieron “sus quince años”; les hicieron su fiestecita, estudiaron, se titularon, se casaron, se graduaron; tuvieron a sus hijos, sus nietos; tuvieron sus aciertos y fracasos; enfermaron, sanaron, murieron sus antepasados.

Toda una vida plena de tradiciones y costumbres en el mundo de las lombricitas, las hormigas y demás habitantes de aquello que los cubre.

¿Cómo podrían saber, entender, comprender, necesitar o querer saber que más allá de su morada hay otros mundos?

Se los voy a ejemplificar, porque a veces es más fácil explicar con ejemplos que con conceptos o palabras puras y simples.

Imaginen que fueran un pez que habita en alguna parte de las aguas marinas. (ver mensaje 19 de “LA HORA COSMICA” de esta misma serie.

Estarían sin duda acostumbrados a la flora y fauna propia de ese acuático mundo, a sus costumbres, peligros y condiciones generales, todo lo cual constituye un equilibrio, aquel que se habrían formado en su mente de peces a través de la costumbre de vivir ahí, el cual tendrían asimilado, y por lo mismo se habrían familiarizado con la forma en que son las cosas en ese hábitat.

Un día llega otro pez y les cuenta que en una ocasión viajando hacia “arriba”, lejos, lejos, hacia lo que para los humanos es la superficie del agua, pero para los peces, es su cielo, quedó sorprendido al descubrir que ese mundo acuático se acaba al llegar a la mencionada superficie, pero que inmediatamente después de ésta, sorprendentemente sigue otro mundo increíblemente extraño y distinto al marino, habitado por seres de lo más raro.

Sus habitantes no tienen cola ni aletas, agallas, ni nada por el estilo, y no obstante eso viven, y además, muy confortablemente en ese lugar.

Usan unas cosas extrañísimas en las que “vuelan” sobre el cielo de los peces, (una embarcación), pues como dije, lo que para ellos sería su cielo, para los humanos es la superficie del agua.

Esos extraños seres son de una constitución física muy rara, pues están cubiertos de un material muy delgado, (piel), y no respiran agua sino que respiran otra cosa diferente, (aire), mismo que el pecesito curioso no pudo respirar cuando sacó del agua parte del cuerpo para ver “el otro mundo”, incluso sintió morir.

A pesar de no poder respirar, tuvo el valor de observar por unos instantes esa dimensión para él desconocida, y vio que los seres de ese mundo (los humanos), tienen el cuerpo horriblemente dividido en dos, (las piernas); Que sus aletas (brazos), no son cortas como las de los peces, sino son grandísimas en comparación a las suyas, y al final de ellas tienen unas cosas similares a aletitas con las que atrapan las cosas, (manos y dedos); no se ondulan como los peces para poder desplazarse, sino que con cada una de las horribles aberturas que sería la cauda, (las piernas), las cuales son muy largas, se desplazan y lo hacen en forma vertical y no horizontal, (parados).

Tienen una rara y extraña división entre el cuerpo y la cara, (el cuello), y su rostro, en relación con su cuerpo, forma una letra <ele>, es decir, no tienen posicionada la cara y el cuerpo todo en forma horizontal como los peces, sino que su cuerpo es vertical pero su cabeza es en cierto modo horizontal, ya que tienen “un quiebre” entre el cuerpo y la cabeza, (el cuello), y por si fuera poco pueden girar la cabeza en todas direcciones con cierta independencia del resto del cuerpo, pues no la tienen fija como los peces.

A la vez, sus ojos no están en los lados, sino al frente y hacen unos movimientos muy raros cuando miran, (parpadean).

Tienen también unas cosas muy raras, como antenitas blandas al rededor de la boca y en la cabeza (bigote, pelo y barba), pero el pecesito que escucha no cree lo que le cuenta su amigo, porque está acostumbrado a ver agua, peces, plantas, conchas, caracoles, coral, plancton, y todo aquello que habita en el mar por doquier desde que nació, porque para todos lados siempre ha visto solo agua, y no logra comprender que su mundo “se acabe” en alguna parte, y como no conoce ni siquiera el fin de su mundo, que sería, como se dijo, su cielo y éste último la superficie del agua, mucho menos podría imaginar que hubiera otro mundo encima del suyo.

Ni siquiera sabe que “respira” algo líquido, ya que está acostumbrado a ello, incluso ha pasado su vida preguntando qué cosa es el agua y donde está, pues dice no conocerla porque “nunca la ha visto”, y cuando le han contestado que su mundo es el agua, que en ella vive, que “ahí está”, que es lo que respira, y que su mundo está pleno de ella, gira brusca y rápidamente sobre sí mismo mirando hacia todos lados buscándola, manifestando que no la ve, en forma similar a quienes de ustedes dicen no saber qué es aquello que denominan DIOS, en donde está, cómo es, cuando en EL vivimos, nos movemos y existimos.

El pecesito platicador de la experiencia y viajero narra que al llegar a su cielo, la mencionada superficie del agua, viajó casi al ras en distintas direcciones y vio cosas extrañísimas, (ciudades y edificios, carros, embarcaciones, personas, smog, etc.), y que las naves de los extraños seres, (las embarcaciones), por no sabe qudespiden materia letal para los peces, o sea el diesel o combustible que indiscutiblemente se filtra de éstas al mar, y que casi moría “al inhalarlo” sin saber porqué.

Vio a un raro espécimen ahí, un humano, que según su decir se comportaba de lo más raro porque traía una cosa en la boca que subía y bajaba de intensidad y de tono (un cigarro), que se lo quitaba y se lo ponía, y al quitarlo le salía algo raro y pestilente de la boca (humo), lo cual repentinamente girando a la vez que se retiraba del lugar, tiró al agua cerca de donde asombrado miraba todo el pecesito, y al acercarse con curiosidad y temor a verlo y tratar de probarlo o de olerlo para estudiarlo, sintió una cosa horrible, se le revolvió el estómago y se le paralizó la respiración, (por el sabor y olor del cigarrillo), porque “eso” olía a algo inenarrable por nauseabundo, completamente incomprensible, ya que nada de eso se hace ni se conoce en el mundo de los peces.

Pero lo peor que le pasó al pecesito fue que después de la experiencia del diesel y del cigarro del humano, en que tuvo que meterse completamente al agua para recuperarse del horrible aroma, sabor y escozor que le dejaron el combustible, el alquitrán y el tabaco, fue que cuando lo observaba todo, repentinamente llegó una gaviota y lo atrapó a la vez que se elevaba por los aires con el pez en el pico, el cual al forcejear en forma fiera, decidida e instintiva por su vida, logró zafarse de su captor, y cuando cayó y llegó de nuevo al agua, se dio cuenta profundamente impresionado, que además había aún otra clase de vida que sorprendente e increíblemente habita arriba, más allá de los humanos, y lo único que acertó a hacer fue pensar que había sido abducido por un objeto volador no identificado, por lo que a su, por demás traumática experiencia vivida, le sumó que tuvo incluso un encuentro cercano del tercer tipo, aunque nada deseable, por haber sido tratado en forma nada amable, sino, por el contrario, estuvo a punto de no supo qué, si de ir en calidad de visitante a “otros mundos” o de servir de alimento a “eso” que lo atrapó.

De esta forma, comparativamente, resulta de increíble a la humanidad como podría sucederle a los habitantes de debajo de la piedra, que puedan existir otras formas de vida en otros mundos, y por ello sus pensamientos erróneos, pues consideran que de existir, lo cual es materialmente imposible desde su humano punto de vista, serían en todo caso necesariamente iguales o parecidas a la vida de la tierra y/o de debajo de la mencionada piedra, respectivamente, más, así como el ejemplo de la historieta del pez, en que no existe parámetro de comparación entre los humanos y los peces, tampoco es comparable la vida de la tierra con la vida de otros sitios cósmicos.

Ahora piensen como si fueran un mineral, y comparen ese mundo mineral con el progresivo siguiente, el vegetal; luego como vegetal y consideren si creerían que existen otros seres llamados animales; luego como animal, si creerían todo aquello que son capaces de hacer los humanos, y llegarán a la conclusión de que no creerán lo que hay en el siguiente mundo hacia arriba, el plano Arquetípico o Divino, pero al menos, advertirán, sin duda, esa gran desproporción que existe de un reino a otro.

De un plano de existencia a otro no es la cosa como cuando salen de una nación y entran a otra vecina, en que todo es igual, casi, y lo único que hay de distinto lo es la diferencia de lenguaje hablado y escrito y de moneda, y lo que hay intermedio entre un país y otro, la línea fronteriza, anuncios, avisos y precios en ese otro idioma, etc.

Las Hermandades de la Luz, moradores de otras dimensiones, no por desconocidas para la humanidad dejan de ser realidad y existir, y son distintos a ustedes en esa, o tal vez aún mayor desproporción.

Viven en forma diferentísima a ustedes y tienen incluso muchísimas virtudes, y su mundo, que esta humanidad terrestre recién muy superficialmente vislumbra, seguramente será diferentísimo al suyo y al concepto que tienen de las cosas, de la misma forma que le resultó al pecesito, que por cierto, solamente se hizo una idea de los humanos por lo poco que vio de ellos y del barco en que éstos se transportaban, antes de regresar huyendo a su mundo, como a su vez le pareció al pecesito que escuchaba sus experiencias, y eso que le faltó ver las ciudades y todo lo que existe, lo que se vive, se disfruta, se goza y se padece tierra adentro en todos sentidos, y aún en los espacios aéreos.

En realidad se aterró a pesar de que lo que vio del mundo de los humanos fue muy poco o casi nada.

Siguiendo el ejemplo, a su humanidad le resulta increíble que los mundos superiores a la vida en la Tierra sean distintos a su forma de vivir, como le resultó de increíble al pecesito cuando le hablaron del mundo siguiente, incluso, el pecesito narrador que vio a los humanos y su mundo no los conoció ni superficialmente porque debido a su natural temor y prematura partida no alcanzó a verlo a cabalidad, más, no por ello dejan de ser eso y mucho más.

Lo mismo ocurre a una considerable parte de la raza humana, en que muchos de ustedes ni siquiera creen que haya vida fuera de este mundo, pues se conceptúan únicos en el universo, aunque se contradice con los tan mencionados “avistamientos” de seres procedentes de otros mundos de que tanto se habla en la actualidad, y de los contactos de primero, segundo y tercer tipo, que son de los que hasta ahora se comenta en las comunidades científicas y sociales en sus redes sociales.

Sin embargo, en su cotidiano vivir los terrícolas no advierten que aunque no tengan una piedra encima suyo y vean la luz del sol, frente a la vastedad del universo viven un mundo ilusorio, pequeño, limitadísimo e incluso obscuro, perdidos en la complacencia de los sentidos inferiores, considerando equivocadamente que esta luz es toda la que existe en el cosmos.

No saben que la intensidad de la luz que conocen es solo una manifestación de los miles de millones de billones de trillones de cuatrillones de todos los “illones” de intensidades diversas de luz que existen más allá de este mundo, y que esta intensidad y todas las diversas intensidades dependen y solo forman parte de la frecuencia de luz a la que pertenecen y en la cual viven, ya que cada frecuencia de luz alberga millones de intensidades distintas, y que a su vez existen infinitas frecuencias a lo largo y ancho de la inconmensurable grandeza eterna e infinita de aquello que no tiene nombre, que es, está y existe, que no tuvo principio ni tendrá fin jamás, de quien todo proviene y a quien todo va de regreso en ese eterno ir y venir que constituyen la existencia y sus distintas y múltiples realidades, la evolución y el crecimiento interno, y con ello la preparación para servir, que será mayor en la medida de su progreso espiritual, en que a mayor jerarquía mayor humildad y mayor espíritu de servicio, y que lo que para los humanos es obscuro debajo de la piedra, aún cuando para los gusanitos, lombricitas y demás habitantes es luz, la luz que ustedes perciben en este su mundo, comparativamente para los habitantes de los mundos superiores, es obscuridad.

Y es que por fantástico que parezca, la existencia está conformada por infinidad de formas de vida cuya naturaleza escapa de la comprensión de la mayoría de los humanos de este mundo, de lo cual, para un modesto ejemplo les presento como símil las muestras de colores que suelen tener en las tiendas de venta de pinturas en los folletos a disposición del público, en donde de un solo color podrán observar una muy amplia escala de matices que van de menor a mayor intensidad, ya que cada folleto expuesto al público contiene solo un color, por ejemplo, imagine que está viendo toda la gama de muestras de color verde, del más oscuro al más claro.

Bien, ahora imagine que tiene ante usted un folleto de tamaño gigantescamente interminable, en donde hasta abajo, en su parte inferior, ve el color negro, y que al ir ascendiendo su vista observando sus diversas escalas, observara que dicho color va disminuyendo de absoluta y totalmente negro, a menos negro hasta llegar al color gris, y así, en la medida en que va ascendiendo en su observación en los distintos tonos, va saliendo en forma casi imperceptible de este color para ir teniendo a su vista un cambio constante de escalas y nuevos colores hasta llegar al blanco, solo que este último tiene también escalas de cada vez más y más blanco, hasta llegar al punto en que se vuelve tan sutil que se torna imperceptible para el observador, es decir, ya no puede captar la profunda gama de diversas tonalidades del referido color blanco porque el ojo humano en su limitación natural ya no las detecta.

¿Se imagina en donde acaba todo esto?

Como respuesta le digo que simplemente no acaba, continúa ad infinitum hacia arriba y hacia abajo, hacia lo claro y hacia lo oscuro.

Así de grande, amplia e interminable es la radiación de la energía Divina, compuesta por distintos grados de vibración, que como caleidoscopio espiritual y energético se manifiesta en los distintos planos, dimensiones y frecuencias de luz, en cuyos distintos grados de vibración y de intensidades de luz existen millones y millones de mundos habitados distintos, los que solo pueden captar los seres quienes moran en cada uno de esos niveles o estadíos y superiores a éstos, de acuerdo con su grado de evolución, que va a la par de su capacidad de percepción del mundo que les rodea o en el cual viven, y desde luego los inferiores a su respectivo mundo, vibración y dimensión, en que los seres superiores pueden ver a los inferiores, más no a la inversa por ley natural, de forma que en el símil de los gusanitos, éstos no los notan a ustedes cuando retiran la piedra, ni aún teniéndolos “a la vista” por la enorme diferencia de tamaños, de actividades y de mundos.

