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Sois la sal de este mundo…” y la simple rutina esconde el verdadero sabor de la vida. Nueva fase de promover el cambio y preservar verdadero conocimiento, imita paradoja en la sal, de modificar y conservar. Ahora la actitud es doble: insistir en el propio avance individual y respetar el ritmo de compañeros para asimilar lo recibido. “Pero si la sal deja de estar salada, cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, se la tira a la calle y la gente la pisotea.” Similar al referido mineral, el Avanzado dispone de prudente tiempo para conservar su capacidad de cambio e iniciar su labor; de lo contrario, pierde su función, no sirve; similar a Jonás, entra en la oscuridad de la ballena por tres días. Claro, dispone de otra oportunidad al reasumir de nuevo su rol, como el profeta prometió cumplir su misión a Jehová.

Sal de la tierra y ve adonde te indico.” Elegidos, debemos abandonar viejas tenencias, compartir, orientar irreflexivos pasajeros. Juntos, en mutua ayuda avancemos; el Creador, lejano sin distancia, selecciona de voluntario grupo a sus espirituales representantes. Acepta ser sal para el mundo

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Semillas Espirituales Copyright© 2005, Jaime Rodríguez. Derechos Reservados. ISBN 1 4196 2653 1

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