Tus heridas te manejan

tristeTus heridas te manejan Por lo general creemos que la mayoría de las veces somos independientes o libres para elegir lo que mas nos gusta o mas nos conviene, tendemos a creer que todas nuestras decisiones son tomadas en virtud de nuestra propia elección sin ser censurados por factores externos que condiciones estas decisiones, si bien en muchos casos es cierto, en muchos otros no lo es. A la mayo…ría de las personas nos toco pasar por situaciones difíciles en nuestras vidas, situaciones que no esperábamos que sucedan y que alguna manera nos modificaron en nuestro interior causando una herida a veces difícil de cicatrizar. En resumen lo que quisiera expresar es que si hemos atravesado ‘SITUACIONES TRAUMATICAS’ en nuestro pasado y no hemos cicatrizado esas heridas seguramente influirán y hasta determinaran nuestro presente, Podríamos decir que muchas de las actuales situaciones que vivimos ‘hoy’ son producto de momentos difíciles de nuestro ‘pasado’. La palabra ‘TRAUMA’(*) proviene del griego y se podría traducir como, herida, perforación, muchas veces nuestras reacciones, hábitos, conductas, actitudes y formas de relacionarnos tienen su origen en dichas heridas.

Podríamos considerar que en la gran mayoría de los casos es imposible de acuerdo a como se desencadenaron las situaciones evitar el nacimiento de estas heridas ya que por lo general son cometidas por terceros, otras personas, pero en contraposición creo que si tenemos que tomar acción al respecto en curar o sanar estas dolencias. Se sobre entiende que en ningún caso estamos hablando de heridas en lo corporal sino que hacemos alusión a situaciones que nos dañaron en nuestro interior. Ejemplificaré un poco tratando de manejar este tema con cuidado, ya que cuando hablamos de heridas en el interior se tratan situaciones muy dolorosas que no deben ser tomadas a la ligera. En mas de una oportunidad escuche contar a alguien (a quien llamaremos Lucas) sobre como fue su experiencia al ser abandonado por su padre en su infancia, aunque Lucas creció sin ningún tipo de necesidad material u otra este abandono causo una herida que de alguna forma se manifestó en el futuro con ciertas conductas. Lucas, ya adulto tenia ciertos hábitos que en cualquier otra persona no tendrían nada de extraño, pero que en su situación en particular respondían siempre al mismo patrón. Cuando amaba a alguien ahogaba a la persona, queriendo que en todo momento ella este junto a el. Trataba de agradar y buscar la aprobación de los demás siempre en todo momento.

Nunca podía disfrutar momentos de distensión personal como estar solo en su casa. Todas estas reacciones tienen el mismo común denominador: El miedo a ser nuevamente abandonado. La herida que aun persiste allí modifica aspectos de nuestra personalidad. También escuche hablar a personas que sufrieron abusos sexuales en su infancia, y que posteriormente en su vida sexual adulta este hecho los perturba y les impide disfrutar de una vida sexual plena, debido a que les hace revivir momentos traumáticos del pasado. En otros casos niños que crecieron en hogares donde reinaban las peleas, pleitos que vinieron a deparar en hijos de padres separados hacen que en el futuro no puedan formar sus propias familias, ya sea por un descreimiento de la institución del matrimonio o por temor a vivir las mismas circunstancias. Estas situaciones crear grandes miedos que nos paralizan y nos impiden desarrollarnos con todo el potencial con el que fuimos creados por Dios. Cada una de estas dolorosas situaciones en más de una oportunidad fueron proferidas por alguna persona que tenía algún rol de autoridad sobre nosotros como, padres, maestros, tutores, etc. No queremos con esto echar culpa sobre otros sino reflexionar que el amor humano es imperfecto y que cuando depositamos confianza y amor sobre alguna otra persona sea cual sea su rol siempre existe la posibilidad de ser defraudados, no necesariamente por una mala intencionalidad pero si nos dañaron lastimándonos, quizás no sabían lo que hacían, pues si hubieran sabido la magnitud de la herida que estaban provocando, tal vez no la habrían hecho. Pero debemos reconocer que aun los que nos hicieron mal, quizás ya venían de una vida de dolor e injusticias.