¿Han pensado que cuando caminando con un vaso lleno de agua se les derraman unas cuantas gotas en un hormiguero, salen sus habitantes consternados, impresionados y traumados por lo que consideran “un diluvio”, y en que ni cuenta se dan de la presencia de ustedes?

Así, no les resulte extraño que quienes viven bajo la piedra o en un hormiguero, consideren erróneamente que su hábitat o mundo es todo lo que existe; que nada hay después de éste, porque eso no es así, cuenta habida de que existe esta humanidad en un mundo que no entenderían bajo ningún concepto las lombricitas, tijerillas, gusanitos, hormigas y demás habitantes de ese, para ustedes, obscuro lugar, cubierto por la piedra del jardín.

CAPÍTULO DOS

LA REALIDAD DEL UNIVERSO

El desconocimiento del pecesito en torno a los “mundos superiores”, en este caso el mundo de los humanos, es el mismo que tiene la humanidad respecto de los mundos superiores al suyo, existentes en la vastedad del universo.

Para poder captar como está constituido éste en sus distintas creaciones, realidades, intensidades y frecuencias de luz, menester es que abran la mente a otros parámetros de información, es decir, que por un momento dejen de ver las cosas en la tradicional forma que se les inculcó por sus padres, maestros y amigos, y dejen de ver al mundo en la ordinaria forma en que se muestra ante sus ojos, para entrar a otros niveles de conciencia.

Lo explicaré de la manera siguiente:

Ubicándonos en la escala humana es innegable que todos aquellos quienes pisan tierra o han morado en ella en calidad de humanos, anteriormente fueron un espermatozoide de su respectivo padre, ¿de acuerdo?

Imaginen que estando en ese proceso de vida llega a su lado otro espermatozoide y les pregunta: ¿De qué le ves cara a esto? mostrando el cielo y cuanto les rodea al formularla.

Después de observarlo todo, seguramente el espermatozoide diría que “de nada”, manifestando que el universo es infinito, pero ocurre que la nada no existe, ya que es el espacio comprendido entre una cosa y otra, pero el hecho de que así se considere por la limitación de los sentidos, en que no notan la existencia de vidas microscópicas imperceptibles al ojo humano, no evidencia que así sea en la realidad, ya que si usted toma un cucharón de “nada” y lo pone al microscopio, verá que esa porción de “nada” está compuesta de miles y miles de corpúsculos que por su tamaño y rango de vibración no detecta, cuyos componentes se mueven, por lo que la propia “nada” se mueve y se agita. Es decir, aparte de que no existe la nada… además…

¡¡¡¡¡¡está viva!!!!!!

Más, sin embargo, el espermatozoide que hizo la pregunta le explica que en cierto modo tiene razón al decir que el universo es infinito, pero que a la vez, dentro de su infinidad es finito.

¿Cómo? pregunta; entonces el otro comienza a explicarle:

Mira, más allá de donde te imaginas, este universo es finito porque empieza y acaba, tiene principio y fin, y a la vez es infinito.

¿Y en qué empieza y acaba?

Tocándose en forma descendente de “cabeza a pies” el espermatozoide le contesta: Empieza y acaba en… (lo que para nosotros sería cabello, frente, cejas, ojos, nariz, boca, mentón, cuello, hombros, brazos, y así hasta llegar a los pies).

¿Y cómo está eso de que si empieza y acaba en lo mismo, es decir, es finito, sea la vez infinito?

Bueno, depende desde dónde lo veas, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro.

Mira, estamos metidos en un ser viviente, que aunque no lo notes, es como nosotros pero infinitamente, increíblemente grandísisisisisisisísimo, y un día, sin saber cuándo, cómo, a qué horas ni porqué (llamada relación amorosa e íntima de los padres), vas a salir de aquí y vas a entrar a otro universo, solo que femenino.

Ah, o sea que además “eso” ¿tiene sexo?

Ahá.

¿Y dónde lo tiene que no se lo veo?

Ni se lo verás nunca, porque está compuesto de millones y millones de corpúsculos, en uno de los cuales vivimos nosotros, tú y yo, los cuales, a pesar de albergar muchísimos habitantes como nosotros, juntos integran apenas un átomo, que unidos a muchos otros millones y millones de átomos apenas integran una partícula, que juntamente con otros millones y millones de partículas apenas integran una molécula, que a su vez, unida a millones y millones de moléculas hacen una célula, que con millones y millones de células hacen apenas un tejido, que unido a varios tejidos hacen un órgano, en este caso llamado pene, el cual es grandísimo, increíble e inconmensurable, que por su tamaño y el nuestro no lo notarías ni lo verás jamás.

Y así, llegarás a ese universo femenino siendo uno, pero luego te irás multiplicando para ser primero dos, luego cuatro, luego ocho, luego dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento veintiocho, doscientos cincuenta y seis, etc., hasta que llegues a ser un universo igual que éste en que nos encontramos, solo que en pequeño, (un bebé), pero va a llegar un día en que de tanto multiplicarte ya no cabrás ahí, y entonces, cuando eso suceda, te van a echar fuera y al salir de este universo a la vez vas a entrar a otro universo más grande todavía, que es el universo en que a su vez vive éste universo en el que ahorita estamos metidos, en el que para tu asombro te comento que vive y convive con otros universos como este.

DIOS!!!

¿Si?

Si.

¡¡¡Cuantos universos!!!

¿Y cómo es posible eso? ¿Cómo es que este universo convive con otros universos? No me imagino un mundo de universos conviviendo con otros universos.

Es que esos universos en realidad son seres vivientes individuales como tú y yo, pero que por su gigantesco tamaño no los notamos, ni ellos nos notan tampoco a nosotros por resultarles invisibles de tan pequeños que somos, digamos, insignificante e imperceptiblemente pequeños para ellos, por lo que ellos y nosotros vivimos en distintas dimensiones. Ahí tienen ellos su propia problemática, sufren, lloran, se agitan, gozan.

De hecho, este universo gozará al momento en que salgamos de aquí (orgasmo).

¿Y eso?

¿Por qué?

Como te dije, es muy largo de explicarte, aunque después de gozar viene lo contrario, pues su entonces gozo se transformará en preocupación al tener que darnos un hogar, mantenernos en su escala evolutiva, educarnos, darnos de comer, y otras muchas cosas más muy largas y difíciles de explicarte.

¿Y cómo lo sabes?

No importa cómo lo sé, aquí el punto de nuestra plática es que sucederá y ya.

Lo importante es que ese nuevo universo que habitaremos después de que suceda lo que te dije, a pesar de lo enormemente grande que es, al igual que éste, nos servirá de hogar y de cobijo por quien sabe cuánto tiempo.

Y entonces si son iguales éste universo y el que sigue, ¿Cuál es el propósito de ello y porqué tiene qué suceder?

Tu pregunta no es fácilmente contestable porque envuelve muchas situaciones; ahí ya será diferente porque allá en lugar de espermatozoides seremos células frente a los universos que siguen en tamaño a este, es decir, seres más evolucionados.

El principal problema que se presenta a quien desee saber de esto, es la falta de un banco de datos previo, necesario para comprenderlo.

Verás:

De conformidad con la ciencia tradicional, se sabe genéricamente que la unidad de medida de todo cuanto existe lo es el átomo.

A esta teoría se opone la propia ciencia, que en un sentido más avanzado, ha detectado desde hace muchísimo tiempo cuerpos más pequeños que el referido átomo.

Esto es así porque al estudiar más detenidamente a tales cuerpecitos los científicos se han percatado de que los tales están constituidos por micras, partículas subatómicas o como quieran llamarles, que al final de cuentas están a su vez constituidas por átomos más pequeñitos, es decir, las partículas, entendidas como parte de un todo mayor, por ejemplo un electrón, que es en sí parte de un átomo, está conformado también por átomos, aunque pequeñísimos.

Como es bien sabido, el átomo comúnmente conocido, siendo uno, está formado a su vez por varios componentes, que se ha dado en denominar como protones, electrones, neutrones, neutrinos, etc., como sucede con una familia, en que siendo una, está conformada por varios componentes, padre, madre, hijos, abuelos, etc.

Estos componentes son a su vez seres individuales, que son, están y existen en su dimensión y espacio de existencia, y que hacen lo que deben hacer, que viven a su manera, y quienes ignoran que todos juntos crean un cuerpo más grande, llamado como he dicho:

Átomo.

Tenemos así, pues, que el átomo, tomado ya en conjunto con todos sus componentes, considerado como “un ser individual”, está conformado por la presencia e interacción de otros elementos.

Pero con todo, es sorprendente saber que el propio núcleo del átomo se integra también de la agrupación de lo que para diferenciarlo y entenderlo mejor le denominaré como “atomitos” por ser más chiquitos”.

Dichos atomitos ignoran que con el hecho de estar juntos y de convivir unidos originan ese cuerpo mayor llamado núcleo por la ciencia, ya que se limitan a vivir en el lugar y bajo las condiciones propias de su hábitat, de forma que si algo o alguien les pudiera indicar que conviviendo todos juntos están creando, sin proponérselo ni advertirlo, a un ser individual, para ellos gigantesco, llamado núcleo, no lo creerían, pues todo lo que podrían captar sería solamente la presencia de ellos mismos, de los otros átomos y del mundo en el que juntos crean y habitan.

Por su parte, el núcleo es todo un ente existencial individual, pero de igual manera, no creería que está conformado por seres más pequeños que él y que incluso a su vez lo habitan a él, ya que es un ser individual que vive y se agita como un ser único, y que por lo mismo “siente” con una cierta “conciencia” de unicidad, quien simplemente se limita a existir y a desempeñar la actividad propia de un núcleo.

De esta forma, un núcleo se “comunica” con sus iguales, los otros núcleos de los otros átomos, y “socializa” y “platica” de cosas propias de núcleos, a la vez que los atomitos que lo conforman “platican” con los demás atomitos contenidos en el propio núcleo, y mientras que el núcleo solo “ve” los núcleos de otros átomos, los atomitos que lo conforman “ven” solo a los demás atomitos que viven en él, y que conforman el referido núcleo, sin advertir los unos la presencia de los otros, en forma semejante a cuando una persona va caminando por la calle y ve que un grupo de personas se acercan o se alejan del lugar en donde se encuentra, sin advertir debajo suyo a las hormigas ni a los insectos, rastreros o voladores, ni a otros seres, ni las nubes, los planetas, las galaxias, etc., pues cada uno tiende a ver a su cada cual.

A su vez, los núcleos para nada prestan atención a los electrones que giran en torno a ellos, éstos últimos los cuales de igual manera están constituidos por atomitos, cuyos electrones son cuerpos proporcionales al tamaño del núcleo que gravitan, con otro sistema de vida, con “otros intereses”, de carga eléctrica distinta, ya que cada electrón vibra de forma diferente, dependiendo del número y carga de sus propios componentes, a quienes a su vez tampoco les llama la atención, ni les interesa la existencia del núcleo de mención, ya que el uno y los otros tienen distintas formas de vida y “hablan distintos idiomas”, de suerte que los electrones de un átomo “se comunican” con los otros electrones de ese mismo átomo, así como también con los electrones de los otros átomos próximos a ellos a medida que en su orbitar se van encontrando, sin prestar atención a la presencia de este y los otros núcleos, dada la diferencia de tamaños, de cargas eléctricas y de los lugares que cada uno ocupa en sus respectivas dimensiones y circunvalaciones.

No obstante, si consideráramos a cada átomo como un ser individual, haciendo caso omiso de que está conformado por protones, neutrones, núcleos, electrones, y estos a su vez, constituidos por atomitos, tendríamos que los átomos solo podrían percibir la existencia de otros átomos, así que todo cuanto pudiesen captar sería para ellos una continuidad de tiempo y espacio interminable constituido sólo de átomos.

Sin embargo, esa continuidad tiene un límite conformado por una línea fronteriza o divisoria que ocasiona que grupos de átomos vivan dentro de campos específicos de mayor tamaño, cuyos campos los contienen, por ejemplo, una molécula.

Los límites de esos campos o grupos de átomos ocasionan fronteras de existencia, es decir, su frontera sería el cuerpo de una molécula, compuesta de átomos, de la misma forma que muchas moléculas generan entre todas a su vez una célula, en forma semejante a como ocurre con un mapa terráqueo que determina la existencia de estados diversos constituidos por ciudades y personas, que juntos con todo y sus fronteras inter estatales y sus gentes integran un país, que todos unidos generan a su vez un continente, porque esa línea que bordea a cada uno de ellos, es en realidad el límite de un cuerpo más grande.

A su vez, dicha molécula siendo otro ser individual más grande que el átomo de mención, no tiene conciencia de que está conformada por otros seres más pequeños que ella pero mayores que los referidos átomos, y se considera a sí misma como un ser individual, con una vida propia, y con las actividades y preocupaciones relativas o inherentes a una molécula y a su mundo.

De la misma forma, esta solo detecta y capta la presencia de las moléculas vecinas, y es con ellas con quienes “socializa”, de igual a igual, pero ocurre que mientras esto pasa, a la misma vez los átomos que la conforman solo perciben el mundo interminable de los átomos que las constituyen, pues no perciben la existencia de la molécula ni la de la línea que delimita a una molécula de otra, como de la misma manera, los atomitos tampoco perciben a los núcleos que unidos conforman, de manera que a la vez, de nueva cuenta, se relacionan moléculas con moléculas, átomos con átomos, núcleos con núcleos, atomitos con atomitos, situación que ocurre en forma simultánea pero diferida, sin advertir los unos la presencia, la existencia ni la actividad de las otras y viceversa, ya que corresponden a dimensiones distintas, de forma tal que unos y otra viven cada uno su propio ciclo y tipo de existencia en su particular mundo, que es en sí su dimensión, respectivamente, los unos mucho mas chiquitos en tamaño y cortos en duración; las otras mucho más grandes en tamaño y muchísimo más largo su ciclo de vida, pues durante el tiempo de existencia de una molécula, miles y millones de átomos nacen, crecen, se reproducen y mueren, mientras que esta no advierte que eso está pasando.

Luego, al conformar las moléculas en su conjunto, sin saberlo, ese otro cuerpo infinitamente más grande, para nosotros llamado célula, tampoco advierten su presencia, pues les resulta infinitamente grande, quienes conviviendo con otras iguales, ignoran que están hechas de seres más pequeños, o sea, de moléculas, y como les comenté, de átomos.

