Vibraciones Sanadoras

Vibraciones

sanadoras

Invisible hasta ahora para los sentidos humanos, existe un mundo de energías sutiles que tienen una importancia fundamental para el desarrollo y la salud de los seres vivos. Formas, colores, cristales y sonidos emiten una serie de energías que sólo actualmente están siendo descubiertas por la ciencia, aunque su uso terapéutico está recogido por buena parte de las tradiciones ancestrales chamánicas. Un simposio celebrado recientemente en Barcelona ha permitido conocer de primera mano los últimos avances en la utilización de las denominadas terapias vibracionales.

Aunque invisibles, las energías que desprenden los cristales, las plantas o el agua pueden comenzar a ser medidas y cuantificadas, y sus efectos, sorprendentes en muchos casos, llegan a parecer casi milagrosos.

Al menos eso es lo que opina un número cada vez mayor de investigadores y terapeutas que han encontrado en las llamadas terapias vibracionales una forma alternativa, y dicen que eficaz, de abordar la salud humana desde una perspectiva global.

Cristales que «cantan» para sanar, formas y colores que no sólo mejoran la salud, sino que pueden elevar el estado de consciencia de quien experimenta su influencia, o agua tratada que se convierte en algo tan prodigioso que tanto puede descontaminar el organismo como un prolongado ensuciado por vertidos fecales o de petróleo, han sido algunas de las aportaciones expuestas en el II Simposium Internacional de Bioenergética y Terapias Vibracionales, celebrado en mayo de 2005 en Barcelona (España).

El sorprendente efecto biosónico de los cristales fue uno de los aspectos más destacados por el doctor Manuel Arrieta, reconocido especialista mexicano en la llamada medicina cuántica.

Los cristales, las gemas y, muy especialmente, el cuarzo, han sido utilizados por los magos y brujos de las tradiciones ancestrales de todo el mundo debido a sus propiedades curativas.

Pero, ¿hay algo que pueda ser mesurable científicamente en las supuestas propiedades de los cristales? Arrieta, que ha contribuido a poner las bases científicas en las que descansa la cristaloterapia, al descubrir los efectos bioeléctricos de los cristales de cuarzo, apunta ahora la importancia que tiene el efecto biosónico de los cristales.

Las gemas, asegura, tienen la propiedad de funcionar como un diapasón ultrasónico. Vibran a unas frecuencias inaudibles para el oído humano, pero que han podido ser medidas con modernos aparatos, como los ecógrafos.

Se trata, según Arrieta, de una vibración molecular que depende de la composición del cristal y de su estructura, y que tiene un efecto bien definido sobre las personas que se encuentran en sus proximidades. «Todo lo que nos rodea está vibrando, produciendo ultrasonidos; por eso los místicos dicen que hay gente que puede realmente escuchar el sonido de la naturaleza», apunta este investigador quien destaca que «cada uno tiene sus notas musicales, unas en re otras en do, o en fa… es el canto de los cristales».

Las propiedades sonoras de los cristales son sólo uno de los aspectos que muestran las gemas, además del más conocido efecto bioeléctrico y del que ocasiona su forma específica de cristalización.

Y dichos efectos no sólo pueden influir en los seres vivos, sino también en un compuesto tan complejo e importante para la vida como es el agua. «Ésta es un cristal líquido», asegura Arrieta, quien destaca la importancia que tiene la estructura de este elemento para los seres vivos.

Lea:   5 poderosas y rápidas técnicas de autocuración que necesita usar

«La calidad del agua en torno al ADN hace que el material hereditario se mantenga estable. Por eso, si ésta se halla desestructurada, se incrementa el riesgo de cáncer», asegura este investigador para quien la estructura del agua se puede recuperar por la acción de los cristales, algo que puede medirse y cuantificarse a través de técnicas físicas como la interferometría.

Ésta permite determinar que cuando el agua está bien estructurada, y es por lo tanto beneficiosa para el organismo, el ángulo de las moléculas que la componen pasa a ser de 120 grados, en lugar de los 105 corrientes.

El líquido elemento fue también protagonista de la intervención de Ayhan Doyuk, de Turquía, quien presentó un preparado acuoso especial y bioenergetizado, cuyos efectos parecen ser poco menos que milagrosos.

Ante un atento y expectante auditorio, este singular personaje realizó una serie de extraordinarias demostraciones de su denominada «agua de vida» que a nadie dejaron indiferente.

Durante la hora que duró su intervención demostró cómo es posible descontaminar un frasco de agua en el que se había añadido gasolina, o incluso aguas residuales podridas. Y también cómo es plausible apagar un fuego de gasolina en apenas un instante, sólo pulsando brevemente un vaporizador con su preparado acuoso (AÑO/CERO, 123).