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La conclusión es que el amor humano no nos alcanza para saciar nuestras necesidades mas profundas, a veces nos daña, por mucho o por poco, por indiferencia o por sobreprotección. Por abandono o por asfixia. Acostumbro a jugar fútbol entre una y dos veces por semana, en cierta oportunidad tuve un esguince en mi tobillo, situación que me alejaría de este deporte por dos meses, al mes de mi lesión cuando creí que estaba un poco mejor decidí volver a jugar pensando que mi tobillo estaba curado. Lamentablemente no fue bueno para mi cuando el primer día de mi ansiado retorno volví a tener la misma lesión en el mismo lugar y con el mismo dolor, la situación fue muy lógica, el tobillo se volvió a doblar porque no estaba totalmente curado, la herida hacia necesario mas tiempo de reposo y atención para que el problema este ‘totalmente’ solucionado y evitar así futuros indeseados dolores.

Creo que sirve para ejemplificarlo con alguna herida de nuestro interior, que si no esta debidamente curada, con el tiempo necesario y atención correcta es muy probable que vuelva a reaccionar, conducirme, actuar o decidir erróneamente condicionado por esta. Ahora bien, hasta este momento solo hablamos de la problemática pero no aportamos ninguna respuesta o solución al conflicto, intentare sin extenderme demasiado expresar mi convicción personal al respecto.

Si bien en muchos casos debido a la complejidad de situaciones traumáticas la ayuda de un profesional puede ser mas que útil en este aspecto, creo que encontramos en Dios una fuente inagotable de restauración para situaciones que nos frustraron, no tengo dudas que es el deseo de Dios que seas una persona libre de dolor en todo sentido, comúnmente erramos cuando queremos saciar nuestra necesidad de amar y ser amados en un sentido horizontal, cuando el sentido correcto debería ser vertical, hacia Dios, vemos como una y otra vez todos como hombres somos falibles, hiriendo a veces a los que mas queremos. Permite que Dios te hable a través de lo que El dejo escrito para ti en Salmo 147, 3: El SANA a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. Jeremías 30,17 : Mas Yo haré venir SANIDAD para ti, y SANARE tus heridas, dice el Señor, porque desechada te llamaron y ciudad abandonada. Isaías 53: 4-5 : Y por sus llagas fuimos hechos sanos.

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Necesitamos imperiosamente aprender a perdonar, aunque en situaciones pareciera imposible, pero sin ejercer esta disciplina nos obligamos a cargar sobre nuestros hombros una carga dura de llevar, contrariamente a lo que comúnmente se cree la falta de perdón carga angustia, dolor, rencor y resentimiento sobre la victima, muchas veces haciendo del victimario un ignorante de esta situación, necesitamos aprender a perdonar para liberarnos a nosotros mismos de estas ligaduras de dolor. Lejos quiero hacer de esto una formula mágica capaz de solucionar toda la problemática del ser humano, pero si creo que el sacrificio de Jesús en la cruz por ti y por mi no fue en vano, que esa muerte puede traerte la vida y si se convierte en una EXPERIENCIA PERSONAL todo cambiara para bien, si bien los procesos de restauraciones internas a veces demandan tiempo, siempre existe la esperanza que Jesús quien comenzó la buena obra en nosotros la concluirá, todo depende de nosotros y de nuestra decisión. Te animo que si no lo has hecho aun, inicies un camino de búsqueda de Dios, pero busca en el lugar correcto, consigue una Biblia, lee Juan 3:16 y pídele a Dios que te revele la verdad. Permítete hacerte esta pregunta:

¿Qué harás con tus heridas? Las seguirás ignorando o correrás hacia un Dios deseoso de hacerte bien. El que tiene oídos para oír, que oiga.

Autor Fabio Miguel Pereyra

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