Y así, en esa existencia que tienen cada uno de ellos, igualmente de la misma ya explicada y repetida manera, conviven en forma conjunta, a la vez que interdependiente, sin darse cuenta unos y otras, cada uno en su mundo y respectiva dimensión, en la cual no advierten que pueda haber otros mundos mas grandes ni más pequeños que ellos, y menos aún se dan cuenta que coexisten al mismo tiempo en el mismo lugar y en el mismo espacio, porque son parámetros de tamaños y de tiempos de vida que ocasionan distintas dimensiones que no tienen punto de comparación, haciendo cada uno de ellos instintivamente lo que debe hacer de conformidad con su escala evolutiva.

Por tanto, contrariamente a lo que enuncia la ciencia en cuanto a que dos cuerpos no ocupan el mismo espacio, vemos que no dos, sino millones y millones de cuerpos SI OCUPAN EL MISMO ESPACIO, es decir, en el espacio de una célula, que es un cuerpo, viven y habitan los millones y millones de cuerpos que la conforman.

Así, es curioso como una célula, siendo un ser individual, es todo un Universo en pequeño porque contiene en su contexto miles y miles de millones y mas millones de seres más pequeños llamados moléculas, y éstas últimas contienen igual número infinito pero de átomos, y a su vez, los núcleos de los átomos están formados por infinidad de “atomitos”, todos los cuales ocupan, como se ha dicho, distintas dimensiones y planos de existencia al mismo tiempo, de suerte que viven y conviven protones, neutrones, núcleos, atomitos, electrones, átomos, partículas y moléculas, sin advertirse los unos y las otras, hasta llegar a las mencionadas células, mismas que de acuerdo al orden antes referido, en su mundo solo ven células.

Pero la cosa no termina ahí, porque a su vez, miles y miles de millones de células conforman un tejido; varios tejidos constituyen un órgano; varios órganos forman un sistema o aparato; varios sistemas o aparatos forman un ser viviente, que a la sazón lo vamos a ubicar en la escala humana.

Y así, habiendo llegado hasta un ser humano, y a la humanidad que se conforma por la unión de miles de millones de humanos, éstos, con todo y su elevado número de iguales, viven en algo muy grande para ustedes, que es sólo una bolita perdida en la eternidad del universo llamada planeta Tierra, a la vez que tenemos que cada terrícola por su parte es todo un universo porque tiene y contiene en su cuerpo físico nada menos que todos los seres, planos y dimensiones de partículas, atomitos, núcleos, átomos, moléculas, células, tejidos, órganos y los sistemas, antes referidos, entre ellos espermatozoides si se trata de seres humanos del género masculino, pues es un universo en pequeño comparado con el universo en que vive la humanidad, y que aunque no ignora la existencia de todos sus propios componentes y subcomponentes, sin embargo no les presta mayor atención, pues vive absorto en este su mundo, atento a las actividades propias de su existencia, es decir, de los Mundos Divinos; de aviones; de computadoras; teléfono; la internet; la clonación; el amor; el odio; el matrimonio; el divorcio; el comercio; los negocios; los problemas legales y las cortes o tribunales judiciales que los resuelven; la prensa; la corrupción; la publicación de la interminable gama de eventos y situaciones que se hacen del conocimiento público a través de los reporteros y el acoso de que hacen víctima a los entrevistados; las relaciones sexuales; la familia; de que existen distintos países, nacionalidades e idiomas; de la existencia y diversidad de monedas en todo el mundo; de su valor; de las fronteras y los problemas propios de éstas; de los cobros y los pagos por los servicios públicos y privados; de que se tiene que pagar por vivir; de la política y sus veleidades; de los delitos y la delincuencia mundial organizada que se han vuelto el cáncer social, entre los que destacan el incesto; el abuso y la violación sexual; el secuestro; la tortura; el robo, el narcotráfico, y de todas “las maravillas” propias de la vida humana como la cárcel; el abuso de el humano por el humano mismo; simplemente no lo entenderían.

¿Recuerdan?

Porque el ser humano la pasa embebido en cuestiones de carácter sensorial, y de carácter material, casi siempre, adormecido por los sentidos, los egos y los ap…egos, y de esta forma se asemeja a la forma de vida y existencia de los atomitos, de los átomos y demás corpúsculos, en que cada uno solo ve a su igual, y así, los humanos solo ven a los otros humanos y no son conscientes de todo aquello de que están formados, los precitados sistemas o aparatos, como los denomina la ciencia, (digestivo, respiratorio, olfativo, etc.), y a lo único que prestan atención es a la problemática de su vida, pero no mayormente a los cuerpos de mayor ni de menor tamaño, y cuando eventualmente lo hacen, debido a la diferencia de tamaños entre éstos y los cuerpos celestes, encuentran que existen espacios supuestamente vacíos entre un cuerpo mayor y otro, al cual llaman “nada”, ¿se dan cuenta?

Solo que como dijo un espermatozoide a otro, la nada no existe, pues no existen espacios vacíos, lo que ocurre es que no les alcanzan los sentidos de que disponen para darse cuenta que esos espacios vacíos están a su vez formados de seres más sutiles que lo que denominan materia, pero que no los vean o perciban no quiere decir que no existan.

No obstante todo lo anterior, siendo esta vida, para ustedes, material, porque creen que son solo materia, pues piensan que son el cuerpo físico que los contiene, por esa errónea percepción dan importancia solo a lo material, y por lo mismo toda actividad de esta vida termina como final de embudo en dinero, pues al fin de cuentas todo se convierte en la moneda metálica o de papel que sirve y se ocupa para solucionar los problemas que les son propios, y al igual que los cuerpos microscópicos, solo advierten la presencia de sus iguales, los demás humanos con quienes se interrelacionan por cuestiones de sexo, dinero, poder, salud, bienes materiales, lo que consideran que es el amor, vanidad, diversión, evasión y descanso, y por lo mismo, poco o nada le interesa saber de sus componentes.

Pero, veamos las cosas desde otra perspectiva:

La humanidad vive en grupos unidos por lazos de sangre, de afecto, de idioma y de intereses similares, constituyendo entre varios un cuerpo más grande, de tipo social, denominado familia.

Varios grupos de familias constituyen a su vez un pueblo.

Y así, tenemos que varios pueblos integran un Estado;

Que varios Estados constituyen un País;

Que varios países conforman un continente, y varios continentes integran y son parte de la pelotita de que les hablé, que se encuentra flotando en el Universo llamada planeta Tierra.

En esos países existen quienes representan el poder por principio de orden, y así, tenemos que en una familia existe un director, que lo es el padre de familia, quien generalmente impone el orden y el equilibrio, pero también tenemos que dicho padre, junto con todos los padres de las otras familias de una ciudad, se encuentran subordinados a un presidente municipal.

Los presidentes municipales de cada una de las ciudades se encuentran a su vez subordinados al Gobernador del Estado en que se encuentran tales ciudades y familias.

Los Gobernadores obedecen y se subordinan a su vez a un Presidente de ese País.

En el caso del Continente Americano, todos los Presidentes se subordinan a la Organización de Estados Americanos (OEA), y ésta última, junto con los demás continentes, se subordinan a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Pero con toda ese número de humanos viviendo en esa bolita, que integran la humanidad y su compleja organización, la propia Tierra solamente viene a ser, como dije anteriormente, una motita de polvo perdida en el Universo.

Pues, sí, con todo, la Tierra es semejante a un electrón cósmico, que juntamente con otros electrones, para nosotros los otros planetas, orbitando alrededor del sol, conforman o componen apenas un átomo cósmico, al cual, por su respetable tamaño, le llaman Sistema Solar, pero que no por ello deja de ser un átomo, aunque de tamaño colosal, pero de cualquier forma, es también un átomo.

Es así como se comprueba que las partículas de un átomo, en nuestro caso el planeta Tierra, no por pequeñas frente a la inmensidad del universo están solas, pues todo cuerpo sirve de hogar a otros cuerpos más pequeños.

Así, vemos que este planeta está constituido por seres más pequeños, ya que está de igual manera conformado por atomitos o sistemitas solares más pequeños que dan nacimiento a las moléculas, que en orden ascendente juntamente con todos los cuerpos que lo habitan, dan a su vez nacimiento a este planeta, el cual, con todo, sería solo un electrón del átomo cósmico o sistema solar, que a su vez generan.

Atomos que en conjunto generan partículas más grandes, generando así cuerpos iguales pero de distintos tamaños, gigantescos unos frente a otros, que dan nacimiento a todo aquello que se encuentra en este mundo, entre otras cosas, ustedes, que como se dijo, también están conformados por átomos, que en su cuerpo configuran a su vez partículas, moléculas y células, al igual que sucede con todo lo que existe en este mundo, que se encuentra conformado de igual manera, y en que este planeta, siendo un electrón de un átomo gigantesco llamado sistema solar, está conformado de todo lo explicado anteriormente, lo cual lo confirma la ciencia.

Y de acuerdo con la ley o principio Hermético que dice: “Como arriba es abajo, como lo grande es lo pequeño, como es adentro es afuera, como es el centro es la periferia, y como es en un lado es en otro”, tales átomos, pequeños o grandes, conforman a los microbios, macrobios, ustedes y yo, planetas, cosmos, cielos, universos, y con todo ello al propio Infinito, que a su vez es integrante de átomos enorme e inimaginablemente gigantescos para ustedes, que conforma otros planos de existencia que van de acuerdo a las intensidades de luz propias de cada lugar de vida y de las dimensiones, unas materiales y otras inmateriales, que, no por ser enormes para nosotros, dejan, a su vez, de ser partículas de complejos o seres más grandes, ad infinitum, como lo son lo que se denomina galaxias, etc.

Por cierto les comento que la palabra planeta se deriva de la palabra plano, y que muchos planos y sub planos integran una dimensión, y muchas dimensiones integran una frecuencia de luz, todo ello compuesto ineludiblemente por átomos de diferentes tamaños.

Por ello, vemos que la vida está hecha de átomos, unos más grandes y otros más pequeños, es decir, átomos dentro de átomos, ya que en el universo no existen espacios vacíos.

Todo es vida dentro de vida, cuerpos pequeños existiendo en cuerpos más grandes, y todo está vivo.

Pero con una pequeña salvedad de extrema importancia:

Lo que mantiene unidos a todos y cada uno de esos cuerpos, es la energía que se encuentra dispersa por todo el Universo de que se trate, llámese cuerpo humano dentro suyo, o universo si se observa hacia lo grande, cuya energía deriva del Espíritu, la Causa Primigenia que subyace en, delante, detrás, dentro y fuera, de todo cuanto existe, es decir, EL GRAN TODO, del cual hablaré mas delante.

Hecho el anterior preámbulo, y contemplando lo expresado anteriormente, pero ahora hacia lo grande, “hacia arriba”, veremos que este átomo cósmico que es el Sistema Solar en que se ubica este mundo, a su vez conjuntamente con otros miles de millones y millones de sistemas solares conforman un cuerpo inimaginablemente gigantesco, cuyo cuerpo mayor, con todo, no pasa de ser solamente una insignificante partícula frente al universo, sólo que ahora cósmica, que está formada de todo lo que he dicho en párrafos precedentes, y así, se repite en forma infinita, parte a parte, lo que conforma una misma e igual cadena interminable, pero siempre partiendo de los átomos, hasta llegar al punto de que este universo es un organismo  gigante vivo que nos contiene de la misma forma que el cuerpo que los espermatozoides veían con cara de “nada” los contiene a ellos.

Por ello debemos de tomar en cuenta que, así como existen otros seres más pequeños que nosotros, y que por microscópicos no notan nuestra presencia porque somos grandísimos para ellos, que por lo mismo no los notamos ni nos advierten, existen a su vez otros, a los cuales tampoco distinguimos, pero porque frente a ellos pasamos a ocupar el lugar de esos seres pequeños y microscópicos, y de esta forma es que al alzar la vista hacia el Cielo solo vemos estrellas y planetas, muy lejanos para la humanidad, de manera que este sistema solar, que para ustedes es grandísimo, tanto, que la humanidad no ha llegado aún a los planetas más lejanos de este sitio cósmico, no es, a su vez, sino un modesto átomo cósmico, y es por esto que al igual que el espermatozoide, que no le ve forma de nada al Universo que lo contiene y a tantas formas de vida, lo primero que ustedes captan en este mundo son las personas que ven personas, al igual que átomos de un mismo o parecido tamaño ven solo átomos, pues como lo he mencionado antes, cada ser tiende por regla general a percibir a su igual, mas no al ser que le sigue en tamaño hacia arriba o hacia abajo, ya que le resulta difícil delimitarlo y percibirlo en su forma y estilo de vida, por no decir que imposible en atención a su estatura, dado el sitio en que se encuentran existiendo y la desproporción que por lo mismo guardan en relación con ellos y su ciclo de existencia.

Esto ocasiona que se ignore por una buena parte de su humanidad, que nada de lo que existe está inerte ni muerto, sino que todo tiene vida, sin embargo, jamás se les ha ocurrido pensar que este, su planeta Tierra, es un ser viviente, que siente, que sufre las acciones y omisiones que cometen ustedes en su inconciencia o desinterés, pero no les interesa saber nada de esto, ni tampoco estudiarlo para conocer sus procesos de vida, sino que lo único que interesa de el dicho planeta a la inmensa mayoría de la humanidad terrestre es saber cuánto dinero puede producir tal o cual parte de sus riquezas, ya que este planeta es prácticamente considerado únicamente como mercancía, como cuando al ver un animal solo ven las partes en que se va a convertir en la carnicería o por ejemplo los colmillos, como los del elefante o el rinoceronte, por ejemplo, que los matan solo para extraérselos y venderlos, y en cuánto dinero se va a convertir, sin importarles cuantos ayes de dolor le arrancan a la Tierra al extraerle sus recursos naturales en su afán de ganar dinero, ni cuánto daño le causan con su forma de vida y “civilización”, y con ello a su medio ambiente, a ustedes mismos, a sus familias, a los demás habitantes de este mundo, y en general, al universo en que la Tierra se encuentra, pero lo que no piensan, o no saben, es que también se lo causan consecuentemente a todo el entorno cósmico, es decir, los demás planetas y habitantes de los mundos existentes dispersos en su eterna infinitud.