¿Sabio o charlatán? Las demostraciones de los efectos del preparado de agua de Doyuk parecen demasiado buenas como para ser ciertas, pero lleva varios años realizándolas, muchas veces ante estamentos científicos, sin que se haya podido descubrir ningún engaño.

Los diversos derivados que ha preparado de su fórmula original podrían convertirse en la panacea para resolver la contaminación mundial, si finalmente se demuestra la veracidad de sus efectos.

Doyuk afirma que se propuso encontrar una forma para poder eliminar la contaminación que sufre el planeta y que la respuesta le llegó a través del agua, que no sólo es el principal componente de la Tierra y de los seres vivos que la habitamos, sino que ella misma está viva, es un elemento de vida, capaz de unir y capturar tanto los elementos físicos como las energías sutiles.

Aunque no ofrece muchos datos de cómo funciona su fórmula, los diferentes preparados que ha creado han demostrado propiedades sorprendentes.

Tal vez el más conocido es que limpia el agua de la contaminación por petróleo. En apenas unos minutos descompone los hidrocarburos que se encuentran en ella, que se convierten en oxígeno, hidrógeno e inocuos aminoácidos que pueden incluso servir como nutrientes biológicos.

Un resultado similar se consigue si la contaminación es de origen biológico, aguas residuales por ejemplo. En unos breves minutos éstas se convierten en puras, mientras las bacterias y los metales pesados se quedan encapsulados y se precipitan al fondo del recipiente.

Otros preparados permiten apagar un fuego en apenas un instante, dejando el material rociado sin posibilidad de ser inflamable. En una de las demostraciones se impregnó un dedo en su preparado, lo mojó luego con gasolina y le prendió fuego.

Lea:   Los neurocientíficos han descubierto una melodía que reduce la ansiedad en un 65%

La gasolina ardió, pero sin provocarle ninguna quemadura. Otra variante de su fórmula permitió que el agua se convirtiese en un conductor de la electricidad tan bueno como el metal.

Doyuk, que presentó su línea de productos preparados con las diversas variantes de su fórmula, desde cosmética a limpieza, tanto personal como para el hogar, todos ellos fabricados en la factoría que ha puesto en marcha en Extremadura, dejó bien claro que, en su opinión, a la descontaminación de la naturaleza le seguirá la descontaminación del organismo de las personas.

Visita Wadie.com

La doctora Carmen López Sales, que habló sobre las posibilidades terapéuticas del estudio del aura humana, destacó la importancia que está teniendo la utilización de técnicas que permiten ver el campo energético de las personas, en especial el sistema GDV, puesto en marcha por el científico ruso Konstantin Korotkov: una versión informatizada de la técnica fotográfica Kirlian que permite ver su evolución en tiempo real.

«Al fin podemos ver lo invisible», afirmó. «Los seres humanos sólo somos energía e información, y estas se encuentran reflejadas en nuestro campo energético».

Destacó que el estudio de ese campo no es sólo una eficaz herramienta para el diagnóstico, sino que se puede convertir por sí misma en un recurso terapéutico. «El hecho de que el paciente vea su aura, y desvele lo que ocurre en su interior, hace que verbalice sus problemas.

Si se toma una imagen del aura al comienzo de la sesión y otra después de que el paciente la haya visto, se observa una variación espectacular. El mero hecho de ponerse en contacto con la visión del aura tiene un efecto terapéutico», explica López Sales.

Y añade: «El paciente, al ver su aura, se siente desnudado y a la vez comprendido, se pone en contacto con su mundo interior y ve que no es solamente un cuerpo, sino mucho más».

Jorge Luis Soto, de Uruguay, puso de relieve el impacto que tienen las emociones en el campo energético humano y cómo se pueden detectar los cambios que se producen cuando se emplean terapias como la acupuntura o los sonidos generados por los cuencos tibetanos.

El color y las formas geométricas convenientemente aplicadas sobre unos lugares concretos del organismo, como los puntos de acupuntura, pueden producir una serie de cambios, tanto en el comportamiento de las células como en la conducta psicológica de la persona afectada, según manifestó Marta Povo, una terapeuta que presentó sus trabajos sobre la utilización de un sistema de arquetipos geométricos, mediante unos polígonos de un color determinado que se proyectan sobre puntos específicos del organismo.

De esta forma «se ponen en marcha una serie de patrones de orden, que no sólo afectan a la energía del cuerpo, sino también a la consciencia, y se devuelve el orden y la armonía al ser humano».

Autor: Miguel Seguí

Menú de cierre

Comparte con un amigo