¿Por qué nos quejamos? Bueno, para no torturar a otras personas con nuestra negatividad, por supuesto. Cuando la gente se da el gusto de quejarse, la idea principal sería «desahogarse». De hecho, al sacar sus emociones, razonan y se van a sentir mejor.

Sin embargo, de acuerdo con las sugerencias de la ciencia, hay varios defectos serios cuando se trata de razonar. En primer lugar, expresar negatividad no sólo hará que la gente se sienta mejor, sino que también es contagioso, y hace que los oyentes se sientan aún peor. La gente no rompe el viento en un ascensor más de lo que se supone que debe hacerlo.

De hecho, ventilar la ira puede ser muy similar a los pedos emocionales que ocurren en algunas áreas cerradas. Aunque en realidad suena como una idea excelente, también está totalmente equivocada.

Quejarse es realmente malo para nuestro estado de ánimo, e incluso para el estado de ánimo de nuestros colegas y amigos; sin embargo, eso no es todo lo que está mal cuando se trata de la negatividad frecuente también. Aparentemente, también será malo para nuestro cerebro y nuestra salud.

quejas perjudican tu salud

Aunque no es una exageración si decimos que tales quejas llevarán a daños cerebrales, no se detiene ahí. Cuando nos quejamos, nuestro cuerpo libera cortisol, nuestra hormona del estrés.

El cortisol nos cambiará al modo de pelear o huir, dirigiendo la sangre, la energía y el oxígeno lejos de cada cosa, excepto de aquellos sistemas que son importantes para la supervivencia inmediata.

Por ejemplo, uno de los efectos del cortisol es elevar nuestro nivel de azúcar en la sangre y nuestra presión arterial, de modo que estemos listos para escapar o también para defendernos.

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Todo ese cortisol extra que se libera al quejarse constantemente dañará nuestra inmunidad y nos hará más vulnerables a la diabetes, el colesterol alto, la obesidad y las enfermedades cardíacas. Incluso hará que nuestro cerebro se abra bastante a los derrames cerebrales.

¿Cuál es la solución para dejar de quejarse?

De hecho, existen dos cosas principales que podemos hacer cuando sentimos la necesidad de quejarnos. La primera es cultivar la actitud de gratitud.

Esto significa que cuando sentimos que queremos quejarnos, debemos prestar atención a las cosas por las que estamos agradecidos. Contemplar por lo que estamos agradecidos no es simplemente lo apropiado que debemos hacer; reducirá el cortisol en un 23%.

Según un estudio realizado por la Universidad de California, las personas que trabajan a diario para cultivar la actitud de gratitud han mejorado su energía y estado de ánimo, así como su ansiedad, debido a los menores niveles de cortisol.

Por lo tanto, cada vez que experimentamos pensamientos pesimistas o negativos, debemos usar esto como la señal para cambiar de marcha, con el fin de empezar a pensar en cosas positivas. Con el tiempo, las actitudes positivas se convertirán en nuestras formas de vida.

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