Y en éste orden de ideas, en que átomos cósmicos mejor conocidos como sistemas solares conforman moléculas cósmicas llamadas… por decir algo… constelaciones, las cuales a su vez integran cuerpos cada vez más grandes, sin duda se arriba a la conclusión de que éstas a su vez conforman finalmente a el organismo gigante mencionado en párrafos anteriores, al que denominan cosmos, universo o como quieran llamarle, en el cual innegablemente estamos metidos, y en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, que por lo mismo está vivo, siente, etc., y dentro del cual no llegamos nosotros ni siquiera a la calidad de microbio, pues aun ni la Tierra ni este sistema solar lo serían frente al universo, al que no le vemos forma de nada, que creemos que es solo aire, o estratosfera, o el infinito, o el gran vacío, la nada, pero que es el gran contenedor de este átomo en que vivimos, que es nuestro sistema solar, de las estrellas y planetas más lejanos, galaxias, vías lácteas, constelaciones, nebulosas, y lo que podamos imaginar, junto con los seres que en cada uno de ellos existimos, el cual no es sino un organismo individual, para nosotros inconmensurablemente gigantesco, tan gigantesco como resultaba ser nuestro padre cuando vivíamos en su interior en calidad de espermatozoide, que al igual que usted, yo y nuestro padre biológico, que aunque suene fantástico, repito y hago hincapié en ello:

¡Está vivo!

Con todo, ese Superser, no es, a su vez, sino sólo un microbio dentro de otro ser más grande que él, como resultó serlo nuestro padre cuando éramos espermatozoides suyos y cuando nos engendró, nos parieron y al nacer llegamos al mundo en que él vivía cuando le veíamos cara de universo y no entendíamos cómo era posible que ese universo llamado nuestro papá convivía en otro universo más grande con otros universos como él, que ahora viene a ser nuestro actual universo, en el cual se encuentra nuestro sistema solar, cuyo universo también es otro microbio dentro de otro más grande, y así sucesivamente, ad infinitum, ya que toda forma viviente, ineludiblemente se encuentra contenida en otra más grande, y cada forma viviente tiene y mantiene a cuerpos y seres más pequeños.

Así, las pulgas que viven en un perro no imaginan ni creerían si alguien se los dijese, que están existiendo en un organismo viviente, cuyas pulgas albergan a su vez seres más pequeños en una cadena interminable, los cuales están igualmente conformados de átomos y demás componentes, que por cierto, y al igual que los humanos de este mundo, se sienten dueñas del perro en que habitan, como la humanidad se siente dueña del planeta Tierra y del universo, éste último al cual “pretenden conquistar” en aras de poder y disponer a su antojo y conveniencia.

Sí… su mundo, ustedes mismos, yo, y todo, es, somos, y son, como ese fruto que llaman granada, en que viendo hacia adentro de una de esas frutas hay muchas semillas, pero que están agrupadas en campos que las delimitan, similares a mundos pequeños, y que tales campos, junto con otros grupos de campos de semillas, mirando hacia afuera, conforman a su vez a la propia antedicha granada, cuyo fruto fue altamente admirado, y por lo mismo, sirvió de ejemplo a las antiguas Asociaciones Secretas de tipo Fraternal que se han dedicado al estudio serio de la vida y de la existencia, a cuyo estudio la mayoría no desea voltear, embebidos en las cosas puramente materiales.

Así, la Granada es emblemática en parte de la esencia, existencia y de la presencia tanto de DIOS, como de D.I.O.S., Este Ultimo entendido como EL TODO EN TODO.

Y digo en parte, porque DIOS, y consecuentemente todo lo que lo constituye, no es solo material, sino que también está constituido de lo que la ciencia denomina antimateria.

En efecto, en cuanto al aspecto material de La Divinidad, estarán seguramente de acuerdo en que DIOS Es Todo, y por lo mismo, en que antes y después de Aquello que No-Tiene-Nombre no existe nada, pues de existir algo que no fuera parte de EL-ELLA-ELLO, sería tanto como admitir que DIOS no es todo, porque habría algo mas, ajeno a su Esencia, Presencia y Potencia o manifestación.

Tenemos así, que a la realidad material en que vive la humanidad la investiga la ciencia, la cual estudia y conoce solo un pequeño aspecto de DIOS, es decir, el aspecto material de La Divinidad.

Pero al igual que nosotros tenemos un cuerpo físico, que es la parte material nuestra, también estamos constituidos por pensamientos, emociones y sentimientos, los cuales a su vez están conformados por átomos, pero de diferente grado de condensación, es decir, difieren en grado de sutilidad porque al ser sus ondas de distinta frecuencia, longitud de onda y sintonía, se encuentran en otras dimensiones distintas a la física.

En efecto, nuestro cuerpo físico está conformado por átomos, moléculas, células, etc., cuyos cuerpecitos se encuentran unidos por la energía de vida que contenemos, que se da en función de las fuerzas de atracción y de rechazo, positivo y negativo, la cual ellos mismos generan al orbitar los electrones al núcleo, energía que es administrada por nuestro sistema nervioso central, sistema neurovegetativo, o sistema involuntario.

Pues bien, el propio Universo, el cuerpo gigantesco en que vivimos, nos movemos y existimos, a quien válidamente podría considerarse como DIOS, contiene ese mismo tipo de energía que tenemos dentro nuestro y frente a nuestros componentes, pero hacia lo ultra macro desconocido por ser inconmensurablemente grande, la cual es manejada por lo que viene a ser su sistema nervioso central universal, energía y sistema que se encuentran vibrando, entre planeta y planeta, sistema solar y sistema solar, galaxia y galaxia, nebulosa y nebulosa, a lo largo y ancho de su, como dije, inconmensurable grandeza eterna e infinita, mismas que por estar los humanos y cuerpos celestes o cósmicos contenidos en ese GRANDIOSO SER, tales fuerzas o energías se manifiestan en nuestro interior por constituir todo ello una cadena de unión, de la misma forma que pasa con nuestra energía, pues la recibimos del cosmos y se refleja en nuestros para nosotros minúsculos componentes biológicos, pues la Energía Divina todo lo traspasa, todo lo contiene, todo lo maneja, todo lo abarca, y lo que para nuestro cuerpo es un buen equilibrio de la energía, que se traduce en un optimo funcionamiento biológico y anatómico y llamamos salud, mirando hacia arriba, hacia lo grande, lo infinito, esa salud universal, cósmica, recibe el nombre de orden y equilibrio.

CAPITULO TRES

Imagine ahora su propio cuerpo, y dentro de él una célula de las que lo componen preguntándole a otra célula lo mismo que preguntó un espermatozoide a otro, (de qué le ve cara a “eso”) y de igual manera, después de mirar hacia todas partes, dirá que no ve a usted forma de nada, ni creerá que usted sea más que un universo sin forma, ni mucho menos que esté vivo.

De igual manera tampoco creerá que físicamente hablando, usted, su universo y lo que sigue en esa escalera interminable de cuerpos dentro de cuerpos de mayor tamaño, de vidas dentro de vidas, tenga principio y fin, (cabello, frente, ojos, nariz, boca, etc.) y que a su vez, ese universo, viva en un universo más grande, ni que a pesar de las dimensiones o tamaño de ese grandísimo, inimaginable e interminable espacio llamado usted, a su vez también sea casi imperceptible comparado con el universo en que a su vez se encuentra viviendo usted en calidad de menos que una célula, en comparación.

Una vez definido lo que es vivir bajo la piedra y los interminables e increíbles desconocidos mundos sucesivos ascendentes, conviene saber que exactamente de la misma forma en que existe una relación – comunicación entre las células que conforman el cuerpo del lector y su cerebro, existe también una relación entre usted y los demás componentes del cuerpo gigantesco universal en que vive usted, que como se dijo anteriormente, viene a ser este universo en que viven los moradores de este planeta.

Para mejor explicación les comento:

La ciencia ha descubierto que las células de un cuerpo tienen memoria, es decir, no solo la tiene el cerebro, y que existe una marcada relación y comunicación entre éstas y el propio cerebro, y no podría ser de otra forma porque es la forma en que las células le comunican lo que está pasándoles, por ejemplo, un dolor, una cortada, hambre, frío, temor, etc.

Cada instante, segundo, momento, minuto, hora, y las veinticuatro horas de cada día, de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años de la vida de cada ser humano, las células y demás componentes comunican al cerebro lo que necesitan, lo que les sobra y lo que les falta, por ejemplo imagine a un riñón comunicándole: “se me han muerto tantos miles y millones de células y necesito renovarlas” en que instantáneamente el cerebro recoge el mensaje, lo analiza, decodifica, interpreta, clasifica, y envía a continuación una respuesta en forma instantánea, hecho lo cual procede a guardar el dato si lo considera conveniente, y si no, lo desecha.

La respuesta consiste en generar instantáneamente una emisión de energía que en la medida que va viajando a su destino, va cambiando de frecuencia vibratoria, de longitud de onda, y se va adecuando a lo solicitado, de forma que para ejemplificarlo podría decirse que sucede como con el agua, que con el calor se evapora, se eleva, cambia de sitio, y estando allá comienza a tomar forma de nube, luego se condensa y finalmente se precipita en forma de lluvia.

Algo similar ocurre con la energía cerebral, que se va transformando mientras se dirige al punto que de acuerdo a la solicitud se ha enviado, hasta que ya en el sitio que envió la solicitud, de energía se convierte en materia y se transforma en las células de reemplazo en el caso del ejemplo, y/o en lo que resulte necesario proveer.

Aquí es bueno mencionar que las solicitudes de alusión se generan por millones y millones en fracciones de nanosegundos en forma simultánea, porque son infinitamente muchas las partículas, átomos, moléculas, células, órganos, tejidos y demás, que deben ser reemplazadas y/o que generan tales necesidades y movimientos en forma simultánea dentro de un cuerpo mientras tiene vida.

¿Se da cuenta de la cantidad de comunicación que existe en un cuerpo viviente y sus componentes, y del cúmulo de trabajo, atención, análisis y múltiples y variadas diferentes repuestas que genera el cerebro a la misma vez?

Bien, siga imaginando que usted es un minúsculo, casi insignificante componente de este cuerpo que nos contiene, llamado por nosotros universo, y que como sucede a los componentes de nuestro cuerpo físico, existe entre nosotros y es gigantesco cuerpo una interminable e inimaginable comunicación constante, ya que no podría ser de otra forma.

Este universo en que vivimos, al ser un ser viviente, también tiene cerebro, y componentes de diversos tamaños.

Así, al igual que nosotros tenemos partículas, que unidas a millones y millones de partículas forman núcleos y átomos, cuyos átomos de la misma forma conforman moléculas; moléculas que así mismo conforman células, y multitudes de células que forman tejidos; tejidos que juntamente con otros de ellos forman un órgano, y órganos que colaborando en forma estrechamente unida con otros órganos generan un sistema, como podría serlo el circulatorio; el inmunológico; el digestivo; el respiratorio, etc., los cuales mantienen un equilibrio entre todos los componentes ya mencionados, organizando y manteniendo un equilibrio que denominados salud a nivel humano.

Pues bien, esto mismo sucede “hacia arriba”, en el universo en que se encuentra su planeta, su sistema solar, etc., en el cual viven, de forma que éste es exactamente igual a un átomo pero grande, el cual junto con millones y millones de sistemas solares genera cuerpos más grandes, constelaciones, nebulosas, galaxias, etc., pero que en el cosmos no llegan ni a partículas, moléculas y/o células cósmicas, con los que al igual que nuestros componentes lo hacen con nuestro cerebro, pese a su gran tamaño también guarda una relación y comunicación de ida y vuelta a través del tejido conectivo universal con el centro de la galaxia y con cerebro del cosmos, de forma que todo está conectado e interconectado en un viaje interminable hacia lo grande y hacia lo pequeño en forma ininterrumpida, en que lo que para nosotros el trabajar nuestros componentes en forma equilibrada generan salud, a nivel universo llamamos equilibrio.

Así, viendo “hacia arriba”, a diferencia de lo que para nuestro cuerpo sería un átomo, en el universo viene a ser un sistema solar, dentro del cual sólo son habitantes de un corpúsculo cósmico llamado planeta Tierra, es decir, son habitantes sólo de una parte de un átomo.

Con todo, cuerpos para nosotros gigantescos, pero que para el ser en que moramos son microscópicos.

Recuerde el principio de existencia denominado “correspondencia" de que habla “El Kybalion” que expresa: “Como es arriba es abajo”; “Como es lo grande es lo pequeño”, del cual podríamos derivar: “como es adentro es afuera” y “como es en un lado es en otro”, de forma que lo grande para nosotros es el universo y lo pequeño son nuestros componentes, que para nosotros son microscópicos, pero que guardan entre sí una alta relación y comunicación ininterrumpida.

Ahora, tome en cuenta que existe una cadena interminable de universos unos dentro de otros, como el espermatozoide o la célula dentro nuestro, en el que para ellos somos inimaginablemente enormes, más, nosotros, con todo y nuestro supuesto pasmoso tamaño, somos prácticamente imperceptibles dentro de lo que a su vez para nosotros es nuestro universo, es decir, el universo que nos contiene, el cual, de la misma forma, no es sino una motita de polvo dentro del universo que le sigue en tamaño, en el que está a su vez contenido, que obviamente es otro enormemente grande, y ese otro igualmente es minúsculo dentro del siguiente en tamaño, y así, en forma infinita, pero lo más importante es que existe una relación de comunicación continua entre unos y otros, gigantes y grandes; grandes y pequeños; pequeños y microscópicos; y nosotros y nuestros minúsculos componentes incluidos en el conjunto.

Lo anterior nos permitirá comprender y/o asociar que esa conexión y relación, como consecuente comunicación e interdependencia entre unos y otros, presupone un orden y equilibrio multi existente que constituye lo que llamamos “Divina providencia” y que no alcanzamos a comprender a cabalidad, pero que sabemos y nos consta que provee de todo lo necesario en el momento preciso y en el lugar indicado de la forma adecuada a nuestras necesidades, las de su planeta Tierra, y de esa misma forma lo hace con todos los mundos, personas, sistemas solares y universos que se suceden unos a otros para mantener ese equilibrio.

Y como en el universo todo es orden, limpieza, amor, equilibrio, justicia y demás, al igual que ocurre en nuestro cuerpo, que está constituido por cuerpos de diferentes tamaños, átomos, partículas, moléculas, células, tejidos, órganos, etc., hacia lo que es nuestro universo también rigen las mismas leyes y situaciones.

En efecto, debido a que en nuestro interior corporal existen corpúsculos positivos y negativos, que generan salud, la cuidan y la mantienen, y otros que tienden a atentar contra ella, y que cuando se salen de equilibrio generan lo que llamamos enfermedades, y a la vez existen cuerpos más grandes, los órganos, que tienen a su cargo depurar y limpiarnos de ellos para mantener ese orden que para nosotros es la salud, es claro que ese orden y equilibrio es el mismo que prevalece hacia lo grande y hacia lo pequeño.

Entre esos cuerpos que tienen a su cargo esa labor, dentro suyo, podríamos citar a los ganglios; los riñones; el sistema inmunológico, etc., los cuales están compuestos por infinidad de componentes, que trabajando al unísono, dan por resultado la salud, todo lo cual constituye una profunda e interminable extenuante labor compleja y conjunta de millones y millones de seres microscópicos trabajando al unísono, la cual ignoramos y mucho menos agradecemos, y a la cual desdeñosamente simplemente llamamos así: “Salud”, sin saber que todo obedece a la misma ley sin distinción de tamaños, lo que implica un gran número de macro y micro seres que trabajan de día y de noche sin descanso para proporcionárnosla.

De esta manera, siendo nosotros habitantes de un macro universo, que es el ser que nos contiene y en el cual existe este sistema solar y planeta, en cuyo universo vivimos, nos movemos y existimos, “somos nada”, comparados con su tamaño, a la vez somos gigantescos y sin forma frente a nuestros átomos, partículas, moléculas, células, tejidos, órganos y sistemas, debido a nuestro para ellos gigantesco tamaño, un universo, en cuyo conjunto de respectivas relativas situaciones, circunstancias y correspondencias, estamos cuidados y protegidos por cuerpos para nosotros invisibles, porque debido a su inimaginable tamaño, gigantesco, grande, pequeño o microscópico, viven en frecuencias de luz que existen en distinta longitud de onda en relación a nuestro hábitat, que por lo mismo no alcanzamos a distinguir, pero que como lo hacen nuestros órganos internos, que reciben y transforman la energía cerebral en materia, es decir, en partículas, moléculas, células y demás, esos componentes de igual manera crean en nuestro universo átomos cósmicos, (sistemas solares), y seres que los habiten, (nosotros), y no solo eso, sino que en ejercicio de su trabajo, consistente en mantener un equilibrio cósmico, aparte de crearnos nos aman, cuidan, protegen, alimentan, enseñan, y nos ayudan a crecer a través de las vivencias y experiencias que vivimos en este plano, con la finalidad de que seamos cada vez mejores, y de que al ir expandiendo nuestro interno en una mayor conciencia, obtengamos un desarrollo espiritual cada vez mayor que nos permita servir mejor más y más en nuestro mundo, en nuestra sociedad, a nuestros prójimos y a nuestros semejantes.

Esos cuerpos que nos crean y protegen, para nosotros invisibles, habitantes de dimensiones y frecuencias de luz distintas a la nuestra, lo hacen en cumplimiento de leyes cósmicas que jamás comprenderíamos, que se traducen en un altísimo grado y espíritu de servicio de colaboración universal para mantener el orden y el equilibrio, generando planetas y seres que los habiten, esto es, seres minerales, vegetales, animales, humanos, y nuevos seres que reemplacen los que van desapareciendo por haber concluido su ciclo de vida, al igual que lo hace nuestro cerebro con la ayuda de nuestros órganos, que crea nuevas partículas, átomos, moléculas, células y demás, y de esta forma se generan en lo grande y en lo pequeño nuevos lugares susceptibles de ser habitados, con la finalidad de desarrollar en sus moradores y creaturas, estados de conciencia que más delante, de acuerdo con el grado de desarrollo logrado, les permitan ir tomando mayores responsabilidades, y por lo mismo, les preparen para asumir roles de cada vez mayor envergadura.

En el caso de los seres superiores a nosotros, en que por su grado de evolución y lugar de morada no los podemos ver, en atención a que habitan en dimensiones, en longitudes de onda y frecuencias de luz distintas a la nuestra, y que por lo mismo nos resultan invisibles, son a quienes se denomina HERMANDADES DE LA LUZ, quienes por lo mismo nos resultan imperceptibles porque nuestros sentidos son sumamente limitados.

Partiendo de la realidad de que las frecuencias no solo existen y se presentan en la luz, sino también en el sonido y en otras naturalezas, suponga que vive en una frecuencia de radio de “AM”, y por decirlo de alguna manera, que “ELLOS” habitan en frecuencia de “FM”.

Son frecuencias diversas y de distinta longitud de onda, como se ha dicho, de manera que definitivamente no los podríamos ver a voluntad nuestra, porque en el caso del ejemplo seríamos como un radio que solo puede escuchar “AM”, en que por lo mismo jamás podría recibir la de “FM”.

Pero en su caso, a través de nuestra transformación personal interna, que se logra desarrollando respeto, amor, consideración por nuestros prójimos y semejantes, honestidad, honradez, sensibilidad espiritual, etc., por supuesto que pueden alcanzar el grado vibratorio de desarrollo de “FM”, y lograr comunicación con tales Altísimos Seres.

Ellos, quienes dentro del inconmensurable tamaño del universo en que habitamos, son quienes son moradores del mismo universo en que vivimos nosotros y son quienes se encuentran más cerca nuestro, solo que de otra región, de otra dimensión, frecuencia e intensidad de luz, longitud de onda y frecuencia vibratoria, a quienes por lo limitado de nuestra capacidad de percepción, en que detectamos solo una pequeñísima gama de frecuencias vibratorias, no podemos ver, y a quienes por desconocimiento de las leyes que privan en el universo, concientes de su diferente naturaleza, tan alta denominamos “DIOS”.

Son quienes actuando como células universales cuidan y protegen lo que en ejercicio de sus funciones han creado, es decir, los humanos de este mundo, entre otros miles de mundos, regidos por el Comendador de la Galaxia en que se encuentran este sistema solar y planeta, a quien aquí se le conoce como EL SEÑOR JEHOVA, en acatamiento a sus altas cualidades espirituales, derivadas de su alto grado de desarrollo y espíritu de servicio,

Su más cercano colaborador lo es el Embajador, Mensajero, viajero de las Estrellas, a quien la humanidad terrestre llama EL SEÑOR JESUCRISTO, altísimo ser quien vino “de las alturas” para traernos un mensaje de la existencia de su mundo, consistente en el que no necesitamos cuerpo físico para existir, porque en su mundo se vive en espíritu y en verdad, y por lo mismo no existe la muerte, sino la vida eterna, porque lo que en realidad muere, si se le quiere llamar de alguna forma a tal suceso, es el cuerpo físico.

Esto ocurrió cuando ésta última humanidad de la que ustedes forman parte, cuyo origen data de muchos miles de años, rebasó el tercer reino universal, el reino animal, para entrar en el reino humano, y alcanzó el mínimo necesario en materia de inteligencia para entrar al mundo del conocimiento, en que las Hermandades Superiores, cumpliendo con el postulado cósmico consistente en que, a mayor jerarquía mayor humildad, para facilitarle su inicio al mundo de la conciencia cósmica, consistente en hacerles sabedores de que existen miles y miles de otros mundos además del planeta Terra, se hicieron presentes en ayuda a los humanos terrícolas para que fueran capaces de comprenderlo, y con ello lo que aquí denominan el misterio de la vida y de la existencia, su importancia y trascendencia.

En representación de tales Hermandades de Luz, por compasión y amor universal, denominado aquí como misericordia, con el fin de acortar las distancias para entrar en la precitada conciencia cósmica de otros mundos, de no muerte y consecuentemente de la eternidad del ser, se hizo presente en este mundo hace aproximadamente dos mil años El Embajador De Las Estrellas.

Trajo consigo la noble Alta Misión de concientizar a sus moradores de la eternidad de la vida; del objetivo y propósito primordial de la existencia humana en este mundo; de la importancia de la clarificación personal, de la auto comprensión, la auto sinceridad necesaria en la consecución de la expansión del yo interno y del auto conocimiento, así como de la existencia de vida en otras regiones del universo;

Tal vida es la que existe en las muchas moradas que hay en La Casa Del Padre, a las que se refirió bajo el concepto de “El Reino de los Cielos”, constituidas por los planetas y mundos que se encuentran dispersos entre las estrellas, en las diversas dimensiones y distintas frecuencias de Luz que existen en la inconmensurable Grandeza Eterna e Infinita de Aquello que no tiene nombre, EL GRAN TODO, PADRE – MADRE UNIVERSAL ESPIRITUAL, esa ESENCIA que subyace detrás de todo cuanto existe, que no tuvo principio ni tendrá fin jamás, de QUIEN todo proviene y a QUIEN todo va de regreso, EN QUIEN TODO ES, ESTA y EXISTE, y del privilegio que se tiene por los humanos de este mundo para emigrar hacia mundos superiores.

A pesar de la innegable bondad, excelsitud y la magnificencia y alto desarrollo espiritual de tales Altas Desarrolladas Hermandades de Luz, venir por ordenes del Comendador De La Galaxia a este mundo en aquel tiempo, muy rudimentario por cierto, conocido aquí como El Padre, representaba para El Cristo, de suyo, un gran sacrificio, el oficio sacro o sagrado de venir a instruir a los hermanos menores, los habitantes de La Tierra, para ayudarlos a crecer, a trascender la materialidad de la línea horizontal material en que viven, para tomar la alternativa vertical espiritual.

Tal labor se realizó, pues, para concientizar a la humanidad del Plan Divino, el cual es patrimonio de la humanidad, en cuya verdad y mensaje nadie creyó, creía y sigue sin creer, y a lo mas que se ha llegado, incluso en la actualidad, es a ver y entender su mensaje como algo mítico y místico, poco probable, como algo quizá posible, pero a la vez, lejano e inalcanzable, realidad y proceso de vida eterna que aún no tiene claramente entendido, comprendido ni realizado, considerando que conseguirá lo que denomina como “salvación” con el solo hecho de aceptar a Cristo como salvador y seguir asistiendo a la iglesia, dejando de lado que lo que en realidad debe hacerse por esta humanidad para dar su primer paso en pos de esa evolución que les conduzca a otros mundos, que es en sí lo cual denominan de esa forma, “salvación”, es practicar sus elevadas enseñanzas, cuya introducción a las mismas es comenzar por la sugerencia que dejó a su partida: “AMA A DIOS CON TODA MENTE, CON TODA TU FUERZA Y CON TODO TU CORAZON, Y A TU PROJIMO COMO A TI MISMO”, en cuyas palabras y desde luego práctica, se encierra todo un método de realización personal, que es en sí el camino para lograr la evolución personal que les conduzca a esas otras moradas existentes en LA CASA DEL PADRE, mundos superiores en que no se ocupa cuerpo y en que se tiene vida eterna, porque tal recomendación y práctica implica la supresión de lo que denominan como pecados capitales, que una vez dominados y erradicados permite la elevación de la frecuencia vibratoria personal al sublimarse como seres humanos, y alcanzar los rangos vibratorios de los mundo altos, que en el ejemplo sería vibrar en “FM”, y consecuentemente poder entrar en ellos.

Sin embargo, ante la incredulidad de aquella humanidad, tuvo que dejarse someter a la burla, a torturas y al escarnio de sus poco desarrollados contemporáneos, hasta llegar al deplorable estado físico que en su tiempo consideraron como su muerte, y luego, como el ave fénix resurgir de la muerte y volver a la vida en cuerpo y alma ante el asombro aún de sus seguidores, para comprobarles que la inmortalidad de que les hablaba es cierta, y con ello la realidad de la eternidad de la vida.

Pero para llegar a ese superior mundo no es cosa de sólo desearlo, sino que es necesario esforzarse para lograrlo, haciendo lo que se dijo líneas arriba: practicando la honestidad, la honradez, un espíritu de ayuda, responsabilidad, caridad, bondad, sencillez, y todas las virtudes que indicó nuestro insigne visitante al venir a este mundo a traer a éste, su mundo, noticias de su lejana estrella.

Es posible que aún sus principales seguidores, los apóstoles, hayan dudado de la cordura de El, ya que nunca advirtieron que “El Rabí” provenía de otros mundos siderales.

Sin embargo, cuando lo vieron caminar fuera de su tumba, seguramente casi mueren del asombro que aquellos les causó, y es probable, por lógico, que una vez digerida la realidad de ello, entonces le hayan puesto la atención que antes no le brindaron, preguntado:

“¿Quien decías que eres?” “¿De dónde dices que viniste?” “¿Dónde y cómo es tu mundo?” “¿Quién dices que es tu padre?” “¿En donde se encuentra su reino?” “¿Cómo le hiciste para revivir?” “¿Cómo le hacemos para ir allá?” “¿Cuándo dices que volverás?” y cosas así.

Estas reflexiones nos permiten meditar acerca de los mundos Superiores; acercarnos a nosotros con nosotros mismos, y abrir sin temor el corazón al Divino Influjo de LAS COMUNIDADES DE LO ALTO a través de una conducta sincera, real, limpia y de auto comprensión, de clarificación mental personal, destruyendo los nudos mentales que derivan de creencias limitadas, pobremente fundadas, y por ello erróneas por inexactas, a través de practicar y sentir en espíritu y en verdad amor y gratitud, no solo por los semejantes sino por todo lo creado.

Más, es necesario que para eliminar los engramas de la mente humana analicen sus creencias religiosas, las procesen, y conozcan a fondo el significado real y verdadero de ellas, y realicen que los pobladores de este mundo, con el 8 al 12% de coeficiente intelectual hasta ahora alcanzado, jamás podrán acabar de conocer ni contener AL UNO e INFINITO ni encerrarlo en religiones e ideologías.

Semejantes pretensiones, irrealizables por inalcanzables, lo único que han producido es lo que hemos conocido a través de la historia: Tortura y destrucción de innumerables vidas; separaciones entre los humanos de las distintas naciones de este mundo, por creer que con ese porcentaje mental tan bajo encierran a lo que denominan DIOS en una iglesia, como si fuera algo finito o concesión de unos cuantos.

Con tal pretenciosa por sectaria actitud, que implica exclusión entre los humanos por la diversidad de pensamiento y creencias que les es común por la ausencia de coincidencia respecto al concepto que de lo Divino se tiene por los distintos grupos en que la propia humanidad se encuentra dividida con motivo de las diversas religiones que en su libertad profesan, se apartan cada vez mas del postulado que insta a la humanidad a “AMARSE LOS UNOS A LOS OTROS”.

Es necesario pasar del creer al saber; de las creencias religiosas al conocimiento profundo y verdadero de la sabiduría que se encierra en los textos sagrados, evitando las interpretaciones superficiales de éstos, mediante una preparación seria, sincera y profunda, que implica realizar estudios metódicos y sistemáticos previos para comprender el verdadero significado de sus profundas enseñanzas.

Tales erróneas interpretaciones se derivan de la profunda naturaleza de dichas enseñanzas y del limitado coeficiente mental hasta ahora alcanzado por la humanidad terrestre para comprenderlas, asimilarlas y practicarlas, el cual, por consecuencia, resulta insuficiente para escudriñarlas a cabalidad, lo que les impide comprender su verdadero significado en forma abierta e imparcial, libre de prejuicios, lo que es comprensible tomando en cuenta que la referida humanidad actual es mentalmente menos que 2 a la tercera potencia porque, 2 por dos, (primera potencia), es igual a cuatro; por 2, (segunda potencia), es igual a 8, por 2, (tercera potencia), igual a 16, porcentaje que de acuerdo con la ciencia moderna rebasa la máxima capacidad mental hasta ahora obtenida por la mayoría en condiciones normales, ya que atribuye a los genios y a los altos científicos generalmente un 12% de coeficiente intelectual.

En contraposición, aquello que llaman DIOS, constituido por los universos contenidos infinitamente unos dentro de otros y por sus diferentes dimensiones y frecuencias de luz de que se ha hablado con anterioridad, se resume como N a la N potencia, es decir, el Infinito multiplicado al Infinito, incluida la mente que los regula a todos, que es MENTE, ESENCIA, PRESENCIA, POTENCIA e INMANENCIA INFINITAS.

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Analicémoslo:

Si usted multiplica 1000 a la tercera potencia, obtiene: 1000 por 1000, primera potencia = 1000,000 un millón; por 1000, segunda potencia, = 1,000,000,000, mil millones, por 1000, tercera potencia = 1000,000,000,000, es decir, un millón de millones que se denomina en forma correcta como un billón; eso es nomás mil a la tercera potencia.

Ahora imagine el numero más grande que pueda concebir, escrito con todos los ceros que pueda usted anotar en toda la superficie de la tierra y el propio universo, y multiplíquelo por un número igual, y el resultado obtenido, por grande que nos parezca, será solo ese número elevado a la primera potencia, luego multiplique el resultado de esa potencia nuevamente por el número original, y así sucesivamente cada resultado, de forma que cada cifra que le vaya dando esa serie de multiplicaciones por el número original infinitas veces, será inimaginable, que con todo, es más pequeño que DIOS, porque DIOS es infinito, ¿se da cuenta?

¿Como pretende, pues, la humanidad, en esas condiciones de bajo desarrollo de coeficiente intelectual considerar que DIOS tenga tal o cual forma?

Consideremos que si en su mayoría la humanidad actual se conforma por hombres y mujeres con un coeficiente alcanzado entre un 8%, a un 12%, luego, entonces, significa a esta humanidad ser padres del 8% al 12%; profesionistas del 8% al 12%; religiosos del 8% al 12%; hijos del 8% al 12%; políticos del 8% al 12%; científicos del 8% al 12%,; pensadores del 8% al 12%; filósofos del 8% al 12%; y así, ad infinitum, hasta arribar a que en este mundo sus habitantes son terrícolas del 8% al 12%.

Así, pretender que a DIOS se le puede contener en una iglesia específica, en la mente, o que La Divinidad es propiedad de un grupo, ideología o religión en especial, constituye una gran falta de comprensión y de ausencia de conciencia de la realidad cósmica existente, lo cual es comprensible porque desconocen la infinidad de dimensiones, frecuencias de luz, densidades vibratorias y longitudes de onda y sintonía que constituyen los universos, que son como los escalones de una escalera ascendente infinita, en que por el alto grado de evolución que sabemos tienen el SEÑOR JEHOVA y el SEÑOR JESUCRISTO, se les ha llegado a considerar DIOS, en cuyo respetuoso término incluyen al ESPIRITU SANTO, pero no tienen claridad para explicar su naturaleza, su realidad y sus diferencias, salvando el problema de hacerlo al decir que son tres personas distintas y un solo dios verdadero, dejando de lado que existen las dimensiones, frecuencias de luz, densidades vibratorias, longitudes de onda y habitantes de éstas, como se ha venido mencionando con anterioridad, superiores o inferiores unos a otros, dependiendo de sus diversas frecuencias vibratorias, cuyos moradores realmente realizan actividades de acuerdo a sus grados de desarrollo espiritual y jerarquías, pero que no son únicos, pues existen otros de menores y aún, mayores jerarquías, a todo lo cual se le denomina como “LA ESCALA DE JACOB”.

Encerrarse, pues, en no querer saber ni mucho menos aceptar lo anterior, basados en “su religión”, constituye también una gran arrogancia y a la vez temor a ser libres de las creencias hasta ahora enunciadas como supuestas verdades, que por su porcentaje de interpretación de la realidad en atención al bajo grado de desarrollo mental del 8% al 12%, son menos que verdades a medias, lo cual de antemano rechazan por miedo a no saben qué, evitando hablar de ello por temor a no ser aceptados en los medios sociales y religiosos de su preferencia o a ser rechazados si se atrevieran a analizar en espíritu y verdad, en la natural necesidad de búsqueda y de verdadero conocimiento, los conceptos sagrados que derivan del mensaje del Alto Maestro, con un espíritu limpio, digno y abierto, pero veraz, trascendente, que por ello podríamos definir como buscar y estudiar, analizar, con auténtico espíritu Cristico, en que LA VERDAD OS HARA LIBRES.

Dichos temores e ignorancia se deben concretamente a que en un franco contrasentido de las Enseñanzas Cristicas, “cristianamente” se condena y segrega “en el nombre de Cristo”, a quienes desean conocer a profundidad el mensaje y la verdad de Cristo.

¡Qué contrasentido!

El bajo porcentaje de desarrollo mental hasta ahora alcanzado por la humanidad presente, del 8% al 12%, ha impedido a la dicha humanidad actual comprender, que, a quien llaman DIOS, son moradores del siguiente escalón; Seres Superiores a nosotros, quienes constituyen Hermandades Espirituales altamente evolucionadas que habitan en otros sitios del Cosmos en relación con la naturaleza de la humanidad de este mundo; Ultraterrestres, de cuyos Mundos Altos vino ese Gran Embajador inter espacial a este planeta, a quien esta humanidad terrícola llamó JESUCRISTO.

Tan Alto, Muy Sublime y Excelso Visitante, vino para traernos su verdad, la que en su tiempo no se entendió ni comprendió, ni mucho menos se aceptó por sus contemporáneos, tan limitados y ciegos de entendimiento, por medio de cuya verdad trató de hacernos partícipes de la existencia de vida en otros planetas, de lo incesante de la vida, que florece en la tierra y en el Reino de los Cielos, con lo cual se refirió claramente a la vida que existe en los mundos que se encuentran dispersos en las dimensiones y frecuencias de Alta Luz, que integran solo una pequeñísima parte de la esencia de EL GRAN TODO, cuya ceguera les fue transmitida y heredada por las humanidades del pasado, y se conserva tal cual por la humanidad presente.

Con todo, dicho importantísimo y crucial mensaje sigue hasta ahora como se dijo, es decir, sin aceptarse, entenderse, comprenderse ni mucho menos atenderse, a pesar de los más de dos mil años desde entonces transcurridos, no obstante de que se está ya en altos grados de desarrollo intelectual y tecnológico en este mundo, en que se ha llegado a la clonación, incluso humana.

En efecto, por lo general la humanidad se niega a creer que haya vida en otros sitios distintos al planeta tierra, considerando que la vida solo existe en este mundo y en lo que llaman “Paraíso”, Cielo o Infinito, en donde consideran desde el punto de vista religioso que existe vida, ya que “vive DIOS”, porque de acuerdo al precario coeficiente humano se estima que en el universo solo existe suelo y cielo, ya que se cree que existe un solo universo, porque en contraposición se ignora la existencia de universos infinitos dentro unos de otros.

No se dan cuenta del sentido profundo y real de lo que nuestro Luminoso Visitante expresó cuando con perfecta claridad expresó ser proveniente de otros mundos cuando dijo: “de arriba vengo y para arriba voy”; “mi reino no es de este mundo, mi reino es el reino de los cielos”; “en el reino de mi padre muchas moradas hay”; “vosotros sois de abajo, mas YO SOY de arriba”; “muchas cosas tengo aún para deciros, mas no es el tiempo todavía”; “después de mi resurgimiento (resurrección) permaneceré cincuenta días más con ustedes (Pentecostés), y partiré después a mi mundo, del cual regresaré cuando estéis listos” (Yo volveré cuando la Luz se haga, que significa volver cuando hayan comprendido, entendido, aprendido y atendido su mensaje), pero que con la baja capacidad de entendimiento que caracterizaba a los humanos de aquellos tiempos, más baja en relación con el actual, lo que la humanidad de hace dos mil años pudo comprender de sus palabras fue muy poco, lo cual, con su deplorable bajo porcentaje de entendimiento y grado de desarrollo, lo convirtió en dogma y en religión.

¿Se dan cuenta?

Así, tales conceptos llegaron hasta nuestros días en forma deficiente, por ser la humanidad de aquel tiempo tan limitada en materia de comprensión y entendimiento, lo cual va en proporción al grado de desarrollo planetario, de forma que su mensaje, su verdad, fue pobremente captada, no siendo aprendida ni comprendida, sino mas bien, distorsionada, mitificada y mistificada, convertida en lo que conocemos como religión, basada en el dogma de que CRISTO ES DIOS, sin aceptar que con todo y su indudable e irrefutable infinita e innegable grandeza, es parte del Universo; un Ultraterrestre proveniente de mundos altísimamente evolucionados en relación con el nuestro, como EL mismo lo explicó, y, por ello, realmente mucho más poderoso y evolucionado de lo que aquí se entiende con el término DIOS.

Lo anterior evidencia que una religión comprende solamente una parte muy reducida de la verdadera realidad que priva en el universo, en cuyos postulados religiosos se duda, aún en la actualidad, de que haya vida en otros planetas, y de que EL CRISTO haya provenido de uno de ellos, como en verdad lo fue, pues EL mismo lo dijo.

Lo que ocurre es que EL no pudo hablar claramente de aspectos interplanetarios ni de ultraterrestres a sus contemporáneos al captar su cortedad, su bajo nivel de conocimiento y de comprensión de la realidad de la vida cósmica universal, cuyo desconocimiento sigue hasta nuestros días, ante lo cual se limitó a exponer su mensaje hablando a la altura de la mentalidad imperante en aquellos tiempos, es decir, de la eternidad de la vida; de “el cielo”, para no hablar de vida en otros estratos cósmicos, y de la necesidad de la transformación y del crecimiento interno, y no de un utópico por hipotético lugar fantasioso ni fantástico, que al tenor de todo lo anterior no tiene nada de utópico ni de irreal, y así, de tales términos, como “vida eterna” y “cielo”, que en teoría deberían de haber servido como punto de partida progresivo ascendente para la comprensión plena de su mensaje, se transformó en un concepto estático, cerrado, en lo que aquí, en lugar de servir para concientizar, lo poco que se entendió y comprendió en base al bajo coeficiente intelectual del 8% al 12% ya mencionado, se utiliza desde entonces como dogma y religión por falta de comprensión y entendimiento cabal de su referido mensaje, en que a quienes desean profundizar en su correcta interpretación y búsqueda, los tildan de “pecadores”, de anticristos, de forma que “cielo”, “vida eterna” y “pecado” son pesadas puertas de hierro que impiden a la humanidad adentrarse en la verdadera comprensión que lleva como resultado a la concientización espiritual.

Y así, la deficiente forma de entenderlo, inexplicable e injustificadamente sigue vigente hasta hoy, y por lo mismo, presente en las iglesias, de forma que tal concepto solo ha servido de base y justificación para establecer el rechazo y excomunión de aquellos que no coinciden o no aceptan tales irrazonables imposiciones, o que creen en los extraterrestres, no obstante que, como se dijo, y sabemos, el propio Cristo claramente afirmó no ser terrícola cuando dijo: “mi reino no es de este mundo”; “vosotros sois de abajo, más, yo soy de arriba”; “de arriba vengo y para arriba voy”, lo cual inexplicablemente pasó en blanco por la mente de la humanidad pasada y presente, y lejos de comprender la realidad de El Hermano Cósmico lo consideran DIOS, quien por cierto, no hace ni hizo nunca acepción (excomunión) de personas, sin embargo en nombre de Cristo excomulgan personas por ser de otra corriente de pensamiento o grado de entendimiento, y prueba de ello lo es que se niega la humanidad a confraternizar con personas de distinta ideología, ya que Testigos de Jehová, Católicos, Masones, Rosacruces, Gnósticos, Ortodoxos, Cristianos, etc., solo aceptan convivir con quienes forman parte de sus iglesias o agrupaciones, más, no con los de distinta religión o ideología, haciendo nugatorio el mencionado “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”.

EL nunca dijo “AMEN SOLO A SUS CORRELIGIONARIOS”, ¿verdad?

Sabemos de sobra que El propio Cristo visitaba, comía y andaba con publicanos, pecadores, prostitutas, cobradores de impuestos y gente débil espiritualmente, así como con las clases marginadas, menesterosas e ignorantes de las grandes verdades, constituidas por gente impreparada, lo que debería de servir como modelo para que la humanidad de este mundo se ame sin distinción de raza, credo, color, costumbre, religión, estatus social, económico, político, ni de ninguna otra clase.

Sin embargo, ustedes, terrícolas, lejos de entender el verdadero significado de la presencia y mensaje del luminoso visitante llegado de las estrellas, no obstante el tiempo transcurrido desde su venida y partida, todavía en estos tiempos actuales propugnan la excomunión, infundiendo temor al amenazar con la exclusión de las personas de los círculos religiosos, como consecuencia de atreverse a analizar para comprender y compartir el verdadero trasfondo de su mensaje con los demás, convirtiéndose con ello en piedra de tropiezo para aquellos quienes con espíritu sincero y limpio desean profundizar en los postulados Cristicos, ocasionándoles miedo al rechazo, impidiéndoles con ello crecer en Espíritu y en Verdad, y ser libres y de buenas costumbres.

¿Se ha preguntado de qué religión son DIOS o JESUCRISTO?

En torno a todo lo hasta aquí manifestado es prudente señalar que en los medios científicos se considera que existe una comunicación innegable entre las células y el cerebro humano, en virtud de que la mente o inteligencia no existe solo en el dicho cerebro, sino en todo el cuerpo, lo cual explica que exista una comunicación constante entre el referido cerebro y los componentes del cuerpo.

Esto lo podemos comprobar con el hecho de que todo lo que nos pasa, inmediatamente se transmite y llega en vía de información al cerebro, el cual registra el evento en forma más que inmediata.

De la misma forma, partiendo de la base de que existimos dentro de un organismo viviente gigantesco, y de que dicho organismo universal está formado y contiene miles de millones de pequeños componentes de diferentes tamaños, ente ellos usted y yo, es lógico que de la misma forma se da y existe una ininterrumpida comunicación entre nosotros y aquello que no tiene nombre.

En efecto, al igual que las células del cuerpo que las contiene, tienen vida e inteligencia, y existe una relación de comunicación entre éstas y dicho cuerpo, como ocurre por ejemplo en el caso del mensaje de parte de un órgano que le informa al cerebro que necesita la generación de nuevas células para reemplazar a las que han muerto, en que hay respuesta inmediata, como se ha expuesto con anterioridad, de la misma forma, nosotros en calidad de células del cuerpo que nos contiene a nivel cósmico, nos comunicamos con aquello que por su tamaño consideramos que no tiene forma, dada la diferencia de parámetros de existencia, pero que está vivo como lo está el hombre que contiene a los espermatozoides, al cual no le ven forma de nada debido a la diferencia de tamaños, de forma que existe también comunicación entre nosotros y el universo, a quien denominan DIOS, la cual se realiza por vía de oración, meditación, contemplación, súplica, sentimientos y emociones, entre todo lo cual destaca la forma universal del amor.

Para comprobarlo, aquí es bueno preguntar: En condiciones regulares o de normalidad, ¿qué parte de su cuerpo no siente usted? o, ¿existe alguna parte de su cuerpo que usted no sienta?

La respuesta es NO, insisto, en condiciones regulares o de normalidad.

Y sabemos que es así porque en el cuerpo humano todo se encuentra existiendo en forma ordenada, relacionada y equilibrada, lo cual sucede de igual manera en el universo, y lo vemos, en el movimiento de los astros, en el movimiento de todos los cuerpos celestes, grandes y pequeños, los cuales se mueven bajo leyes de perfección, en ambos casos, cósmico y humano, lo cual no podría ser de manera distinta, que no por diferir en tamaños, que origina que no se perciban las formas, deja de ser cierto que aquello a lo que no le ven forma por la diferencia de tamaños y parámetros de existencia, TIENE VIDA.

Es así que en el universo, los planetas y en todo, incluidos nosotros, funciona igual, dada la interminable cadena de vida y vínculo de comunicación que existe entre lo gigante y lo grande; lo grande y lo pequeño; lo pequeño y lo minúsculo; lo minúsculo y lo microscópico, pues al fin de cuentas, todo está concatenado en forma interminable, como si estuviera unido por un hilo eterno e invisible y guarda una relación infinita.

Nuestra salud corporal es eso, concatenación, orden y equilibrio, de manera que manteniendo un buen comportamiento, una buena actitud, derivada de la conciencia que tengamos en un momento dado de este punto en particular, seríamos como unos átomos, como unos glóbulos, que concientes de su trabajo y de su existencia, amándonos unos a otros, cooperaríamos con ese maravilloso SER en el que nos encontramos existiendo, haciendo nuestra vida cotidiana y produciéndole salud con nuestro actuar, nuestro comportamiento, con nuestro amor y con nuestra conciencia.

Al llegar a este punto del relato, seguramente el lector se preguntará, como lo hizo el espermatozoide del relato: ¿cuándo, donde, y en que acaba todo esto? pues no obstante que consideran que conocen el cielo y la tierra, la vida y sus implicaciones en forma total, en realidad al igual que las lombricitas, gusanitos y tijerillas:

VIVEN BAJO LA PIEDRA

En efecto, vivir en este planeta, y considerar que se conoce todo por la humanidad; que no hay más; que no existe vida más allá de ese hábitat, en este caso más allá de la Tierra, es lo mismo que considerar su vida como cubierta por una piedra, pues el hecho de que la inmensa mayoría de los humanos estén acostumbrados a vivir en este mundo en la forma y términos en que lo hacen, en que sólo viven para disfrutar de sexo, dinero y poder; salud, bienes materiales y amor; trabajo, vanidad, diversión y descanso, y piensen que no hay nada más qué esperar de ella; que consideren normal la forma en que viven la vida, es decir, que consideren que conocen la vida en mayor o menor grado de acuerdo a las costumbres y conocimientos usuales, como lo consideran los gusanitos y demás seres, no quita que exista mucho mas qué vivir y conocer tanto en la Tierra como fuera de ella.

Simplemente imaginen que entre la piedra y el suelo donde viven los insectos de mención, necesariamente debe haber un espacio intermedio, que seguramente para ellos será su cielo, al igual que para ustedes lo es el suyo, y así como ustedes considerarían que no hay nada más allá del cielo, los insectos estimarán que después de “su universo piedra” no hay nada más, sin embargo no es así, ya que además de ellos, existen ustedes, su mundo y todo lo que escuchó el espermatozoide; vio el pecesito y sufrieron las hormigas, más lo que no vieron ni ven ustedes, y que sigue después del planeta Tierra.

¿Se capta?

Es tiempo de que como el hijo de la viuda, la humanidad resucite y se abra a la realidad que priva en el Universo, para pasar de lo que creen que es el conocimiento a la inmortalidad, es decir, del conocimiento de que no son el cuerpo, sino energía espiritual implantada en su cuerpo, que juntos, cuerpo y alma, es decir, cuerpo y espíritu, integran y dan existencia al ser llamado usted, y que aún cuando el dicho cuerpo muere, el espíritu permanece viviendo, como se ha dicho por tantas personas que han hablado de su experiencia de vida después de la muerte, o de vida después de la vida, como quiera vérsele, lo que significa que si después de ello continúan viviendo, como lo han hablado en numerosas ocasiones diversas personas que después del evento de su propio fallecimiento en que han visto su cuerpo muerto, han regresado después de haber sido atraídos a un túnel negro, al fondo del cual expresan en su experiencia que se ve una luz deslumbrante a la que al acercarse han visto un ser que les dice que no es su tiempo todavía y que deben regresar a este mundo, luego, entonces, la experiencia en conjunto demuestra que son inmortales, porque esto les ha permitido conocer, y experimentar la inmortalidad.

Y así, como existe vida en el Planeta Tierra antes del túnel, y en el universo, después del túnel, también hay en los distintos mundos, planos, dimensiones, longitudes de onda, frecuencias de luz y demás que conforman las muchas moradas que existen en la Casa Del Padre, de una de las cuales vino JESUCRISTO, a la cual regresó, y en la cual vive, de la cual aún no ha regresado, pero que vendrá, en la cual vive y reina a quien denominan EL PADRE con las Legiones de Altísima Luz, compuestas por Hermandades Superiores, quienes moran en regiones ubicadas fuera de la piedra terrestre, ignotas para la gran mayoría de los habitantes de este mundo y constituyen las Jerarquías Planetarias, quienes tienen a su cargo el equilibrado y armonioso desarrollo de la vida del Cosmos en general, y de este planeta en particular.

En otras palabras, los Seres a quienes les rinden culto religioso, son nada más y nada menos que Ultraterrestres y no Dioses, en el sentido y con el significado o concepto que se les ha inculcado, como JESUCRISTO y EL PADRE, quienes innegablemente son parte de la normalidad de la vida del Universo, de la Infinitud de D.I.O.S., que es distinto a DIOS, a Dios y a dios, pero a la vez y en comparación a la vida humana en este mundo, son Divinos, pues pertenecen a mundos altamente superiores, mundos arquetípicos, y por lo mismo válidamente pueden ser considerados Dioses.

¿QUE SE ENTIENDE POR DIOS?

Cuando la humanidad se dio cuenta de que era, estaba y existía, lo primero que le llamó la atención fue la inmensidad del mar; luego, habiendo extendiendo su vista sobre la superficie del océano, vio que había un punto en que terminaba este y comenzaba otra cosa: el cielo; y seguidamente se fascinó con lo interminable de éste, más tuvo temor ante la grandeza de ambos al sentir su pequeñez frente a ello.

Después pensó que ello no podía existir por sí solo, sino que necesariamente tendría que haber sido creado por alguien, de manera que supuso que había un alguien que lo había creado, y nuevamente sintió temor ante lo incognoscible; de esta forma sintió la necesidad de saber quién lo había hecho y de establecer una relación con el creador para estar en contacto y comunicación con “El”.

Al pasar el tiempo advirtió que no podía explicarse el origen y naturaleza de DIOS, sino solo conjeturó en que es aquello que no tiene nombre, de quien se sabe que es, está y existe, quien no tuvo nunca principio ni tendrá fin jamás, de quien todo proviene y a quien todo va de regreso, de quien no se puede explicar su origen ni destino, PADRE – MADRE- UNIVERSAL, EL – ELLA – ELLO, la mente primigenia que subyace detrás de todo cuanto existe.

De esta forma, al transcurso del tiempo y el desarrollo mental logrado al paso del tiempo, la humanidad dio la denominación de dios a los fenómenos naturales, como ocurrió al denominar dios al sol, a la lluvia, a la fertilidad, etc.

Así, a la aparición o invención del meteorológico, cuando la humanidad pudo predecir el estado del tiempo, le arrancó la etiqueta que le había asignado denominándole dios de la lluvia, y seguidamente se deshicieron de él diciéndole “NO ERAS DIOS”, y se lo colocaron a aquello que sigue que no comprendían, y así ha venido sucediendo durante la existencia de esta humanidad en las distintas lenguas, naciones y denominaciones que se le han venido asignando a aquello que ignoran.

De esta manera, dios es aquello para lo que de momento no se encuentra explicación, pero que cuando ya la tienen, se la ponen a lo siguiente que desconocen.

Así, le han puesto tal título a nuestros Hermanos que moran en el siguiente destino, en la siguiente dimensión, de la cual provino el viajero embajador de las estrellas, porque a pesar de que mencionan diariamente tal término, la humanidad de este mundo realmente no lo conoce; forma parte de un algo que en la práctica resulta hipotético, ilusorio, mítico, y para no tener que estudiarlo, simplemente, por apatía, pereza o desinterés, renunciando al deber de investigación, le ponen el mote de “dios”

Así fue el temor y el desconocimiento lo que propició las religiones, creó las iglesias y los intermediarios entre Dios y los humanos, como si El Altísimo necesitara de secretarios particulares como lo hacen los políticos.

Esto data de cuando los primeros humanoides fueron conscientes de la necesidad de agruparse para resistir los ataques de las bestias de su época y de sus semejantes, en que quien era el más fuerte físicamente hablando, y por lo mismo un tanto superior, decidió autoproclamarse a sí mismo como el jefe de la horda, y después, a la transformación de ese grupo social, jefe del clan y posteriormente de la tribu, siguiendo el impulso del instinto animal que iba dejando en el proceso de evolución en su aspecto de animal en piel de humano, consistente en pelear con el resto del grupo-manada como lo hacen los lobos y los animales salvajes, en que el más fuerte es el que gana, y el que por consiguiente se convierte en el jefe y guía, y consecuentemente en quien imperaba.

Solamente que así como este resultó ser el más fuerte físicamente hablando, no faltó otro, que de igual forma era fuerte, solo que no físicamente sino lo era mentalmente, quien decidió hacerle la competencia al monarca para disputarle, o mejor dicho, obligarlo a compartir las ventajas del liderazgo diciéndose intermediario entre la gente y DIOS proclamando ser su representante aquí en la tierra, quien mediante algunos actos de prestidigitación o “mágicos” más o menos buenos, mezclados con un poco de drama al hablar lentamente para dar más énfasis a sus palabras, arrastrando y modulando la voz al pronunciarlas de manera estudiada, gesticulando, logró obtener como resultado del impacto causado, convertirse en “el brujo” de la tribu, que incluso el propio jefe de la tribu se impresionó con su actitud y “poderes”, por lo que viendo el éxito obtenido a través de su actuación se dio cuenta que él también podía medrar en el poder al igual que aquel, sin tener que andar arriesgando su vida peleándose por la supremacía, pues no era ese su propósito, sino el de participar del poder y el de obtener las prebendas que su destreza, arrojo y astucia le permitía.

El caso es que el temor a DIOS resultó provechoso para la casta sacerdotal, a la vez que era menos peligroso, y la manera de mantenerse dominante era la de estar innovando, entiéndase inventando, nuevas formas de atemorizar a la gente, y como la base de ello era el fanatismo, nacido precisamente del temor que el brujo les metía, logró consolidarse aprovechando la ignorancia, la superstición, el conformismo y la falta de interés y de valor de los miembros de la tribu.

Y de esta forma el temor tiene su base en la ignorancia, el fanatismo y la superstición ancestral y cerval que les ha metido el otrora brujo de la tribu, sentimiento que se ha venido heredando y transmitiendo al paso de las generaciones, siendo así que la humanidad se ha mantenido a merced de quien ha proscrito a sus feligreses cualquier tipo de literatura ajena a aquella por él revisada y autorizada, porque les ha hecho creer que la que no es de su iglesia o religión es demoníaca, porque no le resulta atractivo que la humanidad despierte porque se le acabaría el poder de hecho que tiene por la libre y espontánea voluntad de sus adeptos, y sus consecuencias lógicas de suponer.

Al otrora brujo de la tribu hoy en día se le denomina Padre, Sacerdote, Pastor, Guía Espiritual, etc., de la misma forma que al jefe de la tribu se le llama Presidente, Mandatario, Canciller, Premier, Jefe de Estado, primer magistrado, o gobernante, los cuales siguiendo el principio de orden que impera en el universo, se han mantenido en sus respectivos puestos y con sus respectivas condecoraciones, trabajando en las distintas ciudades y países del mundo de la misma desinteresada forma que lo han hecho desde los tiempos de la horda, el clan y la tribu, nomás que los conceptos de fuerza y superstición, fundamentales para mantenerse en el poder, se han ido sofisticando gradualmente al paso del tiempo, en la medida en que la gente lo ha permitido, aclarando que entre esas “nobles” gentes, actividades y fines, hay algunos que son sinceros y bien intencionados.

Una cosa es bien cierta, la cual proviene de una máxima atribuida al MAESTRO, que reza: “La verdad os hará libres”, y la verdad se cimenta en el conocimiento, de la misma forma que este lo hace en el estudio, pues una muy buena parte de la verdad se encuentra en los libros y en el interés de develar “el misterio”

Será tanta su preocupación por los destinos de la humanidad, así como tan marcado su desinterés en ayudar a las gentes, que se esfuerzan, pelean, disputan y hasta se matan por el privilegio de sacrificarse en ser los mandatarios de las naciones y pastores o sacerdotes de la humanidad?

¿Qué será lo que impulsa a la “vocación de servir” de quienes se disputan el poder público y religioso?

¿Porqué ese desinteresado espíritu de servicio, paternalismo y súbito interés y preocupación por el bienestar del pueblo?.

Se sabe que el MAESTRE JHESU jamás peleó la supremacía del pode ni cobró jamás por dar sus enseñanzas?

¿Cuando anduvo metiéndose en asuntos propios del mundo político y del mundo protocolario, mezclando lo Divino con lo mundano, tratando de medrar en el poder.

Son verdades que prevalecen al paso de los tiempos y que se deben de considerar, más no ignorar o soslayar estas situaciones, tan humanas, en cierto modo, porque no tiene mucho de humano que el mas fuerte o el más listo abuse del más débil, lo que en realidad es más bien propio de la ley de la selva, en donde el más fuerte abusa de su condición, de su fuerza y de la oportunidad o de la debilidad; de la cobardía y el descuido de los demás.

Lo vivido por la humanidad al paso del tiempo ha sido necesario porque ha ido acorde con su grado de desarrollo y crecimiento interno, más hoy por hoy, las iglesias y los ministros religiosos devienen obsoletos en atención a las realidades que se palpan en este tercer milenio, en que se está ya en altos grados de desarrollo intelectual y tecnológico en este mundo, y en que se ha llegado a la clonación, incluso humana.

Por ello, nada de lo que aquí se diga debería de sorprender, y menos ahora, en que nuevas puertas dimensionales, nuevos horizontes cósmicos han sido abiertos y puestos a su disposición por las Hermandades de lo Alto, de verdadera Luz; el advenimiento de lo que se conoce como una nueva Era de Oro, es decir, de una nueva oportunidad para la humanidad de entrar a otro estado de cosas como resultado de los cambios que se avecinan y que corresponden a aspectos cósmico – universales, y con ello nuevas expectativas de vida, pero por las que es necesario esforzarse y trabajar, si se desea ser partícipe de ellas y disfrutarlas.

Es, pues, llegado el tiempo de que no solo quienes tengan ojos vean y quienes tengan oídos oigan, sino, aún, quienes no tengan ojos, o no quieran ver, vean, y quienes no tengan oídos, o no quieran oír, oigan.

En efecto, este concepto de Cosmicidad de la Era en que viven, lo confirman los descubrimientos científicos y tecnológicos que ha hecho la ciencia actual de este mundo a través de las potencias mundiales y sus cuerpos de profesionales en las ciencias, la mayoría de cuyos conocimientos están ocultos al común de la humanidad por motivos de lo más diverso, entre otros por estrategias de mando y de poder, aunque según ellos, se publican todos los adelantos para mantener informada a la población mundial de todo lo que andan haciendo, pero ocurre en la realidad que solo lo hacen ocasionalmente y no de todos como afirman, sino solo de algunos de ellos, supuestamente para mantener informada a la humanidad, y por lo mismo, según ellos, “son del conocimiento de todos”, pero que en realidad, muestran solo una pequeñísima parte de la totalidad de sus investigaciones, lo que hacen para desviar la atención de aquellos que están comenzando a “despertar”.

Con ello estiman que se ha llegado a aspectos muy evolucionados para su mundo, y con los que ya vislumbran muchos de ustedes otros planos de existencia y humanidades en otros planetas, de manera que, como quiera, ya no hay excusa para alegar ignorancia ni para seguir en ella; tampoco para asombrarse, porque los tiempos modernos no lo admiten mas, y lo único que se requiere es usar la lógica y el sentido común.

En base a ello, deben advertir que hay una esperanza, derivada de la seguridad de que existe una gran relación entre aquello que denominan DIOS, es decir, nuestros Hermanos Mayores y el fenómeno OVNI, el mundo ultraterrestre, así que si se logra tener o despertar conciencia en torno a que ellos representan y forman parte del eterno principio de bondad, verdad, amor y justicia que prevalecen en el universo y que lo gobierna y rige perpetuamente, entenderemos la exacta relación que guardan las cosas entre sí, y sabremos que no existe separación ninguna entre nosotros y ellos porque el espíritu no tiene límites, y, por tanto, que la comunicación espiritual entre las almas está al alcance de todos, de forma que en la medida en que se busque y obtenga la conciencia cósmica, se abrirán las puertas de comunicación entre nosotros y nuestros Hermanos de Alta Luz por venir, pues siempre llegan las cosas a que la humanidad abre su ser, por lo que puede colegirse que:

¡¡¡SON LO MISMO!!!

Por ello es menester que dejen los temores a lo religioso y dogmático, y adviertan que no son necesarios los rituales ni las iglesias, como tampoco lo son ya los sacerdotes, pastores, presbíteros, alcancías, donaciones, ni intermediarios, para comunicarse con las Hermandades de lo Alto, quienes definitivamente son reales, nos ven y nos escuchan sin necesidad de recurrir a persona alguna, como escucha el cerebro a cada uno de sus componentes, al respecto de lo cual les recuerdo lo que se dice en el texto bíblico, que para hablar con DIOS (Las legiones de Alta Luz conformadas por nuestros Hermanos Ultraterrestres), todo lo que tienen que hacer es entrar a su alcoba y desde la intimidad de la misma, comunicarse con el SR. JEHOVA, más bien conocido como EL PADRE, cuya alcoba es el propio interior de ustedes, su corazón, su espíritu.

Ellos están esperando por las almas evolucionadas que se atrevan a ser libres y de buenas costumbres, libres de sí mismos, de los vicios, de las pasiones, del miedo, el fanatismo, la superstición, la ignorancia, la superchería, la crítica, la separatividad, las envidias, los resentimientos, y de todos los engramas que tales frenos mentales, emocionales y espirituales ocasionan, así como libres de la manipulación de personas, que de buena o mala fe, bien o mal intencionadas, o incluso desconocedoras del resultado de sus actos debido a su 8% a 12% de comprensión y entendimiento, quienes valiéndose de la jerarquía que se les atribuye por la libre y espontánea voluntad de las mayorías, y que algunas ejercen en su propio beneficio, manejan y anudan, deliberadamente o sin saberlo, la mente humana, infundiéndoles temor con hipotéticos castigos supuestamente divinos, coartando con ello la libertad de las personas a asumir el concepto de inmortalidad que es patrimonio de la humanidad, y de esta forma les impiden realizar el rol cósmico que le pertenece a la humanidad.

Nuestros Hermanos Extraterrestres provienen de mundos superiores, y los veremos ya materialmente en este salto cuántico del que tanto se habla por la comunidad científica internacional, más conocido en los mundos religiosos como EL JUICIO FINAL, para lo cual hay que estar preparados, Altos Seres quienes provienen de una de las muchas moradas de la casa del Padre, (otros estratos cósmicos), por lo que es necesario que para estar a tono con la realidad que priva en el universo, propia de lo que llaman el siglo veintiuno, se atrevan a ir más allá de las limitantes creencias religiosas, producto de imposiciones dogmáticas que datan de tiempos inquisitoriales, de oscurantismo e ignorancia, entendida ésta como un desconocimiento cabal de la verdad, de la que solo conocen del 8% al 12%, como se ha dicho anteriormente, que por lo mismo solo han servido para restringir la expansión del yo y del crecimiento interno, y de lo que pretenden quienes considerándose guías, dirigentes, adalides o paladines espirituales insisten en manejar y en mantener, conciente o inconcientemente, sumida a la humanidad en la ignorancia, quienes en muchas ocasiones amenazan o amedrentan bajo amenaza de infierno y supuestas desgracias y castigo para quienes se atreven a desacatar los principios que dogmáticamente imponen a sus seguidores, e ir en busca de la verdad real de la propia vida, desconociendo tales “líderes” de la humanidad, las consecuencias, de la grave responsabilidad a que se hacen acreedores por el resultado de su acción, que desafortunadamente tarde o temprano se les habrá de revertir.

Entendamos pues, que los mundo divinos y los mal llamados extraterrestres son lo mismo: Hermanos nuestros de fuera de este mundo quienes desean ayudarnos a crecer en espíritu y en verdad, con el objeto de contribuir a la continuación y continuidad de la evolución, que por cierto siempre lo han hecho de múltiples y diferentes formas, pero que ahora, en estos momentos de innegables cambios, propios de lo que se denomina “la Era de Aquarius” constituyen el paso necesario para pasar a la conciencia cósmica, es decir, ha llegado el momento de levantar la piedra bajo la cual han vivido hasta hoy, pendientes y consecuentes del aspecto ilusorio de la vida y de la realidad al que los Hindúes denominan “maya”, en el que se prevalece por la humanidad actual en una perversión de la realidad, consistente en complacer los bajos sentidos y permanecer en la búsqueda y disfrute de sexo, dinero, poder, bienes materiales, lo que erróneamente consideran el amor, trabajo, diversión, evasión y descanso, como se ha mencionado antes.

Es claro que la presente Era de Aquarius se hace presente en la humanidad como resultado de movimientos cósmicos, en que ciclos terminan a la vez que otros comienzan, siendo así que al concluir la Era de Piscis, que dio nacimiento a los movimientos religiosos, y comenzar la Era de Aquarius de que tanto se habla, concluye la era del creer para dar paso a la era del saber, y con ello a la conciencia cósmica, de ahí la importancia de atreverse a ir más allá de los conocimientos convencionales o tradicionales religiosos basados en el creer y aceptar ciegamente las cosas, para entrar en posesión de la realidad cósmica, de la verdad que prevalece en el universo, consistente en que existen mundos, seres y vidas reales más allá de este mundo; en el mundo “del más allá” al que la humanidad presente se refiere con temor por desconocimiento o ignorancia de la realidad que prevalece allende este mundo.

En estos tiempos de inminente presencia material en este planeta de humanidades provenientes de otros mundos, cobra aplicación aquello de “renovarse o morir”, que significa abrirse mental y físicamente a realidades imperantes en el cosmos, que no por negación, temor o desconocimiento dejan de ser verdaderas, ni van a dejar de suceder.

Es necesario perder el miedo a lo por venir, ya a la vuelta de la esquina, y no quedarse en el conocimiento teórico de la existencia de otros mundos, para que al pasar a la realidad práctica de su presencia material no vaya a ocasionar en la humanidad ataques de pánico, como sucedió a los mundos indígenas en la antigüedad, en que con tanta familiaridad se hablaba del Dios Quetzalcóatl, un hombre blanco, barbado y de ojos azules que según los códices había estado entre ellos, quien a su partida dijo que regresaría posteriormente, de cuyo acontecimiento se sabía y hablaba por los nativos, pero que cuando vieron presentes a los galeones españoles, los hombres barbados y de ojos azules, los caballos, los mosquetes y los disparos, se quedaron paralizados, no obstante saberlo desde antes como leyenda urbana precolonial pero desconocido en la práctica.

De la misma forma tenemos que se habla de que Jesucristo estuvo en este mundo, quien a su partida dijo que regresaría, ¿cierto? Persona a quien hasta estos días se considera como a un Dios, igual que al personaje precolombino de mención, quien clara e innegablemente manifestó no ser de este mundo, sino provenir del reino de su Padre que es el reino de los cielos, en donde muchas moradas hay.

¿Más claro?

Así que si dijo venir de arriba y dijo que para arriba regresaría, (de arriba vengo y para arriba voy), y que no moriría como pretendían sus detractores, (resurrección), y que después volvería a este mundo nuevamente, y, si ya vino y ya se fue, y aún no vuelve, pero prometió regresar, y se regresó a su mundo, el cual no era de este mundo sino del reino de los cielos, en que muchas moradas hay en la casa Del Padre, luego entonces, está en su lugar de origen, que no era este mundo, de forma que claramente manifestó ser de fuera de la Tierra, es decir, manifiesta y rotundamente dijo ser ultaterrestre, ¿no?

Por lo tanto, su regreso no será en galeones como los españoles, sino vehículos de luz, tal vez platillos voladores.

Platillos de los que tanto se reportan avistamientos, entre otros vehículos, de los que se han hecho infinidad de películas, se han escrito innumerables libros y reportajes, que constituyen la anunciación de su inminente arribo a este mundo, pero que el día en que lleguen y los vean ya en la realidad, pisando tierra, tal vez ocasionen terror a quienes los presencien, como les pasó a los indígenas, pese a que con bastante familiaridad hablaban de la futura visita de Quetzalcóatl.

Cristo vendrá por su iglesia, se dice, porque tal expresión contiene todavía una gran influencia religiosa, y vendrá con sus ejércitos de Ángeles, entendiéndose por iglesia la propia humanidad, y no un edificio material, y por ángeles sus ejércitos de seres de Luz.

¿No estaremos hablando de aquellos a quienes llaman extraterrestres, quienes nos vienen a hablar de otras civilizaciones existentes en el cosmos y a abrir puertas dimensionales para poder acceder a ellos?

Abran sus ojos y sus oídos espirituales, su intuición… piensen sin temores religiosos y saquen sus conclusiones.

Es necesario documentarse previa y profundamente en las grandes y profundas verdades de espíritu y verdad, antes de auto constituirse en líderes, para no convertirse en ciegos que conduzcan a ciegos, o en muertos que entierren a sus muertos.

Un sincero y cálido abrazo en Amor y en Luz, deseándoles un real acercamiento personal con ustedes mismos y de convivencia fraterna internacional humana, así como de apertura y convivencia con las Hermandades de lo Alto.

CON AMOR UNIVERSAL.

**BEKRAM**

**HOMBRE DE LAS ESTRELLAS**

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